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Banco Bibliográfico > EL NIÑO DESOBEDIENTE > Capitulo 5 : ¿Qué puedo hacer con mi hijo?: cómo actuar ante problemas concretos

CAPITULO 5. ¿Qué puedo hacer con mi hijo?: cómo actuar ante problemas concretos

Forehand y McMahon (1981) desarrollaron un programa para padres de niños pequeños, de 3 a 8 años con conductas de oposición. El programa consta de dos fases: en la primera, se enseña a los padres a reforzar determinadas conductas de los niños e ignorar otras, de forma adecuada; en la segunda, los padres aprenden a dar órdenes/instrucciones de manera apropiada y se entrenan en las técnicas de tiempo fuera (o aislamiento) y, en ocasiones, de costo de respuesta, como procedimientos para reducir las conductas de los niños. Un problema que se plantea es que a veces, los niños no obedecen porque las órdenes no se han dado bien. Hay unas reglas muy sencillas que pueden aplicarse a todos los casos, y en las que casi todos los autores coinciden: las órdenes, instrucciones, o peticiones de los padres deben ser: claras y sencillas; comprensibles para los niños; cortas; no entrar en contradicción con otras; ser un número reducido (en algunos experimentos se ha comprobado que los padres daban al niño una media de ¡117 instrucciones por hora!); deben darse de una en una y suficientemente espaciadas en el tiempo y no deben ir acompañadas de contacto físico instigador (se ha demostrado que la instigación física potencia el incumplimiento). Las órdenes claras, cortas, específicas y razonadas facilitan su cumplimiento. A la hora de hacer peticiones también es necesario tener en cuenta la edad del niño. Son capaces de obedecer órdenes sencillas a partir de los l8 meses y a los 24 ya podrán seguir algunas más complejas (ayunque no hay que olvidar las "rabietas de los dos años"). También, al menos al principio, deberá elegirse un momento que no interfiera con una actividad placentera del niño. Las autoras tras sentar estas útiles reglas, contemplan casos de problemas específicos: el niño "sordo" (acaba obedeciendo, pero tras gritarle o repetírselo varias veces y casi siempre con amenazas de castigo), el niño que siempre dice "no", que ofrece una oposición activa -aunque no agresiva-, en muchos casos para llamar la atención, o el niño de las rabietas, frecuentes a los 2-3 años y que por lo general desaparecen a los 5-6, salvo que haya aprendido que es un buen método para conseguir lo que quiere. Lo importante, en este caso, es enseñar al niño que de ese modo no va a lograr lo que desea, y luego utilizar la técnica del aislamiento o tiempo fuera con el reforzamiento de las conductas de cooperación. Una vez que se ha decidido lo que se va a hacer hay que mantener un programa con el tiempo suficiente para que pueda mostrar su eficacia.

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