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Debates abiertos > Educación para la ciudadanía > Propuestas

SELECT * FROM [qug392].[qug392].T_WEBLOG WHERE b_published = 1 AND pId_FK = 116 ORDER BY b_date DESC, b_time DESC

Propuesta Nº 263: Enfoque holístico y sistémico de la realidad

Fecha: 23 marzo 2007
Autor: jzandueta
El enfoque holístico y sistémico, además de sus virtudes epistemológicas para entender mejor la realidad y construir nuestro mundo, prepara mucho mejor que el atomista, para la solidaridad y el universalismo.
"En un sentido amplio, la Teoría General de Sistemas (TGS) se presenta como una forma sistemática y científica de aproximación y representación de la realidad y, al mismo tiempo, como una orientación hacia una práctica estimulante para formas de trabajo transdisciplinarias.En tanto paradigma científico, la TGS se caracteriza por su perspectiva holística e integradora, en donde lo importante son las relaciones y los conjuntos que a partir de ellas emergen. La primera formulación en tal sentido es atribuible al biólogo Ludwig von Bertalanffy (1901-1972), quien acuñó la denominación "Teoría General de Sistemas". Para él, la TGS debería constituirse en un mecanismo de integración entre las ciencias naturales y sociales y ser al mismo tiempo un instrumento básico para la formación y preparación de científicos. ......Como ha sido señalado en otros trabajos, la perspectiva de la TGS surge en respuesta al agotamiento e inaplicabilidad de los enfoques analítico-reduccionistas y sus principios mecánico-causales (Arnold & Rodríguez, 1990b). Se desprende que el principio clave en que se basa la TGS es la noción de totalidad orgánica, mientras que el paradigma anterior estaba fundado en una imagen inorgánica del mundo". (Introducción a los Conceptos Básicos de la Teoría General de Sistemas de Marcelo Arnold, Ph.D. y Francisco Osorio, M.A. Departamento de Antropología. Universidad de Chile. http://rehue.csociales.uchile.cl/publicaciones/moebio/03/frprinci.htm)
Después de esta larga cita, sólo quiero añadir dos cosas. Primera: enfatizar que la consideración del hombre dentro de la sociedad y abierto dinámicamente al mundo, se fundamenta y explica mejor desde el enfoque sistémico. Segunda que según algunos autores la visión holísitica es la originaria en la infancia, antes de que empecemos a distinguir y separar lo que veíamos como uno (tareas necesarias para dominar los conocimientos y construir nuestro mundo, pero que luego deberían ser complementadas con una visión más total (holística)para que no acabemos siendo viviseccionadores. Sin entrar en profundidad en la problemática científico-filosófica de la percepción, acabo con una cita de un pequeño pero muy interesante libro de Presses Universitaires de France, L’Epistemologie, de A. Virieux-Reymond, págs. 62 y 63 “ ..Piéron nous apprend que, dans un jardin ensoleillé oú dort un chien, ce que le tout jeune enfant perçoit d’abord cést l’ensemble: le jardin-au-soleil-avec le chien. De cet ensemble, le jardin, le chien et le soleil se réaliseront comme réalités indépendante, puis l’aboiement, la toison du chien s’individualiseront. Mais pour que ces réalités se construisent, il est nécessaire qu’intervienne, dès le niveau de la perception, l’activité jugeante”.

Considero que este enfoque holístico y sistémico de la realidad es una de las competencias fundamentales que sería conveniente que adquirieran los alumnos, para, por lo menos, compensar el tratamiento exclusivamente desintegrador y atomístico de la realidad, en el que serán formados.
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Propuesta Nº 262: Educación para la ciudadanía

Fecha: 21 marzo 2007
Autor: María
En primer lugar, querría agradecer a los patrocinadores de esta web con un título y contenido tan sugerentes. Ciertamente, se trata de una movilización urgente y necesaria y, por otro lado, apasionanante, para el educador.

En cuanto a la necesidad de la asignatura, he de decir que he sido y creo que sigo siendo MUY reticente, por la idea mentada al inicio de este debate, la "pretensión de ideologizar y adoctrinar a los alumnos". Soy yambién docente y consciente de la importancia de la educación en la configuración de la personalidad de los chavales. Es serio y comprometedor "sacar" del contexto del aula las ideologías... Como no he leído las recientes publicaciones del curriculo de la asignatura, "detengo el juicio" por el momento, no me gusta hablar de lo que no sé o de lo que oigo de segunda mano. La primera aproximación del ministerio me parecía usurpadora del deber y derecho de los padres en la educación y del respeto a las convicciones. Cuando hago esta exposición, no pienso en los alumnos de centros privados que pueden "elegir", so capa de soltar una pasta gansa, el centro al que quieren llevar a sus hijos, sino en la gran masa de alumnos de la escuela pública española. Todos sabemos hasta qué punto un profesor, amparándose en la libertad de cátedra, puede dar uno u otro contenido a la misma asignatura, de ahí mis reticencias A PESAR de las precisiones que, según creo, ha hecho el ministerio de eudcación.

