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Banco Bibliográfico > THE WORLD´S YOUTH > Capitulo 1 : El caleidoscopio de la adolescencia. Experiencias de los jóvenes del mundo al comienzo del siglo 21.

CAPITULO 1. El caleidoscopio de la adolescencia. Experiencias de los jóvenes del mundo al comienzo del siglo 21.

Está emergiendo una cultura juvenil global en la que los jóvenes de clase media tienen características muy parecidas. Las tecnologías les acercan desde puntos del globo muy distantes. Las sociedades se están fundiendo en una sola, y la experiencia de los jóvenes es más común. Sin embargo, la imagen que la psicología está dando de los adolescentes está basada en el que vive en Europa o Norteamérica. Mientras que hay adolescentes muy distintos en otras regiones. Sus tareas evolutivas y sus logros se parecen poco, porque las culturas y las normas son muy diversas. Por otra parte, “las formas que la adolescencia toma dentro de una cultura, y más aún entre distintas culturas, es marcadamente distinta y propia” (p. 2). Los temas que se repiten en el desarrollo humano, los desafíos comunes del siglo, se adaptan a las necesidades y exigencias de las sociedades y se transforman y tienen distintos significados en cada sistema cultural. ¿Es la adolescencia un periodo discernible de la vida en varias regiones del mundo? ¿Cómo se experimenta? Estas son las preguntas a las que tratan de responder los investigadores en este libro. Cuales son las instituciones que ayudan, las personas relevantes en sus vidas, y la manera como aprovechan sus oportunidades. Cómo está afectando el cambio en las sociedades a sus trayectorias vitales. En ocho regiones del mundo los expertos han estudiado la adolescencia, con la capacidad que les da pertenecer a esa cultura: su objetivo era “hacer un sumario y evaluar el carácter y las condiciones de la adolescencia en la región del mundo de que se trate” (p. 3). Se han organizado las investigaciones alrededor de las definiciones de la adolescencia, de las relaciones familiares, de las relaciones con los iguales, de la educación, de la preparación para el trabajo, de cuestiones de salud, de servicios sociales, participación cívica, uso de los medios de comunicación y su influencia. En este libro emerge una visión de las circunstancias de vida de los adolescentes en el mundo más actual y comprehensiva. En este capítulo los autores repasan los temas anteriores, para introducir el modo de análisis y el estado de las cosas.

La definición de la adolescencia: En distintas regiones del mundo se dan definiciones distintas, por el significado que tiene la etapa y por el tiempo que dura. Cada cultura da una imagen propia, asociada al término, que puede ser adolescente, joven, estudiante, etc… pero todas comparten el elemento común “como un intervalo de transición y preparación entre la infancia y la edad adulta” (p. 6) Puede ser un periodo corto, largo, con un término propio o sin él, o comprendido de formas muy distintas, pero casi todas las sociedades tienen de hecho este periodo de transición para llegar a ser miembros completos de la sociedad.

Los contextos de desarrollo y socialización: la preparación que reciben los adolescentes depende en parte de los contextos fundamentales en los que pasan su tiempo (Whiting, 1980). Son dominios en los que los adolescentes consiguen recursos valiosos para sus vidas, o por el contrario, no los logran. Les proporcionan “reservorios de experiencia”: modelos, guía, enseñanza, control social, recursos materiales, para la preparación entre la juventud y la vida adulta.

A) La familia: Hay una enorme variedad en las formas de la familia, que siempre es un contexto muy importante para el adolescente. Hay variaciones entre culturas y dentro de una misma sociedad. Las familias están cambiando en su estructura, ha aumentado además la movilidad, las migraciones, el trabajo de las madres, el tamaño. Son cambios que tensan la capacidad de la familia de proporcionar los recursos que necesita el adolescente, aunque traen también otros nuevos recursos (ej. las madres que trabajan como ejemplo para las hijas, las familias pequeñas en las que hay una comunicación más cercana). Una característica común es que afrontar nuevos problemas y se están adaptando.

