Inicio del foro

Inicio del foro > FORO DE MOVILIZACIÓN EDUCATIVA > General > EL GRAN MOMENTO DE LA FILOSOFÍA.
Autor
Tema
Ángeles
Member


 

Localización: 
Registrado: 26/4/2007      Advertencias: 0
Espero no defraudarte, amigo 123 raus, pero sabes como pienso. No soy de las que cambio de chaqueta en un pis-pas, créeme. Y es por esto por lo que difundiré tu listado. He visto que de los que en este post han hablado, aunque pocos, pensáis más o menos igual, es decir, ellos apoyan tu propuesta. Así que el acuerdo está claro. Creo que si la mayoría piensa así por algo será. Y, sobre todo, porque en tu propuesta veo ganas de solucionar este problema y, como te dije, la veo válida para aquellos discentes e hijos que no han tenido la guía adecuada… Además ya te comenté que hay muchas cosas en las que estamos de acuerdo. Aunque conozco a padres que, aunque no son permisivos con sus hijos, les enseñan actitudes machistas, racistas… Por ello, esto no es tan fácil como parece, pero ya seguiremos hablando.

Amadeo tiene mucha razón en lo que dice y estoy de acuerdo con él... Y con la educación filandesa (es cuestión de formación, recursos y coordinación).

La permisividad hay que atajarla, esto es lo más importante ahora, el método lo es menos en este momento. Lo importante es que estamos de acuerdo en que hay que atajarla, aunque no digo que todo valga, dios me libre, todo lo contrario. Si apoyo tu propuesta, estimado 123raus, es porque no la veo descabellada por lo dicho y porque veo que puede ser en un primer momento válida, ya que el problema parece generalizado.
Servidora hace una propuesta que no parece viable a los que habitualmente hablan aquí. Pero, si se lee con detenimiento, se verá que puede serlo, aunque no fácil de llevar a la práctica en una España dividida, donde la mitad de la población se cree en posesión de la verdad y la otra también y donde, sólo en contadas ocasiones, alguien cede un poco y se acuerda… Espero con impaciencia tu artículo sobre la democracia, que dijiste que estabas escribiendo.
El método, aunque en un principio menos importante, es importantísimo. Tampoco queremos, domesticar a las futuras generaciones hasta el punto que, aunque aguantando sin mucho problema la frustración, la creatividad se vea menguada; de nuevo surge el tema del justo medio, el de la virtud. Por otra parte, una ciudadanía domesticada es muy vulnerable a lobos con piel de corderos, que siempre existirán.
Sinceramente, pienso que en mucho de lo que dices llevas razón, 123 raus, pero en tu teoría hay algo que no me acaba de convencer y sinceramente no sé qué es, porque no veo tus ideas ni “premodernas” ni “postmodernas”, son como una mezcla que… tal vez sea… sentido común (ese del que dicen que es el menos común de los sentidos y no debo tener). Saludos.



(Última edición:: 28/4/2008 15:01)
28/4/2008 11:07 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
123raus
Member


 

Localización: 
Registrado: 18/10/2007      Advertencias: 0
Francamente, Ángeles, no acabo de entender muy bien todo esto. Desde luego, no creo que debas verte obligada a difundir ese listado de creencias posmodernas refutadas sólo porque algunas personas se hayan manifestado a favor de difundirlas. A decir verdad, sólo la compañera Curra se ha mostrado a favor. De los demás compañeros, nada sé qué piensan sobre este particular. Y por muchos que fuesen los que me apoyaran, ¿eso sería razón para que tú defendieras ideas en las que no crees? ¿Defenderías un régimen nazi si la mayoría de la población lo defendiera? No todos los acuerdos a los que llegan las comunidades humanas son buenos, ni mucho menos.

Es más, yo te pediría, amiga Ángeles, que no lo difundas si realmente no estás convencida de su contenido, porque eso podría ser contraproducente. No creo que estuvieses muy cómoda defendiendo lo que ahí digo. Agradezco tu intención, pero la intención no basta. Hay que estar convencido de que las prácticas permisivas son realmente nefastas en educación, y de que esas prácticas están generalizadas. Y pienso que tú no estás convencida, Ángeles. Nunca lo has estado.

