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Banco Bibliográfico > ¿POR QUÉ MIENTEN LOS NIÑOS? > Capitulo 4 : Opinión de un adolescente sobre el hecho de mentir

CAPITULO 4. Opinión de un adolescente sobre el hecho de mentir

Este capítulo tiene una gran importancia porque parte de una mentira muy especial: la del hijo del propio autor del libro a su padre, dedicado durante más de 20 años a estudiar la mentira de los niños y a dar consejos a los padres sobre como combatirlos, un experto en detectar cuando alguien miente, que no fue capaz, sin embargo, de percibir el engaño de su hijo. El niño, de 13 años, había dado una fiesta una noche de verano, aprovehcando la ausencia de lo padres, quienes acabaron enterándose por unos vecinos. Un año después le pidió a su hijo que escribiera esta capítulo sobre el porqué mienten los adolescentes. La razón principal es que la autoridad cohibe, mientras que la falta de autoridad desinhibe y eso es más divertido. Entre la diversión del momento y las posibles consecuencias de la mentira, Tom, adolescente, escoge la diversión del momento. La culpabilidad le empuja a confesar, pero el mal humor con que encuentra a su padre le hace desistir. Tom distingue entre mentiras piadoras -aquellas que no hieren, o protegen- y mentiras sociales, que son más graves -las que plej. se dicen los adultos en sus relaciones amorosas y que son más serias que las que se dicen los adolescente, porque tienen implicaciones en el sexo, el matrimonio y los hijos. No con todas las personas hay que ser necesariamente sincero. Es más importante serlo con los amigos íntimos, luego con las novias/novios, y después con los amaigos normales. A veces se miente o calumnia para marginar a alguien. Las mentiras son más graves a medida que uno entiende las diferentes cosas que pueden conseguirse con la mentira, como poner en ridículo a alguien. Se miente a la autoridad para esquivar el exceso de vigilancia, pero si los mayores mienten los adolescentes se sienten traicionados. A quien más se miente es a los padres, porque están siempre vigilando, para evitar sermones y castigos y porque se tienen más tiempo y más ocasiones. Las mentiras más habituales son las que tienen que ver con la escuela, el sexo, las drogas o lios o peleas. También se miente para preservar la intimidad, por turbación, vergüenza o cosas que no quieren que los padres sepan, o simplemente cuando no se tienen ganas de hablar. Las situaciones más fáciles para mentir son aquellas en que la verdad es dificil de comprobar. Los adolescentes creen que en las relaciones amorosas a veces es necesario mentir. La mentira a los padres puede tener algo de reto, para ver lo listo que uno puede ser. El malhumor de los padres es un factor intimidante, que frena la sinceridad. Tom acaba dando un consejo: los hijos siempre van a mentir, pero mentirán menos si se crean situaciones en las que puedan decir la verdad.

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