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Banco Bibliográfico > Where Good Ideas Come From > Capitulo 3 : Redes líquidas

CAPITULO 3. Redes líquidas

Las metáforas que suelen usarse para describir las ideas –flashes, chispazos, etc.- no son acertadas. Para el autor, “una buena idea es una red” (el cerebro humano es también una red, de hecho, la más grande y compleja del mundo). Una buena red ha de cumplir dos condiciones: estar densamente poblada, lo que facilita las conexiones, y ser flexible. Si una red es densa pero incapaz de adoptar formas nuevas, no podrá explorar los límites de la posibilidad adyacente. La clave está en cómo fomentar redes creativas dentro del cerebro, porque este se comporta de manera distinta dependiendo de si está realizando una tarea repetitiva o no. Para que la mente resulte más innovadora, hay que conectarla a entornos que sean, a su vez, redes; entornos de personas e ideas que exploren la posibilidad. Es decir, se requiere un medio para las conexiones. Y cómo sea este medio afectará a la innovación. Podemos compararlo con los estados de la materia: si es un medio gaseoso, disperso, puede haber muchas conexiones, pero no llegan a ser lo suficientemente consistentes y no producen nada valioso. Un medio sólido, restrictivo, a duras penas permite combinaciones ni posibilita el flujo de ideas. Lo ideal es un medio líquido, como aquel caldo primitivo, en el que pueden emerger nuevas configuraciones y es lo suficientemente estable como para que estas perduren.
Los cien mil millones de neuronas del cerebro constituyen también una red líquida, densamente conectada pero que a la vez se las arregla para preservar las estructuras útiles durante periodos largos de tiempo.
Por ejemplo, en la evolución humana, cuando sólo existían grupos de recolectores y cazadores que iban de acá para allá sin contacto entre sí, era como un estado gaseoso. La aparición de la agricultura lo cambió todo, permitió a los grupos asentarse y formar grupos mucho más numerosos. Esto es, se produjo un aumento crucial en el número de conexiones posibles. Estos nuevos entornos propiciaron los llamados “derrames de información”. De hecho, antes de las primeras ciudades, los inventos del ser humano se produjeron a un ritmo muy lento, que se volvió vertiginoso tras ellas. Durante los primeros mil años tras el surgimiento de las ciudades, “los seres humanos inventaron una forma nueva de inventar”.
También influye el tipo de sociedad y de economía. Cuando estos evolucionan se vuelven menos jerárquicos y más semejantes a redes. Una sociedad organizada en torno a una plaza, en vez de a un claustro o un castillo, distribuye la autoridad y la toma de decisiones.
Las ciudades y los mercados consiguen reunir más cerebros dedicados al proyecto colectivo de explorar lo posible adyacente. No es que la red en sí sea inteligente, lo importante es que los individuos, al estar conectados a esa red, se hacen más inteligentes.

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