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Banco Bibliográfico > EL NIÑO DESOBEDIENTE > Capitulo 3 : Algunos procedimientos para lograr el cambio de conducta

CAPITULO 3. Algunos procedimientos para lograr el cambio de conducta

La primera regla a tener en cuenta a la hora de intervenir ante la presencia de un problema es adoptar una actitud serena y tranquila, pensar en las posibles alternativas y ponerlas en marcha de forma firme y segura. Enfadarse y perder los nervios agrava el problema e impide llegar a una solución eficaz. Si, como vimos en el capítulo anterior, la conducta depende de las consecuencias, el procedimiento para cambiar una conducta no querida es cambiar las consecuencias que dicha conducta produce.

Un procedimiento muy eficaz es el de ignorar la conducta, eliminar la tensión. Si se consigue -lo que implica ser constante en esta postura- el niño acabará dándose cuenta de que ya no atrae la atención que desea, por lo que es de esperar que gradualmente deje de realizar esa conducta. Para conseguirlo conviene: 1) Evitar el contacto ocular con el niño, no mirarlo e incluso salir de la habitación donde él esté. 2) No hablar con él (si se ha decidido ignorarle no hay que regañarle, ni hacerle ningún reproche, que son también formas de prestar atención), 3) No mantener ningún contacto físico y si se acerca, apartarse sin decir nada. 4) Es importante ignorar al niño cuando la conducta comienza y dejar de hacerlo cuando esa conducta inadecuada termina, pero sin referirse para nada a lo sucedido anteriormente. 5) La retirada de atención es un procedimiento de extinción, drástico, por tanto es esperable que en los primeros momentos de su puesta en marcha se produzca una agudización de la conducta. 6) Es un procedimiento lento, que requiere paciencia y esfuerzos en quien lo sigue, por lo que debe elegirse el momento adecuado para iniciarlo. 7) Hay que mantener la retirada de atención de modo constante, porque si la interrumpimos, en vez de eliminar la conducta la estaremos reforzando de forma intermitente, lo que hará que se mantenga durante más tiempo. 8) Este procedimiento no debe ser empleado cuando la conducta pueda suponer un daño para el propio niño o para otro, ni para las conductas que tienen que desaparecer de forma inmediata, porque es un procedimiento eficaz pero lento.

Hay que reforzar las conductas positivas y si a veces la retirada de atención no es suficiente o si se necesita mayor rapidez se puede utilizar el costo de respuesta -retirar actividades agradables (jugar, ver la tele)-. El costo será más eficaz cuanto más alto sea y cuanto más inmediato sea a la conducta negativa, pero siempre que previamente el niño conozca claramente las reglas de juego. Otra conducta que puede ser eficaz es la que se conoce como tiempo fuera o aislamiento, que coloca al niño en un lugar donde no pueda obtener ningún reforzamiento, pero para que este procedimiento sea eficaz es necesario que el lugar al que se retire al niño no sea amenazante, pero sí aislado y aburrido y que no se discuta con el niño, sino que se actúe con firmeza y se mantenga al niño fuera un periodo breve (algunos autores hablan de un minuto por año, y nunca que exceda de 20). Y es imprescindible combinar este procedimiento con el refuerzo de la conducta alternativa. El castigo positivo puede ser muy eficaz, pero hay que utilizarlo como último recurso, cuando los otros métodos han fracasado y solo para conductas muy inadecuadas o peligrosas, que hay que frenar de manera inmediata, ya que puede tener efectos muy negativos (daños físicos, humillación, baja autoestima, modelo agresivo, rechazo hacia quien lo infiere y dificultad de restablecer las relaciones afectivas).

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