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Banco Bibliográfico > Los padres no se divorcian de sus hijos > Capitulo 3 : Conozcamos sus reacciones

CAPITULO 3. Conozcamos sus reacciones

¿Qué es lo primero que siente el niño? Puede ser que el niño desde la separación haya dejado de creer que la familia es algo que protege, algo fuerte. El niño puede formarse fantasías donde será abandonado por sus padres, donde éstos se irán y no le atenderán más… y es importante conocer todas estas fantasías para aclarar todas las dudas del pequeño.

Intenso sentimiento de pérdida. Luis Rojas Marcos afirma “Con excepción de la muerte de la pareja amada, la separación y el divorcio son para la mayoría de las personas las experiencias más traumáticas y penosas de su vida”. No sólo los padres experimentan estos sentimientos de pérdida sino que los hijos también pueden experimentarlos fuertemente.

Tristeza y lástima. Otros sentimientos muy comunes ante la separación son los de tristeza y lástima aunque en algunas ocasiones en que la convivencia era tan difícil y la situación tan negativa la separación provoca más bien sentimientos de liberación.

Preocupados por sus padres, inventan historias. A los niños les preocupa mucho cómo va a ser la situación después de la separación ¿Qué pasará con su padre? ¿Qué pasará con su madre? Cuando a los niños se les hace difícil aceptar la situación es frecuente que echen mano de determinadas fantasías para defenderse. Dos son las más frecuentes: idealizar al progenitor que se ha ido para contrarrestar sentimientos de desprecio… hacia él o bien crearse su propia novela familiar con historias fantásticas acerca de por qué su padre o su madre se han marchado.

Sentimientos de culpa. El niño se siente a menudo el centro de la vida familiar. Esto hace que en muchas ocasiones los niños (sobre todo menores de 8 años) se responsabilicen de la ruptura familiar.

Cuando los padres parecen ser menos padres. Es frecuente que justo después de la separación los cuidados parentales de los padres disminuyan porque estén muy ocupados resolviendo asuntos personales pero para el hijo puede significar que ya no le hacen caso ni se ocupan de él. También sabemos que los niños entre 6 y 12 años son los que se sienten más rechazados en un proceso de separación.

La amarga soledad. Hay muchos niños que sienten poco apoyo en estos momentos de separación. La mayoría de los niños afirman no sentir apoyo de sus hermanos y sí de sus amigos. Hay padres que no quieren que sus hijos sean amigos de niños de padres divorciados sin darse cuenta de lo mucho que pueden ayudar sus hijos a los niños cuyos padres se están separando.

Baja el rendimiento escolar. Los profesores han informado que dos terceras partes de los niños cuyos padres se separan sufren una bajada en el rendimiento escolar. En gran parte esto es debido a los problemas de concentración que causa toda situación de preocupación o ansiedad. También es frecuente que se entreguen a procesos de ensoñación en los que vemos al niño como que está “en la luna”. Los profesores también han percibido que uno de cada cinco niño de padres que se separan pasan por una reacción depresiva. Una de las consecuencias más negativas de todos estos cambios de comportamiento se da cuando los compañeros no los comprenden y les dejan de lado.

El valioso soporte de la escuela. Los profesores son los más indicados para darse cuenta de cuándo un niño lo está pasando mal, de qué le puede estar ocurriendo y en el caso de que el niño se muestre poco comunicativo lo mejor que puede hacer es solicitar del niño que vayan a verle sus padres para hablar con ellos y aclarar la situación. En cualquier caso el colegio siempre debería ser una fuente de soporte fundamental para estos niños.

Padres ausentes y maestros que hacen de padres. En muchas ocasiones los profesores se quejan de que no conocen a uno de los padres del niño (en caso de que estén separados). Una de las razones puede ser que el padre que tiene la custodia obstaculice al otro progenitor acceder al medio escolar para comunicarse con el profesor. El autor recomienda a los profesores que pongan todo de su parte para romper esta situación. El profesor puede convertirse en el confidente del niño en estos momentos que busca algo de seguridad y puede llegar a idealizar a su maestro. También el profesor puede crear debates en clase sobre la variedad de familias de hoy en día para normalizar la situación de los padres separados y que los niños de éstos se sientan mejor.

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