B) Los colegios/universidades: La mejora de la educación formal, que proporciona recursos para la vida adulta, es clave para mejorar las circunstancias vitales de los jóvenes y de las sociedades en las que viven. Hay países en desarrollo o emergentes que han ampliado la tasa de escolarización, pero otros, en desarrollo, no han logrado aún la escolarización primaria universal, y además las escuelas a menudo no logran sus objetivos. En algunos países el sistema educativo no es sensible a las necesidades vitales de los adolescentes, en otros no se favorece el paso a la educación superior. En las sociedades agrarias las escuelas suelen estar lejos de las trayectorias vitales de la mayoría de los jóvenes. Es el problema de los “mundos múltiples”, que se da cuando dos sistemas culturales coexisten sin integrarse – inmigrantes en EEUU, escuelas de tipo occidental en África-. Además es muchas escuelas desorganizadas o con pocos recursos, o por la mala formación y poco sueldo de los profesores. Lo positivo es que más jóvenes están en la escuela, y los dos logros a conseguir son: el ajuste con la cultura del alumno y un currículo que proporcione las habilidades que van a ser más útiles en el trabajo.

C) El grupo de iguales: Los amigos ofrecen recursos muy valiosos, como compañía, apoyo emocional, y un terreno en donde practicar y aprender habilidades sociales. Negativamente, favorecen el consumismo, malas actitudes escolares, comportamientos de riesgo. Las distintas sociedades reaccionan de modo muy diverso a esta influencia ambivalente, mientras que unas restringen el grupo de iguales, otras lo favorecen. En las sociedades estudiadas el papel de los amigos va en aumento, tienen intereses en común, confían en ellos, tienen más relaciones románticas y sexuales, tienen menos supervisión de los padres, confían más en el grupo como fuente de información sobre el sexo (y en muchos casos responden a las prohibiciones con irresponsabilidad, lo que ocasiona los embarazos adolescentes y los contagios de ETS). Es una fuente de nuevas experiencias y de problemas, también porque entre ellos mismos no encuentran siempre lo que necesitan.

D) Otros contextos: Muchos jóvenes pasan la mayor parte del día en el trabajo, en el campo o en pequeños negocios, adquiriendo habilidades y recursos económicos. Pero muchos jóvenes trabajan en condiciones abusivas, o son empleos que exigen mucho esfuerzo y reducen el desarrollo profesional. Los trabajos voluntarios o en organizaciones altruistas proporcionan otro contexto de socialización a los jóvenes, que son experiencias muy valiosas que les preparan para la participación cívica. Otros contextos formativos incluyen actividades fuera de la escuela o en la comunidad, la comunidad religiosa, y el tiempo que pasan solos.

“En algunos casos estos contextos trabajan bien juntos y se ajustan bien a las demandas culturales y económicas que los jóvenes encontrarán de adultos. En otros el encaje es más flojo o la formación para ser adulto imperfecta, como un caleidoscopio en el que las imágenes son asimétricas e inestables” (p. 11). Hay desafíos muy grandes para los jóvenes de hoy, que los autores enumeran en los siguientes:

1) Susceptibilidad a los sucesos políticos o históricos, que alteran el curso de las vidas de los adolescentes. Hay chicos que se ven reclutados para participar en conflictos armados, lo que termina con su proceso de desarrollo y además les enseña a odiar al enemigo. En otros casos, los jóvenes se pueden beneficiar del paso de una sociedad sin libertades a la democracia.

2) Globalización versus fragmentación: Es un tema muy importante a resolver, si los jóvenes están aprendiendo a formar parte de una sociedad mundial, o si se están alejando en facciones religiosas, étnicas, económicas. La experiencia de los adolescentes se va haciendo más similar en todo el mundo, de manera lenta pero constante. Sin embargo, las similitudes superficiales pueden sobreestimarse, porque hay sociedades que adoptan algunos aspectos de la cultura occidental (el modelo al que tienden los adolescentes) pero al mismo tiempo son combativos frente a otros. Se está creando además una distancia entre los adolescentes de zonas rurales y los que viven en las ciudades. Hay una además una brecha digital, entre quienes tienen acceso a la tecnología y quienes no. Por lo que se puede razonar también que la adolescencia se ha convertido en una realidad más divergente que compartida. A medida que más jóvenes participan en esa cultura juvenil global, hay el riesgo de algunos que la rechazan por distintos motivos se conviertan en extraños a esa cultura, creando tensiones sociales; o por el contrario, puede enriquecer la sensibilidad social, aumentar la sensibilidad a las diferencias.

