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Banco Bibliográfico > The Development of the Person > Capitulo 10 : La transición a la edad adulta

Desarrollo y adaptación

CAPITULO 10. La transición a la edad adulta

En cada edad se afrontan las tareas más esenciales y se construye el desarrollo sobre la base de los logros en edades anteriores. Sobre todo cuando se acumula una experiencia, el cuidado recibido en las primeras relaciones de apego se demuestra muy importante. Por ejemplo como demuestran las consecuencias dramáticas del maltrato en la primera infancia, sobre la perturbación del desarrollo en esta edad de transición. Cuando los primeros cuidados infantiles se han combinado con un cuidado posterior estable, se predice con más potencia el buen desarrollo, la adaptación positiva, sobre todo si se incluyen también las experiencias que el niño ha vivido con sus padres y sus iguales. A los 19 años los autores midieron el ajuste global del chico o la chica, a través de una entrevista. Se estudió cómo la persona estaba progresando hacia su autonomía, mediante tres criterios: 1) progreso en la formación, en la escuela o el trabajo, 2) relaciones significativas con la familia, los amigos y los iguales, 3) nivel funcional de conciencia de sí mismo. Las características que mostraban un buen desarrollo eran: mantener de forma estable una formación (escolar o profesional), que se puede combinar con un trabajo, obtener un apoyo familiar en estas tareas evolutivas, tener un grupo estable de amigos con los que relacionarse, tener experiencia de la relación íntima (chicos-chicas), y lo más importante, ser capaces de reconocer los errores, superar los obstáculos, afrontar los problemas de esta edad de transición y elegir progresivamente un curso vital propio, no exento de problemas, sino con la capacidad de agencia y de sentido, con la resiliencia suficiente para progresar con independencia, aunque dentro de redes de apoyo social. Es la capacidad de elaborar planes, y de irlos cambiando, superando las frustraciones, y de manera realista, lo mismo con respecto a las relaciones personales, en las que interviene la capacidad de comprenderse a uno mismo, de conectar unas experiencias con otras. De nuevo la competencia mostrada en etapas anteriores correlacionaba con la adaptación en esta edad: la competencia con los iguales en preescolar, la competencia académica en la escuela primaria, el estrés familiar y el apoyo en esos años, eran correlatos muy significativos (.30) del ajsute a los 19 años. El cuidado temprano también era muy predictivo del buen ajuste en este año. Tener una red de apoyo social fuerte a los 19 años predice un buen resultado en esta transición a la vida adulta. Las relaciones románticas que se establecen en estos años son importantes, y es una variable de gran influencia la satisfacción en la intimidad, o las dificultades, la calidad de estas relaciones. Son capacidades que se adquieren en la infancia, para funcionar bien en una relación romántica, como parte de toda la experiencia social anterior del individuo, la cercanía emocional con los cuidadores, el apoyo constante de los padres, la competencia con los amigos. La relevancia del apego en todas las etapas que suponen un desequilibrio, por ser de transición a otra edad, se observa en que las relaciones se vuelvan problemáticas, o mantengan una estabilidad, pese a aparecer conflictos propios del desarrollo.

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