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Banco Bibliográfico > APPROACHES TO POSITIVE YOUTH DEVELOPMENT > Capitulo 3 : Participación cívica como la expresión del desarrollo positivo de los jóvenes.

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CAPITULO 3. Participación cívica como la expresión del desarrollo positivo de los jóvenes.



La participación cívica tiene la misma importancia en la edad adulta que el trabajo o la familia, según la autora. Dentro del modelo de desarrollo positivo de los jóvenes (PYD), los jóvenes tienen que jugar un papel importante, participando y siendo agentes en los cambios sociales, para crear ellos también comunidades que promuevan recursos para el desarrollo humano. Hay interacciones recíprocas entre los recursos individuales, comunitarios y sociales. Los jóvenes distinguen entre la dimensión política y cívica en su participación en la sociedad, que van desde el patriotismo hasta la reciprocidad en sus comunidades (devolver lo que les han dado). Cuales son las variables que correlacionan con la participación cívica de los jóvenes:

1) La educación: los ciudadanos deben comprender cómo es su gobierno, cómo pueden participar y por qué debe ser una participación informada. La clase de educación cívica es el medio normal por el que aprenden esto: debe ser una prioridad nacional, esta materia. No es así todavía y los jóvenes saben poco sobre ciudadanía. Es importante enseñarla y que se enseñe de un modo dialogado, que los alumnos se sientan respetados para expresarse con respeto.

2) Las actividades escolares: la participación en actividades se relaciona posteriormente con la participación cívica, pueden ser deportes, clubs de servicios comunitarios. Son chicos que posteriormente con más probabilidad van a ir a votar, y esta participación promueve un desarrollo positivo.

3) Servicios comunitarios: es el voluntariado y el servicio a la comunidad, que son ejemplos de participación de los jóvenes y se relaciona posteriormente con la participación cívica. En Estados Unidos está en un punto máximo: casi todos los adolescentes en la escuela hacen este tipo de servicios. Estos servicios son más eficaces para proporcionarles recursos cuando se hacen de manera voluntaria, cuando hay un mentor con quien se puede hablar, y cuando hay un servicio con personas distintas.

4) Contribuciones de la familia: los padres que tienen interés por la política y son activos tienen hijos que participan más en la vida cívica. Pero no parecen conformar sus visiones políticas. Si la lealtad hacia la familia es fuerte, eso parece favorecer la participación cívica. La clase social de la familia también favorece distintos tipos de comportamiento cívico: hay situaciones en que se enseña el compromiso con los valores del éxito personal, sobre los que se desarrollan las opciones políticas. Como otros valores, en cierto modo incompatibles, están los valores prosociales y los de la ciudadanía, y la socialización familiar va a tener un papel importante en hacer unos más visibles y relevantes que otros para el adolescente. Si la familia pertenece a una religión, esto favorece su afiliación cívica a medida que crece, sobre todo cuando su religión enseña a servir a los demás. Es necesario que sea una enseñanza abierta, que promueva una preocupación por los demás generalizada (como los Jesuitas) y no con un dogma cerrado.

5) La participación cívica como recurso: algunos aspectos de la participación en la sociedad se convierten en recursos, porque las visiones políticas y los conocimientos cívicos son recursos que influyen sobre sus respuestas ante lo que pasa en la sociedad.

6) Comunidades que construyen recursos y facilitan la participación: participando, los jóvenes construyen recursos en sus comunidades. Al ayudar a los demás los jóvenes obtienen recursos para su desarrollo, pero también los proporcionan.

7) Sociedades con recursos, para promover la participación cívica: cómo percibe la gente joven la ciudadanía, cual creen que es su papel como ciudadanos, o que va a ser. Suelen tener ideas similares a las de sus padres, pero sus visiones políticas no están del todo formadas. Los jóvenes también ven que la ciudadanía consiste en derechos y responsabilidades: bienestar y libertades, devolver a la comunidad, respeto por los símbolos, responsabilidades prosociales. Junto a la ciudadanía como respeto a las leyes, debe estar también enseñándose como activismo contra la injusticias. Este activismo requiere las cinco Cs: competencia, confianza, carácter, cuidado y conexión. Y se añade una más: contribución.

Programas que pueden promover la participación cívica. Los jóvenes necesitan responsabilizarse de proyectos importantes: a sus familias, a sus comunidades y a sus sociedades. La responsabilidad no comienza a los 21 años, cuando se es adulto. En EEUU hay un movimiento para dar liderazgo a los jóvenes en el gobierno de las organizaciones, también de las que son suyas (en España serían como los Scouts, por ejemplo). Los medios de comunicación tienen también un papel importante en la transmisión de valores cívicos: es preocupante cuando se propaga la violencia, o la agresividad sexual. Ofrecen marcos en los cuales los ciudadanos procesan la información, influyen sobre las opiniones de los jóvenes.




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