nombre
 
contraseña Entrar
Registrarse | Olvidó su contraseña
Banco Bibliográfico > EL MITO DE LA EDUCACION > Capitulo 9 : La transmisión de la cultura

CAPITULO 9. La transmisión de la cultura

La antropóloga Margaret Mead definió la cultura como "un cuerpo sistemático de comportamiento aprendido que se transmite de padres a hijos". Pero la cultura pueden transmitirse de una generación a la siguiente de distintos modos: puede transmitirse de padres a hijos por lo que aquellos premien o castiguen, por imitación de los niños a sus padres, porque imiten a todos los adultos de su comunidad, o por lo que piensa la autora: "los niños pueden imitar a otros niños, preferiblemente a aquellos que van un poco por delante de ellos en edad o en estatus social. La influencia de la sociedad adulta sería una influencia indirecta". El problema es que todos los aspectos del entorno del niño están relacionados, por lo que es imposible decir que aspectos de ese entorno es el que tiene mayor efecto. Hay que separar las influencias genéticas de las del entorno, y dentro de éstas separar unas de otras, y ver qué ocurre cuando alguna está ausente o difiere. Un ejemplo son los niños de inmigrantes, que aprenden una cultura diferente de las de sus padres, y la aprenden de sus compañeros. "Los niños de los inmigrantes  llevan la cultura de sus compañeros a sus padres, pero no suelen llevar la de sus padres al mundo de sus compañeros". Cuando la cultura de fuera de casa difiere de la de casa, vence la de fuera. También pone el ejemplo de los niños sordos. La conclusión de la autora es que "ni los métodos de crianza de los hijos, ni la imitación de los padres por culturas se transmiten de unas generaciones a otras". Tampoco la imitación de todos los adultos cuando los niños tienen una cultura diferente de la de los adultos. Rich sostiene que la socialización, el desarrollo de la personalidad y la transmisión de la cultura se producen en el grupo, a través de los compañeros. ("El objetivo de un niño no es convertirse en un adulto de éxito, del mismo modo que el objetivo de un prisionero no es convertirse en un buen guardián. El objetivo de un niño es convertirse en un niño que tenga éxito").

Capitulo AnteriorVolver al Indice Capitulo Siguiente


acerca de | nota legal | condiciones de uso | contacto | Optimizada para Internet Explorer 800x600
© Empresas Filosóficas S.L. | joseantoniomarina.net | | Diseño web