La objeción que plantea Amadeo no la considero válida. La razón es muy sencilla: una vez que un niño tiene el “Síndrome del emperador”, olvídate de poder exigirle nada. Esa es la cuestión, Ángeles: que la permisividad no es un mero factor más. No, es, por así decir, un “macrofactor”. Un factor matricial que genera todo tipo de disfunciones en la educación, entre ellos éste de que nos habla Amadeo.

El “Síndrome del emperador” es comunísimo hoy día, y es algo que sólo se adquiere a base de prácticas permisivas. Es destructivo de la personalidad.
Una vez infectado por ese virus de la permisividad, será inútil pedirle al chico que se esfuerce por nada. Los padres que tienen a un hijo con ese Síndrome, no tienen mucha esperanza de que su hijo estudie y se esfuerce. Más bien se conformarían con que no se metiera en líos: que no les insultara o agrediese, que no se peleara con otros chicos, que no consumiera drogas o tanto alcohol, que no empezara a fumar a edades tempranas, que se metiera en líos con la justicia… Te lo puedo asegurar (y es precisamente lo que asegura el juez Calatayud), Ángeles: lo de menos es que estudie o no un crío con ese devastador Síndrome.

Cuando hablamos de “educación” permisiva estamos queriendo decir que los padres “permiten” al hijo hacer lo que le venga en gana, o casi. Y resulta que lo que comúnmente desea hacer el niño no es precisamente estudiar. Acostumbrados a hacer lo que quieren y a salirse con la suya, se aplicarán a la ley del mínimo esfuerzo, o incluso a la ley del Nulo esfuerzo.

Yo, Ángeles, tampoco entiendo tus vaivenes ni la ambigüedad de tus ideas, y perdona. Dices que algo tiene mi teoría que no te convence. Pero dicho así, comprenderás que yo no acierte a saber de qué se trata. Mi teoría seguramente te parece una defensa más o menos soterrada del autoritarismo de antaño. Si es eso, no podrías estar más errada. Entre el autoritarismo despótico de antaño y la negación de la autoridad actual, hay una tercera vía, una tercera alternativa, Ángeles: la que yo -y otros raras avis- defendemos. Muestras renuencia a la expresión “La recuperación de la autoridad” que el mismo Marina utiliza en este blog. Tus aprensiones están infundadas. Ni nuestro anfitrión ni yo (ni Calatayud, ni Urra ni tantos otros que no nombro porque no son conocidos del gran público) estamos por ésas. ¿Recuperar la autoridad? Sí, ¿por qué no? Ahora bien, se trata de recuperarla, pero no a base de infundir miedo o de infligir dolor a nadie. Eso sí que nos devolvería al pasado detestable que yo mismo sufrí. No, el método para recuperar la autoridad ante los niños (insisto: ante los niños) es muy otro: utilizar la palabra, la seducción, la motivación; y cuando todo esto no sea suficiente, la presión. No la represión, sino la presión: “hasta que no hagas no deberes, no saldrás a jugar”. Ignoro, Ángeles, dónde está la dificultad para entender esto, ni qué hay en este método que te disguste.

Ahora dices que te convence lo que dice Amadeo, y me perplejidad sigue su curso. Como si lo que Amadeo dice de la necesidad de ser más exigentes en educación fuera compatible con lo que yo digo. Estar a favor de una mayor exigencia (y auto-exigencia) educativa es otra manera de decir que se está en contra de tanta permisividad: es decir, de tanta poca exigencia. Yo sí que no entiendo nada.

En el apartado de Recuperación de la autoridad de este blog tengo colgado otro artículo que versa sobre el “Desprestigio de la cultura”. Si Amadeo, y tú Ángeles, tenéis la cortesía de leerlo, os daréis cuenta de que en modo alguno soy de los que intentan simplificar el problema de la educación. En ese artículo hago un retrato de los valores nocivos que nos llevan a rechazar la cultura, la razón y la inteligencia, precisamente en beneficio de la chabacanería, el poco esfuerzo y la negligencia generales. La permisividad imperante es también auto-permisividad: la licencia posmoderna para infringir reglas, leyes y normas en un canto insensato de la libertad sin límites.

