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Cariño, no me han aprobado el examen.
Reconozcamos que la presión que tuvo que soportar Pepito era excesiva. Al final, humanamente, reventó. Ahora, postrado en su cama, apenas se incorpora lo suficiente para ver la pantalla de televisión o jugar con la Play. Pero llora mucho, el pobre.
Los padres, lógicamente preocupados, han llamado al médico y al psicólogo. Aquél tuvo que prescribirle ansiolíticos y éste va y viene cada vez que el chico sufre una crisis de nervios. El psicólogo ya ha pensado en quedarse a vivir en casa de los padres de Pepito, en la habitación contigua, o mejor en una cama pegada a la del nervioso, para socorrerlo al instante.
La madre le trae revistas como Super pop, para que se entretenga mientras le dura el mal. Lógicamente, él le recuerda que esas revistas son para las chicas. Pero al final se lee un articulillo. Allí, maldita sea, encuentra el origen de sus fracasos amorosos. Allí, los expertos o expertas periodistas-psicólogos, advierten muy claramente a las chicas lectoras que se anden con cuidado con los chicos con sobrepeso: son unos egoístas. El egoísmo al peso, menos mal que estos periodistas han sabido ver la relación directa entre el peso y el egoísmo. Se intuía, pero ellos han tenido el coraje de decirlo abiertamente.

No es para menos: Pepito lanza indignado a la cara de su madre la grasienta hamburguesa con que lo quiere cebar.
-¡“Estoy gordo por tu culpa”!
La madre, la abnegada madre, no entiende por qué precisamente ahora su niño le rechaza su comida favorita; de hecho, su única comida. “Pero cariño…” “¡Pero cariño, qué!” replica el pobre muchacho. No es para menos. La mamá sale de la habitación medio atolondrada. No pasa nada: la mayoría del tiempo se encuentra atolondrada del todo.

Al cabo de unos diez minutos, la mamá va a la habitación del chiquillo, a ver qué le falta. Circunspectos los pasos, se detiene ante la puerta para comprobar si duerme o no. Normalmente, echa la siesta para descabezar el sueño. ¿Duerme? No. Quizá sería mejor que durmiera: los niños necesitan dormir mucho para desarrollar bien el sistema nervioso.
-“Doce horas diarias está bien para un niño de doce años que está creciendo”, piensa la mamá.
Pero no, casualmente el niño está enfrascado con la Play, matando marcianitos y el tiempo, que siempre están de sobra. Profiere algún que otro taco, para darle viveza al juego: “¡Mecagüen tu puta madre, negro de mierda, no corras que va a ser peor… hostia, que se escapa, hostia, hostia, hostia, cabrón, tu puta… te voy patear, te voy a…!”
-“Holaaa, cariiiñoo”.
-“¡Mecagüen la hostia! ¿Qué quieres? Me has hecho que se me escape el negro. ¿Siempre tienes que estar fastidiándome?”
-“Ay, cariño, lo siento. Venía a ver qué querías de merendar, como no has comido nada.”
-“Pues ya lo sabes: lo de siempre. Ah, y con coca cola”
-“Dos hamburguesas, ¿eh, cariño?”
-“NO, tráeme tres, que tengo hambre, hostia.”
“Ya ha comido el nene. Menos mal que me come bien, que si no.” La mamá espera detrás de la puerta a ver si se duerme Pepito.
- “¿Qué haces ahí detrás, jorobar?”
- “Nada, nada, cariño. Era por si querías algo.”
- “¿Dónde está el viejo?”
- “Ya sabes, cariño: hoy tenía que examinarse”.
- “Seguro que suspende el muy burro.”
- “Cariño, papá hace lo que puede. Ya tiene una edad y no se le quedan las cosas como antes. Con los años se va perdiendo memoria.”

Son las seis de la tarde. El chiquillo cabecea. Se duerme. La mamá ha acudido a clases de levitación, para no hacer ruido al andar: el nene tiene mal despertar. Ya es capaz de desplazarse unos cuatro metros levitando. Pero todavía no domina bien la técnica. Tendrá que entrenarse más. Ella sueña con el día en que sin apenas esfuerzo pueda recorrer toda la casa flotando, para no molestar o despertar a su retoño.

El pobre chiquillo sueña cosas malas. Tiene pesadillas. Revive en el sueño el tormento de los PTs y los ALs revoloteándole por la cabeza: “Pues le hace falta esto y que le adaptemos aquello. Pecamos de inflexibles, creo yo”. Y con la dichosa psicopedagoga, esa era el peor. No hubo manera de que ésta convenciera al tutor para que los profesores de inglés y matemáticas le adaptaran el currículo un poco más, sabiendo como estaba ya de los nervios. La psicopedagoga se había plantado: “No, el currículo está adaptado a un nivel de nueve años, y Pepito no tiene tal déficit.” ¡Ni mucho menos!: De hecho, los padres de la criatura aseguran que es un superdotado. Es muy probable: uno de esos superdotados cuyo sistema educativo es tan esclerótico que no sabe adaptarse a ellos, a sus profundos problemas de adolescente incomprendido. Uno de esos misteriosos superdotados que ocultan sus facultades intelectuales en lo más profundo de su ser para pasar desapercibidos. Camuflan tan perfectamente su inteligencia que parecen imbéciles, vamos. Qué dotes de actor, chico.

El niño duerme desasosegado, pero consigue empalmar la siesta con el sueño nocturno. Por la mañana, parece estar algo más recuperado de sus crisis de ansiedad. Quizá hoy no sea necesario llamar al psicólogo. Está de buen humor y todo.
-“Madre mía, ¿cómo se lo digo, Pepita” Con lo feliz que parece.”
“Si es que no estudias, Pedro. No estudias lo suficiente. Menudo disgusto le vas a dar a la criatura”. “Si, cariño, me esforzaré más”


Papá no ha sabido cómo comunicarle la noticia sin causarle un terrible trauma.
-“Pepito, cariño, verás… es que… verás.”
-“¡No me digas que no has aprobado: siempre serás un fracasado muerto de hambre!”
-“Pero, Pepito, cariño, papá hace mucho tiempo que no estudia esas cosas”.
-“¡Tonto, que eres un tonto!”
-“Bueno, Pepito, no te enojes, que papá te comprará una moto en cuanto te pongas bien”.
-“¡Tonto, más que tonto!”
-“Vale ya, cariño, que papá se pone triste si me dices esas cosas… Además, dicen en el colegio que quizá se derogue la ley que permite a los papás presentarse a los exámenes por sus hijos, así que…”
-“¡Tonto, más que tonto!”
-“Llama, llama al psicólogo…”










































































































































































7/11/2007 23:07 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
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