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Banco Bibliográfico > Los padres no se divorcian de sus hijos > Capitulo 8 : Conclusiones terapéuticas

CAPITULO 8. Conclusiones terapéuticas

El resentimiento tiene fecha de caducidad. Olvidar y perdonar hace que alcancemos más paz mental. El resentimiento no ofende al otro sino que crea malestar dentro de nosotros mismos. Hay personas que quedan atrapadas en ese rencor y dan mil vueltas a la situación que están viviendo sin poder avanzar. La mejor vía terapéutica es el perdón.

La eficaz terapia del perdón. Cuando estamos resentidos con alguien en el fondo le estamos dando “la llave de nuestra felicidad”, la capacidad de hacer que seamos o no felices. El perdón no es para el otro, es para nosotros, para estar bien interiormente y tampoco tiene que significar necesariamente reconciliarnos con el otro. El resentimiento tiene que tener un final y ese final viene con el perdón al otro.

Lo saludable que es para uno perdonar. Sabemos ahora que el perdón tiene consecuencias muy saludables no sólo para nuestra salud psicológica sino también física. La persona que no perdona vive en el fondo encadenada a la persona que le hizo tanto daño.

Reconozca que la nueva pareja de él (o ella) es estupenda. Es muy frecuente que el que ha conseguido rehacer su vida sea visto por el otro de forma más negativa. El otro miembro de la pareja está resentido con su ex pareja y por extensión con su nueva pareja. Si no se llega a ver lo bueno que tiene por lo menos es importante no machacarla/le delante de los hijos.

Los abuelos tampoco se divorcian de sus nietos. Muchos abuelos dejan de poder disfrutar de sus nietos cuando se produce una separación y los nietos dejan de poder estar con sus abuelos. Algunos incluso van a los tribunales para que les dejen ver a sus nietos. Es una canallada como dice el autor privar a los abuelos y a los nietos de esta relación. El autor también afirma que en su experiencia personal ha comprobado que si los abuelos saben mantenerse al margen del conflicto de sus hijos, luego éstos no tienen problemas en que sigan viendo a sus nietos.

Contemos con otros parientes y con buenos amigos. Esto es fundamental y el autor nuevamente pone el acento en que “no me cansaré de repetir que el niño tiene necesidad de que adultos de sexo diferente se ocupen de él”.

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