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Banco Bibliográfico > MENTES DIFERENTES, APRENDIZAJES DIFERENTES > Capitulo 6 : Organizar las cosas. Los sistemas de ordenación espacial y secuencial

I

CAPITULO 6. Organizar las cosas. Los sistemas de ordenación espacial y secuencial

El aprendizaje no tendría orden sin el sistema de ordenación espacial y el de ordenación secuencial (sistemas neuro-evolutivos). Deben ser más eficaces a medida que pasa el tiempo y avanzan en los estudios. Cómo manejan la información que se dispone en una secuencia o en una pauta espacial. Es lo que consideramos una mente bien organizada. Cómo participan estas funciones del aprendizaje, el pensamiento, la retención de información y la eficacia de la producción. Niveles de ordenación espacial y secuencial:

1. Percibir una disposición espacial o una pauta secuencial
2. Recordar esas pautas para su uso posterior
3. Crear sus propias sucesiones o productos espaciales
4. Ser organizado con respecto al tiempo y la disposición de materiales
5. Pensamiento de orden superior: razonar, resolver problemas, formar conceptos

Efectos de las carencias en estos sistemas sobre los estudios. Ordenación secuencial. Niños que hacen las cosas de manera complicada, son desordenados en la vida cotidiana y los estudios, les cuesta organizar sus pensamientos en una serie de pasos coherentes para expresarlos. Niños que “desconocen por completo el significado de la palabra tiempo”. Si les mandan hacer tres o cuatro cosas en la escuela se hacen un lío, nunca llegan puntuales ni entregan a tiempo sus trabajos. Suelen decirles que no se esfuerzan lo suficiente. No comprenden frases con adverbios de tiempo, pueden decir: “ven tarde para que nos de tiempo a jugar”. Tienen grandes dificultades para cualquier tarea que requiere secuenciar. En las pruebas de inteligencia no se mide esta función neuroevolutiva, por lo que a estos niños no les detectan problemas de aprendizaje. El autor indica que: “El método que se suele seguir para comprobar la presencia de problemas de aprendizaje es especialmente irracional ya que nunca se ha llegado a un acuerdo sobre la definición de lo que son estos problemas” (p. 179). Si se concluye que un niño no tiene Trastorno de Aprendizaje, no se le presta ayuda, y se considera que su problema es de actitud. De nuevo, esto hace sufrir mucho a los niños. “Es asombroso ver con cuánta frecuencia afloran y se amplifican los sentimientos de tristeza de un niño cuando se enfrenta a un área concreta donde muestra alguna deficiencia o dificultad. Así que, en cuanto vi lo mal que lo estaba pasando, abandoné de inmediato esa vía [hacerle pruebas] y pasé a ofrecerle algo que pudiera hacer bien. Y Joann se recuperó enseguida” (p. 180). Lo primero que hacen es explicarle cual es la naturaleza de su disfunción neuro-evolutiva y luego proporcionarle estrategias meta-cognitivas para compensar esa dificultad: los niños progresan rápidamente cuando reciben la ayuda precisa. “Tras pasarse varios años hundida en los últimos puestos de la clase, Joann está empezando a ascender con rapidez. Gran parte de esta aceleración se debe al hecho de que, por fin, una enseñante muy sensible se sentó con Joann a examinar su caso y comprobar que la niña tenía todas las actitudes necesarias para triunfar en la vida, pero con el inconveniente de sus problemas con la ordenación secuencial” (p. 181). RECUPERÓ SU MOTIVACIÓN Y PUDO APROVECHAR SUS ADMIRABLES RECURSOS.

La ordenación secuencial se compone de varias funciones:

- Percepción secuencial: reconocer el orden interno estable en una clase de sucesiones
- Memoria secuencial: retener en la memoria a corto plazo y en la memoria a largo plazo instrucciones para realizar una tarea que consta de varios pasos
- Salida o producción secuencial: actuar o comunicarse siguiendo una sucesión de actos ordenada y lógica
- Ordenación secuencial del tiempo: capacidad para repartir y calcular el tiempo siendo consciente de su paso
- Pensamiento secuencial de orden superior: capacidad para usar la lógica inductiva y deductiva, capacidad de razonar sistemáticamente y resolver problemas de una manera secuencial

La ordenación espacial. Orientarse y organizarse en el espacio. Niños que viven totalmente ajenos al espacio. Hacen sus trabajos de manera descuidada, pierden las cosas, se ponen la ropa al revés, son descoordinados en los deportes. Es una distribución distinta a la secuencial porque “los datos entran o salen del cerebro prácticamente al mismo tiempo, en forma de conjuntos o de configuraciones (...) Se espera que nuestra mente trate los estímulos que contienen estos conjuntos y sus relaciones mutuas prácticamente al unísono. Si decidimos procesar sólo una característica interna a la vez, nos será difícil captar la pauta general” (p. 188).
La ordenación espacial se compone de:

- Percepción espacial. Entre otras cosas, consiste en percibir las relaciones parte-todo. Algunos niños pequeños no captan o confunden estas relaciones. Por eso dejan entre las letras tanto espacio como entre las palabras al escribir. Hay niños con un problema en el sentido de la orientación. Se pueden reforzar mediante el lenguaje. No es una disfunción importante.

