nombre
 
contraseña Entrar
Registrarse | Olvidó su contraseña
Banco Bibliográfico > THE WORLD´S YOUTH > Capitulo 6 : Jóvenes en el Sureste asiático: Vivir dentro de la continuidad de la tradición y la turbulencia del cambio.

CAPITULO 6. Jóvenes en el Sureste asiático: Vivir dentro de la continuidad de la tradición y la turbulencia del cambio.

En esta región ha habido cambios sociales y en el nivel de vida: las tradiciones son muy fuertes y lo que la autora estudia es la capacidad de adaptarse a los cambios. Los jóvenes en estos países son “la esperanza” de sus familias, también el símbolo de su vitalidad. Pero son también muy vulnerables al progreso acelerado. Desde los años 70 la población ha crecido mucho, por lo que en estos países los jóvenes (en dos franjas de edad, de 12 a 17 años, y de 18 a 23 años) son el 22,9% de la población, y este aumento ha presionado a las familias que tienen que mantenerlos si quieren seguir estudiando. La sociedad ha tenido que crear más instituciones educativas y más puestos de trabajo, han crecido las ciudades y muchas familias han pasado de una cultura agraria a una de ciudad. Ha habido transformaciones sociales en la vida de las personas: hay nuevas oportunidades, la influencia de la cultura occidental, pero también nuevos riesgos, como la delincuencia o los jóvenes que viven en la calle. Una característica de todos los países es la combinación de las viejas tradiciones con lo nuevo. Las familias están formadas por muchas personas, de distintas edades, y con todas ellas aprenden los niños en su crecimiento. Se les da una cierta libertad a los chicos en sus opciones vitales, es un sistema de relaciones familiares de cooperación. Se espera que los niños presten también ayuda. Donde los jóvenes reciben influencias mayores es en la familia, la solidaridad entre ellos es el principal valor. El proceso de crecimiento es menos tenso y dificultoso, porque aprenden a aceptar que su papel en la familia es proporcionar ayuda y mantener esas redes de interdependencia. Para lograr sus metas vitales los niños tienen que aprender comportamientos sociales adecuados, imitando los tradicionales. Además tienen una función que hacer en la economía familiar, y si un joven tiene éxito y consigue vivir mejor en una ciudad, es un éxito para la familia.
Si pueden mantener la independencia económica en la ciudad, dejan de participar directamente en la economía familiar, pero si no es frecuente que una familia joven viva en la casa de los padres. Las relaciones entre chicos y chicas son más igualitarias, en parte porque las asignaciones de responsabilidad económica y de roles sociales son neutrales con respecto al sexo. Las mujeres han logrado una considerable autonomía, tienen más oportunidades. Las madres educan a las hijas desde la pubertad en todos los aspectos de la vida, y estas ayudan en la familia. Las familias están cambiando pero los lazos afectivos básicos se mantienen igual. “Podemos por tanto observar que, por una parte, los jóvenes sienten la emoción y el empuje de la vida moderna centrada en los valores de la prosperidad material y la libertad de expresión y la movilidad. Por otra parte, continúan dando gran valor al apoyo psicológico y material que se deriva de las relaciones tradicionales de cooperación que se han ido educando en la familia” (p. 181).

Las relaciones con otros chicos y chicas son del tipo occidental: hay una elección de los amigos en base a la confianza y al apoyo que proporcionan, también en función de los rasgos de personalidad similares. En este contexto social se dan las relaciones románticas y la sexualidad. Ha aumentado la frecuencia de la experiencia sexual de los jóvenes de esta región, aunque hay una visión cultural que permite la sexualidad de los hombres antes del matrimonio y no ve bien la de las mujeres. Se produce en promedio la primera relación sexual hacia los 18 años, en alrededor del 20% de la población de esa franja de edad. Se está retrasando además la edad media del matrimonio, porque la mayor independencia con respecto a las familias está trayendo autonomía de comportamiento, también estas relaciones. Desde la época colonial se hacen esfuerzos por desarrollar al escuela en esta región: las tasas de escolarización en secundaria han aumentado en las últimas dos décadas, aunque en los países más pobres es muy frecuente que se abandone la escuela antes de terminar, y la mayor parte son chicas de entornos rurales. Un factor que origina este problema es la poca calidad del sistema, y la necesidad de que los jóvenes trabajen en sus familias de origen – aunque hay grandes diferencias entre unos y otros países de esta región-. Todavía no se ha logrado la educación universal en los niveles de Primaria y Secundaria, sobre todo porque la pobreza y la poca calidad de la escuela hacen que muchos chicos la abandonen; además, al haber más oportunidades para trabajar en fábricas se produce este fracaso. Los jóvenes aspiran a tener buenos trabajos, alrededor del 30% trabaja desde el comienzo de la adolescencia, pero hay una falta de ajuste entre el sistema formativo y las necesidades del mercado de trabajo, o los planes gubernamentales para promover el empleo entre los jóvenes. De forma que a menudo tienen que aceptar empleos por debajo de su cualificación, y muchos jóvenes de entornos rurales no encuentran empleo más que en las ciudades y en malas condiciones. Además hay una desigualdad básica porque muchos padres no pueden permitirse que sus hijos estudien durante la adolescencia.
El desempleo afecta a muchos jóvenes. Lo cual ha aumentado el pesimismo entre ellos y una indiferencia hacia el futuro, en cuanto ha cambiado el ciclo económico del Sureste Asiático. Hay empleos de baja cualificación. Pero hay que tener en cuenta que la tradición y la familia son los contextos que dan sentido a esa aspiración de los jóvenes que han estudiado de lograr un buen empleo, y que por eso lo consideran más como un privilegio que como un derecho. Los cambios sociales suponen mayores riesgos para la salud mental y física, hay preocupación sobre la salud sexual, porque la mayoría de los jóvenes tienen relaciones sexuales sin protección. Los más expuestos a este riesgo son los que pasan la mayor parte del tiempo en las calles, o los que se dedican o pagan la prostitución. La delincuencia ha aumentado en entornos urbanos al disminuir la preeminencia de las normas tradicionales, suele ser un chico de entre 14 y 17 años que ha dejado la escuela. Las condiciones de vida de los chicos de la calle y de los jóvenes de entornos urbanos pobres carecen de los mínimos de higiene, se les explota y abusan de las drogas, sufren violencia (el problema de la prostitución). Por otra parte, hay muchos programas de ONGs que están intentando controlar este problema social, sobre todo en el control del abuso de drogas y de los comportamientos delictivos. Sus políticas se están reorientando hacia objetivos de desarrollo humano. Estos nuevos programas suelen basarse en la escuela: educación no formal, formación en liderazgo, guía y orientación para el trabajo y el ajuste social, servicios voluntarios a la comunidad.

Hay participación de los jóvenes en los asuntos cívicos, sobre todo en la reclamación y el avance social y en derechos humanos, lo cual en algunos casos se convierte en otro problema social. Pero en el nivel de la comunidad local la participación cívica de los jóvenes se ve de manera positiva. Por ejemplo los jóvenes de las ciudades que trabajan con jóvenes del campo para mejorar sus comunidades. También hay centros donde les enseñan habilidades para el liderazgo y la participación cívica. Pero la implicación de los jóvenes es limitada.

Capitulo AnteriorVolver al Indice Capitulo Siguiente


acerca de | nota legal | condiciones de uso | contacto | Optimizada para Internet Explorer 800x600
© Empresas Filosóficas S.L. | joseantoniomarina.net | | Diseño web