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Banco Bibliográfico > El mito de los tres primeros años > Capitulo 3 : as conexiones neurales: algunas se utilizan, otras se pierden

CAPITULO 3. as conexiones neurales: algunas se utilizan, otras se pierden

Debido a la estimulación externa los cerebros infantiles generan una cantidad ingente de sinapsis que luego ya no generarán más. El autor cuestiona que esto sea cierto.

Neuronas: sinapsis y desarrollo cerebral

En este apartado se da una breve descripción de la anatomía cerebral así como del modo que tienen de conectarse las neuronas

La densidad sinaptica o cómo contar agujas en el pajar neurológico

Debido a las complicaciones metodológicas del estudio de sinapsis en niños (en autopsias posteriores) tenemos pocos datos acerca de la densidad sinaptica en los primeros años de vida del niño

Estudios con gatos y monos avalan que la formación de sinpasis de la corteza visual es máxima en los 7-8 primeras semanas y luego decrece

En los años 80, Pasko Rakic, Patricia Goldamn-Rakic estudiaron el desarrollo cerebral de macacos en la India y corroboraron que hay un aumento elevadísimo de la densidad sináptica en las primeras etapas de la vida seguida de un descenso en todas las áreas cerebrales.

Huttenlocher ha hecho lo mismo estudiando cerebros de autopsias de distintas edades. La densidad máxima se alcanza a los 2 años y luego va disminuyendo hasta alcanzar la de un adulto a los 16 años en la corteza frontal. En un estudio posterior encontró que era a los 3,5 años y la auditiva a los 3 meses.

Las conclusiones por lo tanto son que:

 Los macacos alcanza el máximo de densidad sináptica a los 2-3 meses de edad
 Los humanos la alcanzan a los 3 meses para la corteza auditiva (siendo a los 12 igual a la de un adulto)y a los 3,5 años en la frontal (siendo a los 16 igual que la de un adulto)

La técnica PET y el desarrollo sináptico

En 1987 Chugani y Mazziota corroboran con la técnica PET los hallazgos de Hutenlocher, aunque una objeción al estudio es que se llevó a cabo con 29 niños epilépticos. Chugani dijo que a más densidad sináptica más índice del metabolismo de glucosa en el cerebro y que por lo tanto apoya la tesis de Hutenlocher.

“Starting Points” y “Rethinking the brain” han usado estos datos exagerándolos. La corteza frontal empieza a estar “en línea a los 8 meses” pero eso no implica un “aumento brusco” cromo argumentan.

Chugani nunca dice que los tres primeros años sean los más importantes, es más, según él, la fase más importante del desarrollo es en la que se dan mayores conexiones sinápticas y actividades metabólica que es entre los 3-8/9 años

Las neurociencias, el “mito” la formación de sinapsis más allá de las metáforas

Se parte de:

 La premisa de que cuantas más sinapsis se hacen en esta etapa más inteligente será el niño y por lo tanto hay que estimularlo mucho
 Si estimulamos al niño de manera precoz se formarán más sinapsis
 Las capacidades básicas de aprendizaje se establecen mientras que dura la etapa de formación rápida de sinapsis y luego finaliza

Primera premisa: el vigor cerebral y la densidad sináptica

Los estudios anteriores sobre densidad sináptica no estudian si los monos y los humanos de más densidad eran más inteligentes, de hecho se han documentado casos de niños con deficiencia intelectual con un número anormalmente elevado de densidad sináptica (el mismo Huttenlocher cita uno de ellos)

En el síndrome de fragilidad del cromosoma X de hecho hay una mayor densidad y es la segunda forma más común de retraso mental

Goldman-Rakic pone de manifiesto que de hecho en la adolescencia no hay ninguna “caida intelectual” y es la época en la que más se aprende y se exige intelectualmente.