No deseo adhesiones forzadas o espurias, Ángeles. Tú eres libre de pensar como desees, y nada me debes.

Saludos y gracias.

28/4/2008 15:12 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
Amadeo
Member


 

Localización: 
Registrado: 2/8/2007      Advertencias: 0
123raus: Yo soy un simple padre, con poca formación pero interesado en la educación desde que el mayor de mis hijos comenzó la primaria, pero este año esta en 3º de eso sin dificultades y mi hija en 1º de eso con dificultades de aprendizaje, con diagnostico de dislexia.
Para ser sincero yo también soy un poco receloso a su planteamiento sobre la permisividad, tal vez porque diría las mismas cosas pero utilizando otra terminología.
El próximo fin de semana leeré su “Desprestigio de la cultura”.
También tengo curiosidad por leer “Emilio” de Rousseau , y “El señor de las moscas”
Sobre el tema si el niño/hombre es bueno o malo por naturaleza, pienso que somos capaces de lo mejor o de lo peor, a veces solo depende su las circunstancias o situaciones que se vivan.
Nuestros niños están perdiendo la infancia que es la edad de la inocencia y eso me parece que es muy malo. Están siendo adultos antes de tiempo.
28/4/2008 21:16 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
123raus
Member


 

Localización: 
Registrado: 18/10/2007      Advertencias: 0
Señor Amadeo, como usted comprenderá, sus recelos sobre las palabras que utilizo no los puedo combatir si usted no es más claro y específico. Detrás de cada recelo, hay una acusación velada. Y yo no sé exactamente de qué me tengo que defender si usted no me facilita una información más clara sobre qué palabras mías suscitan desconfianza en usted. Usted decidirá si es pertinente que yo sepa algo más de los motivos de sus recelos.

Pienso que lleva usted razón en lo de que somos capaces de lo mejor y de lo peor: la historia está cuajada de hechos que confirman lo uno y lo otro. Pero también me parece indiscutible que hay niños de natural más piadosos que otros, y niños más crueles que otros, con independencia del medio en que vivan. No en vano, los psicólogos ya sabemos que la psicopatía es innata, y que es posible diagnosticar de psicopatía a niños pequeños de cuatro o cinco años. Y sin llegar a tanto, es evidente que hay niños con malas inclinaciones.

No puedo estar más de acuerdo con usted cuando dice que nuestros niños están perdiendo la inocencia, y que eso es muy grave. Pero precisamente esa pérdida de la inocencia es otra de las nefastas consecuencias de la actual permisividad paterna (aunque general, sin duda). Pues los padres, imbuidos en esas creencias permisivas, permiten que sus hijos se adentren malamente en el mundo de los adultos. Muchos chicos tienen acceso por Internet a contenidos nada recomendables, como pornografía, violencia gratuita y real, contenidos bélicos, o racistas… y cosas por el estilo; las niñas imitan las formas de vestir de las mayores y hasta se pintan como éstas, y también muchas copian la delgadez extrema de las adolescentes y adultas; muchos jóvenes se meten en el mundo de las drogas ante la pasividad de los padres (o su impotencia); se adentran en el mundo de las modas y exigen a sus permisivos padres que les compren ropas de marca; no pocos se acuestan a altas horas, viendo una televisión basura que debería estar más prohibida que encender fuego en una gasolinera…

No le canso más, señor Amadeo. Píenselo usted, ¿cuál puede ser la causa de esa pérdida de inocencia de nuestros niños? ¿No será que los adultos no cumplen con su deber de vigilar y controlar lo qué hacen los niños con su tiempo? ¿No será que los adultos permiten a los niños cosas que no les deberían permitir? Si usted cree que así es en gran parte, usted y yo estaremos más cerca de entendernos.

Saludos y gracias.



