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Banco Bibliográfico > MORAL, CHARACTER AND CIVIC EDUCATION in the elementary school. > Capitulo 4 : Una aproximación integral al desarrollo del carácter.

La aproximación evolutiva o indirecta a la educación moral.

CAPITULO 4. Una aproximación integral al desarrollo del carácter.

Desde la antigüedad existen dos perspectivas sobre el desarrollo moral: la de Platón, que considera que si una persona conoce el bien, se comportará bien, y la de Aristóteles, que cree que una persona llega a ser justa (justo es equivalente a bueno) mediante la práctica de acciones justas. Los programas de educación moral actuales pertenecen a alguna de estas dos clasificaciones: programas para mejorar el pensamiento moral y programas para practicar el comportamiento moral (moralmente bueno). El autor de este capítulo propone una aproximación integral, que combina ambas perspectivas. Pretende desarrollar los tres aspectos interrelacionados del carácter: pensamiento, acción y afecto moral. Este último es un “puente motivacional” entre saber lo que es bueno y hacerlo.

Objetivos de una aproximación integrada al desarrollo del carácter en la educación primaria:

1. Promover el desarrollo, superando el egocentrismo, para lograr relaciones de cooperación y respeto mutuo consistentes.
2. Sentar las bases del buen carácter (hábitos de pensamiento moral, de sentimiento moral, y de acción moral.
3. Desarrollar en la clase y en el colegio una comunidad moral basada en la justicia (fairness), el cuidado y la participación democrática.

Cualidades que se quieren desarrollar en el niño:

1. Respeto por sí mismo, sentimiento de valía que se deriven de los propios logros y del comportamiento prosocial hacia otros.
2. Perspectiva social – cómo piensan y sienten otros.
3. Razonamiento moral: ¿qué debo hacer? ¿qué es lo correcto?
4. Empatía: tendencia a identificarse y preocuparse por el bienestar de otros.
5. Habilidades y actitudes necesarias para la participación cooperativa en la comunidad.
6. Disposiciones estables a responder a las situaciones de forma moral, observables en patrones estables de comportamiento o rasgos de carácter (amabilidad, honestidad, responsabilidad, respeto).

Esta perspectiva sobre el desarrollo del carácter integra una visión constructivista y la idea de que el profesor debe ser un “líder moral”: tener un papel central y planificado en la educación moral. Además, los alumnos necesitarán muchas experiencias de aprendizaje, en las que tengan que resolver problemas y actuar de acuerdo con sus mejores razonamientos morales, cumplir roles sociales que les den responsabilidades sociales reales y de esta forma participar en una comunidad moral (no sólo por el conocimiento, sino también por la práctica).

Procesos de aprendizaje en la clase que permiten el desarrollo del carácter:

1. Construir un sentido de la propia valía y de la comunidad moral
2. Aprendizaje cooperativo
3. Reflexión moral
4. Toma de decisiones participativa

1. Construir un sentido de la propia valía y de la comunidad moral: Promover el sentido de la competencia que forma el núcleo del auto-concepto del niño. Enseñar a los niños a valorarse a sí mismos, a respetarse, lo que les permitirá afirmar sus derechos y conseguir ser respetado por los demás. Una comunidad moral en la clase se crea cuando se dan tres condiciones: que los niños se conozcan entre sí, que se respeten y se preocupen unos de otros y que sientan la pertenencia al grupo y la responsabilidad (accountability, rendir cuentas) que esto conlleva.

2. Aprendizaje cooperativo: Se basa en la premisa de que los alumnos deben trabajar juntos en las tareas de clase. El aprendizaje cooperativo ayuda a los niños a desarrollarse moralmente porque les permite: trabajar con otros niños (con diferentes cualidades), comprender los puntos de vista de los compañeros, dividirse el trabajo de forma equitativa y resolver los conflictos que surgen al trabajar en grupo, aprender que es bueno ayudar a otros, aumentar las actitudes y las habilidades de cooperación hasta convertirlas en hábitos.

3. Reflexión moral: Actividad intelectual sobre cuestiones morales (lectura, escritura, pensamiento, discusión o debate, explicaciones del profesor y experiencia directa e indagación). Su objetivo es desarrollar los aspectos cognitivos, racionales, del carácter, aunque debería educarse de tal forma el carácter, que se promueva una unión de cognición y afecto, para que los niños desarrollen fuertes sentimientos sobre aquello que conocen y valoran. Dentro de la reflexión moral está el aprendizaje de la “toma racional de decisiones”, consistente es una aproximación más reflexiva y sistemática a la resolución de problemas morales. Se enseña a plantearse las siguientes preguntas ante una situación: ¿Cuáles son las alternativas?, ¿Cuáles son las probables consecuencias de cada alternativa para las personas implicadas?, ¿Cuáles son los valores implicados en cada uno de los cursos de acción posibles?, ¿Cuál es la mejor solución, la que maximiza las buenas consecuencias y es más consistente con los valores morales importantes? Por otra parte, en la educación primaria, los niños pueden sentirse abrumados si se les presentan dilemas morales o situaciones excesivamente complejos, y el autor considera que los niños necesitan “casos claros”, en los que los valores morales no entran en conflicto entre sí y en los que el curso de acción a tomar es sencillo; por ejemplo, “no debo quitarle la merienda a mi compañero de clase”, “no debo meterme con un niño más pequeño en el patio”, “debo hacer por mí mismo mis deberes”, etc…

4. Toma de decisiones participativa: Los niños participan en las decisiones sobre las normas, la organización y los problemas de la clase. Esto es importante porque los niños tienen una comprensión más profunda de las normas cuando participan en su definición. Participar en las decisiones sobre organización de la clase les permite aplicar su razonamiento moral a su entorno y a su comportamiento y les hace sentir más responsables ante las normas y las soluciones dadas a los problemas. Piaget: “Las normas que surgen del respeto mutuo y la cooperación echan raíces en la mente del niño” (1965, p. 362). La reunión de clase permite a los alumnos participar en las decisiones que afectan a su clase en la educación primaria y resolver problemas cotidianos. La reunión de clase enfatiza la discusión interactiva. También pueden servir para planificar proyectos especiales de la clase, como una excursión: ¿Dónde iremos? ¿Qué queremos aprender?¿Qué es necesario preparar y planificar?, o una obra de teatro: ¿Qué obra representaremos?¿Qué papel hará cada uno?¿Para quién la representaremos?

Los cuatro procesos de la clase se refuerzan mutuamente y es necesario que se den todos para permitir una educación del carácter. Por ejemplo, es difícil tomar decisiones participativamente si no hay un sentido de la comunidad moral en la clase, etc…Además, el desarrollo del carácter no debe limitarse a la clase, sino que debe extenderse a todo el colegio. Por otra parte, como los colegios no pueden “hacerlo todo”, necesitan la cooperación de las familias, las iglesias, las organizaciones juveniles o deportivas y cualquier otro grupo importante en la vida de los alumnos. El autor concluye que las posibilidades de los colegios de promover una educación moral son mayores de lo que comúnmente se cree y que las estrategias son sencillas y aplicables por todos los profesores.

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