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CAPITULO 5. El mundo de las palabras. El sistema lingüístico

El flujo constante entre lenguaje y pensamiento es uno de los retos de la educación. El sistema del lenguaje soporta una carga muy fuerte en la escuela. Los alumnos con poca facilidad verbal se retrasan, son “pensadores no verbales” y suelen ser incomprendidos. Carecen de los instrumentos para seguir una clase. Diversos tipos de lenguaje:

- Lenguaje automático o cultivado. El primero es el del habla cotidiana, el segundo el que se aprende la cultura. Es un habla más compleja y es propia de los textos escolares y académicos. Hay niños que son grandes conversadores, pero sin embargo leen muy despacio y comprenden poco lo que leen, o que tienen que simplificar mucho sus ideas cuanto tratan de ponerlas por escrito. Por este motivo puede haber muchos conflictos con los deberes, los niños tienen un gran obstáculo y les duele mucho decepcionar a sus padres. Hay niños que son casi incapaces de aprender un lenguaje formal, que comprende pobremente las oraciones. Además, en las evaluaciones se suele pensar que niños tan habladores no pueden tener problemas de lenguaje, lo cual es un error. En otros casos, problemas de lenguaje que pasan inadvertidos se confunden con déficit de atención. Cuando no se comprende el lenguaje, los controles de atención, aunque funcionen perfectamente, se “apagan”. La información que se recibe es inutilizable, la atención que no se alimenta deja de funcionar. El niño desconecta. Este error de evaluación supone equiparar personalidad (niño hablador) con inteligencia. Hay niños inteligentes y sociables con verdaderos problemas de lenguaje.

- Lenguaje concreto y abstracto. Hay términos que no se “ven”, y en la escuela el lenguaje abstracto se va haciendo cada vez más dominante. Hay niños que piensan de forma muy concreta. Les pueder ayudar llevar un diccionario personal de términos abstractos díficiles, y repasarlo a menudo.

- Lenguaje básico (ed. Primaria) y superior (ed. Secundaria). Los niños van alcanzando niveles de pensamiento más altos, también al leer y escribir, más sutiles y complejos. El mayor logro es usar el lenguaje como instrumento para aprender. Entre los 9 y 13 años el área cerebral del lenguaje sufre un fuerte crecimiento. Sin este instrumento (lenguaje superior) es díficil superar la ed. Secundaria. Los niños que siguen teniendo un lenguaje básico “cierran sus canales de aprendizaje” en secundaria. Las exigencias superan sus recursos. Se quedan en lo superficial. Para prevenirlo, LOS NIÑOS DESDE PEQUEÑOS DEBERÍAN LEER Y ESCRIBIR ACTIVAMENTE. Hablar durante largo rato sobre cuestiones complejas y debatir mucho en casa sobre cualquier cosa que interese a la familia.

- Lenguaje receptivo y lenguaje expresivo. Comprensión de la comunicación verbal y producción del lenguaje (medio para traducir pensamientos a palabras y oraciones). Algo que empeora las cosas para los niños con estas dificultades es que los profesores suelen creer que “todos los alumnos deben hacer todo bien”, algo que nunca sucede en la realidad. Hay que ayudarles a desarrollar un “arsenal lingüístico potente”. Los padres pueden animar con paciencia a los niños para que expresen sus pensamientos y digan frases completas. Hay que aprovechar su competencia en alguno de los dos lenguajes (expresivo o comprensivo) para suplir la carecnia del otro.