Dicho ésto, también es cierto que veo necesario, en nuestra sociedad cada vez más plural, con un fuerte factor de movimiento migratorios (de culturas ajenas al contexto de las democracias occidentales) educar en la ciudadanía, no sólo para el extranjero, también para el autóctono. Estoy de acuerdo con el planteamiento general que se ha hecho de la asignatura en este foro, me gusta. En Ética, en 4º de la ESO se dan muchos de los contenidos que se plantean de aspectos éticos, no sé si sería redundar en lo mismo y no sé hasta qué punto es necesario.

En la línea de lo que apunto unas líneas más arriba, "copio" un fragmento del trabajo que he hecho para la defensa del DEA en derechos humanos sobre la ensñeanza del Islam en España, creo que puede ayudar al debate sobre el "contenido del curriculo de EpC".

Una apuesta por la interculutralidad:

[El fenómeno de la inmigración conlleva la presencia en un mismo espacio de grupos sociales heterogéneos en aspectos como la etnia, la religión, cultura, etc. Nuestro país se encuentra embarcado de lleno en la nueva problemática que la inmigración viene presentando en las sociedades europeas, ya de por sí multiculturales. Así, constatamos con preocupación cómo los fenómenos del racismo y la xenofobia, y también los conflictos culturales –en definitiva, de convivencia-, crecen en los últimos años en la mayor parte de los países de la Unión Europea, presentándose como uno de los retos más importantes que hoy deben afrontar las sociedades democráticas.

Ante los últimos acontecimientos del 11 de septiembre de 2002 y 11 de marzo de 2004 se ha visto más urgente que nunca apostar por un modelo intercultural como camino hacia la paz y hacia la educación cívica. Es imprescindible el acercamiento entre las culturas, conocerse y buscar los elementos en común. El interculturalismo como modelo socio-jurídico exige el cumplimiento de los derechos humanos y la separación de Iglesia-Estado, que no es respetada en muchos países islámicos. Del mismo modo, el modelo “asimilacionista” de Estado, que es por el que apuesta Francia, nos parece también contrario a los derechos humanos , para la profesora María Elósegui, existe también un fundamentalismo laicista francés que es igualmente rechazable, por ser contrario a los derechos humanos .

En el ámbito educativo institucional se va haciendo cada vez más notable la presencia de alumnos hijos de inmigrantes, muchos de ellos de religión musulmana y podemos afirmar, a tenor de lo estudiado en este trabajo, que nos encontramos con un adecuado marco legal desde el que desarrollar la tarea educativa que la sociedad española demanda.

No obstante, nos parece que hay que optar decididamente por la educación intercultural como enfoque pedagógico que permita atender la realidad de nuestra sociedad y, por consiguiente, de nuestras aulas, haciendo especial hincapié en sus aportaciones con respecto a la adquisición de las competencias necesarias para convivir y relacionarnos.

Las relaciones entre escuela y cultura ha sido un tema abordado por innumerables autores y desde diferentes perspectivas en un intento de clarificar términos y de establecer sus interrelaciones. Desde una concepción abierta y dinámica de la cultura podemos afrontar el hecho multicultural con una visión positiva. El desafío, a nuestro juicio, consiste en ver la diferencia cultural, “no como un obstáculo a salvar sino como un enriquecimiento a lograr” .

No se trata de tomar la postura contraria, absolutizar el relativismo y pluralismo cultural. Hemos de ser conscientes de que todo lo que sea contraponer una cierta idea de verdad al pluralismo configura un juego peligroso. El pluralismo, en el plano epistémico, no puede ser entendido de manera incondicionalmente positiva, pese a que, en otros planos, sea un valor eminente. Un exceso del mismo puede llevar al aniquilamiento de un mínimo de cohesión que necesita cualquier sociedad para tener unos rasgos comunes y ser, efectivamente, una comunidad. Este es uno de los extremos del arco problemático en el que tenemos que movernos. El otro es importante advertirlo también. Por exigencias de la naturaleza humana, la verdad no puede imponerse, nadie debería ampararse en ella para imponerla; la verdad debe ser acogida y respetada por todos pero nunca puede ser impuesta desde fuera. “Así dicho, tenemos un conjunto de condiciones que configuran una cierta aporía, una situación cuyas salidas no resultan nada sencillas. (…) Resolver de alguna manera el problema que nos plantea la incompatibilidad entre pluralismo social y normatividad educativa exige prudencia, tanto en el ámbito legislativo como en el ejercicio práctico de la docencia” En nuestra opinión, ambas posturas son inadecuadas como herramientas que contribuyan al progreso social y cultural. Parece que la postura intermedia en la que se pueda educar conjuntamente a personas de diferentes culturas posibilitando un espacio de convivencia común que no suponga necesariamente la pérdida de la identidad cultural sino el enriquecimiento de la misma y la apertura vital a lo diferente . Debemos reconocer la identidad cultural como un hecho incontestable y a la vez como un bien para la humanidad. Esta singularidad es evidente como realidad del hombre individual, pero también hace referencia a los diferentes grupos sociales, motivaciones, costumbres, etc. Concretar estos planteamientos en la escuela es un reto indiscutible para el nuevo paradigma de diversidad cultural, ciudadanía democrática y solidaria en el que toda la cultura escolar se ha de empapar de diversidad .

