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Banco Bibliográfico > The Development of the Person > Capitulo 4 : La estrategia de seguimiento

Comprendiendo el desarrollo

CAPITULO 4. La estrategia de seguimiento

Cuales son los temas del desarrollo más destacados que han ido evaluando los autores a lo largo del estudio. En el periodo del “toddler” (2 y 3 años), tienen como tema principal la autoregulación guiada, como un logro esencial del niño, y como otros logros, la mayor autonomía, una mayor conciencia de sí mismo y de los otros, la conciencia de las normas de comportamiento, las emociones conscientes. En el periodo preescolar (3 a 6 años), el logro fundamental es la autoregulación, junto con los logros en la confianza en sí mismo con apoyos (ser agente), la dirección de su propio comportamiento, la expansión de su mundo social y la interiorización de normas y valores. En los años escolares, el logro fundamental es la competencia, y otros son la capacidad personal de afectar positivamente a los demás, la integración personal, la competencia con los iguales (el lugar en el grupo, el funcionamiento en grupo, la lealtad en la amistad), y la competencia en la escuela, el rendimiento académico. En la adolescencia, el principal logro es la individuación, que lleva consigo el logro de una autonomía conectada con los demás, de la identidad, de la competencia en la red de amistades (lugar en esa red, funcionamiento en esa red, relaciones íntimas), coordinación entre la escuela, el trabajo y la vida social. Finalmente, en la transición a la juventud, el logro principal es la emancipación, que va unida al inicio del curso vital elegido, a la responsabilidad con el dinero, y la competencia social propia de los adultos (socios y amigos, colegas, relaciones de trabajo estables) y la coordinación entre el trabajo, la formación, la carrera profesional y la vida social.
Las relaciones con iguales son muy importantes en el desarrollo de la persona. En los años preescolares, es fundamental que el encuentro con los amigos sea positivo, una participación que consiste en la elección de amigos, en manejar una relación sostenible – resolver conflictos, mantener las emociones en control, tener interacciones placenteras-, y en participar bien en los grupos. En la infancia media, es esencial la inversión afeectiva y vital que hacen los niños en el mundo de sus amigos: se forman relaciones de amistad leales, se mantienen las relaciones del mismo modo que antes – resolver conflictos, tolerar las experiencias emocionales difíciles y aumentar el yo en las relaciones-, y se logran grupos de amigos estables y organizados – con normas de grupo y con diferencias de sexo-. Los amigos se coordinan dentro del funcionamiento de un grupo, durante la infancia media. En la adolescencia la relación de amistad varía, y es esencial para formar la personalidad que los chicos sean capaces de integrar el yo y las relaciones con los iguales. Forman relaciones de intimidad, en las que se muestran como son y tienen relaciones de confianza, tanto entre el mismo sexo como con el otro sexo y también aparece la relación sexual. Se comprometen en las relaciones, tienen que negociar conflictos relevantes para la formación de su personalidad, se sienten emocionalmente más vulnerables y son capaces de expresarse a sí mismos y de elegir su identidad. Aprenden a funcionar en una relación dentro de una red, tienen que manejar varios sistemas de normas y establecer fronteras flexibles en sus relaciones. Por último, tienen distintas relaciones que tienen que aprender a coordinar, tanto en el mismo sexo como con el otro sexo, y adaptar la relación de intimidad con la relación en un grupo.
Todos estos aspectos fueron evaluados en el seguimiento de los niños a través de estas edades: los 2 y 3 años, los preescolares, la infancia media (toda la escuela primaria), la adolescencia y la juventud temprana (desde los 19 años). Se encontró, aunque se explica en detalle en los siguientes capítulos, que había una fuerte influencia de las expectativas de los cuidadores hacia el niño y de su comprensión de su desarrollo, sobre el modo de educarles y los resultados en todas estas tareas evolutivas. En los primeros años era esencial el conocimiento que tenían los padres sobre los cuidados a los niños, su desarrollo y lo que cabe esperar, y las fuentes de información con las que cuentan. En etapas posteriores, eran factores fundamentales las percepciones de la escuela y de cómo está su hijo en la escuela, la perspectiva sobre la paternidad y sobre la disciplina y si sienten que están educando con autonomía y si creen estar influyendo positivamente sobre su hijo. Se estudió el contexto social, para comprobar cuales eran las redes de apoyo de los padres, las relaciones de pareja y sus cambios y su calidad, el papel de los padres en la vida de los niños (no solo las madres) y sus situaciones económicas. Este estudio permitía también ver cómo los cambios en las condiciones socioeconómicas, a menudo, afectan a la educación familiar, sin que sea siempre un fracaso de los padres, sino que las situaciones de dificultad se vuelven permanentes y complicadas. Era fundamental en estos casos la red de apoyo social de la familia, la manera de adaptarse y de afrontar el estrés. Aunque la personalidad de los padres, que es un rasgo en cierto modo heredado por los hijos, va a influir sobre el curso de su desarrollo y adaptación, lo que se mostraba como la principal influencia era lo que los padres hacían con el niño. Por ejemplo, una personalidad agresiva de un padre, no predice los problemas posteriores en la conducta de su hijo, en tanta medida como lo preciden las muestras de hostilidad, redchazo o abuso del padres hacia el niño.

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