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Banco Bibliográfico > The Development of the Person > Capitulo 9 : Adaptación en la adolescencia: autonomía con relaciones

Desarrollo y adaptación

CAPITULO 9. Adaptación en la adolescencia: autonomía con relaciones

Las conclusiones de los investigadores al estudiar los procesos de adaptación en la adolescencia indican que los problemas en esta edad provienen, como el factor predictivo con más fuerza, de un clima de violencia, caos y disrupciones en la familia durante los primeros años de la vida del niño, y durante los posteriores (aunque con menos peso). La presencia del padre, o de un cuidador masculino, es esencial en la adolescencia para la prevención de una mala adaptación. Y los comportamientos de riesgo entre sexos, se pueden predecir mejor a partir de lo que se ha observado en la infancia media como una agresividad o ruptura de los límites de respeto entre chicos y chicas. El apego que se ha formado en etapas anteriores del desarrollo de la personalidad se relaciona de manera más clara con los resultados que en la adolescencia van a afectar a la intimidad y la confianza: el apego tiene un papel esencial en la comprensión de cómo la personalidad del adolescente logra adaptarse a los cambios, y permitir un funcionamiento personal adecuado, o conflictivo. Las evaluaciones de los autores a los 16 años se centraron en la competencia social (amistades, relaciones chicos-chicas), en el logro y el ajuste en la escuela, en los problemas de comportamiento (si había una historia de malos tratos y de problemas de comportamiento ascendentes, si eran testigos de violencia, cual era el papel de los hombres en su familia, el apoyo social en general y el riesgo acumulado). Los resultados positivos en estas medidas, se relacionaban con las experiencias anteriores en la relación con los demás, con la estabilidad de la familia, la vida de las madres (en cuanto al estrés) y el apoyo que proporcionan a sus hijos, sobre todo en las medidas de la competencia social. Era igualmente predictivo el respeto en las relaciones con los demás en la infancia media y la formación en estos años de relaciones de intimidad, la capacidad de hablar sobre uno mismo, de formar lazos de confianza en las relaciones románticas. Las chicas se mostraban más capaces que los chicos en este sentido. El éxito escolar podía predecirse también por una variable de experiencias acumuladas, de éxitos o fracasos, así como por la estabilidad del entorno familiar, por la importancia que le concedían a los estudios y por la calidad de las relaciones con los iguales. Con respecto a los problemas de comportamiento, el análisis de los autores demostraba la existencia de un rango de factores: el estatus socioeconómico de la familia, el estrés vital, los conflictos entre los padres, las disrupciones familiares, la calidad del cuidado experimentado por el niño. Los cuidados tempranos se relacionaban fuertemente con los problemas de comportamiento a los 16 años, así como la competencia en la escuela primaria y el apoyo de la madre en esos años. Si había una historia previa de problemas de comportamiento, se podían predecir problemas en esta edad. Las relaciones familiares debían enseñar a mantener los límites de respeto, entre padres e hijos, si se esperaba encontrar una mayor resistencia a los riesgos o comportamientos problemáticos en la adolescencia. El maltrato en la primera infancia correlacionaba de manera positiva con los problemas de comportamiento en la adolescencia, se relacionaba con la delincuencia, sobre todo si había una historia previa de “no disponibilidad” de los padres. Presenciar situaciones de violencia también predecía problemas, y la presencia de un cuidador masculino en la vida del niño, podía ser un factor de riesgo o bien de protección, según cómo fuese su relación familiar, ya que en algunos casos era disruptiva y aumentaba los riesgos. El apoyo de otros cuidadores tenía una gran relevancia, pudiendo ser los abuelos, otros familiares o amigos de la familia, y la calidad del apoyo dado en la infancia también les definía como grandes factores de protección, sobre todo si había una continuidad en el cuidado. Predecían la competencia con los iguales y el ajuste en distintas edades, hasta la adolescencia, como periodo en que ejercen de modelos de comportamiento. El contexto tiene un papel de importancia creciente en la formación de la personalidad adolescente, y se ve más claramente el impacto acumulado de los recursos que se han ido proporcionando al niño.

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