28/4/2008 22:07 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
Amadeo
Member


 

Localización: 
Registrado: 2/8/2007      Advertencias: 0
Detrás de la palabra recelo, no hay ninguna acusación mas bien temor, falta de confianza, el vocabulario que usa para mi me recuerda la ley y orden, terminologías de juicios como defender, en mis palabras no hay ninguna intención de atacar.
Es muy duro y severo en sus afirmaciones, nos presenta un mundo más negro de lo que es.
Yo temo el estado policial.
Los niños son lo más vulnerables de la sociedad, necesitan mensajes positivos.
Hoy tienen más riesgos que nunca. Necesitan que les informemos y estemos encima de ellos pero sin agobiar.
Los niños siempre han sido mimados, cuando ha sido posible.
El quadern gris – Josep Pla, 12-04-1918, hace 90 años.–A aquests nens, els donen tots els gustos: volen un tabal, tenen un tabal; volen una trompeta, tenen una trompeta; volen dir missa, diuen missa…
28/4/2008 23:11 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
123raus
Member


 

Localización: 
Registrado: 18/10/2007      Advertencias: 0
Señor Amadeo, lo que yo temo son los intentos de sembrar la duda sin aportar datos y argumentos concretos. Sigo sin saber de qué recela usted. Si usted fuera más concreto, yo podría discutir con usted sobre tales datos, expresiones o argumentos. No me da usted esa oportunidad. Simplemente me dice que mi forma de expresarme le recuerda a “ley y orden”. Dicho así, me parece un juicio subjetivo. Tan subjetivo como si yo dijera que por sus palabras yo deduzco que usted defiende un mundo “sin ley y sin orden”. Si usted me dice qué dato o qué razón dada por mí le parece errónea o exagerada, yo podré reconsiderarla y, si fuera el caso, rectificarla.

Dice que presento un mundo más negro de lo que es. Le diré lo mismo de antes, señor Amadeo: sea usted tan amable de concretar algo más, o yo simplemente me tendré que encoger de hombros. Sería una pena, porque usted podría llevar razón.

El estado policial que usted teme, quizá esté pronto aquí, como reacción brutal e instintiva al estado de permisividad actual. USA es un estado policial, ¿sabe usted por qué necesitan tantos “polis”? Entre otras razones, porque es un país tremendamente permisivo (aparte las grandes diferencias entre unos estados y otros, claro).
Si, según Calatayud (quizá él también vea el mundo más negro de lo que es), la permisividad paterna conduce a la delincuencia, bien podemos temer que la respuesta de los próximos gobiernos sea, precisamente, un estado policial.

Combatir la permisividad en la educación familiar y escolar supone dos cosas, íntimamente ligadas:

1. Prevenir la delincuencia juvenil y, por tanto…
2. … evitar los estados policiales.

Saludos.


28/4/2008 23:59 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
jdelgado
Member


 

Localización: 
Registrado: 10/9/2006      Advertencias: 0
Para Izzy y por alusión: "¿Que un profesor pierda la motivación y pase olimpicamente de sus alumnos, llegando incluso a odiarlos (consulte este foro y vera, esta vez sí, a un profesor diciendo LITERALMENTE lo que le indico)"

Yo soy quién ha manifestado pùblicamente mi "odio" por los alumnos, por lo que quiero matizar la interpretación que usted ha hecho de mis palabras.En primer lugar, el título del post era "sentimientos inapropiados" lo que indicaba que, como adulta, me sentía confundida por sentir eso por unos adolescentes (no toda la clase, sólo 4 que no quieren trabajar ni dejar trabajar a nadie más, así durante 7 meses). Estoy de acuerdo con usted en que he perdido la motivación, después de 25 años de docencia, pero no de que paso olímpicamente de mis alumnos. Ya me gustaría pasar, en ese caso sentiría desprecio y no odio.

Para poder entender la pérdida de motivación hay que estar día tras día y año tras año en las aulas y ver cómo todo se va deteriorando, no ya la disciplina, ni la pérdida de autoridad, sino la falta absoluta de interés por aprender algo o la pérdida de autonomía personal que denotan los alumnos, hasta el extremo de que en los últimos cinco años está tan mal visto que un alumno pregunte, se interese y, peor aún, apruebe, que yo he vivido personalmente como a un alumno mío que sacó un 8, lo acorralaron entre varios en el pasillo para que les explicara "por qué hacía eso".Este alumno se conformó el resto del curso con un cinco, que ya era bastante sacrilegio, por lo visto.