3) Tensiones entre la conexión y el individualismo: Hay autores que han documentado el aumento del egocentrismo y el individualismo entre los adolescentes. La modernización de sociedades agrarias o rurales no tiene que tener siempre como resultado el individualismo occidental. Hay regiones donde los jóvenes no se comprenden separados de sus familias, y el honor que tienen en la misma es un factor muy relevante en sus estudios o en su carrera. Hay una tensión entre la necesidad de autonomía de los jóvenes y el mantenimiento de las tradiciones de interdependencia, dentro de la familia o en la sociedad. Socialmente, hay menos participación política (rebeldía social) pero más en organizaciones de voluntariado, por lo que parece que los jóvenes buscan nuevas formas de conectarse a las instituciones de su sociedad, más aún si hay transformaciones en curso. Tienen un claro interés por servir a las necesidades de su sociedad de alguna forma. La conexión social no es obvia, pero tampoco están por completo separados. Hay diferencias, sin embargo entre unos grupos y otros, o entre unas sociedades y otras, en cuanto al grado de vinculación.

4) Estructuras de oportunidad según el género: Hay una diferencia marcada en las oportunidades entre chicos y chicas, aunque la participación en la educación es parecida, terminan más los chicos la escuela y más aún la universidad o formación especializada. El logro educativo suele beneficiar más a los chicos. Las chicas tienen sus oportunidades vitales más restringidas, incluyendo las relaciones sexuales. Aunque hay evidencias de una creciente igualdad de género, en cuanto a la responsabilidad de los padres (hombres) en el cuidado de los hijos, oportunidades de empleo de las mujeres, relajación del control sobre la sexualidad de las chicas – aunque hay excepciones-.

5) Progreso en la salud y el bienestar: Los informes demuestran que en algunos aspectos la salud de los adolescentes mejora más en unos aspectos que en otros. Los jóvenes, en general, tienen una mejor nutrición (lo que ha adelantado la edad de la pubertad) y menos enfermedades infecciosas. Pero también ha aumentado el número de adolescentes que realizan comportamientos dañinos para su salud (o de riesgo): sobre todo el uso de drogas ilegales y el sexo sin protección. Hay un aumento fuerte del contagio por SIDA y otras ETS. No hay duda de que los adolescentes están teniendo más comportamientos de riesgo en muchas partes del mundo. Causas que se consideran: falta de acceso a servicios de salud o educación para la salud y falta de supervisión de los adultos, y mayor preponderancia del grupo de iguales. La falta de oportunidades de trabajo puede ser otra causa. Hay poca información en los estudios de este libro sobre la salud mental de los jóvenes, y hay pocas organizaciones que cuiden de la salud mental en los países menos desarrollados. Es una necesidad muy urgente en muchas regiones (desarrolladas o en desarrollo), centrarse en la salud mental positiva y en la resiliencia de los jóvenes. Es necesario saber cómo los jóvenes pueden afrontar mejor los entornos que amenazan su bienestar físico o mental, para hacer programas de intervención más eficaces en cada contexto cultural.

6) Optimismo para el futuro: En todas las regiones que han estudiado, los autores encuentran que los jóvenes son optimistas respecto a su futuro. Aunque haya problemas sociales o dificultades, los jóvenes se anticipan a su futuro y tienen esperanza. Incluso donde hay problemas económicos graves, los jóvenes manifiestan confiar en sus futuros. Aunque hay jóvenes que viven situaciones extremas de pobreza o guerra, que no tienen esta confianza. Este optimismo debería encontrar en respuesta políticas que respondan a sus necesidades evolutivas. Los adolescentes son agentes de su propio desarrollo, pero es importante que la sociedad abra sus oportunidades y les permita lograrlo.

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