Segunda premisa: la estimulación precoz y el desarrollo inicial del cerebro

Se piensa que la estimulación precoz provoca la formación de sinapsis pero se sabe que los estímulos del medio no inician la formación acelerada de sinapsis, de hecho en los monos y en los humanos la formación de sinapsis en algunas zonas del cerebro empiezan antes del nacimiento

Se hicieron experimentos privando sensorialmente la mano de los macacos y luego mostraban la misma destreza diferenciando texturas; en este caso la densidad sináptica se dio en ausencia de estimulación

Se dio así mismo estimulación visual intensiva en crias de macaco al nacer y esto no mejoró su capacidad

Tercer supuesto: la formación rápida de sinapsis y el cableado permanente del cerebro

Sólo durante los primeros años de vida se pueden “construir mejores cerebros” El autor cuestiona esta afirmación

Goldman-Rakic y Diamond estudiaron el desarrollo de la memoria representativa en monos y niños con tareas de respuesta diferida

Los resultados generales de los estudios que se realizaron demuestran que la memoria representativa se desarrolla independientemente de la practica que tenga el niño en este tipo de tareas

La estrategia de la conservación sináptica

Otra hipótesis dice que la estimulación temprana no crea sinapsis, sino que lo que hace es evitar que las que se han creado se destruyan en la pubertado. Las sinapsis más fuertes son las menos susceptibles de ser destruidas. No hay ningún dato neurocientífico que apoye esta hipótesis.

De hecho científicos como David Lewis dicen que esta “poda” de sinapsis en la pubertad es normal y sana y esencial para lograr “niveles maduros de capacidad cognitiva”

Capítulo cuatro: Seamos lo que podemos llegar a ser: los periodos críticos

Bruer dice que sólo existen periodos críticos limitados para determinados tipos de aprendizaje muy concreto y de desarrollo muy concreto y que la mayoría del aprendizaje no está sujeto a limitaciones tan cerradas.

Y además hay periodos críticos para distintas habilidades que se extienden incluso hasta la segunda década de la vida (no sólo los tres primeros años)

¿Qué son los periodos críticos? ¿Por qué los tenemos?

Son etapas en las que se desarrolla una habilidad si el niño recibe las experiencias adecuadas y si no las recibe no las desarrolla con normalidad.

Por ejemplo la lengua tiene un periodo crítico para su adquisición. Pero veamos el caso de Isabelle cuyo primer contacto con el lenguaje fue a los 6 años de edad. A los 8 años dominaba las construcciones gramaticales complejas del Inglés. En este caso por ejemplo el periodo crítico no fue al comienzo de la infancia.

Sin embargo siempre se habla de periodos críticos para funciones muy básicas: lenguaje, reconocimiento de la madre…

¿Es adaptativo que el ser humano tenga estos periodos en vez de venir con una mayor programación genética para que en el caso de que haya carencias ambientales no haya déficits en el desarrollo? La respuesta a esta pregunta es afirmativa resaltando la importancia de la plasticidad del cerebro.

Hay conexiones prefijadas genéticamente pero hay otras que se deben ir configurando con la experiencia. Como dice Greenough es una “plasticidad pendiente de experiencias”

Lo más probable en la naturaleza es que los seres vivos reciban estas experiencias (ej: lo más probable es que el bebe humano reciba estimulación visual después del nacimiento)

Esto nos lleva a concluir que es poco probable que haya periodos críticos para conductas que no son propias de la especie sino de una determinada cultura. Esto debería ser tranquilizador para los padres puesto que a no ser que el niño crezca en condiciones de maltrato (lo que no es muy normal), con la estimulación que recibe tiene lo que necesita.

Esto se traslada también al ámbito escolar donde no está justificado científicamente que haya periodos críticos donde si no se aprenden las materias luego difícilmente se pueda hacer. Incluso en el caso de aprender a leer con una correcta instrucción los adultos pueden aprender perfectamente. Un ejemplo de ello es el “Functional Literary Programa” para enseñar a leer a reclutas con unos resultados muy positivos.

Se realizó también un experimento en la Universidad de Konstanz viendo por medio de magnetoencefalografía el funcionamiento cerebral de personas de 24 años que llevaban tocando desde los 13. El problema de este estudio es que lo que se medía en realidad eran las respuestas del cerebro a una capacidad motriz muy ejercitada. Además podía ser que hubiera más actividad por el tiempo que llevaban tocando y no por cuándo empezaron. Además el estudio no abordó la importancia de los periodos críticos.