La cultura de la diversidad es una manera de educar que parte del respeto a la diversidad como valor. La escuela, pública o privada, ha de hacer suya, con todas sus consecuencias, la cultura de la diversidad y abrir espacios para la participación real y efectiva de las culturas minoritarias, de manera que contribuya al desarrollo de una sociedad más humana . Para que ese respeto a la diferencia sea posible deben existir unos mínimos éticos que permitan a todos ser quienes son, desde el respeto al otro. En este sentido conviene destacar que “no es posible montar un sistema educativo en el que simultáneamente se exalten culturas con valores contradictorios entre sí igual que es imposible montar un sistema educativo que renuncie a hacer ningún juicio de valor. La educación siempre, explícita o implícitamente, se apoya en un sistema de valores, en una responsabilidad compartida, en unos derechos y deberes que hagan posible la vida social” .

El ámbito de la educación debe estar de tal modo configurado que pueda transmitir una serie de verdades que son lógicamente necesarias para que se puedan sostener opiniones, un ámbito de hechos que son necesarios para que se puedan ofrecer interpretaciones, un ámbito de deberes inexcusable para que luego se puedan adquirir ciertas libertades. Esta tarea no resulta fácil, ni el ámbito teórico ni en el de la práctica, pero si no se intenta definir con acierto este ámbito, entonces la educación deja de ser difícil para ser sencillamente imposible.

Si la configuración de ese espacio exento que es la escuela es necesaria en cualquier sociedad lo es con mucha más fuerza en aquellas sociedades en las que se asoma la novedad del pluralismo religioso. Europa y, por ende, España, se juega su identidad en saber afrontar con la seriedad y el rigor que merece el desafío que supone la presencia de alumnos islámicos en medio de una mayoría que, al menos genéricamente, es de confesión o de raíz cristiana.

El interculturalismo defiende la enseñanza de la religión en la Escuela, que incluye respetar la petición de los padres que deseen que sus hijos reciban esa asignatura. En cualquier caso, la enseñanza de la religión en la escuela incluye el respeto de la petición de los padres que deseen que sus hijos reciban esa asignatura. Por tanto, es contrario al modelo laicista de escuela que se está reivindicando desde determinados ámbitos, como la plataforma de la escuela laica y la CEAPA ]


Nota: no aparecen las notas a pie de página.

























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Propuesta Nº 261: Conocimiento mediante vivencias gracias a TIC

Fecha: 19 marzo 2007
Autor: jzandueta
Sin una buena fundamentación en valores y unos pre-juicios correctos (ideas y actitudes previas al análisis)la información que se transmita a los niños y jóvenes no arraigará fácilmente. Por otra parte la reflexión sobre experiencias bien vividas origina y consolida conocimientos. De estas dos premisas se deduce la necesidad de que el conocimiento de las obligaciones de la justicia y de la solidaridad se apoyen en una empatía fomentada por el contacto con niños y jóvenes de otras razas, credos y situación social. Ese contacto puede realizarse con una cierta facililidad mediante las tecnologías de la información y comunicación. T.I.C (desde correspondencia y chats a comunicaciones visuales).Espero que el próximo Congreso Mundial "Educación de la Infancia para la Paz" en Albacete, 20, 21 y 22 de abril, (www.congresodeeducacionparalapaz.org)
haga buenas aportaciones al respecto.

Mi propuesta incide en varios puntos de la CUARTA PROPUESTA:
5.- Capacidad de razonar sobre temas éticos. Crítica de los prejuicios raciales, de género, religiosos o políticos. El aprendizaje de la argumentación y el debate. La búsqueda de información.

6.- Fomento de los sentimientos adecuados a los valores éticos: empatía, compasión, respeto, sentido de la justicia. Necesidad y límites de la tolerancia.

7.- Fomento de las competencias para resolver conflictos, y favorecer la convivencia. La necesidad y el fundamento de las normas.

8.- Fomento de los comportamientos justos, las conductas de ayuda y cooperación, la participación social y política. Eficacia social de la iniciativa individual. La necesidad de asociarse. El optimismo ético: la posibilidad de un mundo más justo. La creatividad ética: conocimiento de iniciativas por la justicia.

