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Banco Bibliográfico > BULLYNG EN LA ENSEÑANZA SECUNDARIA > Capitulo 8 : El poder de los espectadores

CAPITULO 8. El poder de los espectadores

En la mayoría de las situaciones de acoso escolar, el poder real radica en el grupo de iguales. La intimidación es normalmente una actividad de grupo. Aunque a veces se produce una situación de uno a uno, realmente sólo aparece si hay una “audiencia”. Si el grupo de iguales rechaza el acoso, el viento que lo empuja dejará de soplar y éste no podrá seguir avanzando Los espectadores son, por lo tanto, el recurso sin explotar que puede conseguir que deje de existir el acoso escolar. Todo lo que tiene que hacer es dejar de quedarse a un lado, adoptar un papel activo y retirar su aparente apoyo al acosador.

No obstante, este cambio es muy difícil de conseguir si no estimula y apoya de una manera muy firme. La sociedad nos suele enseñar que la mayoría de las cuestiones que suceden a nuestro alrededor no nos incumben en absoluto. Esta actitud alimenta y esconde un ciclo de miedo y de culpa a la vez. Asumir responsabilidades y actuar con compasión y conciencia social no es nada fácil,

La cultura de los adolescentes refleja este tipo de actitud demasiado pronto. Normalmente, el código de los adolescentes es que no deben denunciar a sus amigos y que no deben confiar en los adultos. En el contexto de la escuela, esta separación se ve reforzada por los profesores de los estilos tanto autoritario como permisivo, cuyas respuestas a las intervenciones o solicitudes de intervención de los profesores por parte de los estudiantes suelen generar comentarios del tipo: “No me gustan los soplones”, “Tu no tienes nada que ver con esto”.

Aunque los espectadores desde un punto de vista analítico forman un grupo orgánico, éstos no son conscientes de su identidad y no tienen forma ni dirección. Como individuos buscan desesperadamente su encaje y están muy ocupados consiguiendo un estatus y un rol. No son conscientes de la dinámica de la que forman parte y, normalmente, están abiertos a las instrucciones procedentes de cualquier fuente.

Hay coacciones para que los espectadores no intervengan. Las más frecuentes son:
1.- Si me apoyas, no te acosaré.
2.- Has visto lo que he hecho, ahora no pretendas evitarlo.
3.- Ya has visto lo inútil que es, se merece todo lo que recibe.
4.- Ni tan siquiera puede defenderse, no merece vivir.
5.- Sabes que tengo razón, la víctima será siempre un perdedor.
6.- Si le prestas tu apoyo, tú también serás un perdedor.

No obstante, aunque éste parezca un sistema inmodificable, en realidad es permeable y existen maneras de entrar y salir de él. A partir de los estudios realizados de los espectadores, queda claro que en la mayoría de los casos estos se sientes incómodos por el hecho de formar parte del acoso escolar.

Puede ayudarse a los espectadores a desarrollar sus habilidades de toma de decisiones y a defenderse entre ellos. Con una guía y un liderato adecuados, puede ayudárseles a empatizar y convertirse en activos, comprometidos y responsables, igual que lo serían en una sociedad ideal.

Es importante fomentar comportamientos activos, porque la pasividad –en las víctimas y en los espectadores- facilitan la aparición de los intimidadores, que suelen ser muy activos.

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