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Banco Bibliográfico > La creatividad en una cultura conformista > Capitulo 8 : El papel de la personalidad en la creatividad

CAPITULO 8. El papel de la personalidad en la creatividad

Sternberg y Lubart consideran que autores como Johnson-Laird, Langley y Weisberg incurren en graves errores al preocuparse de modo exclusivo por el aspecto cognitivo de la creatividad (creen que la creatividad se puede comprender completamente como un fenómeno cognitivo sin tomar en cuenta en absoluto todos los rasgos de la personalidad de los individuos creadores). Los procesos cognitivos pueden bastar para que una persona sea creativa una o dos veces en un punto u otro de su vida. Pero no bastan para que una persona sea creativa a lo largo de su vida.

Algunas de las personas potencialmente más creativas nunca se dan cuenta de su potencial porque carecen de la perseverancia u otros rasgos de personalidad relevantes para la creatividad. Para darnos cuenta del potencial creativo que nos habita necesitamos un enfoque no sólo del aspecto cognitivo de la creatividad sino también de la personalidad. Cuando los autores hablan de rasgos de personalidad se refieren a disposiciones relativamente estables, aunque se trata de disposiciones que pueden cambiar con el entorno y ciertamente con el tiempo. Cualquiera de los rasgos de los que se ocupan pueden desarrollarse si una persona aplica su mente a hacerlo. Por consiguiente, aunque no se tengan los atributos que constituyen una personalidad creativa, uno puede desarrollarlos en sí mismo. Cualquier persona puede hacerlo.
Estos atributos son los siguientes:

-PERSEVERANCIA ANTE LOS OBSTÁCULOS. Esto tiene alguna consecuencia. Una primera consecuencia es que tanto el mejor como el peor trabajo es probable que sea recibido con rechazo. Una segunda consecuencia es que a lo largo del tiempo un gran número de personas creativas desaparecerán entre bastidores para siempre, sin volver a hacer nunca nada creativo. ¿Por qué? Porque cuando no pueden reducir la tensión, se escabullen.
Pero no todos los obstáculos son exógenos: a veces provienen de nuestro propio interior. Los obstáculos endógenos pueden ser de varios tipos. Uno de los tipos es el bloqueo mental. Otro obstáculo endógeno es la rigidez interna.

-VOLUNTAD DE ASUMIR RIESGOS SENSIBLES. En un estudio de 1977 de John Glover, ochenta y cuatro estudiantes de arquitectura completaron los tests Torrance de creatividad (pruebas de papel y lápiz que implican al pensamiento divergente) y un Choice Dilemma Questionnaire (CDQ), que mide las tendencias a asumir riesgos preguntando a las personas cómo responderían a situaciones hipotéticas que implican la asunción de riesgos de tipo financiero, físicos o mentales en el mundo del trabajo y de la vida cotidiana. Las personas de cambio arriesgado también mostraron aumentos significativos en la originalidad y flexibilidad de sus respuestas a las prepruebas de creatividad. En otras palabras: el procedimiento de discusión experimentalmente inducía a un estado mental de asunción de riesgos, que a su vez conducía a una creatividad acrecentada.

-VOLUNTAD DE CRECER. Por razones de carácter meramente estadístico, si uno tiene una idea creativa, excepcionalmente creativa, es bastante probable que la siguiente idea que se le ocurra no conseguirá tanto éxito. El problema es, no obstante, que no se puede tener éxito sin intentarlo.

-TOLERANCIA DE LA AMBIGUEDAD. Se refiere esto a la capacidad de aguantar la incertidumbre y el caos que resultan cuando un problema no está claramente definido o cuando no queda claro cómo llegarán a encajar las diferentes piezas de una solución. El problema consiste en que, para optimizar nuestro potencial creativo, nos es preciso ser capaces de tolerar la incomodidad de una situación ambigua el suficiente tiempo, de modo que lo que produzcamos sea lo mejor o lo más próximo a lo mejor de lo que somos capaces.

-APERTURA A LA EXPERIENCIA. Algunas personas parecen siempre sondear con su antena en todas direcciones, a la busca de nuevas experiencias; plantean preguntas, quieren saber acerca del mundo. Otras personas se encierran en sí mismas negándose con ello la posibilidad de ser creativos. Según Costa y McCrae (1985), los individuos abiertos son personas que muestran curiosidad por su “self” interior y el mundo en el que viven, y que quieren experimentar cosas a las que los demás se cierran en banda. Costa y McCrae distinguen diferentes tipos de apertura. En primer lugar, la apertura a la fantasía hace referencia a la voluntad de la persona de explorar sus mundos mentales internos y dejar que su mente vague. En segundo lugar, la apertura a la estética hace referencia a la voluntad de la persona de apreciar y valorar la diversidad de tipos de expresión artística. En tercer lugar, la apertura a los sentimientos hace referencia a la voluntad de la persona de aceptar sus propias emociones, tanto las positivas como las negativas. En cuarto lugar, la apertura a las acciones hace referencia a la voluntad de la persona de intentar realizar nuevas actividades. En quinto lugar, la apertura a las ideas hace referencia a la curiosidad intelectual de la persona y a su voluntad y disposición para reexaminar los valores fundamentales en los que asienta su vida.

-FE EN UNO MISMO Y EL CORAJE DE LAS CONVICCIONES PROPIAS. Utilizando una muestra formada por 740 químicos y psicólogos, Chambers (1964) descubrió que los científicos investigadores creativos eran significativamente más dominantes y autosuficientes que los científicos de control no creativos.
También, en relación a la independencia de juicio, Ochse (1990) ha pasado revista a muchos estudios de investigación y descubrió que las personas creativas pueden ser independientes de tres modos. Primero, está la independencia emocional. Las personas creativas tienden a ser reservadas, retraídas o introvertidas. En segundo lugar, la independencia intelectual. La creatividad está marcada por la autonomía y autosuficiencia a la hora de pensar en un problema. En tercer lugar viene la independencia con respecto a los patrones de la sociedad. Las personas creativas no se sienten obligadas a cumplir con las convenciones, son inconformistas.

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