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Banco Bibliográfico > THE WORLD´S YOUTH > Capitulo 7 : Adolescentes árabes afrontando el futuro: ideales permanentes y presiones al cambio.

CAPITULO 7. Adolescentes árabes afrontando el futuro: ideales permanentes y presiones al cambio.

El paso a la edad adulta es en los países árabes una transición a la participación madura y reflexiva a la sociedad, en la que tienen primacía los lazos familiares, el estar conectado a los demás y las responsabilidades compartidas. Aprenden a responsabilizarse y a tener autonomía dentro de una red de relaciones. La familia no entra en conflicto con esa búsqueda de la madurez, sino que el crecimiento depende de tener esa protección fuerte de la comunidad. Pero hay sociedades donde se valora además una relación contractual, moderna, que cambia el sentido de las tradiciones.

Muchos adolescentes árabes crecen en ciudades donde la población excede los servicios disponibles. Sus vidas, cuando son de clase media o alta, son como las de occidentales de esas mismas clases sociales. Otros jóvenes viven en entornos rurales con muy poco acceso a la educación. La tasas de natalidad están disminuyendo, pero sigue habiendo una gran población muy joven, dependiente de los adultos, que aprenden en colegios saturados y que carecen de oportunidades. El Islam es importante en el aprendizaje vital de los jóvenes, está presente en estos países, en algunos como la fuente de las leyes, pero cada uno lo asimilará de una forma en su trayectoria vital, no de manera monolítica. Hay discusiones sobre cómo afecta esta religión a asuntos sociales, como la igualdad de género. La adolescencia no se comprende como una etapa muy distinta de la infancia, y el paso es importante cuando se llega a la edad adulta, no tanto socialmente en la pubertad. Hay etapas que van desde los 7 a 13 años, que es aún una edad de niños, y de 14 a 17 es la etapa de la infancia hacia la edad adulta. La persona que está creciendo tiene otro término general, que es desde los 13 a los 20 años. La autonomía personal es menos importante en esta edad que la responsabilidad hacia los demás. Hay una moral muy fuerte con respecto a las relaciones sociales y sexuales de los adolescentes, pero se hay también una doble moral respecto a los hombres. Los cambios de la modernización están trayendo otro sentido a estas etapas vitales, creando una cierta confusión, porque se introducen los objetivos de autonomía y responsabilidad individual. Aprenden de los libros y otras fuentes de información los modelos occidentales de vida de un adolescente y esos valores cambian su visión del mundo. Ante las nuevas oportunidades educativas, la mayor movilidad y la globalización, hay más jóvenes árabes que tienen más que decir sobre sus trayectorias vitales. La moral religiosa se está haciendo menos relevantes.

En la familia el control es patriarcal y sobre todo depende de los ancianos, y la responsabilidad de los hijos hacia la familia dura toda la vida; además los niños mayores cuidan de los pequeños. La madurez se define, en parte, por la capacidad del chico o chica de mantener una buena de conexiones sociales, y también en el caso de los chicos por los privilegios a los que puede tener derecho. Hay diferencias de unos países árabes a otros, en cuanto a la dureza de estas estructuras y normas. Los padres que son cristianos están más abiertos a la modernización que los musulmanes, por eso son familias que se han ido volviendo más permisivas, pero la comunidad en general presiona a estas minorías para que limiten la libertad de sus hijos. Por otra parte hay situaciones, como las guerras, en que las familias no funcionan de manera normal. La característica común es una socialización en la lealtad al grupo, el honor de la familia y la comunidad, por encima de metas individuales.