La educación en España es pésima.En primer lugar porque no hay política de estado sino de partidos y bailamos según quién lleve la batuta. En las elecciones recientes ninguno de los dos grandes partidos habló de educación.

En segundo lugar porque la formación del profesorado no es didáctica, sino de contenidos.Las generaciones como la mía ha aprendido la docencia a base de práctica y de ir, voluntariamente y en horario no laboral, a cursillos de formación; vale, las cosas eran así antes...Pero ahora parece que vamos a olvidarnos de los contenidos, procedimientos y actitudes y nos toca el turno de las competencias (lingüistica, matemática, etc). Nada que objetar, si no fuera porque en los planes de estudio de los alumnos de magisterio y de las Facultades de Educación no contemplan la formación en competencias. Quiero decir ésto que las nuevas generaciones de profesores siguen sin saber didáctica o pedagogía.¿Esto es culpa del profesorado o de una política educativa?

En tercer lugar, las familias no educan a sus hijos, eso lo han delegado en la escuela, por problemas laborales, de horario, etc. Nada que objetar, pero de ahí a que cuestionen a priori la labor de los profesores sólo por lo que les cuentan sus hijos, es ser algo panolis, con perdón.

En cuarto lugar, nuestro país, como sus ciudadanos, no es nada autocrítico. En el informe PISA de 2003, Alemania salió bastante mal parada y fue una commoción nacional.Después de llorar un poco por los malos resultados, se pusieron a trabajar buscando las causas del mal rendimiento. En el siguiente informe ya remontaron varios puntos. ¿Qué se hace en España?
Defenderse con explicaciones que no conducen a nada.Aquí siempre respondemos a las críticas entendiéndolas como ataques.El informe PISA no es una crítica, es un hecho probado.¿Por qué no estudiar qué hacen los filandenses y adaptarlo a nuestra cultura y así obtener mejores resultados? ¿Quién puede pensar que mejorar la escuela va a ser perjudicial?.Pues así parece que piensan mucha gente.Por cierto, lo de las competencias es uno de los muchos cambios que llevamos sufriendo desde la implantación de la LOGSE, allá por el 95.Todos los años hay cambio parciales o totales. En Finlandia llevan 30 años con el mismo sistema.

Por último, respecto al tema de la autoridad, creo que en general hay bastante demagogia, ese afán de querer ser todos santos, que no nos afecte nada, tragar con lo que sea con tal de que no me llamen autoritario...Hay muchos que confunden las ideas, yo no. Yo he sabido toda la vida lo que es autoritarismo y lo que es autoridad.Que el hijo o el alumno, por ser adolescente (como yo lo fuí con mis padres) no va a entender muchas normas que signifiquen esfuerzo y recompensa a largo plazo.Pero que el adulto sí sabe que está formando a un futuro ciudadano que ha de conocer los límites para vivir en convivencia

Un saludo

29/4/2008 02:34 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
Ángeles
Member


 

Localización: 
Registrado: 26/4/2007      Advertencias: 0
Como me ocurre siempre, ayer comencé a escribir la contestación a 123 raus, pero el trabajo, el tiempo… no pude terminarla. Y hoy me encuentro…

Estoy convencida de que las prácticas permisivas son realmente nefastas en educación.
Y ahora con la afirmación que haces:
"... No, el método para recuperar la autoridad ante los niños (insisto: ante los niños) es muy otro: utilizar la palabra, la seducción, la motivación; y cuando todo esto no sea suficiente, la presión. No la represión, sino la presión: “hasta que no hagas los deberes, no saldrás a jugar”.

Ahora, vamos estando de acuerdo, 123 raus. Sólo en casos necesarios… pero no por norma… Lo de recuperar la autoridad en el sentido de la autoritativa, como la llama Marina.
Pensaba que todos deberíamos someter a nuestros niños a una educación, por lo general, opresiva… tal vez mi ofuscación no me dejó entender bien.