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Propuesta Nº 256: Resituar la función de la convicción personal

Fecha: 5 marzo 2007
Autor: jzandueta
Mi propuesta versa sobre la importacia de resituar las convicciones personales, de forma que 1º sean objeto de análisis y refundamentación y 2º no se utilicen para esquivar el respeto a los otros.
Considero que una de las competencias de los educandos a conseguir, sería saber relativizar el papel de las convicciones personales, analizando continuadamente su fundamento y resituándolas en su ámbito y contexto. Para ello, sería necesario aprender a distinguir entre verdades privadas y universales (universalmente verificables) y cómo validar la verdad (sobre este punto y la problemática epistemológica me remito a lo que dice J. A. Marina, del que he leído y releído su libro “Por qué soy cristiano”, en cuyo cap. III trata de la “Teoría de la doble verdad”). Habría que enseñar a formarse en el respeto a las convicciones ajenas de tal modo, que, en la edad adulta, fuera muy improbable dejarse arrastrar a excesos por las propias y muy descarado utilizarlas para fomentar y/o contribuir a la furia y al ruido que, desgraciadamente, nos son consuetudinarios por la sempiterna no aceptación de la realidad que no nos gusta, como explica Julio Llamazares en su artículo “El ruido y la furia” en El País del 03/03/2007.
En este artículo Julio Llamazares razona que el actual ruido y furia en la convivencia española no se deben a una situación objetiva, ni a una frustración puntual o a una estrategia, sino a algo más profundo y duradero “que conduce a algunas personas (a) la negativa a aceptar la realidad, bien sea porque el orgullo les ciega la inteligencia, bien sea porque la furia que les provoca la pérdida del poder les incapacita para pensar, convirtiéndoles en unos idiotas que confunden su furia con la verdad”.
Un sano relativismo y un aporte de Filosofía rebajaría el número de los que se enfurecen y quitaría excusas a los que aparentan ser cruzados.

(Creo que esta propuesta tiene una particular relación con los puntos 5, 6 y 7, aunque también se relaciona con 1, 2 y 3
8.- ¿Cuáles deberían ser los contenidos

CUARTA PROPUESTA

Las competencias fundamentales que serían convenientes que adquirieran nuestros alumnos son:
1.- Conocer la relación entre libertad y responsabilidad, entre derechos y deberes, entre sumisión y participación. Noción de ciudadanía. Las posibilidades conferidas por la sociedad, y las aportaciones exigidas por la sociedad. La reciprocidad como fundamento de la convivencia.

2.- Conocimiento de la historia de los valores éticos. El papel de las religiones, de la filosofía, y de las reivindicaciones sociales.

3.- Conocimiento de los Derechos Humanos y de los valores superiores de la Constitución española. Los valores éticos de la democracia. Derechos y deberes de niños y adolescentes.

4.- Conocimiento de la estructura política española, y de los conceptos básicos de derecho, economía, política y ética.

5.- Capacidad de razonar sobre temas éticos. Crítica de los prejuicios raciales, de género, religiosos o políticos. El aprendizaje de la argumentación y el debate. La búsqueda de información.

6.- Fomento de los sentimientos adecuados a los valores éticos: empatía, compasión, respeto, sentido de la justicia. Necesidad y límites de la tolerancia.

7.- Fomento de las competencias para resolver conflictos, y favorecer la convivencia. La necesidad y el fundamento de las normas.

8.- Fomento de los comportamientos justos, las conductas de ayuda y cooperación, la participación social y política. Eficacia social de la iniciativa individual. La necesidad de asociarse. El optimismo ético: la posibilidad de un mundo más justo. La creatividad ética: conocimiento de iniciativas por la justicia.

9.- Desarrollar el concepto de “bienes públicos” y de “capital comunitario”, de los que van a disfrutar y a los que tienen que contribuir. Explicar la “ecología del espacio público”.)

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Propuesta Nº 255: La responsabilidad del cuidado de la salud

