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Banco Bibliográfico > La sorprendente verdad sobre qué nos motiva > Capitulo 1 : Esplendor y muerte de la motivación 2.0

CAPITULO 1. Esplendor y muerte de la motivación 2.0

No hace muchos años, un fenómeno como la Wikipedia hubiera resultado incomprensible desde el punto de vista económico. ¿Qué hace participar a tanta gente gratuitamente en un proyecto? Karim H. Lakhani y Robert G. Wolf (“Why Hackers Do What They Do: Understanding Motivation and Effort in Free/Open Source Software Projects”, en Perspectives on Free and Open Software, J. Feller, et alt. ed., MIT Press, Cambridge Mass, 2005) estudiaron a 684 promotores del código abierto. Su principal motivación era intrínseca, “basada en el placer de sentirse creativos". La diversión, dominar un desafío, colaborar al progreso, ayudar a los demás, eran motivaciones frecuentes. Somos seres activos, como señaló McGregor. No necesitamos los premios y castigos para movernos.
En la realización de tareas hay que distinguir las que dependen de procesos algorítmicos (fijos, mecánicos, rutinarios, seguros) y los que proceden de procedimientos heurísticos (inventivos, nuevos, arriesgados). La consultora McKinsey señaló que el 30% del crecimiento producido procede de trabajos algorítmicos, mientras que el 70% procede de trabajos heurísticos. Mientras que la motivación 2.0 –premios y castigos- funciona para los trabajos algorítmicos, la intrínseca, como indica Teresa Amabile, favorece los creativos. Lo mismo comprobó Csikszentemihalyi al estudiar el flujo. Añadió que la gente encuentra más experiencias óptimas en el trabajo que en el ocio, lo cual hace pensar que el trabajo no siempre es considerado como desagradable o aburrido (p. 45).
Es importante el significado que damos a una acción. Lo que es un trabajo puede convertirse en una diversión y al revés. Mark Twain cuenta la historia de Tom Sawyer y la pintura de la valla. La tarea le parece muy aburrida, pero consigue convencer a sus amigos de que es divertidísima, e incluso les hace que le den una recompensa por dejarles que pinten un rato. Twain saca la conclusión de que “el trabajo consiste en cualquier cosa que alguien se encuentra obligado a hacer y que el juego consiste en cualquier cosa que alguien no está obligado a hacer”.
“En Inglaterra hay señores muy ricos que conducen diligencias de cuatro caballos a distancias de veinte o treinta millas en una línea regular, durante el verano, porque el hacerlo les cuesta mucho dinero; pero si les ofrecieran un salario por prestar ese servicio, eso lo convertiría en un trabajo, y entonces renunciarían”.
Esto es lo que puede suceder cuando intentamos dar una recompensa por un trabajo que se había hecho por motivación intrínseca. Podemos despojarlo de su atractivo y convertirlo en un trabajo. Así ocurrió cuando se hizo la prueba de pagar una cantidad a los donantes de sangre. Disminuyó el número porque mucha gente lo hacía altruistamente. Deci, Lepper, Greene y Nisbett han mostrado que las recompensas extrínsecas pueden interferir con las intrínsecas. Ariely, desde el campo de la economía, afirma que no hay seguridad de que un aumento del premio produzca un aumento del rendimiento (54) Pero no es verdad que los incentivos extrínsecos sean siempre malos; sirven para las tareas algorítmicas. Las metas son un gran motivador extrínseco. Pero centrarse solo en los objetivos puede producir efectos indeseables: metas a corto plazo, falta de ética para conseguirlo, ceguera para temas importantes. Eso ocurrió, por ejemplo, con el modelo Pinto de Ford. No se tuvieron en cuenta los riesgos del automóvil, al estar obsesionados por los objetivos a cualquier precio (64). También los castigos pueden producir efectos extraños. Cuando se penalizó con una multa a los padres que llegaban tarde a recoger sus niños de la guardería, aumentaron los retrasos. La multa se convirtió en el precio por tener allí mas tiempo a los niños, y los padres, que habían intentado llegar a tiempo por respeto a los profesores, dejaron de preocuparse. Surovos ha demostrado que se entiende que cuando se gratifica algo es porque es desagradable de hacer y, por lo tanto, nunca volverá hacerse sin premio. Hay una adicción a la recompensa.

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