Niveles del lenguaje donde pueden aparecer los problemas y afectar al rendimiento escolar. Niños con problemas para distinguir la fonética (sonidos de las palabras), muchas palabras les suenan igual, no consiguen escuchar las frases correctamente, se pierden. Su conciencia fonética se ve muy recucida. Pueden sufrir graves trastornos de lenguaje. Otros niños tienen problemas para descomponer las palabras en sus sonidos (conciencia fonemática). Les cuesta identificar las palabras al leer. El 20% de los niños en EEUU tienen problemas de lectura por este motivo. Se les suele denominar “disléxicos”, no pueden descifrar bien una palabra conocida cuando la leen porque no descomponen con eficacia la palabra en sus sonidos para luego reconstruirla (reconocerla). Con mucho esfuerzo pueden mejorar esta función, que a otros niños les resulta sencillos. Los niños con este problema en su versión más grave se sienten retrasados mentales, tienen un nivel de lectura bajísimo. Puede que les encante aprender, pero no saben cómo hacer. Hay que tranquilizarles, convencerles de que son inteligentes y de que el problema es muy concreto: no captan bien los sonidos del lenguaje hablado o no saben descomponer los sonidos de una palabra escrita, tienen UN PUNTO DÉBIL. Se les puede ayudar a superar el problema, empezando por evitar que tengan una imagen de sí mismos como “tontos”. Necesitan ayuda intensiva para superar sus disfunciones neuroevolutivas. Puede enseñárseles familias de palabras con sonidos parecidos, a sentir las palabras con el tacto y pronunciar al mismo tiempo, aprender rimas, usar imágenes- es decir, utilizar otras vías de entrada a su mente lingüística-. LA AYUDA DE LOS PADRES PUEDE SER MUY IMPORTANTE. Sus problemas pueden originarles mucha vergüenza y sensación de fracaso. Otros niños tienen problemas para descifrar los significados de las palabras porque no dominan los morfemas (si conocemos el morfema “itis” podemos deducir enseguida el significado de palabras que terminan en “itis”). No reconocen información del lenguaje que se repite, por lo que les cuesta mucho ampliar si vocabulario. Otros problemas aparecen con la semántica: el significado de las palabras. Hay niños con un conocimiento profundo del significado de las palabras, otros tienen problemas para comprender significados, y esto limita mucho sus posibilidades de aprender. Se les puede enseñar a comparar unas palabras con otras, sus significados, para ir formando una RED SEMÁNTICA. Contruir MAPAS SEMÁNTICOS. Otras dificultades aparecen en el nivel de la sintaxis (gramática), para algunos es fácil y otros alumnos nunca llegan a comprender su lógica, ni para qué sirve. Hay niños que no tienen “intuición” para distinguir frases bien o mal construidas, lo que suele perjudicar mucho sus estudios: no forman ni comprenden del todo oraciones complejas. Tienen que pensar mucho antes de formar una oración. Otros niños tartamuedean o hablan entre dientes cuando les preguntan, o vacilan mucho o usan frases muy breves. Para algunos niños es casi imposible hacer inferencias, algo en lo que se termina basando gran parte del aprendizaje en secundaria: completar el significado de las frases, añandiendo información o reconociendo otra que esté implícita. Se les suele acusar de que no escuchan, cuando en realidad lo que pasa es que “no se enteran”, no captan la información entrante que contienen las oraciones complejas. Cuando las inferencias se le escapan pueden tener graves problemas para interpretar oraciones. Los problemas del lenguaje pueden darse en dimensiones muy concretas, sin afectar a otras funciones, pero el resultado sobre los estudios suele ser perjudicial (todas las funciones del lenguaje son necesarias para aprender). Por último, los alumnos aprenden a asimilar el discurso: grandes segmentos de lenguaje cuyo significado deben ir extrayendo a medida que leen. También hay una vertiente expresiva del discurso, es importante saber poner las ideas en orden. Cuando algo despierta el interés del alumno la producción y comprensión del lenguaje se desarrolla mejor. La conciencia metalingüística consiste en pensar sobre el lenguaje, lo hace más divertido y un instrumento de mayor utilidad (los estudiantes acceden a un nivel más elevado de comprensión). El autor considera que todos los niños deberían aprender lingüística.

Recomendaciones. Prestar atención en la escuela a la producción de lenguaje oral (retórica), capacidad de tener un discurso claro. Que además ayudará mucho a la memoria y a la expresión creativa. El lenguaje participa también en la regulación de la conducta, y sirve para resolver problemas sociales, la voz interior es la guía de uno mismo. Sirve para pulir el pensamiento. El autor ha realizado una investigación sobre la relación entre los problemas de delincuencia en la adolescencia y las disfunciones en la expresión oral. En preescolar y al final de la adolescencia “los problemas relacionados con la producción del lenguaje están muy asociados con los problemas de conducta y la agresividad y, en ocasiones, con una conducta claramente antisocial” (p. 167).

Recomendaciones prácticas:

- El lenguaje coloquial no debe ser la única forma de comunicarse en la familia
- Interacciones verbales ricas y sustanciosas
- Evitar que todas las diversiones consistan en movimiento, videojuegos, etc…, y que haya algo de “intelecto” en los juegos infantiles
- Que los hijos vean a los padres leyendo y que los padres les lean a los hijos
- Identificar cuando un estudiante parece tener una disfunción del lenguaje al inicio de secundaria (consejo a los profesores)
- Jugar a juegos de lenguaje, como el Scrabble
- Fortalecer la capacidad de resumir
- Leer, escribir, oír y hablar de temas que le interesen
- Darles formación en lenguaje de forma expresa
- Trabajos escolares que supongan hablar en público
- Hacer asociaciones verbales-visuales

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