Fecha: 3 marzo 2007
Autor: jzandueta
A raíz de la lectura de algunos comentarios y análisis sobre la frustrada ley del vino (muy inclinados todos ellos a la defensa a ultranza del “derecho” individual a poner en peligro la salud propia y negando o menospreciando el derecho de intervención de la sociedad), he pasado de la anécdota a la categoría y he redactado una reflexiones que, espero, puedan ser de interés para los contenidos de la educación ciudadana
Estas consideraciones están redactadas desde un enfoque de interrelaciones individuo-sociedad. El punto de partida es la afirmación de la obligación social de mantenernos sanos, no sólo para no perjudicarnos sino también para no perjudicar los derechos de otros (familia y sociedad) en el corto y/o largo plazo. La libertad de alguien para enfermarse (alcoholizarse, por ej.) limita con la libertad de los demás a no sufrir por ese comportamiento y sus consecuencias. En general, en el sistema social actual se aguarda a que el daño se produzca antes de que haya intervención coercitiva (aunque no siempre, véase las normas coercitivas de los límites de velocidad). Por lo tanto estamos ante dos problemáticas: a) derecho de intervención del Gobierno para defender los derechos de terceros y no ser un mero pagano de las consecuencias de acciones irresponsables y b) límites del derecho de prevenir (los actuales excesos en la guerra preventiva nos podrían dar sugerencias); no veo que haya una fórmula que solucione la casuística de cuándo y cómo intervenir preventivamente, pero es posible que se pudiera determinar un poco más el principio y los criterios.
Creo que hay que elaborar en el tema de la salud (y, por supuesto en otros) la idea de reciprocidad de responsabilidades de ciudadanos y gobernantes.No creo que los gobernantes tengan que limitarse a dar información, dejar que los ciudadanos actúen sin cortapisas y pagar luego los platos rotos. Tal vez pudiera ser así en un sistema ultraliberal (aunque lo dudo), pero no, desde luego, en un sistema como el nuestro.No creo que se pueda valorar la política preventiva sólo desde la disyuntiva: "Paternalismo o autonomía individual". En un régimen social existe un término medio: un contrato implícito que obliga a los ciudadanos a cuidar responsablemente sus cuerpos y al Estado a curarlos. Porque no me parece admisible que uno estropee irresponsablemente su salud y que el Estado (todos nosotros) paguemos su reparación. De ese principio se deduce que el Estado puede (y debe) prohibir los excesos y limitar los desmanes (para) reducir el gasto sanitario y por consiguiente que le corresponde al Gobierno (u otra instancia social) decidir que la gente no pueda hacer con su cuerpo lo que le dé la gana, si, luego, las consecuencias las tiene que aguantar la sociedad (si se tiene la obligación de curar, también se tendrá el derecho y la obligación de prevenir). Por supuesto que las aplicaciones de ese principio de contrato implícito, deberán establecerse guardando un equilibrio entre la autonomía individual y las coerciones necesarias para mantener la salud publica e individual.
Las ideas de mi propuesta en el debates abierto sobre la Educación para la ciudadanía, creo que podrían encuadrarse en alguna(s) competencias fundamentales de la cuarta propuesta: “competencias fundamentales que serían convenientes que adquirieran nuestros alumnos”. Subrayo y comento (en negita) los elementos genéricos de las competencias fundamentales en los que creo que inciden el texto que he sometido a su consideración.
CUARTA PROPUESTA
Las competencias fundamentales que serían convenientes que adquirieran nuestros alumnos son:
1.- Conocer la relación entre libertad y responsabilidad, entre derechos y deberes (¿podría hablarse de un verdader contrato aunque fuera implícito, entre ciudados y gobernates?), entre sumisión y participación. Noción de ciudadanía. Las posibilidades conferidas por la sociedad, y las aportaciones exigidas por la sociedad. La reciprocidad como fundamento de la convivencia.
2.- Conocimiento de la historia de los valores éticos. El papel de las religiones, de la filosofía, y de las reivindicaciones sociales. (San Pablo habla del cuerpo de los cristianos como templo del Espíritu Santo, seguro quehabrá otros muchos textos en la historia de los valores éticos en apoyo del deber de cuidar de la salud)
3.- Conocimiento de los Derechos Humanos y de los valores superiores de la Constitución española. Los valores éticos de la democracia. Derechos y deberes de niños y adolescentes. (¿hay algo en la Constitución..?)
4.- Conocimiento de la estructura política española, y de los conceptos básicos de derecho, economía, política y ética.
5.- Capacidad de razonar sobre temas éticos. Crítica de los prejuicios raciales, de género, religiosos o políticos. El aprendizaje de la argumentación y el debate. La búsqueda de información.
6.- Fomento de los sentimientos adecuados a los valores éticos: empatía, compasión, respeto, sentido de la justicia. Necesidad y límites de la tolerancia.
7.- Fomento de las competencias para resolver conflictos, y favorecer la convivencia. La necesidad y el fundamento de las normas.
8.- Fomento de los comportamientos justos (no perjudicar con sus actos a otros es un tema de justicia), las conductas de ayuda y cooperación, la participación social y política. Eficacia social de la iniciativa individual. La necesidad de asociarse. El optimismo ético: la posibilidad de un mundo más justo. La creatividad ética: conocimiento de iniciativas por la justicia.
9.- Desarrollar el concepto de “bienes públicos” y de “capital comunitario”, de los que van a disfrutar y a los que tienen que contribuir. Explicar la “ecología del espacio público”.(la salud de los ciudadnos es un importante bien público para esta generación y las siguientes, cin caer por supuesto en los excesos de la eugenesia)

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Propuesta Nº 247: LA CIUDADANIA LLEVADA A LA PRACTICA: ECOESCUELAS

Fecha: 11 noviembre 2006
Autor: jnavalon
Puede que lo que os expongo a continuacion no tenga que ver de una forma muy clara con la Educación a la Ciudadanía desde el punto de vista teorico pero me parece que es un gran aporte a la Educacion para la Ciudadania desde un punto de vista práctico. Se trata de hacer partícipe a todos los integrantes de la comunidad escolar de un proyecto interesante que llamamos ECOESCUELA. que explica de forma práctica " la ecología del espacio público". Aqui os dejo nuestra experiencia. Animaros.

