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Banco Bibliográfico > EL MITO DE LA EDUCACION > Capitulo 14 : Lo que pueden hacer los padres

CAPITULO 14. Lo que pueden hacer los padres

Tras explicar el caso de dos mellizas que fueron separadas de pequeñas y criadas por distintas familias, una se convirtió en una magnífica pianista, mientras que la otra era incapaz de tocar una nota. Puesto que la diferencia no podía ser genética, tenía que ser del entorno. Y ciertamente había una madre pianista, mientras que la otra no sabía una sola nota. Pero era ésta última la madre de la niña que se convirtió en pianista... Los padres influyen a los niños en como se comportan éstos en casa. Aprenden ciertas cosas que no llevan a su grupo (la práctica religiosa es algo que hoy no se hace en el grupo, sino con los padres). Lo que no se aprende en casa es como comportarse en grupo. Sucede pocas veces, pero hay ocasiones en que la familia puede ser un grupo, y el padre puede ser su líder. Hay padres que pueden extraviar a sus hijos: los que no les permiten socializarse (les prohíben ir a ala escuela) o los que quieren convertirlos en superdotados. ¿Pueden los padres elegir los compañeros de sus hijos? Está claro que no. Impedir que vean a determinados compañeros en contraproducente, porque querrán verlos más, o los verán a sus espaldas. En casos extremos lo que se puede es cambiar de barrio o de casa, por ejemplo si el niño es objeto constante de burlas. "No creo que los niños eran mejores hoy de lo que lo eran antes de que la concepción tradicional sobre la crianza de los hijos convirtiera a los padres en unos blandengues", dice la autora, quien tras señalar todas las cosas en que los consejeros han culpabilizado a los padres -de quieres más a u no que a otro, de no estar con ellos siempre, de no dar a los hijos dos padres, de pegarlos, y hasta de que las cosas no les vaya bien a los adultos. Rich concluye: "No te preocupes por lo que digan los consejeros. Quiere a tus hijos porque sale de ti, no porque pienses que lo necesitan. Disfruta de ellos. Enséñales lo que puedas. Relájate. Cómo salgan no es, en modo alguno, un reflejo de cómo los hayas cuidado. No puedes perfeccionarlos ni echarlos a perder. No son tuyos como para hacer cualquiera de estas dos cosas: ellos pertenecen al mañana".

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