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Banco Bibliográfico > APPROACHES TO POSITIVE YOUTH DEVELOPMENT > Capitulo 2 : Recursos evolutivos: Una revisión de la teoría, la investigación y la práctica.

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CAPITULO 2. Recursos evolutivos: Una revisión de la teoría, la investigación y la práctica.

El concepto de “recursos evolutivos” es “un constructo teórico que identifica un amplio rango de fortalezas del entorno e interpersonales que se sabe que aumentan los resultados educativos y de salud de los niños y adolescentes” (p. 33). El autor propone 40 elementos en un marco teórico que son recursos de salud (física y mental) sobre los que las comunidades tienen un control considerable. Otro concepto es el de “comunidad que construye recursos”: un modelo evolutivo que describe la naturaleza y la dinámica de espacios y situaciones, que son los que pueden proporcionar de manera constante y justa energía para construir esos recursos a niños y adolescentes – desde las relaciones informales hasta las instituciones, como familia y escuela-. Por último, el concepto de “sociedad que construye recursos” es una nueva de conceptualización y de investigación sobre la función que tienen las normas sociales, la política pública, las costumbres, y los medios de comunicación para aumentar la capacidad de construir recursos que tienen individuos, sistemas y comunidades. Es un constructo para informar a las políticas públicas en el nivel local, estatal y nacional, para generar conocimientos y prácticas que fortalecen la “infraestructura para el desarrollo humano dentro de una comunidad”.

Hay tres cuestiones que han surgido en la última parte del siglo XX, que hay que tener en cuenta para comprender y promover los recursos evolutivos: 1) Cambios sociales que han alterado la disponibilidad de los recursos para los jóvenes, 2) La dinámica de la vida comunitaria, que según algunos autores ha supuesto la desaparición del capital social y la participación cívica de los jóvenes, 3) El paradigma de reducción de los déficits sociales, que enfoca estos problemas de manera negativa, y que el autor considera mal orientado, porque puede retroalimentarse con el problema que trata de resolver – por eso “la teoría y la investigación que están en la base de los recursos evolutivos y de la comunidad que construye recursos se diseña, en parte, para re-enmarcar los objetivos y los medios de desarrollo humano alrededor de las imágenes de fortaleza y potencial” (p. 36)-.

La pregunta a la que trata de responder el concepto de recursos evolutivos es: ¿Qué procesos guían el modo como los jóvenes participan y actúan en sus contextos? Hay procesos muy relevantes en la adolescencia. El primero es la intencionalidad en la orientación y regulación de la relación que uno mismo tiene con sus entornos sociales y simbólicos – las personas crean intenciones de comportamiento, aprendidos de sus entornos, que guían sus comportamientos posteriores-. Además hay procesos de selección y de optimización: las preferencias del adolescente y los medios y recursos que adquieren, ajustan, coordinan, y aplican como medios para lograr sus metas. Los procesos que van a guiarles en un desarrollo positivo serán resultado de la fusión de “una persona activa, participativa, y competente con unas ecologías receptivas, que le den apoyo, que le eduquen bien” (p. 38). Es la fusión de recursos internos y externos. Cuando se dan estas interacciones equilibradas, si es de manera constante, se ve como consecuencia que la persona progresa y tiene menos comportamientos de riesgo.

En qué circunstancias se puede predecir que va a haber una buena regulación: a) Cuando se aumenta la atención y la educación que el contexto proporciona, cuando éste crea retos positivos para la persona, b) Cuando se aumentan las habilidades y las competencias de los jóvenes, para hacer más posible su capacidad natural de implicarse, conectar y cambiar y aprender de sus contextos sociales, c) Cuando se crean procesos y oportunidades que les animan a participar en y cambiar sus contextos sociales (liderazgo de los jóvenes, aprendizaje servicio, empoderamiento de los jóvenes, participación).

Los autores proponen 40 recursos evolutivos, organizados en categorías que resulten comprensibles en la comunidad en la que se va a intervenir. Son 20 recursos externos, características de los sistemas de socialización (relaciones, entorno y contexto); y otros 20 internos, habilidades, competencias, compromisos. Este marco tiene como objetivo proporcionar vocabulario para el desarrollo humano positivo: qué procesos evolutivos, experiencias y recursos promueven el bienestar. Pretende crear una visión compartida, un lenguaje común, alrededor del cual se pueda reunir a ciudadanos y sistemas que socializan: qué necesitan los niños para tener éxito. Empodera a los agentes locales (individuos u organizaciones) y les moviliza para que actúen. Es el siguiente esquema (cada recurso tiene su definición breve, que se puede consultar en pags. 41-43):

I. Recursos evolutivos Externos. Categoría de apoyo: Apoyo familiar, comunicación familiar positiva, relaciones con otros adultos (que dan apoyo), vecindario que cuida, entorno escolar que cuida y anima, padres que participan en la escuela.

Categoría de empoderamiento: Comunidad que valora a los jóvenes, jóvenes que son recursos para sus comunidades (tienen funciones que realizar), servicio a los demás, seguridad.

Categoría de límites y expectativas: Límites familiares (normas y consecuencias claras para la supervisión), límites escolares, límites en el vecindario, adultos que son modelos de comportamiento responsable y positivo, influencia positiva de los amigos, altas expectativas (animarles a hacerlo bien).