Y… nazis, ¡por dios!, supongo que no lo dices en serio, a veces las comparaciones son odiosas, amigo 123 raus.

Tus ideas me parecen muy buenas para aquellos niños y adolescentes que hayan recibido una educación permisiva en sus primeros años de vida… hay que enderezar el arbolito torcido, con cariño y disciplina (a ser posible y para mí principalmente acordada).
Ayer dije:
En cuanto a lo que dice Amadeo, estoy de acuerdo con él en:
1. La solución siempre es una suma de factores y reducir el problema a uno solo es simplificar el problema.
2. La permisividad está causada por la falta de exigencia.
3. Tenemos que ser exigentes con todos y con nosotros mismos (hay que cometer los menos errores posibles). Exigentes, entiendo, en el sentido de exigir a cada uno su parte en la convivencia, en el trabajo… Exigir por deber, no para amaestrar, que era lo que entendía proponías en general.

Hoy digo:
Estoy de acuerdo con Amadeo en muchas cosas y con 123 raus en algunas.

Hay un tema que me interesa mucho: ¿Cómo aprender a soportar la frustración generada por la vida (en general)?, ¿cómo aprender a soportar el dolor frustrante causado por la vida (enfermedades, “rol pobre”… sin caer en la enfermedad?

Amadeo, opino que la forma de expresarnos está muy influenciada por el ambiente en el que aprendimos, aunque también tiene que ver con nuestro presente, pero en ella, casi siempre, se descubre nuestra crianza.

123 raus, no obstante, me gustaría decirte que lo que sí noto es que, cuando objetas a mis razones, no rebates muchas de las de mayor “peso” para mí.

Y cuando un niño tiene el “Síndrome del emperador” y se le exige y no se viene a razones (tienes razón), entonces es cuando entraría tu método en acción. No podemos llegar a estas situaciones… Hay que prevenir… El cumplimiento de las obligaciones debe estar expresado en normas. Y si un niño no lo entiende con palabras, seducción y motivación, entonces vendrán los castigos implícitos en toda norma.

Estoy de acuerdo “… La permisividad imperante es también auto-permisividad: la licencia posmoderna para infringir reglas, leyes y normas en un canto insensato de la libertad sin límites”. La libertad de uno termina, obligatoriamente, donde comienzan los derechos del otro.

Y, estimado 123 raus, ¿no es más verdad que los niños de hoy están en el mundo de la moda porque existe la moda? La moda existe desde hace mucho… antes sólo podían acceder a ella los de siempre; ahora, se ha popularizado. La moda en sí no es mala; la estética es… otro tema. Lo malo es la sociedad de consumo… Es la pescadilla que se muerde la cola…

No sé si ahora nos entendemos mejor. Espero que sí. Si no te gusta el motivo por el que quería difundir tu listado, que era mi motivo; me acogeré al tuyo; lo haré por la autoridad que te otorgan tus conocimientos… Difundiré tu listado, si no te parece mal, encabezado, eso sí, por esta afirmación:

“El método para recuperar la autoridad ante los niños (insisto: ante los niños) es: utilizar la palabra, la seducción, la motivación; y cuando todo esto no sea suficiente, la presión. No la represión, sino la presión: “hasta que no hagas los deberes, no saldrás a jugar”.

En el último número del periódico Escuela, Marina escribe un poco sobre el tema que estamos tratando.

No he podido leer a jdelgado, no me ha dado tiempo, lo haré en cuanto pueda.
Saludos.
29/4/2008 15:19 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
123raus
Member


 

Localización: 
Registrado: 18/10/2007      Advertencias: 0
Me ha parecido muy lúcido y acertado todo cuanto ha dicho jdelgado.
Efectivamente, lo ha resumido muy bien:

1. No hay política educativa de Estado, sino de partidos.
2. Pérdida de interés por aprender.
3. No hay formación pedagógica de base del profesorado.
4. Las familias no educan a sus hijos.
5. En general, los diferentes agentes educativos no hacen autocrítica.
6. Se confunde, demagógicamente, autoridad con autoritarismo.