Me gustaría compartir con vosotros la experiencia que estamos viviendo en el colegio Gredos San Diego de Madrid en el proceso de su incorporación a una red de "ecoescuelas" (o redes de escuelas dentro del ambito de la Agenda 21 Escolar).
Solo soy un padre(no soy docente) de escolares de dicho colegio que está muy interesado en un desarrollo integral de los escolares. Con esto quiero decir que me interesa que la atmosfera que se crea en una acción pedagógica sana que se puede impartir en nuestros colegios se debería extender como un soplo de aire fresco por entre los poros intelectuales que comunican las paredes de las escuelas con las calles de nuestras ciudades y las paredes de nuestras casas. Me encanta la frase que el Sr Marina expone en los objetivos de la movilizacion y que dice:
"Para educar a un niño hace falta una tribu". Y para explicar mejor lo que os quiero transmitir yo completaría la frase con un cierto cariz de reciprocidad con "y para educar a una tribu hace falta un niño".
Resulta esperanzador ver cómo los chavales se involucran de una forma entusiasta en las actividades recicladoras, de ahorro energetico y reducción del consumo de agua que se les propone desde el comité medioambiental de la ecoescuela en el ámbito escolar. También es muy positivo el comprobar, por lo que cuentan algunos padres, que se convierten en los adalides de la “causa verde” y en los impulsores del cambio de hábitos más adecuados en las actividades de las casas.
Y lo mejor está por venir. El próximo año el colegio va a autorizar la entrada de las bicicletas en un aparcamiento dentro del colegio, de forma que los escolares van a tener la posibilidad de desplazarse en los itinerarios diarios entre las casas y el colegio en un medio de transporte limpio CeroCO2 , silencioso y saludable. Esta acción supone sobre todo una acción formadora en la ciudadanía para los alumnos que tienen que interaccionar más directamente con el resto de la sociedad y aprender a respetar las normas de seguridad vial siendo ellos los principales actores de sus traslados sin tener que recurrir al coche de los padres o a los medios de transporte colectivos. Puede contribuir también en la mejora de la salud de muchos de ellos alejando la amenaza de la obesidad infantil que se cierne sobre nuestros escolares en las condiciones actuales. También aporta a los escolares según mi punto de vista una mayor capacidad de responsabilidad al tener que cuidar de “su máquina”, la bicicleta y una mayor capacidad de sacrificio (que tanto estamos echando en falta en esta sociedad) para desplazarse con un cierto esfuerzo propio.
Y como ha sucedido en el resto de actividades de la ecoescuela, esta actividad de transporte en bicicleta al colegio puede servir de acicate para que los adultos nos pongamos en la búsqueda de hábitos de transporte en nuestras ciudades más sostenibles.
Os animo a que planteeis en vuestros centros escolares planes para que la escuela sirva de PUNTO DE REFERENCIA para el resto de la sociedad y caminemos todos hacia un
Desarrollo Sostenible.

Podeis leer el proyecto si os interesa en
www.eco-schools.org/innovation/projects
MARCAR City
TECLEAR Madrid y Search
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Propuesta Nº 246: dar ánimos

Fecha: 8 octubre 2006
Autor: mayluis
Veo que no hay muchas personas que hayan expresado su opión sobre el debate "educación para la ciudadanía". Yo no tengo grandes cosas que aportar, sin embargo, viendo el poco movimiento del tema he querido mandar un mensaje para expresar la utilidad que para mi tiene este debate.
Lo cierto, es que para mi la materia es una absoluta desconocida, no di nada parecido en mi juventud, no conocía la importancia que tiene en otros sistemas educativos, en fin, no puedo aportar nada nuevo porque para mi todo ha sido un empezar y descubrir.
Dado lo pez que estaba, ha sido todo un placer leer el análisis que ha propuesto don José Antonio. Además me ha descubierto algunos errores que tenía respecto a las prioridades educativas. Por ejemplo, yo valoraba un montón la formación en habilidades sociales, ahora la sigo valorando por supuesto, sin embargo desde otra óptica. No le doy un valor finalista, sino como herramienta para conseguir otros objetivos. Es decir, el objetivo no es apuntalar la autoestima o saber respetar turnos de conversación, sino que necesito que mis alumnos manejen estos conceptos para poder plantear objetivos y debates con más importancia.

En fin, sólo quería expresar lo útil que me parece todo esto, aún a pesar de la apariencia de parón temporal.

