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Banco Bibliográfico > Los secretos de la motivación > Capitulo 5 : Toma de decisiones. Comienza la humanización

CAPITULO 5. Toma de decisiones. Comienza la humanización

La evolución cultural ha gestado un magnífico y precario proyecto de humanización: aumentar el ámbito de nuestra libertad, el poder de nuestra autonomía. No nacemos libres, pero la sociedad nos anima y nos exige que actuemos libremente, es decir, con responsabilidad. La responsabilidad impone como tarea educativa adueñarnos de nuestras acciones. Nuestro hallazgo evolutivo es convertir la autonomía humana, la libertad humana, en un proyecto. El trabajo de formar una personalidad libre, a la que aspiramos, nos exige a los educadores un doble esfuerzo: educar los deseos, y ayudar a adquirir los sistemas ejecutivos.

La educación consiste en introducir los valores deseables en el circuito de los valores deseados por el niño. Guiamos nuestra conducta no solamente por valores vividos, sino también por valores pensados, que no despiertan nuestro deseo de conseguirlos. De esta dualidad de posibilidades deriva mi libertad.

La motivación es una producción de la inteligencia generadora, que nos lleva a las puertas de la decisión. Con ella entramos en el dominio de la inteligencia ejecutiva. Supone aceptar la motivación, convertirla en un proyecto mío, y comprometerme con él. El compromiso es una creación cultural relacionada con el sentido del deber, que constituye un nuevo modo de motivación, exclusivamente humano. Hay cosas que debo hacer, aunque no tenga ganas de hacerlas, porque es mi obligación realizarlas.

El deber es el gran estabilizador de la conducta. Añade a la motivación afectiva una motivación más racional que, sin embargo, debe aprenderse. “Todos tenemos que cumplir nuestras obligaciones” es un principio básico de nuestra estructura personal. Pero el contenido de los deberes tiene que ser también liberador, y para eso necesitamos desarrollar un pensamiento crítico.

Hay, pues, una motivación afectiva, basada en el deseo, que proviene de la inteligencia generadora, y una motivación ejecutiva, basada en el deber, y que proviene de la inteligencia ejecutiva.

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