Todos ellos son factores contundentes que deberían concitar nuestra atención.
En diferentes mensajes a este foro, he criticado el error de hacer caso omiso del informe Pisa. Y últimamente he dicho que todos deberíamos hacer autocrítica.

He intentado explicar y criticar las ideologías subyacentes a todos esos factores, sin mucho éxito, diría yo. He intentado transmitir una idea capital: la ideología de la permisividad actúa como macro-factor, como un elemento aglutinador que afianza en las personas patrones conductuales reconocibles.

Aprovechando la excelente síntesis hecha por jdelgado, intentaré aportar razones más sólidas de por qué pienso que la permisividad generalizada subyace, probablemente, a cada uno de los factores comentados. Con ello no estaré intentando un reduccionismo en el que no creo. Cada factor tiene, seguramente, vida por sí mismo, pero eso no es incompatible con la hipótesis de que el canto a la libertad sin límites lo complique e intoxique todo.

No diré nada de la política educativa de partidos, sino que es lamentable y consecuencia de la sordera secular de unos españoles respecto de otros, y ya sabemos todos a qué me refiero.

De la pérdida de interés por aprender de nuestros alumnos diré que el macrofactor “permisividad” ha transformado la famosa “Ley del Mínimo Esfuerzo” en “Ley del Nulo Esfuerzo”. No es nada nuevo que los alumnos mediocres acosen y se burlen del “empollón”, pero se diría que la cosa se recrudece hasta límites hasta ahora desconocidos. No me cansaré de predicar en contra de las prácticas permisivas (como no se cansa Calatayud, Nart o Urra, entre tantos otros). La reluctancia al esfuerzo de tantos y tantos alumnos ha ido tomando cuerpo a través la práctica continua de la permisividad. El alumno que no desea estudiar, sencillamente no estudia. No me invento nada. En los cursos de “estudio dirigido y técnicas de estudio” que yo imparto en actividades extra-escolares, los alumnos algo mayores (digamos 12 años en adelante) que no desean asistir a ellos, no asisten. A sus padres les he explicado la conveniencia de que los chavales adquieran un hábito de estudio sensato (hacer los deberes después de la escuela, aprender a estudiar y dedicar un tiempo para el estudio diario), pero como si nada. Los chicos que no tienen hábito de estudio, se niegan a estudiar. Una atribulada madre me contó que su chica, de 13 años, se negaba a ir al curso. La misma niña dijo, alto y claro, que no iría a clase y que tampoco estudiaría en casa todos los días. A la madre sólo le faltaba llorar. Me preguntaba impotente qué se podía hacer. Javier Urra nos advierte que cuando estamos ante chicos adolescentes con el “Síndrome del emperador” bien arraigado, la cosa no pinta bien. Pero muchas de estas cosas tienen solución si los padres actúan con la suficiente firmeza. Con el juez Calatayud, los chicos díscolos que trata, sí estudian. ¿Cómo lo hace? Sencillo: él comprueba, a través de los informes de su equipo de psicólogos, si el chico tiene capacidad para estudiar o no. Si la tiene, le obliga a estudiar. ¿Cómo? Lo priva de libertad si se niega a estudiar. Resultado: los chicos estudian. Por tanto, mucho me equivoco o la Ley del Nulo esfuerzo es una consecuencia más de las prácticas permisivas. Cuanto menos se hace, menos se quiere hacer.

Y no es que los padres sean irresponsables (no todos lo son, ni mucho menos). Es que toda una serie de creencias permisivas erróneas y demagogas los tienen sumidos en una confusión monumental: no saben qué hacer para que el hijo no se salga con la suya, aplicándose a la Ley del Nulo esfuerzo.

La formación del profesorado no es didáctica. Totalmente cierto. Bastante hacen muchos profesores con asistir voluntariamente a cursos de formación en horario no laboral. Y menos mal que seguramente la mayoría lo hace así, que si no… Pero es que resulta que esto siempre ha sido así y yo diría que las cosas nunca han ido tan mal como hoy. El factor añadido ya saben ustedes cuál es.

