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Banco Bibliográfico > EL MITO DE LA EDUCACION > Capitulo 13 : Familias desestructuradas y niños problemáticos

CAPITULO 13. Familias desestructuradas y niños problemáticos

El capítulo comienza hablando de un niño asesino de hace más de cien años, y de un artículo sobre él en el que se decía que el niño había salido así porque durante el embarazo su madre había visto muchas películas truculentas. "Antes el periodo de culpabilidad duraba nueve meses, ahora toda la vida". Rich quiere probar que el hecho  de que un niño sea problemático no se debe -o no solo- a sus padres. Dice que es una injusticia decirle a una mujer que si tiene sobrepeso la culpa es suya, y si lo tienen sus hijos también (y eso pese a que la gordura y la delgadez son más hereditarios que los rasgos de la personalidad). Estudia el caso de dos mellizas que fueron adoptadas por dos familias diferentes y  que sin embargo presentaban los mismos trastornos de personalidad. No podía deberse al entorno, por tanto, sino a los genes. Las pruebas demuestran que el entorno tiene un efecto sobre la delincuencia, pero no que el entorno relevante sea el hogar. Lo es más el barrio o el grupo. La autora critica también la afirmación que los niños educados por un solo padre -más bien madre- están peor. Si lo están, dice, si tenemos en cuenta que el divorcio supone un descenso del nivel de vida de la familia, que a veces se tiene que cambiar de casa y que en muchos casos supone renunciar a cuestiones importantes, como ir a la Universidad. Dentro de un barrio pobre, los chicos que vivían con ambos padres no salían mejor parados que quienes vivían solo con uno. Lo mismo sucede en las creencias en cuanto al divorcio. Un grupo de investigadores de la Universidad de Georgia descubrió que lo que permitía predecir la conducta desordenada de los niños no era el divorcio de los padres, sino la personalidad de los padres: aquellos padres con perturbaciones antisociales de la personalidad tenían más posibilidades de tener hijos con la misma patología, y que resulta difícil vivir con gente que tiene problemas de personalidad. Si las personas que se separan no tienen esos problemas, a la larga los niños salen bien. "Es un mito inocuo de nuestra cultura el de que los niños nacen inocentes y buenos, tablillas de cera sobre las que los padres pueden escribir. La otra cara del mito -que si los niños no salen como esperamos debe ser culpa de los padres- ya no es tan inocuo. Exoneramos a los niños solo a cambio de cargar el fardo de la culpa sobre los padres".

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