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Banco Bibliográfico > EL NIÑO DESOBEDIENTE > Capitulo 4 : Cómo identificar las conductas de desobediencia del niño

CAPITULO 4. Cómo identificar las conductas de desobediencia del niño

Para cambiar la conducta de un niño hay que ser capaz de describir ésta de forma clara, precisa y cuantificable, lo cual puede no ser tan sencillo como parece a primera vista. Esto ayudará también a los padres a tomar conciencia de sus propias reacciones ante la conducta del niño. Estamos acostumbrados a utilizar un lenguaje poco específico y nada descriptivo. Es distinto decir "Javier es muy inquieto" que decir " Javier se levantó hoy del asiento 7 veces durante la clase de matemáticas". El lenguaje poco descriptivo que solemos usar deja demasiado margen a la interpretación. otro peligro es la vaguedad. Los juicios sobre las conductas tienden a cambiar, no solo con el paso del tiempo, sino también de una situación a otra y, a veces, del humor de quien los formula. (Los padres de Alicia no habían considerado que la conducta de su hija en la mesa era incorrecta hasta el día en que tuvieron invitados a comer). Aunque la conducta de un niño sea la misma, un padre al que le han despedido, o simplemente que está muy cansado no reaccionará de igual manera. Por tanto hay que evitar hacer juicios y sí describir lo que ocurre y poder cuantificar de algún modo la conducta. Las autoras formulan una regla general: Habrá definido la conducta en términos observables y mensurables si significan lo mismo para la mayoría de la gente. Hay que preguntarse si la descripción de la conducta es lo suficientemente clara como para seguir siendo la misma independientemente del tiempo transcurrido, de los lugares donde se dé o del humor que se tenga. En principio deberemos precisar que característica de la conducta del niño es la que vamos a observar: las conductas se prolongan durante un tiempo (duración), se producen un determinado número de veces (frecuencia) o se dan con un cierto grado de intensidad. Lo interesante será medir la característica que mejor nos ayude a cambiar la conducta del niño. Las autoras proponen una serie de métodos de observación y de registro de los denominados de lápiz y papel porque bastan estos instrumentos para llevar a cabo el estudio de la conducta. No hay que registrar solo las conductas negativas, sino también las positivas. Es más motivador ir viendo como aumentan los progresos que como disminuyen los fracasos. Entre los registros más frecuentes está el registro de frecuencias, de intervalos, de duración y proporción, lo que debe realizarse antes, durante y después de la intervención.

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