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Banco Bibliográfico > Los padres no se divorcian de sus hijos > Capitulo 7 : Juicios, custodias y visitas

CAPITULO 7. Juicios, custodias y visitas

Alguien quiere ser ganador. Después de la separación es frecuente una cierta etapa donde los cónyuges se enfrentan y desean ser ganadores en esta “competición”. Lo malo es que a veces las tretas que usan para ello repercuten en los niños.

El ansiado trofeo: la custodia de los hijos. Hay padres que ven la custodia de sus hijos no como algo que desean por sí mismo sino como una señal de victoria sobre el otro miembro de la pareja, como una señal de que “han ganado la partida”. Hay incluso padres que van de psicólogo en psicólogo pidiendo informes y tests para tener “pruebas” de que el niño debe estar con ellos y no con el otro miembro de la pareja. Es importante que los profesionales se nieguen a estos intentos y que hagan una evaluación con el único propósito de intervenir en la mejora de la salud emocional del niño.

¿A quién damos la guarda y custodia? El autor recomienda que el profesional que se encarga de decidir esto se deje asesorar por psicólogos y psiquiatras. Pero sin lugar a dudas es muy importante que después de la separación el niño pueda contar con ambos progenitores. El regimen compartido es le mejor para el niño

¿Custodia individual? Hasta ahora la custodia tradicional ha sido la individual en la que el padre o la madre tenían la custodia y el otro visitaba al niño. Ahora se está abogando más por la custodia compartida. Lo importante no obstante es que el progenitor que no tiene la custodia no se desentienda y siga formando parte de la vida del niño.

¿O compartida? Esta es la mejor opción porque cambia lo menos posible la situación para los niños en el sentido de que siguen viendo a sus padres. Dentro de esta custodia compartida hay muchas modalidades: que viva un mes con cada uno, una semana… En Estados Unidos se está haciendo muy popular un tipo de custodia en la que el niño vive siempre en una misma casa y son los padres los que se trasladan a ella cuando tienen que estar con el niño. Todo va a depender de la buena relación de los padres y de los recursos económicos. Como norma general sin embargo cuanto más pequeño es el niño mejor tiempos breves y más frecuentes con cada uno de los padres.

Argumentos en pro y en contra de la custodia compartida. El autor en este punto expone argumentos a favor (mayor contacto con los padres, menor sentimiento de pérdida…) y en contra (continuos cambios de casa, conflictos en la lealtad del niño…)

Otras consideraciones que conviene tener en cuenta. Algunos hablan de que hay que esperar hasta los 12 o 13 años para la custodia compartida porque de otra forma el niño no asume bien los cambios. También sabemos que la custodia compartida la suelen elegir sobre todo las parejas que tienen solo un hijo y que las que tienen más suelen elegir otras modalidades. En definitiva no hay una fórmula ideal y depende mucho del caso.

Consolidar el régimen de visitas. Este es sin duda el primer objetivo que tiene que conseguir la pareja cuando se separa. Establecer desde el principio un régimen regular de visitas hace que los niños se sientan más seguros y se desenvuelvan mejor en la vida.

Cómo hacer bien las visitas. No cabe duda que cuanto mejor se lleven los padres más apropiadas van a ser estas visitas y mejor se van a llevar a cabo cara al niño. En cualquier caso como norma el tiempo que un padre no custodio pasa con su hijo debe ser de su hijo y no debe compartirse con otros adultos ya que esto desvirtúa mucho la relación.

Cuando las visitas se vuelven conflictivas. Muchos padres cuando llegan para hacer las visitas a sus hijos se encuentran con los gritos de su pareja lo que dificulta mucho este tipo de interacciones con los niños. Sabemos por investigaciones que durante el año posterior a la separación las mujeres se sienten afectadas cuando el marido llega a casa para ver al niño. También puede ocurrir que los padres se sientan muy culpables por verse como únicos responsables de la separación y esto dificulte las visitas. Por último tenemos el grupo de padres que aprovechan las visitas no para ver a los niños sino para atacar a la ex pareja.

Visitas que languidecen y acaban terminando. Muchos niños tienen poco contacto con el progenitor no custodio (menos de una vez al mes). Sobre todo los niños entre 9 y 12 años son los que menos visitas reciben. Muchos padres que no tienen la custodia comienzan visitando a sus hijos pero con el tiempo dejan de hacerlo. Los padres que tienen la custodia se ven en la difícil situación de disculpar al otro progenitor cuando esto ocurre.

Síndrome de alienación parental. El autor cita los criterios de José Manuel Aguilar para este síndrome: los hijos desaprueban a un progenitor, utilizan razones triviales cuando se les pregunta por qué, divide a sus padres en bueno y malo, piensa que nadie le ha influido, siempre se defiende al mismo padre y se extiende el odio hacia el progenitor hacia todo su entorno. Este síndrome por el momento no está tipificado como tal y es muy exagerado hablar de padres que alienen a sus hijos.

De la alienación parental a la confusión filial. Es un cuadro clínico que presentan algunos hijos de separaciones conflictivas.

Síndrome de indefensión parental. Es un síndrome que se da cuando hay una “situación asimétrica de poder”. En el primer tiempo el progenitor víctima del otro racionaliza las vejaciones a que es sometido (“respuesta de crispación contenida”), luego se da una “respuesta de violencia manifiesta” como contraataque y por último la persona que se siente indefensa desarrolla una respuesta de inhibición conductual con un cuadro ansioso y depresivo.

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