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Banco Bibliográfico > Creatividad. El genio y otros mitos > Capitulo 4 : El mito del pensamiento divergente

CAPITULO 4. El mito del pensamiento divergente

Este capítulo tiene como objetivo principal la revisión de la teoría concerniente a la posibilidad de enseñar a los individuos a pensar creativamente, y la investigación al respecto. El capítulo presenta una noción de pensamiento creador en la que están basados casi todos los programas de pensamiento creador, una noción que da por supuesto que existen al menos dos formas de pensamiento: pensamiento convergente y pensamiento divergente. La noción de que habla contiene también la hipótesis de que el pensamiento divergente (también llamado “pensamiento lateral”) reviste importancia especial para la actividad creadora.

Se da por supuesto que la resolución creativa de problemas entraña una serie de fases, entre las que se cuentan la consideración del problema, la generación de posibles soluciones y la evaluación de soluciones. Casi todos los métodos de enseñanza cargan el acento en la fase de generación de posibles soluciones, lo que podríamos llamar “hallazgo de ideas”. Según Edward De Bono, muchos problemas, entre los que presumiblemente se cuentan los de máxima importancia, exigen un enfoque enteramente nuevo, que el pensamiento lógico, “probado y cierto”, no proporciona. De Bono emplea el término “pensamiento lateral” para aludir al pensamiento que genera nuevos métodos de enfocar los problemas, también llamado “pensamiento divergente”. También en el “método sinéctico”, de William Gordon, vemos cargar el acento en el fomento de la producción de ideas. En un conocido libro de autodidáctica sobre creatividad, “conceptual blockbusting” (demolición de bloqueos conceptuales), James Adam trata de enseñar la creatividad. Adams confía en lograr que el lector sea consciente de los distintos aspectos del proceso creativo. Se empieza haciéndole darse cuenta de los diversos bloqueos que inhiben el pensamiento creativo (perceptuales, emocionales, culturales, ambientales e intelectuales y de expresión), y seguidamente se presentan diversos trucos para reforzar el proceso creativo.

También se examina en este capítulo la técnica del “torbellino de ideas” o “brainstorming”, ideado por Alex Osborn, que trata de fomentar la creatividad, facilitando la producción de muchas ideas; ello se hace posponiendo todo juicio crítico de las ideas hasta que hayan sido producidas muchas, incluidas aquellas que inicialmente pudieran parecer ridículas. Tal restricción, combinada con un activo intercambio de ideas entre varias personas, parecen ser pasos razonables para asegurar que un grupo produzca muchas ideas novedosas y potencialmente útiles, ideas que un individuo aislado y con espíritu crítico no hubiera producido. Pero a juicio de Weisberg, los resultados que Osborn exhibe, en realidad nada dicen acerca de la eficacia del torbellino, porque no se hizo la prueba con los grupos de control necesarios. Todos los resultados de que informa están basados en grupos únicos de individuos.

Weisberg apunta que la resolución en grupo de problemas es menos eficiente que la de los individuos aislados; las instrucciones del torbellino son menos eficaces que las instrucciones que resaltan los criterios iniciales y el enjuiciamiento crítico. En segundo lugar, señala que los estudios indican también que el pensamiento científico creativo no tiene relación con la capacidad de pensamiento divergente. Finalmente, del examen de la lógica de la noción de pensamiento divergente se concluye que puede haber en el desarrollo de tal concepto un malentendido fundamental. Aunque alguien pueda resolver un problema desde lo que uno considera ser una “nueva perspectiva”, ello no significa que tal perspectiva fuera nueva, desde el punto de vista de quienes lo resolvieron. De ser así, tratar entonces de encontrar por sí mismo tal nueva perspectiva puede resultar esencialmente imposible, porque lo que ello significa en realidad es convertirse en otra persona, con los conocimientos de esa otra persona, antes de poder aportar un nuevo enfoque del problema. Pero entonces tal punto de vista no sería nuevo, porque uno habría adquirido ya todo ese conocimiento.

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