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Banco Bibliográfico > Los padres no se divorcian de sus hijos > Capitulo 5 : Cambios en los padres por la separación

CAPITULO 5. Cambios en los padres por la separación

Cuando un cónyuge se siente traicionado. Hay casos en que la separación pilla desprevenida a uno de los miembros de la pareja que no se espera para nada esta situación. En otros casos sin embargo se ve venir la situación. Si uno de los miembros de la pareja vive la separación como “un brutal agravio a lo más íntimo del ser” es más probable que se produzca una depresión en esa persona.

Progenitores rencorosos y agresivos. Una de las consecuencias que se desprende de muchas parejas que se separan es el afloramiento de una alta dosis de agresividad por ambos miembros de la misma. El rencor y el odio hacen que se pase del amor en pareja a una conducta agresiva entre ellos. Puede darse el caso incluso de que uno de los padres rechace inconscientemente a uno de los hijos por la semejanza que tiene con su ex pareja.

Coléricos y caóticos amargados. Es frecuente encontrar en las consultas de medicina y psicología a padres enfadados con todo y todos los que le rodean (incluido por su puesto su ex pareja). Son personas que están constantemente contando a todo el mundo lo mucho que odian a su ex pareja. Sin embargo otros afrontan la nueva situación con esperanza y miran cara al futuro.

Negando la realidad. Muchas parejas, para amortiguar el impacto de la situación y sobre todo del hecho de que no hay vuelta atrás emplean como mecanismo de defensa inconsciente la negación de la situación que están viviendo. También es frecuente que estas personas vivan la situación como si no fuera con ellas, como si ellos fueran espectadores y no los protagonistas de la misma.

Vuelta al hogar paterno o a la habitación de alquiler. En la mayoría de las parejas que se separan uno de los miembros vuelve a la casa de sus padres. Se produce una cierta regresión y la persona se comporta como un niño dejándose dirigir por sus padres. El autor no recomienda que en caso de separación se vuelva al hogar de los padres. Sin embargo hay personas cuyos padres no viven o no viven en la ciudad que se ven obligados a alquilar algo por su cuenta o en muchos casos terminan mendigando sin soporte económico.

Hogares monoparentales y unipersonales. Después de una separación nos encontramos con un hogar monoparental (el padre que tiene la custodia y los hijos) y otro unipersonal (el padre que se ha ido de casa). El padre que tiene la custodia se siente muchas veces en el conflicto de tener menos ingresos y dedicarle más atención a los niños o por el contrario seguir ganando lo mismo y dedicar menos atención a los niños.

El bolsillo se resiente. Después de una separación es frecuente que la situación económica sufra cambios. En algunos casos la mujer tiene que ponerse a trabajar por primera vez sin preparación profesional y con un mercado laboral muy complicado. También es frecuente que las mujeres que trabajan a media jornada tengan que empezar a hacerlo a jornada completa. El autor no obstante señala que en caso de separación el trabajo puede tener un efecto terapéutico al mantener la mente ocupada y no dejar que la persona se entregue a obsesiones respecto a su separación.

Surgen nuevas amistades. Cuando se produce una separación el hecho de que surjan amistades nuevas es un aliciente importante. Si además encuentran otras personas por quienes sienten apetencia sexual la cuestión se hace todavía más positiva (sobre todo para aquellas parejas que ya no mantenían relaciones sexuales con su cónyuge). A los niños les puede no sentar bien que su padre o su madre tengan una nueva pareja. También es frecuente que uno de los padres use a los niños como espías de la actividad sexual del otro lo que causa problemas emociones en los niños que hay que evitar. El autor recomienda a los padres separados “tampoco es aconsejable lanzarse a la vorágina del consumo de sexo y a la promiscuidad sexual desenfrenada, por más liberados y alegres que estén los ex. No frivolicemos ni desvirtuemos la amorosa relación sexual”.

¿Cuándo informar al hijo de que tenemos una nueva pareja? El autor aconseja que se diga cuando el padre o la madre vea que es algo serio lo que tiene con otra persona. En cuanto a la presentación hay que buscar un momento alegre y sobre todo que el niño esté pasando por una situación emocional buena.

Los padres, aún siendo los mismos, ahora son distintos. Todos los estudios demuestran que “la calidad de la relación entre padres e hijos después de la separación es un factor muy significativo en la adaptación de los niños a la nueva situación” Los niños perciben que sus padres no son los mismos, que algo en sus vidas ha cambiado y pueden incluso pensar que no tienen tanta veracidad ahora como padres. Hay muchos padres que están mal emocionalmente después de una separación y su labor como padres se resiente.

Al piel del cañón o padres tránsfugas. Hay padres que se ocupaban muy poco de los hijos y que tras la separación empiezan a hacerlo y otros que se retiran de pronto de la estructura familiar. Podemos encontrar ambos casos. Si los padres empiezan a declinar su actividad educativa esto tiene consecuencias importantes en los niños (sobre todo si son adolescentes)

Lo que representa ser ex. Es importante que los miembros de la pareja no se asienten en su papel de “ex” y no permanezcan recordando lo positivo de sus parejas indefinidamente porque causa un sufrimiento importante.

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