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Banco Bibliográfico > La autoestima > Capitulo 1 : Los tres pilares de la autoestima

1. ¿Se estima usted? haga su propio diagnóstico

CAPITULO 1. Los tres pilares de la autoestima

El autor comienza mostrando cómo la palabra autoestima forma parte del vocabulario común de todas las personas y cómo despierta un gran interés en todas ellas. Se trata de una “mirada-juicio” fundamental para la salud psicológica.

A continuación se proponen una serie de preguntas que podrán ayudar al lector a definir cómo es su autoestima: ¿quién soy?, ¿merezco la simpatía y el afecto de los demás?, ¿cuándo me sentí orgulloso de mí mismo? etc.

También se muestran diversos términos relacionados con la autoestima así como su descripción. Por ejemplo tener confianza en sí mismo (“Creer en las propias capacidades para actuar eficazmente (anticipación de la acción)”), estar seguro de uno mismo (“Tomar decisiones, perseverar en la propia opción”), autoconocimiento (“Poder describirse y analizarse de modo preciso”) etc.

Para el autor la autoestima consta de tres aspectos básicos: la confianza en uno mismo, la visión que se tiene de uno mismo, y el amor a uno mismo. El amor a uno mismo es el elemento más importante de los tres y depende en gran parte del amor que nos proporcionó nuestra familia en la infancia.

El segundo elemento más importante de la autoestima es la visión de uno mismo, la evaluación que la persona hace de sí misma. Si esa evaluación es positiva, constituye una fuerza muy importante que hace que la persona pueda esperar cosas buenas a pesar de encontrarse en un mal momento. De nuevo la familia aparece como un elemento esencial en la formación de la visión de uno mismo y se señala la importancia de tener en cuenta sus dudas e inquietudes para ello. También se señala la profunda dependencia de los demás que origina una visión de sí mismo como carente de recursos.

El tercer componente es la confianza en uno mismo que se aplica a los actos que lleva a cabo la persona. De nuevo la familia y la escuela aparecen como puntos muy importantes en el desarrollo de esta capacidad. El autor propone que la prueba de que una persona tiene una buena confianza en sí misma es que no teme de forma extrema aquello que es desconocido o aquello que es malo (la adversidad) También afirma que esta baja confianza en uno mismo no es algo que no se pueda superar.

Estos tres pilares están interrelacionados unos con otros pero en algunas personas estos pilares no están unidos.

El autor propone así mismo un origen, unos beneficios y unas consecuencias de que existan estos tres pilares. En el amor por sí mismo el origen estaría en la afectividad que recibió el niño que le da estabilidad en sus relaciones y resistencia a las críticas y que cuando no está presente provoca dudas acerca de la capacidad de la persona para ser amado. La visión de sí mismo tiene su orígen en las expectativas de las figuras de crianza sobre el niño que si son buenas provocan en el niño intentos de realizar bien las cosas y resistencia a los contratiempos y que cuando no está presente provoca conformismo y dependencia. La confianza en sí mismo tiene su origen en las reglas de acción aprendidas en la infancia que sirven para actuar de modo fácil y rápido resistiendo a los fracasos y que cuando no está presente provoca vacilaciones a la hora de actuar, abandonos etc.

En cuanto a si hay una o varias autoestimas los investigadores están divididos. Algunos piensan que la autoestima es un conjunto de autoestimas referentes a diversos ámbitos; sin embargo otros opinan que es imposible compartimentarla.

El autor propone que la autoestima se alimenta de dos factores: la sensación de ser amado y la sensación de ser competente.

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