Categoría de uso constructivo del tiempo: Actividades creativas (dedicar varias horas a la semana a alguna actividad artística), programas para jóvenes (deportes, clubs, organizaciones escolares o de jóvenes), comunidad religiosa (participando en sus actividades), pasar tiempo en casa y no salir demasiado con los amigos.

I. Recursos evolutivos Internos. Categoría de compromiso con el aprendizaje: Logro y motivación en la escuela, participación activa en el aprendizaje escolar, tareas de casa a las que dedica al menos una hora al día, vínculos afectivos con el colegio (le importa su colegio), leer por el placer de leer.

Valores positivos: Cuidar y ayudar a otras personas es un comportamiento que valora, da importancia a la igualdad y a la justicia social, integridad, honestidad, responsabilidad, control de sí mismo (en la sexualidad y evitando el consumo de alcohol y drogas).

Competencias sociales: Planificar y tomar decisiones, competencia interpersonal (empatía, sensibilidad, habilidades para la amistad), competencia cultural (se siente bien y sabe convivir con personas de otras culturas, razas o etnias de origen), habilidades de resistencia (a la presión negativa de los amigos o a las situaciones de riesgo), resolución pacífica de los conflictos.

Identidad positiva: Poder personal (tiene control sobre lo que le sucede), autoestima alta, sentido del propósito en la vida, visión positiva de su futuro personal (optimismo).

Sobre esta categoría se pueden describir patrones de riesgo: alcohol, tabaco, drogas ilegales, relaciones sexuales, depresión y suicidio, comportamiento antisocial, violencia, problemas escolares, conducción y alcohol, juego. Y a su vez indicadores de un desarrollo que progresa bien: éxito escolar, ayuda a los demás, valorar la diversidad, mantener buena salud, mostrar liderazgo, resistir a los riesgos, retraso de la gratificación, superación de la adversidad. Se contrastan con los resultados de los alumnos en los tests sobre las anteriores categorías de recursos y sobre estos indicadores. Son encuestas que permiten para conocer cual es su situación y lanzar iniciativas de construcción de recursos en esa comunidad. Se ha administrado a casi 150.000 alumnos en 202 ciudades de EEUU, en 2003 (6º a 12º curso) Se elabora un informe que tienen disponible los agentes que participan en esa evaluación y en las iniciativas, públicamente. La media de recursos varía entre 16,5 y 21,6 sobre 40.

Cuales son las tres hipótesis que este tipo de estudios tratan de confirmar y están confirmando en sus intervenciones comunitarias:

1) Los recursos del desarrollo tienen una naturaleza acumulativa en su explicación del riesgo y el progreso (más recursos, mejor) – los datos muestran que cuando aumenta el número de recursos que tiene un chico descienden mucho todos los patrones de riesgo: ej. el chico que tiene entre 0 y 11 recursos, en el 45% de los casos va a consumir alcohol, mientras que un chico que tiene entre 31 y 40 recursos, solo en el 3% de los casos va a hacerlo-. Sucede el mismo efecto acumulativo en cuanto a predecir comportamientos de logro. (tablas completas en pag. 45 y 46). El modelo de salud que surge de estos estudios incluye las habilidades, comportamiento y competencias que se necesitan para la vida cívica, el empleo y la educación, y la psicología positiva ha establecido el lema: “estar libre de problemas no es estar preparado”.

2) Una visión común del desarrollo sano puede unificar a las personas de una ciudad con propósitos comunes. Hay una nueva teoría sobre las comunidades que son capaces de construir recursos, según la cual la visión común cataliza el cambio en la comunidad y en la sociedad. Crear un lenguaje del bien común. Es además un marco de actuación respetuoso con los valores culturales. Y estos recursos tienen los mismos efectos positivos entre jóvenes de distintas minorías.

3) Se pueden unificar distintas fuentes de construcción de recursos, movilizándolas y transformándolas, para aumentar la fusión entre variables ecológicas y recursos internos. Se está construyendo una ciencia de la promoción de fortalezas evolutivas. Sería una ciencia de la promoción más que de la prevención. La intervención en las comunidades supone también una reflexión conjunta sobre lo que entienden que es el desarrollo positivo de los jóvenes, y lo importante es que no solo vean el objetivo de “libre de problemas”, sino también el de “rico en recursos”. Al establecer este continuo, dentro de una misma taxonomía, los chicos pueden ir desde una situación de carencia de recursos a una de riqueza de recursos, sin separarlos o etiquetarlos. Se trata de identificar los elementos que construyen el desarrollo, de manera universal.

El enfoque de “para todos los chicos”, ayuda a movilizar estos recursos de manera coherente, sostenida, en múltiples sistemas y con iniciativa de los ciudadanos. Dentro de estas intervenciones se ha decidido “conectar a cientos de comunidades en una red de acción que proporciona apoyo mutuo y aprendizaje dirigido hacia la transformación comprehensiva de la vida de una comunidad” (p. 50), creando un campo de juego común sobre cuestiones similares: participación cívica de los jóvenes, escuelas más atentas al desarrollo de los chicos, confianza en las relaciones informales, comunidad intergeneracional, etc…) Otra cualidad de esta aproximación es que habla directamente del papel de las ecologías del desarrollo y les invita a responsabilizarse, a familias, vecindario, escuela, iglesias, programas, a hablar sobre competencias, valores, identidad, propósitos y a no caer en unos servicios excesivamente profesionales que se supone que van a resolverles los problemas.

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