La conclusión es que lo cultural no puede tener periodos críticos, según el autor, ya que no está biológicamente determinado

La competición sináptica y los periodos críticos

Hubel y Wiesel estudiaron el periodo crítico del sistema visual en monos. Los monos que tuvieron los dos ojos ocluidos los 6 primeros años de vida tuvieron una visión normal de adultos mientras que los que tuvieron uno de ellos ocluido tuvieron problemas visión de adultos. Además los que eran criados a oscuras luego tenían columnas de dominación ocular perfectamente normales.

En condiciones normales hay una actividad equilibrada de las vías que van del ojo a las células de destino, por eso ocluir sólo un ojo afecta a la simultaneidad y al equilibrio pero ocluir los dos no.

Lo que es importante en los periodos críticos es la pauta de estimulación, no la intensidad de la misma.

La complejidad de los periodos críticos: distintas fase y múltiples periodos

Hay distintas fases dentro de los periodos críticos. Por ejemplo, para la capacidad visual se observó en monos que había una fase sensible a la privación y una segunda en la que seguía habiendo plasticidad para obtener dicha capacidad.

Se han realizado experimentos con el estrabismo en el que han encontrado diversas fases que permiten un margen mas o menos amplio de intervención con dicho problema.

Los periodos críticos y los tres primeros años.

El autor pone en duda este enunciado puesto que por ejemplo para la adquisición de la gramática y de la fonología de una segunda lengua, así como de la materna, el “periodo crítico” se extiende hasta la segunda década de la vida.

Los periodos críticos (y “acríticos”) en el aprendizaje del lenguaje

En 1967 Lenneberg afirmó que había periodos críticos para la lengua materna que se extendían hasta la pubertad.

El cerebro humano ha evolucionado esperando que en la primera etapa de la vida haya estímulos linguísticos para establecer las conexiones neuronales necesarias. Por lo tanto se plantea que hay periodos críticos (cuando hablamos de una primera lengua) para:

 Fonología

Kuhl afirmaba que a los 6 meses de edad los niños pierden la capacidad de diferenciar todos los posibles sonidos del habla humana. Decía que parece haber una tendencia natural entre lo que los padres suelen hablar a sus bebes y lo que estos necesitan.

En cuanto a la fonología de una segunda lengua Flege ha encontrado que a partir de los 2 años hay un declive gradual del aprendizaje de un lenguaje sin el acento correspondiente.

 Gramática

Elissa Newport comparó niños cuya lengua matera era el lenguaje de signos con otros niños que lo aprendieron a los 12 años y niño que lo aprendieron más tarde de la pubertad. Las conclusiones fueron que el periodo crítico para la adquisición de la lengua materna acaba en la pubertad. Newport y Johnson estudiaron la segunda lengua con el caso del inglés comparando gente que llevaba 10 años en contacto con él antes y después de la pubertad. Los que habían llegado a EEUU antes de los 7 años no se distinguían de los nativos a la hora de hablar

 Semántica/vocabulario

El autor afirma que para la semántica/vocabulario no hay un periodo crítico. Los adultos aprenden constantemente nuevas palabras y jerga profesional.

Esto quiere decir que niños que se han criado con padres poco habladores pueden recuperar terreno más adelante.

Las investigaciones neurocientíficas están empezando a demostrar que la organización y reorganización cerebral para el caso de la gramática (para la que sí hay periodo crítico) es diferente que la del vocabulario (para el que no hay)

Helen Neville lo ha estudiado con ERP y vio que los anglohablantes normales mostraban la misma actividad cerebral al realizar un procesamiento gramatical en la parte de delante del hemisferio izquierdo del cerebro, cerca de la sien. Esta pauta empieza a los 11 años, antes no se da.

Luego estudió gente que hablaba lengua de signos y que aprendió inglés a edad más avanzada y cuando procesaban gramática inglesa de adultos no se daba esta pauta. Vio que sin embargo cuando se procesaba información semántica había una pauta característica de activación del cerebro en la parte posterior de ambos hemisferios. Los que hablaban lengua de signos mostraron aquí la misma pauta que los anglohablantes.

Un estudio muy destacado de Neville mostró que niños sordos que aprendieron gramática inglesa tardía eran capaces de acercarse a niveles nativos de esta lengua con el correspondiente procesamiento cerebral. También se ve que el 5% de los que empiezan a estudiar una segunda lengua de adultos llegan a niveles bilingües de gramática.

La conclusión de todo esto como siempre es que el cerebro es mucho más plástico de lo que afirma el mito.

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