- Memoria espacial. Es una memoria visual, pero también táctil. Es necesaria para distinguir las letras. La memoria espacial funcionaría como un corrector ortográfico, al escribir una palabra miramos a ver si está bien escrita. Hay temas de ciencias, matemáticas o sociales que exigen un buen dominio del espacio. A los niños con deficiencias en esta memoria debería ayudárseles a pasar todo su aprendizaje visual a la memoria verbal.

- Salida o producción espacial. Nos permite hacer cosas de utilidad cotidiana o disponer las cosas de forma armoniosa. Importante en las artes creativas. O niños que arreglan todas las cosas que se rompen, tienen habilidad con los objetos y además se concentran mucho. Usan sus manos “para conquistar el espacio”. Otros niños sólo son capaces de hacer “chapuzas”, por mucho que lo intentan hacer bien. Les cuesta por ejemplo cortar con unas tijeras o meter una llave en la cerradura. Es una disfunción no muy grave para el aprendizaje, pero que es muy visible y les hace sentir mal. Pueden ser niños con muchas otras virtudes que habrá que reconocer y ayudarles a desarrollar.

- Organización espacial en el orden material. La disfunción de la organización material puede ser crónica en algunos niños: son muy desordenados, y aunque parece absurdo no pueden evitarlo, los padres se angustian o se enfadan. Viven en medio del caos material, lo pierden todo, se visten al revés, tienen sus cosas en completo desorden. Sus cuadernos escolares suelen ser un desastre. Los padres tienen que ayudarle a mantener limpio su espacio de trabajo, a tener sus cuadernos en orden, a reconocer el valor del orden material.

- Pensamiento espacial de orden superior. Es un conjunto de operaciones mentales que “permiten a los niños pensar en imágenes y relaciones de orden espacial increiblemente complejas y manipularlas mentalmente” (p. 194). Los estudiantes que tienen bien desarrollada esta capacidad necesitan utilizar menos el pensamiento verbal (formándose imágenes mentales). Otros niños necesitan pensar con palabras, porque no visualizan los conceptos. Cuando tienen una disfunción en este área no hay mucho que hacer, pero se pueden compensar sus carencias apoyando el área verbal.

Lo importante, considera el autor, es comprender qué métodos prefiere cada mente para aprender. Por ejemplo, ¿qué es más importante para aprender, la ordenación secuencial o la espacial? “Tenemos la opción de decidir si queremos reforzar uno o más niveles deficientes de un sistema de ordenación (como intentar fortalecer la memoria secuencial a corto plazo), compensar alguna deficiencia (por ejemplo, compensar mediante la verbalización unas aptitudes escasas para la visualización), o acometer con energía el objetivo de fortalecer una virtud ya existente (como ofrecer abundantes experiencias artísticas a una niña con una excelente capacidad de producción musical)” (p. 195). Entre los 5 y 7 años los niños aprenden el vocabulario relacionado con el tiempo, “antes”, “después”, “hasta”, “cuando”. Las instrucciones que se dan en clase a los alumnos requieren un control de las sucesiones temporales. En primaria las matemáticas incluyen muchos procedimientos de varios pasos, que son “ejercicios extenuantes de ordenación secuencial”. Además, en primaria se enseña también a los alumnos a hacer narraciones, para lo que tienen que emplear secuencias lógicas que guien su pensamiento. Al comenzar secundaria los alumnos tienen que mostar aptitudes de organización del tiempo (fechas límite, tareas de largo plazo). Tienen que encontrar un equilibrio entre la calidad del trabajo y la velocidad a la que lo pueden realizar (tiempo disponible). En el segundo ciclo de secundaria tienen que alcanzar un pensamiento lógico secuencial exigente en las materias de ciencias y en el razonamiento verbal. “El procesamiento secuencial ayuda a los estudiantes a descubrir qué es la causa de qué”.

Recomendaciones. Ayudar a los niños (enseñarles) en la organización de su tiempo. Programar sus actividades. Estar atentos por si el alumno se vuelve de pronto desordenado o pierde la disciplina, puede ser porque no comprende bien las instrucciones de varios pasos, por una deficiencia en la memoria secuencial. En la primera infancia los juegos rítmicos, las canciones, pueden ayudar en la memoria secuencial. Un lugar de trabajo bien organizado en casa puede ayudarles mucho. Los niños con una peor capacidad de organización espacial puede suplirla con una organización verbal, utilizar el lenguaje para describir lo que tienen que aprender.

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