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Banco Bibliográfico > Las fuerzas del cambio > Capitulo 2 : Propósito moral y acciones para el cambio

CAPITULO 2. Propósito moral y acciones para el cambio

Un cambio educativo productivo se apoya sobre dos bases: la gestión del propósito moral y las acciones para el cambio.

PROPÓSITO MORAL
Fullan cita un estudio sobre la formación del profesorado en el que se profundiza en los propósitos morales para comprender los principios racionales básicos de la educación. Se destacan 4 imperativos morales:
- facilitar una estructura crítica
- proporcionar acceso al conocimiento
- construir una conexión efectiva profesor-alumno
- tener buena dirección.
Otro estudio añade una lista de requisitos morales: compromiso con la investigación, el conocimiento, la competencia, el cuidado, la libertad, el bienestar y la justicia social. Pero el componente básico es el propósito moral del profesor individual. “En el fondo de todo buen profesor hay un propósito moral”. Una gran cantidad de maestros escogen esta profesión porque desean cambiar las cosas. No obstante, la voluntad de cambiar algo no puede quedarse encerrada en el aula y en un nivel individualizado, porque entonces no logrará nada. Se precisa un componente más: hay que reestructurar el cambio en unos términos morales y sociales más amplios. No es posible realizar un cambio en el ámbito interpersonal a no ser que se amplíe tanto el problema como su solución incluyendo las condiciones que rodean a la enseñanza. Es necesaria esta dimensión social más amplia; la preocupación personal ha de ir unida a un propósito de carácter público, por eso el profesor es agente del cambio educativo y también de la mejora de la sociedad. Los profesores necesitan herramientas para comprometerse con esta tarea.

ACCIONES PARA EL CAMBIO
La capacidad de acción para el cambio es una toma de conciencia de la naturaleza y del proceso del cambio. El cambio no debe dejarse en manos de los dirigentes. Se necesita un enfoque doble, que combine el desarrollo individual e institucional. “Todos y cada uno de los educadores deben esforzarse para ser un eficaz agente de cambio”. En el plano individual, se requieren 4 capacidades esenciales como fundamento generativo:

- Visión personal: es importante formar una visión común, pero para ello hay que tener algo que compartir. No es bueno adoptar las visiones de los demás. Es bueno preguntarse ¿qué cambio intento conseguir personalmente? Y este propósito personal, relacionarlo con la mejora social. El verdadero objetivo de la educación es la mejora de la sociedad.

- Investigación: porque la formación y la realización del propósito no son algo estático. La investigación es necesaria para la formación de un propósito personal, que debemos alimentar mediante información, nuevas ideas, puntos de vista diferentes… La investigación significa interiorizar las normas, los hábitos y las técnicas para aprender continuamente.

- Maestría: las personas deben plasmar su forma de ser en nuevas ideas y habilidades. La competencia es necesaria para la eficacia, pero también es un medio para adquirir una comprensión más profunda. Cuanto más acostumbrado se esté a enfrentarse a lo desconocido, mejor se soportan los periodos de confusión y tensión que preceden a los cambios y más efectivo se es en este sentido.

- Colaboración: la capacidad de colaborar, a pequeña y a gran escala, es uno de los principales requisitos de la sociedad actual. Las personas nos necesitamos unas a otras para aprender y realizar proyectos. A pequeña escala, la colaboración requiere actitud y capacidad para formar apoyos productivos, crear relaciones y construir grupos. A un nivel más amplio, consiste en la capacidad de trabajar en organizaciones que establezcan relaciones entre instituciones, con distritos escolares, comunidades… Estas capacidades son necesarias porque los procesos de mejora son dinámicamente complejos y no se pueden conocer con antelación.

El propósito moral es una de las fuerzas de atracción de los procesos de cambio. Sin un propósito moral, prevalecen la ausencia de objetivos y la fragmentación, y sin una capacidad de acción para el cambio, el propósito moral se paraliza. Hay que empezar a poner en práctica a gran escala el propósito moral de la enseñanza. Para ello necesitamos la capacidad de acción, y conocer más sobre las complejidades del proceso de cambio.

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