Con mucho afecto
Mª Ángeles Moreno
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Propuesta Nº 233: Comentarios a las propuestas: hacia un diálogo interdisciplinar

Fecha: 25 agosto 2006
Autor: Bisquerra
En primer lugar quiero agradecer a la web ME (movilización educativa) potenciada por José Antonio Marina, la opción que nos brinda para debatir temas de interés y actualidad educativa. Con la intención de aportar mi grano de arena al debate, me permito hacer las siguientes consideraciones.

Hay que reconocerle a José Antonio Marina la oportunidad, la novedad y la valentía de presentar a la educación emocional como un aspecto importante dentro de la educación para la ciudadanía. El hecho de que una persona de tanta relevancia social lo considere así, puede tener una gran trascendencia. Sobre este aspecto siempre le estaremos en deuda. Conviene insistir sobre este punto, ya que lo considero esencial para el futuro, de tal forma que esto es hacer historia.

Dicho esto paso a comentar algunos aspectos, con la única intención de mejorar.

José AntonioMarina dice que “el desarrollo de esas competencias puede concebirse desde tres enfoques:
• Psicológico: es un entrenamiento en habilidades sociales.
• Ético: es una educación en valores
• Religioso: es una educación confesional.
Reducir esa competencia a una cuestión psicológica me parece miope. Creer, por ejemplo, que con tener “habilidades sociales” los conflictos van a desaparecer, es olvidar que los grandes manipuladores o los timadores suelen poseerlas en grado sumo. Pensar que fomentado la autoestima educamos buenas personas, es negarse a reconocer que probablemente Hitler tenía su autoestima por las nubes, y que de ahí no resultó nada bueno”.

Este párrafo, que sin duda representa el sentir de un sector importante del profesorado, requiere un comentario. En primer lugar hay que descartar, tal como hace el mismo José Antonio Marina más adelante, que la educación para la ciudadanía vaya a ser una educación religiosa confesional. Hay suficiente documentación al respecto para orientar hacia contenidos laicos. Aunque se pueden incluir aspectos comunes a la mayoría de religiones y a la ética, como son el amor a los demás, paz, compasión, no matar, virtud, verdad, esperanza, fortaleza, templanza, etc. Todos estos conceptos, si bien son comunes a la mayoría de religiones, hoy en día se consideran competencias genéricas que las personas deben adquirir y que tal vez se hayan olvidado. Sería un error confundir estas competencias y valores éticos con educación religiosa.

Conviene distinguir claramente entre tener habilidades sociales, que se pueden utilizar para manipular o timar, y tener competencias sociales, que es un concepto más complejo, que incluye conocimientos, actitudes, habilidades, comportamiento ético, etc. Es importante el paso de las “habilidades sociales”, propias de los años ochenta, a las competencias sociales, que surgieron en los noventa. Un timador, un manipulador o un dictador, pueden tener habilidades sociales, pero no adoptan un comportamiento socialmente competente. Por otra parte, conviene distinguir entre formación en psicología y competencias sociales. La primera podría ser eminentemente teórica; la segunda es práctica. Se ha desarrollado más en el mundo de la pedagogía (aplicación a la práctica educativa de principios psicológicos) que en el de la psicología teórica; si bien se puede considerar como un tema psicopedagógico. El entrenamiento en competencias sociales es un aspecto importante de la educación para la ciudadanía. Sobre esto hay acuerdo en los documentos e investigaciones sobre el tema que se citan en este trabajo. Si bien no es lo único que debe haber en educación para la ciudadanía. Debe complementarse necesariamente con otros aspectos (éticos, morales, emocionales, de justicia, responsabilidad, etc.) para no caer en la formación de manipuladores o timadores.
Lo mismo puede decirse sobre la autoestima. La autoestima es importante; pero debe complementarse con otros aspectos para que sea deseable. Por otra parte no hay que confundir autoestima con prepotencia. Es una confusión grave que, desgraciadamente, muchas personas cometen. Los párrafos anteriores son un ejemplo de cómo los matices van a ser importantes en la educación para la ciudadanía.

