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Inicio del foro > FORO DE MOVILIZACIÓN EDUCATIVA > General > Violencia en la sociedad
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nadine
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Registrado: 25/11/2006      Advertencias: 0
Hola Miguel Angel.
El "grupo" que a veces se comporta de modo violento es el de los pacientes, no el de los inmigrantes. Así fue como empezó la conversación, hablando de los ataques violentos, a veces incluso físicos, que sufren algunos médicos. El caso que relaté, no era más que eso, un caso más, en el cual uno de los protagonistas era inmigrante. Uno de los últimos casos que he conocido y que salió en los emdios de comunicación por su gravedad lo protagonizó un vecino de la pequeña ciudad donde trabajo que agredió al médico que le informó del fallecimiento de su hijo, era español. La violencia se da en todos los ámbitos e implica a todas las razas, religiones etc.
Si estamos de acuerdo en que la cultura, la autoestima, la empatía etc. puede ser un buen antídoto contra la violencia vamos a trabajar para aumentar los niveles de éstos en la medida en que podamos.
En cuanto a la lástima, no es una respuesta, ni mucho menos, si la utilizáramos como tal haríamos un estupendo trabajo de humillación o tolerancia mal entendida. Estoy contigo en que hay que hacer el trabajo lo más profesionalmente que nos sea posible e incluso pienso que a veces tampoco hay que dar a entender ni dar explicaciones sobre si nos ha molestado o no cierta actitud o comentario. Depende del caso. El sentimiento de lástima nace cuando has vivido ciertas experiencias o cuando te pones en el sitio del otro. Si aparece puede ayudar a modular ciertas respuestas. Sólo quería hacer ver eso, que además coincide con lo que comentas al final de tu mensaje. Ojala fuéramos capaces de ponernos en el sitio del otro, sea alumno, profesor, paciente, vecino etc. y dejáramos de ponernos a la defensiva como tu bien dices.
Gracias por haber iniciado este tema. Como formulabas pregunts concretas intenté darte una posible respuesta. Resumiendo sería: ante una situación en la que te sientas agredido, mantén la calma, inhíbite de la situación concreta que vives en ese momento y recompón esa realidad. Sitúa a cada uno en su sitio y entonces actúa si quieres, y si no, sigue con tu trabajo o con lo que estés haciendo sin contagiarte de esa violencia.

Saludos,

Nadine



25/2/2007 12:56 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
Miguel A
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Registrado: 25/1/2007      Advertencias: 0
Hola a todos.

En estos días he estado leyendo el libro coordinado por Jorge Corsi y Graciela María Peyrú titulado “Violencias sociales”, de la editorial Ariel. Es un libro en cuyos capítulos, que han sido escritos por diferentes especialistas en la materia, los autores tratan de ayudar a hacer visibles algunas de las formas que adopta la violencia social en diversas áreas de la trama social (sin agotar ni los contextos ni las manifestaciones de violencia). Estos capítulos tienen los siguientes títulos:

• Las violencias sociales.
• Jóvenes y adultos en una cultura violenta.
• Violencia y género: la construcción de la masculinidad como factor de riesgo.
• Desempleo y violencia.
• Violencia en el trabajo. La incorporación del fenómeno a la agenda académica y pública. Aportes para su construcción como problema público y objeto de políticas públicas.
• Los medios de comunicación gráficos como catálisis de la violencia social.

Creo que está escrito buscando un enfoque eminentemente práctico (hay numerosos ejemplos de conductas violentas, los cuales contribuyen a identificarlas en la vida cotidiana). Esto ayuda a su lectura y lo hace más interesante aún si cabe.

En su primer capítulo, escrito por los coordinadores del libro, se tocan temas generales como son la definición del concepto de violencia, los distintos modelos con los que se suele explicar el fenómeno de la violencia, los procesos psicosociales y las operaciones psicológicas que la facilitan, etc. En dos de sus párrafos, se dice (páginas 23 y 24):

“Lo que se observa en los discursos de los dictadores es muy similar a lo que ocurre con los hombres que ejercen violencia doméstica: cuando se los confronta con su conducta, todos ellos elevan inmediatamente el nivel de abstracción del discurso y pasan a hablar de paz y libertad o de la familia, el amor y la unidad. Se niegan sistemáticamente a hablar acerca de sus prácticas y optan por decir generalidades y recurrir a conceptos generales, con los que todo el mundo está supuestamente de acuerdo y no cuestiona. Se trata de otra operación defensiva: salirse rápidamente del plano concreto del comportamiento y así no hacerse responsables de sus actos.
Hay una diferencia sustancial entre las personas violentas y aquellas otras que sólo tienen algunas conductas agresivas o tienen reacciones violentas ocasionalmente. La diferencia básica consiste en la capacidad o no de reconocer tales conductas como violentas. Incluso, una vez concluido el incidente, son capaces de darse cuenta y pedir ayuda para solucionar sus problemas. Dicen «no sé porqué, pero cuando me pasa tal cosa, pierdo el control y no me reconozco», «me avergüenzo y me arrepiento de los ataques de ira que tengo», etc. Los violentos no registran ni su comportamiento, ni el daño que causan. Las personas violentas no registran la gravedad, ni asumen la responsabilidad de sus actos porque tienen incorporados los patrones de respuesta violenta como normales y naturales”.

He querido incluir estos dos párrafos para llamar la atención sobre dos cosas:

• Primera, el hecho de que, en muchas ocasiones, no somos capaces de reconocer en nuestros propios comportamientos los que son violentos (porque los tenemos asumidos como “normales” y no nos vemos como personas violentas, son a menudo comportamientos aceptados socialmente, no se ha producido un daño físico que se pueda ver y tocar, etc). Suele ser más fácil detectarlos en los demás. Y digo somos porque, como ya comenté en anteriores mensajes, parto de la idea de que todos somos susceptibles de caer en comportamientos violentos en determinadas ocasiones o ante determinadas situaciones. Es pues importante estar alerta con nuestros comportamientos, para detectar las posibles actitudes violentas, y así poder adoptar otros más empáticos, solidarios y respetuosos con los demás.

• Segunda, el trabajo a realizar es el trabajo con nosotros mismos. Pensar la violencia como algo ajeno, algo exterior a nosotros mismos, servirá para aliviarnos del trabajo personal para erradicarla de nuestros comportamientos, un trabajo arduo, tanto más cuanto más tiempo llevemos pensando y actuando de tal o cual manera, servirá para creernos exentos de responsabilidad, servirá, como mucho (y no es que sea poco), para denunciarla, pero no nos librará ni de la responsabilidad propia para con los demás ni de la violencia más cercana. Digo esto porque tengo la impresión de que es lo que pasa cuando hablamos de la violencia de niños y jóvenes, por ejemplo. Sí, ya sé que se habla de la responsabilidad de la sociedad, de la de la familia, de la de los padres, pero poca gente parece hacerlo desde un punto de vista autocrítico. Es como si la sociedad la formarán los otros, la familia no fuera la nuestra y los padres no fueran ellos (no pongo nosotros porque no soy padre). Creo que este es el camino a seguir, el de la autocrítica y del trabajo personal con nuestros propios comportamientos, sin dejar de denunciar los hechos violentos que detectemos.

Un saludo para todos, Miguel Ángel.
4/3/2007 14:06 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
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