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Banco Bibliográfico > The fifth discipline > Capitulo 11 : Aprendizaje en equipo

Tercera parte. Las disciplinas clave: construyendo la organización que aprende

CAPITULO 11. Aprendizaje en equipo

El “alineamiento” es un fenómeno por el que un grupo de personas funcionan como un todo. Si los grupos no están alineados, se desperdicia energía. El alineamiento es la necesaria condición antes de que el empoderamiento del individuo empodere a todo el grupo. El aprendizaje en equipo es el proceso de alineamiento y desarrollo de la capacidad de un equipo para crear los resultados que sus miembros realmente desean. Dentro de las organizaciones, el aprendizaje en equipo tiene tres dimensiones críticas: hay una necesidad de pensar perspicazmente sobre asuntos complejos, hay una necesidad de acciones coordinadas e innovativas, y hay un papel de los miembros del equipo en otros equipos.

Se trata de una disciplina colectiva, y la disciplina implica dominar las prácticas del diálogo y la discusión. En el DIÁLOGO, hay una exploración libre y creativa de asuntos complejos y sutiles, una forma de prestar atención a los demás profunda y la suspensión de los puntos de vista personales. En la DISCUSIÓN, diferentes puntos de vista se presentan y defienden y se busca el mejor punto de vista para apoyar las decisiones que deben tomarse en esos momentos. Entre las fuerzas que se oponen al diálogo y a la discusión está lo que Chris Argyris denomina “RUTINAS DEFENSIVAS”, formas habituales de interactuar que nos protegen de amenazas o del bochorno, pero que también nos impiden aprender. El pensamiento sistémico es especialmente propenso a evocar actitudes defensivas por su mensaje central, que nuestras acciones crean nuestra realidad.

Para el físico cuántico David Bohm, el pensamiento es un fenómeno colectivo. Por tanto, no lo podemos mejorar individualmente. “Como con los electrones, debemos mirar al pensamiento como un fenómeno sistémico que surge de cómo interactuamos y conversamos los unos con los otros”. El propósito del diálogo, según Bohm, es mostrar la incoherencia de nuestro pensamiento. Bohm identifica tres condiciones básicas necesarias para el diálogo: todos los participantes deben suspender sus asunciones, literalmente agarrarlas como si fuesen suspendidas delante nuestra; los participantes deben considerarse unos a otros como colegas; y debe existir un facilitador que sostenga el contexto del diálogo.

A diferencia del diálogo, en las discusiones se toman decisiones. Cuando un equipo debe lograr un acuerdo y tomar decisiones, se necesita algún tipo de discusión.

Uno de los mejores indicadores de que un equipo está aprendiendo es el conflicto visible de las ideas, que se vuelve productivo. Según Chris Argyris, la diferencia entre los grandes equipos y los mediocres estriba en cómo enfrentan los conflictos y tratan con la actitud defensiva que invariablemente rodea al conflicto. No es la ausencia de actitudes defensivas lo que caracteriza a los equipos que aprenden sino la manera en que enfrentan esas actitudes defensivas.

Los equipos que aprenden necesitan de campos de práctica, formas de practicar juntos para que puedan desarrollar sus destrezas de aprendizaje colectivo.

EL APRENDIZAJE EN EQUIPO Y LA QUINTA DISCIPLINA: las herramientas del pensamiento sistémico son importantes porque virtualmente todas las principales tareas de los equipos directivos-desarrollar estrategias, dar forma a visiones, diseñar políticas y estructuras organizativas-implican tratar con una enorme complejidad.

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