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Banco Bibliográfico > La autoestima > Capitulo 11 : Me gusto luego existo. Cómo desarrollar la autoestima

3. Plantar cara. Cómo mantener y reparar la autoestima

CAPITULO 11. Me gusto luego existo. Cómo desarrollar la autoestima

Muchos creen que los adultos no pueden cambiar sus niveles de autoestima pero los estudios demuestran que cambios laborales y en las interacciones sociales pueden cambiar la autoestima de una persona. Sin embargo los cambios que se producen en la vida de una persona no son suficientes, ésta tiene que actuar en la realidad.

El autor propone dos círculos, uno para explicar la baja autoestima y otro para explicar la alta. En la baja autoestima la persona lleva a cabo escasas acciones. Si con esas acciones consigue éxitos, la persona duda de ellos y la autoestima no sufre cambios, y si consigue fracasos se desvaloriza y la autoestima se mantiene baja.

En cambio en la alta autoestima la persona actúa frecuentemente. Si tiene éxito se alegra y aumenta su autoestima, y si fracasa lo relativiza y la autoestima se mantiene.

El autor propone que para modificar la autoestima hay que prestar atención a tres campos: la relación con uno mismo (conocerse, aceptarse y ser honesto con uno mismo), la relación con la acción (actuar, acallar la crítica interior y aceptar el fracaso) y la relación con los demás (afirmarse, ser empático y usar el apoyo social).

Para el primer objetivo que es conocerse el autor propone recurrir a la venta de Johari que es un ejercicio en el cual se proponen cuatro dominios de autoconocimiento: el dominio público (lo que sabes tú y los demás), la tarea ciega (lo que los demás saben de mi pero yo no), el dominio oculto (lo que se de mi mismo y los demás no) y el dominio desconocido (lo que no se de mi mismo y los demás tampoco) Todo lo que suponga aumentar el dominio público aumenta la autoestima y para ello es importante transformar la tarea ciega, el dominio desconocido, y el dominio oculto, en dominio público

El segundo objetivo es aceptarse que pasa por lidiar con la vergüenza. Y por último ser honesto con uno mismo que pasa por reconocer cuándo uno está usando un mecanismo de defensa para ocultar emociones o pensamientos que pueden poner en riesgo la autoestima.

También es importante que la persona cambie su relación con la acción y para ello el primer paso es actuar. “Los actos son la gimnasia de mantenimiento de la autoestima” El acto aumenta la sensación de control sobre uno mismo. Convertirse en experto en algún campo es también un modo de ganar autoestima.

Sin embargo también es importante acallar la crítica que desde dentro nos hacemos cuando nos ponemos en marcha, todos esos pensamientos a priori que uno se dirige a sí mismo. Lo primero que uno debe hacer es tomar conciencia de ella y luego formularse una serie de preguntas para cuestionarlas: ¿Es realista este pensamiento?, ¿Me ayuda este pensamiento a sentirme mejor?, ¿Me ayuda este pensamiento a enfrentarme mejor con la situación actual?, ¿Me ayudará este pensamiento a enfrentarme mejor con la situación la próxima vez?

La tercera clave en el campo de la relación con la acción es aceptar la idea del fracaso. Eric Escoffier, alpinista, afirmaba que “El fracaso es un pedazo de la victoria” Hay personas que temen mucho el fracaso pensando que sobrevendrán grandes catástrofes y con esas personas las pruebas de realidad en las que cometen pequeños fracasos y ven que no ocurre nada les ayudan mucho. Otras claves pueden ser no ver las cosas como blancas o negras, recordar que todo el mundo fracasa alguna vez, y aprender cosas de los fracasos.

En cuanto a la relación con los demás la primera clave es la afirmación personal que es la capacidad para expresar lo que se quiere, piensa, siente… respetando lo del otro. El objetivo no sólo es conseguir lo que uno quiere mediante este procedimiento sino sentirse mejor con uno mismo.

Si la persona no se autoafirma termina recurriendo a una serie de comportamientos: “esterilla”, en el que la persona soporta todo sin decir nada; “erizo”, en el que la persona da preferencia a todo lo suyo sin tener en cuenta a los demás.

El segundo paso en la relación con los demás es aprender a ser empático que es la capacidad para comprender y respetar el punto de vista de los otros aunque no se esté deacuerdo. La persona con baja autoestima puede tener un esceso de autoestima hasta el punto de que no preste atención a lo que le ocurre a él, sólo a los demás.

La última clave consiste en usar el apoyo social. El autor propone algunos consejos para desarrollar este apoyo social: no dudar en pedir apoyo a los demás, activar la red social de modo regular, diversificar mucho esta red.

A continuación se ofrecen algunas estrategias para cambiar la autoestima: convertir las lamentaciones en objetivos, elegir bien las metas antes de actuar, hacer las cosas por etapas,

Los autores también proponen la visita a un terapeuta si la persona siente tus emociones muy extremas. Si la persona acude a un terapeuta tiene que saber que tiene una serie de derechos: derecho a que se le escuche, derecho a que se respondan sus preguntas, derecho a recibir los mejores cuidados. A su vez el terapeuta tiene una serie de deberes: explicarle cómo ve el problema, cómo será la terapia, cuáles serán los objetivos…

En cuanto a los tipos de tratamiento por un lado está el tratamiento farmacológico, que aunque no actúa directamente sobre la autoestima sí puede hacerlo indirectamente como por ejemplo algunos antidepresivos.

En cuanto a las psicoterapias a pesar de haber muchas clases, las más comunes las podemos dividir en terapias psicoanalíticas y cognitivo-conductuales. Las primeras se parecen más a la idea que tenemos de psicoterapia con un terapeuta con el que hablas del pasado y da pocos consejos y la segunda, siendo más reciente involucra a un terapeuta más activo.

La terapia cognitivo-conductual afirma que no es suficiente hablar del pasado para solucionar un problema. Este tipo de terapias tiene ventajas (son las más eficaces modificando conductas y pensamientos, el terapeuta da apoyo de forma activa, y están avaladas por muchos estudios científicos) y desventajas (el paciente tiene que esforzarse mucho para recuperarse, tiene que enfrentarse a aquello que teme, y trabaja poco para fomentar la comprensión de uno mismo).

La terapia analítica sin embargo pretende que la persona conozca más de sí misma. El terapeuta suele mostrar una actitud neutra. Estas terapias, al igual que las anteriores presenta ventajas (proporciona un buen conocimiento de uno mismo, da respuesta a la pregunta de por qué soy así) y desventajas (no siempre modifica comportamientos de forma eficaz, son muy largas y el terapeuta presenta poco apoyo al paciente).

En cuanto al tipo de terapia más eficaz hoy sabemos que depende de la problemática que tenga la persona y que muchos terapeutas practican un enfoque ecléctico donde tienen cabida varias orientaciones terapéuticas. El capítulo finaliza con un cuestionario sobre “¿Cómo cambiar?”

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