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CAPITULO 8. Sin título

La investigación sobre los medios de comunicación de masas es metodológicamente muy difícil, pero sí indica un incremento, pequeño pero estadísticamente importante, de la conducta agresiva después de ver películas violentas en escenarios experimentales. Sin embargo, el principal papel de la violencia en los medios viene desempeñado probablemente haciendo la violencia más aceptable a un nivel cultural en vez de mediante la imitación directa o el aprendizaje, y como tal ha tenido quizá una contribución menor al aumento de la conducta antisocial entre los jóvenes desde la Segunda Guerra Mundial.

Continúa el debate sobre si las diferencias de zona son un factor causal en los niveles generales de conducta antisocial, o por el contrario reflejan algo más, como los niveles de actuación policial. La composición de una zona en términos de las personas que residen en ella resulta quizá ser más importante en el desarrollo temprano de la conducta antisocial que las características de la vivienda o de la arquitectura, aunque esto no equivale a decir que los rasgos físicos no tengan un papel después en cuanto a proporcionar oportunidades de delinquir.

Los testimonios empíricos de un papel causal de las escuelas son limitados, pero lo que existe demuestra que: 1) las características de las escuelas como instituciones sociales son importantes (ética, buenos modelos de conducta de los profesores, dirección clara, etc.), 2) la composición del conjunto de los alumnos es importante (presencia de modelos de rol delincuente masculino, intimidación, etc.) y 3) estos dos factores afectan a la conducta antisocial indirectamente en vez de directamente.

La dificultad de establecer el papel de la pertenencia a una etnía en el desarrollo de la conducta antisocial tiene su origen en parte, en la falta de congruencia entre los autoinformes y las estadísticas oficiales. No hay duda de que los grupos étnicos minoritarios están ampliamente sobrerrepresentados en las estadísticas de encarcelamientos; aunque se puedan demostrar el racismo y las parcialidades del procesamiento en todas las fases del sistema de justicia penal, problametne ello no explica la totalidad de la sobrerrepresentación. Concluimos que había diferencias en los índices de conducta antisocial (sobre todo de violencia) entre personas de distintas procedencias étnicas, diferencias exageradas por las parcialidades del procesamiento dentro del sistema. ¿Qué es lo que motiva estas diferencias subyacentes? las condiciones de vida, el desempleo, los factores familiares de riesgo o alguna combinación de ellos son posibles respuestas.

Era importante observar que el fácil acceso a armas de fuego (y el contexto de su propiedad) tiene un papel importante que desempeñar en los niveles generales de la conducta más antisocial de todas: el sustancial aumento reciente de los homicidios en EEUU por obra de jóvenes puede ser atribuido casi por entero a la posesión de armas de fuego.

Que el consumo de drogas por jóvenes se ha incrementado en paralelo con los niveles de conducta antisocial es algo que debe considerarse también; es probable que los dos estén interrelacionados en parte, aunque el vínculo no está claro.

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