Para el adolescente el control familiar y las redes sociales, con sus deberes, son factores muy importantes para sus vidas. Se espera que los chicos pasen por una serie de rituales religiosos y sociales, y que las chicas muestren una actitud determinada. Las relaciones entre los adolescentes están muy limitadas por las normas tradicionales, pero estas mismas normas contemplan algunos malos comportamientos que se toleran, por lo que muchos chicos y chicas logran ajustarse bien socialmente dentro de esta moral. Si se tienen relaciones sexuales de manera personal y discreta, la sociedad no reacciona de manera punitiva. Aprenden desde pequeños a conjugar las prohibiciones serias con las que tienen un margen, sin que las normas de comportamiento se pongan en riesgo. Han aprendido a guardar sus sentimientos en esta etapa, sobre todo las chicas. La sexualidad se considera parte de la tolerancia que tiene el Islam hacia las necesidades humanas, y se acepta bien dentro del matrimonio. Lo que más les importa a los padres es que sus hijos adolescentes no decepcionen la confianza que sus padres tienen en que van a saber cumplir con la moral de su cultura. Es muy importante por tanto que aprendan a auto-controlarse, y hay muchas conductas que se toleran sin hablarlas, siempre tratando de evitar la deslegitimación social del adolescente. La culpa y la vergüenza son emociones que rebajan el estatus social de una persona (de su familia), por eso se tratan de evitar con un margen de tolerancia. Las relaciones con sus iguales tradicionalmente eran dentro de la familia extensa, pero ahora se están ampliando y son más posibles, en la escuela o en entornos urbanos: las amistades adolescentes suelen ser íntimas y cercanas, sobre todo para las chicas. Pero hay una preocupación por las malas compañías de los chicos, y se trata de ejercer un control: los jóvenes con comportamientos de riesgo o delictivos pasan más tiempo en grupos. Todavía la influencia de los padres es mucho más fuerte que la de los grupos. Se supone que los chicos y chicas no van a tener mucha relación entre ellos, menos aún relaciones sexuales.

Los sistemas educativos se encuentran con muchos problemas para responder a las demandas sociales. El gasto en educación es como el de países desarrollados, pero son sistemas recientes, con otras normas y valores, en sociedades muy distintas y con situaciones sociales inestables. Hay escuelas públicas que educan a todos los jóvenes, aunque en algunos países las escuelas privadas tienen un papel muy importante. Hay escuelas que segregan a los alumnos por sexo, otras son escuelas islámicas. Hasta hace poco la mayor parte de la escuela había sido religiosa. Pero el analfabetismo sigue siendo un problema, en algunos países muy extendido. La escuela se ve afectada cuando la sociedad tiene pocos recursos o hay conflictos, y además se da prioridad a que estudien los chicos, sobre las chicas. Los adolescentes árabes tienen una mejor educación de la que tuvieron generaciones anteriores, y esto ha creado una brecha cultural, además de nuevas oportunidades. Pero hay muchos adolescentes que no asisten a la escuela Secundaria, 15 millones en las estadísticas de la Liga Árabe. Los padres no siempre animan a asistir a la escuela, por la pobreza o por que no comprenden su utilidad. Para muchos jóvenes, a pesar de los fallos del sistema, la escuela supone una experiencia completamente nueva, que está cambiando sus trayectorias vitales, acercándolas al modelo occidental. A pesar de esto, hay muchos jóvenes sin empleo, incluso habiendo completado la educación terciaria, en esta región. Hay más chicas que obtienen niveles educativos altos, pero su participación laboral sigue siendo baja, con variaciones de unas sociedades a otras. Salvo los países ricos del Golfo Pérsico, la mayoría de los países no mantienen una buena educación entre los adolescentes, por lo que se están haciendo programas de educación de la salud, se está tratando de cambiar algunas actitudes sociales que la perjudican y se mejoran los cuidados de salud públicos y por medio de ONGs, sobre todo de tipo preventivo. No hay informes detallados, pero parece que los fuertes lazos sociales previenen la mala salud mental, aunque en las situaciones de conflicto que viven esos países sí hay jóvenes con traumas. La violencia que han experimentado muchos adolescentes árabes es tremenda y esto está dejando unas serias secuelas en su desarrollo: comportamiento antisocial, depresión, alejamiento de la familia, consumo de drogas, problemas de adaptación, estrés post-traumático. Los gobiernos tienen programas para los jóvenes, de formación, deportivos, sociales, pero no siempre llegan a los que tienen menos recursos. En cuanto a la participación cívica, los jóvenes encuentran que sus sociedades son más liberales que antes, lo que permite mayor libertad de expresión, aunque la participación en política suele estar unida a la religión – en muchos casos de manera pacífica, y en otros como un modo de dar salida a sus insatisfacciones por medio de la participación en grupos fanáticos-.

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