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Banco Bibliográfico > Cómo detectar y evaluar a los alumnos con altas capacidades > Capitulo 4 : Herramientas para la detección y evaluación de las AACC***

CAPITULO 4. Herramientas para la detección y evaluación de las AACC***

Cualquier profesional de la educación conocerá la dificultad de detectar entre sus alumnos necesidades educativas especiales, y el reto que esto supone. En la mayoría de las ocasiones, los padres suelen ser muy exigentes con ellos, y demandan una minuciosa atención y conocimiento de los alumnos que no siempre es fácil. Los profesores, ante la sospecha de algún caso de “diferencia” dentro del aula, deben poner en juego todos sus recursos y ser muy abiertos, pues no se puede olvidar que cada niño es diferente.
Este apartado analiza el concepto, importancia, diferentes formas y evolución del proceso de evaluación. Se trata de un procedimiento sistemático de recogida de información mediante el uso de determinados instrumentos y que debe ser interpretada y valorada. La evaluación siempre ha de tener como finalidad la mejora de las condiciones educativas del alumno. Desde luego, no hay que limitarse a lo observado en el aula, debe darse una coordinación entre padres y profesores. Y es que, tras años de desarrollo, la detección de las AACC ha ido incluyendo más elementos aparte de los estrictamente “intelectuales”. Es decir, que para hablar de superdotación no sólo hay que basarse en el CI, sino también en aspectos como la creatividad, la motivación, aptitudes especiales y dedicación a las tareas. Para ello será fundamental conocer el entorno, la personalidad y la historia de cada niño. De modo que a día de hoy existen métodos de detección subjetivos (informaciones de padres, profesores, compañeros, auto-informes) y objetivos (diferentes tests: inteligencia, personalidad, creatividad; pruebas psicométricas, calificaciones, resultados de certámenes y concursos, exámenes, aptitudes específicas). Las autoras aportan ejemplos de una gran cantidad de cuestionarios diferentes y llevan a cabo un análisis exhaustivo sobre las múltiples pruebas existentes, dando cuenta de la edad de aplicación, qué miden, objetivos de la evaluación y referencias bibliográficas. Todas estas pruebas no sirven de nada por sí solas; deben ir acompañadas de un buen informe. Sus principales cualidades han de ser claridad y concisión, y ha de incluir: datos personales, motivo de la evaluación psicopedagógica e historial escolar, valoración global del caso, tipo de necesidades educativas especiales y orientaciones al profesorado y representantes legales. Esas necesidades educativas se determinan en función de los siguientes aspectos: nivel de competencia curricular, capacidades y habilidades, estilo de aprendizaje, actitudes ante el aprendizaje y relaciones con profesores, compañeros y otros adultos.

***Este capítulo corresponde al capítulo 4 (ampliado) de Cómo saber si mi hijo tiene altas capacidades intelectuales. Guía para padres.

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