Más adelante, J. A. Marina afirma que la “educación ética, en cambio, aparece como el modo más adecuado de conseguir las competencias sociales. Incluye la educación emocional, pero la supera. Procura que los alumnos desarrollen el razonamiento moral, los sentimientos adecuados y los hábitos de conducta correspondientes a los valores éticos”. Sobre este punto conviene señalar que la ética es un aspecto esencial de la educación para la ciudadanía. Pero que, tal vez, no sea el único, en el planteamiento actual de áreas de conocimiento.
Insisto en reconocerle a José Antonio Marina la oportunidad, la novedad y la valentía de presentar a la educación emocional como una aspecto importante dentro de la educación para la ciudadanía. Esto implica formar ciudadanos, no en base a imposiciones “desde fuera”, sino “desde dentro”; desde la implicación emocional en la ciudadanía que lleva a adoptar comportamientos responsables con convicción. Sería un gran paso adelante de cara a la convivencia que todos pudiéramos estar de acuerdo sobre este punto.
Pero también, a este respecto, me permito modestamente preguntar, ¿La ética incluye a la educación emocional o es la educación emocional la que incluye los principios éticos necesarios? En este caso estamos ante un debate similar al de si la lingüística es parte de la semiología o si la semiología es parte de la lingüística. Es decir, es un debate a largo plazo, que puede estar contaminado por los intereses profesionales. De momento hay que insistir en la importancia de los principios éticos. Pero también hay que señalar que la tradición de la educación de la ética tiene un sesgo teórico que conviene corregir. No se trata solo de tener conocimientos sobre ética, sino de adquirir competencias desde principios éticos. La educación emocional es una “educación desde dentro”, desde la implicación emocional en el comportamiento ético. Para la adquisición de este tipo de competencias son otras áreas de conocimiento las que se han implicado en investigación, docencia y la propuesta de estrategias fundamentadas (pedagogía, psicopedagogía, psicología).



Primera propuesta

Habida cuenta de las áreas de conocimiento implicadas (ética, educación emocional, ciencias sociales, etc.), con los intereses profesionales que esto suscita, conviene orientarse hacia planteamientos interdisciplinarios que puedan enriquecer la puesta en práctica y corregir los sesgos de un enfoque inidimensional.
Por esto, el redactado de la propuesta podría ser:

El contenido de la asignatura “Educación para la ciudadanía” es fundamentalmente multidisciplinar. Incluye la ética, la educación emocional y la participación social y política.

Respuesta a la segunda propuesta

Totalmente de acuerdo en la importancia de dos competencias tansversales que son las esenciales de la educación: lectura y ciudadanía. No me parece mal la propuesta de dos departamentos específicos. Pero hay que contar con la dificultad práctica para que la Administración pública cree Departamentos nuevos. Por otra parte hay que tener presente que un representante de los demás Departamentos forma parte del Departamento de Orientación (DO), de tal forma que el DO es, en cierta forma un departamento transversal. Por esto, mi propuesta iría en la dirección de que sea el Departamento de Orientación el que, de momento, asuma la función de dinamizar, potenciar y coordinar las acciones encaminadas al desarrollo de la lectura y de la ciudadanía.


Tercera propuesta

Me parece muy bien la tercera propuesta. Pero no quedan claros los requisitos de acceso al curso de formación para poder impartir educación para la ciudadanía. ¿Podría ser cualquier profesor, incluso los de matemáticas, física, química, biología, educación física, arte? ¿o convendría restringirlo? Si fuese ésta última la opción adoptada, pienso que deberían poder formarse para impartir la materia los licenciados en Filosofía,
Geografía e Historia, Pedagogía, Psicología y Psicopedagogía (por orden alfabético). Hay argumentos de peso para considerar que todos ellos han recibido una formación apropiada en algunos aspectos; pero incompleta en todos los casos. La formación ad hoc para poder impartir la asignatura podría ser un master oficial de Educación para la ciudadanía, con carácter interdisciplinario entre Filosofía (ética), Geografía e Historia (ciencias sociales) y ciencias psicopedagógicas (educación emocional). Debería ser un master dentro de los nuevos POP (Programas Oficiales de Postgrado), que han surgido en el marco del nuevo EEES (Espacio Europeo de Educación Superior), y que se orientan a la adquisición de competencias. De esta forma sería una formación oficial reglada, de dos años de duración, que conduce a la obtención de un título universitario, que con el tiempo debería hacerse acreedor de un merecido prestigio. Otras alternativas formativas son compatibles y aceptables, pero hay que evitar el riesgo de una proliferación de cursillos de corta duración con los que se obtiene un certificado que no garantiza la adquisición de las competencias necesarias para una docencia de calidad.

Cuarta propuesta

La propuesta de contenidos es un buen punto de partida. Con la intención a aportar algunos elementos a considerar me permito añadir los siguientes contenidos. En aportaciones posteriores se debería dar a los contenidos una estructura jerárquica, coherente y fundamentada. Los contenidos a añadir son:

1. La violencia como obstáculo para la convivencia. Agresividad y violencia. Tipos de violencia. Vandalismo, bullying, mobbing, etc., como formas de violencia. La prevención de la violencia. La regulación de la ira como prevención de la violencia.
2. La construcción de ciudadanos autónomos. Análisis crítico de normas sociales y tradiciones. Autoestima, identidad personal y social. La autonomía emocional entre la dependencia y la desvinculación. El comportamiento asertivo.
3. La dimensión positiva de la ciudadanía. Compartir emociones positivas. El bienestar subjetivo. La contribución del ciudadano al bienestar social. El fluir compartido.

Rafael Bisquerra (25-08-06)
grop@ub.edu

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