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Banco Bibliográfico > Los padres no se divorcian de sus hijos > Capitulo 6 : También cambian los hijos

CAPITULO 6. También cambian los hijos

Sus nuevos papeles. En muchas situaciones los padres ante la separación necesitan apoyo emocional y cariño y se vuelcan mucho en sus hijos. El autor se pregunta si los hijos serán conscientes de esto dada su perspicacia.

Continuas demandas y exigencias. Los niños pueden también detectar la debilidad de los padres en estos momentos e intentar “sacar tajada” de la situación incrementando sus demandas y sus exigencias. El niño puede llegar a “castigar” al progenitor que tiene la custodia entorpeciendo nuevas relaciones.

¡Qué difícil es imponer disciplina! Esto es muy típico de las madres separadas que no saben como imponer una disciplina firme y consistente. Ésta puede pensar que lo está pasando muy mal con la separación y hay que darle “manga ancha”. Estas madres no se dan cuenta de que decir “no” a sus hijos también es educarles. En el primer año después de la separación también sabemos que los padres se muestran mucho más permisivos que las madres y progresivamente se van volviendo más autoritarios (aunque nunca tanto como las madres).

¿Cómo afectan a los hijos las peleas entre los padres? “La conflictividad entre los miembros de la familia parece ser más importante en la predicción de conductas antisociales en los niños (drogadicción, delincuencia…) que la estructura familiar por sí misma (intacta, monoparental, reconstituida…) El tipo de familia no es importante, lo importante es si esa familia muestra conflictos recurrentes que inciden de lleno en el comportamiento del niño. Los problemas de los hijos de padres separados no son por la separación sino por la situación negativa previa. Como advierte el autor “cuanto más duren sus trifulcas, más problemas tendrán sus hijos”.

Excesivos obsequios y caprichos. Muchos padres que se sienten culpables de dedicar poco tiempo a sus hijos después de la separación los colman de juguetes. Es frecuente que el padre custodio se queje de que cuando su hijo está con el otro progenitor este le colma de regalos y le deja hacer lo que quiera y cuando vuelve a casa no es capaz de obedecer ni de adecuarse a la disciplina.

De la alianza con un padre al hijo tirano. Los hijos que se alían con uno de los padres en contra del otro están a un paso de volverse verdaderos tiranos.

Hacen de padres y hermanos de sus progenitores. Es una situación de las más sorprendentes que se pueden dar, cuando los hijos empiezan a hacer de padres de sus progenitores. Hay padres que reclaman constantemente a sus hijos para no sentirse solos, otros que inoculan en estos niños sentimientos de culpa para que no hagan su propia vida y se queden a su lado siempre.

Ocupando la plaza del esposo ausente. El niño puede llegar a sentir lo que el autor denomina “responsabilidad de esposo” en que el niño asume el papel del marido.

En el papel del padre todopoderoso. El niño progresivamente se va transformando en el “representante simbólico del padre despótico” cuando el verdadero padre ya no está en la casa. Las madres de estas familias (que se sentían muy aliviadas por la partida de un esposo de estas características) ven horrorizadas como ahora el hijo ha asumido ese papel. El niño empieza a controlar la vida de la madre incluso censurándola.

El hijo no es un intermediario. Son padres que imponen a su hijo el puesto de “correo” para que realice las funciones de intermediario entre ellos. Lo malo es que el contenido de los mensajes que tiene que transmitir a unos y a otros no suele ser positivo. Si los padres no pueden comunicarse verbalmente porque en seguida comienzan a agredirse lo mejor es que usen el email que no permite estos “calentones verbales”. Situación también común es la de los niños que empiezan a funcionar como espías de sus progenitores.

Surge el conflicto de lealtades. Normalmente el niño quiere por igual a sus padres pero a veces éstos le ponen en una situación donde tiene que elegir. El autor cita las palabras de una niña de 6 años: “Mama me pide que no piense más en papá”. Muchos padres compiten por el amor de los hijos y éstos se ven en medio de esta lucha. En algunos casos (sobre todo de adolescentes) hartos de este conflicto terminan aliándose con uno de los padres y despreciando al otro.

¿Quiere usted saber cómo le ve su hijo? Una de las mejores maneras es decirle que haga un dibujo de su familia lo cual nos dará mucha información. De esta forma podemos llegar a ver cuáles son sus emociones hacia los integrantes de la misma y en qué posición se pone él con respecto a ellos. Si una persona está dibujada de forma más pequeña, ausente, con menos detalles… eso quiere decir que emocionalmente el niño está más separado de ella.

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