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Banco Bibliográfico > THE WORLD´S YOUTH > Capitulo 3 : Adolescencia en el África subsahariana. Una imagen construida desde la triple herencia de África.

CAPITULO 3. Adolescencia en el África subsahariana. Una imagen construida desde la triple herencia de África.

Los adolescentes africanos tienen una visión del mundo, en la que las nociones del individuo y la autonomía son relacionales e interdependientes. El niño lo comprenden como un agente activo, en el que la persona necesita ir creciendo con la aprobación de los demás. Los adolescentes construyen sus identidades sociales en una serie de experiencias sociales: sus identidades deben ser consistentes con la cultura y las obligaciones económicas. La adolescencia suele comenzar con un rito de paso en la pubertad, y consiste en una asimilación por parte de los jóvenes de las tradiciones y normas de sus padres, aprendiendo los comportamientos adultos, hasta realizarlos con independencia. La familia excede el núcleo familiar y las conexiones son muy extensas, formando “herramientas psicosociales para la adaptación”. Factores que entran en juego: el tamaño de la familia de origen, su estructura, las asistencias sociales disponibles o el nivel de pobreza (los hijos que tienen que mantener a sus padres), las combinaciones dentro de extensas redes familiares (en las que los chicos pueden estar haciendo un trabajo y aprendiendo a la vez). Los roles sociales de chicos y chicas son distintos: se espera de los hombres más independencia y de las mujeres más cercanía y competencia social. La buena comunicación en la familia se relaciona con menores embarazos adolescentes y mejor satisfacción de los adolescentes, lo cual se asocia a su vez a un mayor control y supervisión (normas éticas). El éxodo de muchos jóvenes desde los entornos rurales a las ciudades ha disminuido la cohesión en las familias y ha diferenciado aún más los pueblos del entorno urbano. La escolarización ha reducido el nivel de participación de los adolescentes en la economía familiar. Tienen más oportunidades y nuevos roles sociales que antes no estaban a su alcance: pero al mismo tiempo esto disminuye el papel de mentores que realizan los padres, porque requiere más movilidad. Los padres tienen menos autoridad, mientras que las madres y los adolescentes son más activos en crear su propia visión del mundo y tomar decisiones. Otro problema es de las familias desestructuradas, los chicos que viven en la calle, solos o con familiares, en situaciones de abuso, abandono y mucha pobreza. El grupo de iguales es muy importante en África y actúa como mecanismo de autorregulación, sin que sea necesaria la intervención del adulto. Los chicos mayores pueden actuar como padres o madres de los pequeños dentro del grupo de iguales, con una rica tradición cultural de juegos y aprendizajes.
El aprendizaje de la sexualidad tiene lugar por medios indirectos, tradicionales, aprendiendo sobre los roles sociales y la higiene. Hay una gran variabilidad en el comportamiento sexual de unos países a otros, y de unos adolescentes a otros. Pero la sexualidad se suele prescribir como parte del matrimonio y no antes, relacionada con ser padres. El amor romántico no forma parte de sus tradiciones. Pero de hecho hay un aumento de la incidencia de la sexualidad adolescente en África, en respuesta a la maduración sexual y los valores y prácticas globales, tal como se retratan para los adolescentes. La sexualidad adolescente es un tema de preocupación, con la salud reproductiva, porque los mensajes que reciben los adolescentes (la tradición interfiere en la prevención), la maduración sexual precoz y las experiencias sexuales más frecuentes, los pocos servicios de planificación familiar, el riesgo de transmisión de ETS, todo esto está creando un gran problema entre los adolescentes.

La educación es una forma de socialización, que no solo se da en las escuelas. En África los niños son tradicionalmente guiados con muy poca instrucción para participar en la cultura y la economía, con normas socialmente distribuidas. UN modelo erróneo ve la escuela en África como un remedio a las malas familias africanas, lo cual no es siempre así. La escuela en África hoy día no está del todo ajustada a las necesidades de una sociedad agraria, tampoco a los pueblos, y su calidad ha ido perdiéndose, por lo que es poco relevante para la trayectoria vital de los africanos. Necesita reformas. La escolarización varía mucho, lo mismo que las tasas de abandono escolar (altísimas), de unos países a otros. La escolarización también depende del sexo, siendo casi siempre mayor la tasa en los chicos. El efecto de la escuela es positivo, en promover el progreso económico y tecnológico, transmitir la cultura y educar moralmente, pero el autor duda de que la escuela esté teniendo éxito en África, porque ha trivializado o ignorada el sistema africano de conocimientos, valores y tecnologías. Ayuda al progreso, pero en muchos sitios es inconsistente con los valores básicos.

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