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Banco Bibliográfico > HANDBOOK OF PARENTING. Volume 2 > Capitulo 3 : Psicobiología del comportamiento maternal y sus determinantes tempranos en mamíferos no humanos

Biología de la paternidad

CAPITULO 3. Psicobiología del comportamiento maternal y sus determinantes tempranos en mamíferos no humanos

El comportamiento maternal en los mamíferos no humanos conlleva en la madre, así como en la cría, una serie de cambios fisiológicos y psicológicos que dan lugar a pautas de relación entre ambos sujetos que deben ser duraderas y mantenerse de forma constante en el tiempo para asegurar la supervivencia de las crías. Como se ha descrito en el capítulo anterior, se dan en la madre una serie de procesos hormonales a lo largo de la gestación, durante el parto y tras él, que predisponen biológicamente al cuerpo de la madre a comenzar a alimentar y cuidar a su cría. Pero existen además una serie de determinantes de tipo no biológico que deben estar presentes en el momento del nacimiento para que la madre desarrolle las conductas de alimentación y cuidado, así como una serie de factores referidos a las propias experiencias de la madre en su historia de desarrollo. Existe por lo tanto en las madres de mamíferos no humanos la posibilidad del rechazo de las crías. Se ha comprobado en primates que si la madre ha carecido a su vez de madre o se ha desarrollado en una situación de aislamiento social y de privación, existe una alta probabilidad de que abandone o agreda a sus crías. También se ha comprobado que si las condiciones del entorno son extremadamente negativas o las condiciones de la madre están muy debilitadas, no se llevará a cabo el cuidado de las crías. Sin embargo, se demuestra que las experiencias anteriores de la madre o las condiciones del entorno deben ser muy inadecuadas para que la madre no lleve a cabo los cuidados maternos. Los cambios hormonales producen en la madre una serie de cambios en sus respuestas al entorno, reduciendo las conductas de rechazo, acelerando el acercamiento a nuevos individuos, y disminuyendo la respuesta a fuentes de estrés presentes en el ambiente. Por lo tanto, en primer lugar, los cambios biológicos en el organismo de la madre producen una serie de cambios emocionales que modifican su relación con el entorno, de manera que se favorece la aceptación de las crías, la atención específica hacia su cuidado y un cierto asilamiento de los estímulos del entorno. Al mismo tiempo, las hormonas están implicadas en el desarrollo de cambios sensoriales en la madre que aumentan su receptividad a los olores propios de las crías recién nacidas, de las sustancias presentes en la alimentación, de las sustancias que excretan y del propio nido. Estos olores son para la madre señales sensoriales que a su vez activan circuitos neuronales implicados en comportamientos específicos de cuidado de las crías. Otra fuente importante de estimulación que es activada hormonalmente tras el parto es el contacto físico de la madre con las crías, principalmente a través de las áreas próximas a la boca y a las mamas. También la temperatura es un factor que influye en el comportamiento de la madre, ya que es necesaria una regulación de la temperatura corporal de la madre y las crías. Finalmente, los sonidos y ultrasonidos emitidos por las crías cuando sienten frío, estrés o se han salido del nido, producen en la madre una respuesta de localización y recogida de las crías. Los fenómenos biológicos y comportamentales relatados hasta el momento se producen en la etapa más temprana de la maternidad en los mamíferos no humanos, dando lugar a su inicio, sin embargo, los procesos que regulan el mantenimiento a largo plazo del comportamiento materno son bastante diferentes de los implicados en su inicio. La hembra pasa en primer lugar por un período de transición durante el cual las hormonas interactúan con procesos ambientales y de experiencia, dando lugar a la regulación del comportamiento. En cambio, una vez que este período de transición termina, hacia el final de la primera semana tras el parto, el comportamiento se mantiene principalmente por influencias sensoriales y procesos de aprendizaje y refuerzo. Diferentes estudios indican que para que los animales respondan maternalmente ante las crías durante los encuentros iniciales, éstas no tienen que ser fuertemente reforzadoras ( una cría es reforzadora para la madre cuando su presencia hace más probable en la madre la ocurrencia de ciertas conductas y no de otras). Presumiblemente, la atracción hacia las crías inducida por las hormonas es adecuada para asegurar que la respuesta de la madre será cuidarlas. Sin embargo, para que la respuesta de la madre se mantenga en ausencia de las hormonas, las hembras deben adquirir experiencia en la interacción con las crías, lo cual en general ocurre en presencia de las hormonas; como resultado de esta experiencia, las crías adquieren fuertes propiedades reforzadoras. Tanto las primeras respuestas de la madre a las crías recién nacidas como el comportamiento materno que se consolida en la etapa temprana de la vida éstas tienen una regulación neurológica que se compone de, al menos, dos sistemas antagonistas. Uno es el sistema neurológico excitativo que organiza la activación de las respuestas maternales hacia las crías; el otro es un sistema neurológico inhibidor que regula las respuestas de evitación y rechazo de la madre hacia las crías o hacia los estímulos relacionados con ellas. La combinación de claves sensoriales, hormonas presentes durante el parto, y factores de la experiencia, producen sus efectos en el sistema excitativo para acercar a los animales a las crías mediante el aumento de las cualidades atractivas de éstas o de estímulos relacionados con ellas y para iniciar y mantener los cuidados maternos; estos factores producen efectos sobre el sistema inhibidor para inhibir la respuesta natural de miedo del animal hacia las nuevas crías. El sistema excitativo consiste en las neuronas eferentes del MPOA (área preóptica media) y del BNST ( bed nucleus of the stria terminalis) hacia varias áreas cerebrales. El sistema inhibidor se refiere fundamentalmente a las proyecciones desde la amígdala medial hacia el MPOA y el BNST. Estos sistemas pueden regular coordinadamente componentes neuroendocrinos, sensoriales y autonómicos necesarios para la elaboración del comportamiento materno. Estos circuitos dan lugar a un comportamiento maternal en los mamíferos no humanos que se demuestra muy robusto, dirigido hacia metas y muy motivado, y a que las crías sean un estímulo muy reforzador para el animal materno. Los datos apoyan la conclusión de que el sistema mesolímbico controla la motivación materna y que la integridad de este sistema es necesaria para que los animales exhiban un comportamiento motivado normal. Probablemente el sistema más importante en la regulación de la motivación materna es el sistema de dopamina mesolímbico, el cual se origina en el cerebro medio y libera el neurotransmisor, dopamina, en el núcleo acúmbeo. La hipótesis es que el sistema mesolímbico de la dopamina ejerce su influencia en la motivación materna mediante la interacción con el MPOA y el BNST. El núcleo acúmbeo tiene conexiones neuronales recíprocas con ambas áreas cerebrales. Por último, hay que tener en cuenta el papel de las influencias genéticas en la expresión del comportamiento maternal, aunque hay que señalar que esta influencia no es entendida aún más que en una pequeña parte. Se ha comprobado que algunos animales que carecen de ciertos genes muestran un déficit en su comportamiento con las crías, aunque no es seguro que esto se deba a que el gen que falta regule directamente el comportamiento ya que las disfunciones generales que produce la ausencia de ese gen puede ser la causa del déficit en el comportamiento con la cría. Y por otra parte hay que considerar que los genes se desarrollan en el contexto de un entorno, de manera que los genes y el entorno interactúan para producir el comportamiento adulto, por lo que para comprender el papel de los genes es necesario covaríar de manera sistemática la dotación genética y las influencias ambientales presentes durante el desarrollo del animal objeto de estudio.

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