Es verdad: las familias no educan a sus hijos, por problemas laborales, de horario, etc. Pero déjenme decirles algo de mi experiencia como psicólogo que trata a padres con hijos con “Síndrome del Emperador”: En las familias en que la madre (o el padre) está todo el día con los críos, la cosa no va mucho mejor que en las familias en que los padres pasan poco tiempo con ellos. La razón es sencilla: las prácticas paternas permisivas equivalen a la ausencia virtual de adultos, o casi, dado que el crío puede hacer y deshacer a placer. ¿Qué diferencia hay entre la presencia de padres permisivos e impotentes para contener al crío y la ausencia de padres? Poca diferencia, amigos, por no decir ninguna.

¿Qué hay de la poca autocrítica? También eso deberíamos corregirlo. La permisividad reinante no es sólo en el trato con los críos. No, realmente lo que tenemos es auto-permisividad. Es decir, la licencia para hacer caso omiso de cualquier dato poco halagüeño que nos concierna personalmente. Pero esta actitud tiene, de nuevo, mucho que ver con esta democracia nueva en que vivimos y con su devoto cántico a la libertad sin límites. El deseo de ser todos iguales en todos los sentidos, no ha desembocado en relaciones más fraternales entre los ciudadanos, sino en todo lo contrario: “Tú no tienes autoridad sobre mí en ningún sentido, de modo que no intentes enseñarme nada ni criticarme nada. Yo soy como soy, y a quien no le guste que se…”.

En cuanto a la confusión entre autoritarismo y autoridad, nada diré que no haya dicho ya. Esa confusión forma parte de la demagogia propia de la corrección política. Ese temor a pasar por tiranos, va dejando un rastro impresionante de conductas licenciosas que atentan contra la civilidad de nuestras sociedades.

Varios de los factores comentados por jdelgado tienen vida propia, sin duda. Pero la permisividad imperante lo complica todo y ya hace más intensos todos sus efectos.

Mientras escribo esto, un informe de Defensor de Menor nos dice que uno de cada cuatro alumnos de secundaria tiene miedo de ir a la escuela, por aquello del acoso escolar. Lo diré por enésima vez: esa agresividad es uno de los síntomas inequívocos del “Síndrome del Emperador”. Quien lo tiene, no tolera la frustración, lo quiere todo y en el momento, son insolentes, provocadores y desafiantes.

A todos los que creen que yo dramatizo: que me expliquen si esto de que uno de cada cuatro alumnos de secundaria tenga miedo en el colegio, es grave o cosa que yo me invento.
Tampoco me invento que nuestros niños son los terceros más gordos del mundo.
Tampoco que nuestros chicos están a la cabeza en consumo de cocaína y otros estupefacientes.
Tampoco que el informe Pisa nos indica que la comprensión lectora de nuestros alumnos es muy baja.
Tampoco que hay miles de padres que denuncian a sus hijos por malos tratos.
Tampoco que nuestras chicas ya beben más que nuestros chicos.

¿Qué hay detrás de todo esto sino permisividad y confusión de términos?

Yo no pinto la realidad más negra de lo que es: no hace falta.



Saludos y gracias.
29/4/2008 15:54 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
Amadeo
Member


 

Localización: 
Registrado: 2/8/2007      Advertencias: 0
Se ha mencionado a Emilio Calatayud Pérez Juez de Menores de Granada, en la escuela de padres nos pusieron estos videos, que vale la pena ver
Estoy bastante de acuerdo con sus opiniones.
http://www.youtube.com/watch?v=K2GTauJT5Vg
http://www.youtube.com/watch?v=91gDdSSX_jk&feature=related
123raus los problemas son muchos y complejos, lo que tengo claro sin saber explicarlo es que en la mayoría de ellos no es un simple problema de permisividad.
En muchos casos necesitan ayuda y nadie se las da.
A veces es un problema de tiempo y comunicación.
29/4/2008 22:26 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
123raus
Member


 

Localización: 
Registrado: 18/10/2007      Advertencias: 0
Muy bien, Amadeo, no voy a discutir con usted meras impresiones personales. No puedo acceder de momento al contenido de esos vídeos. Pero sí le puedo decir que Calatayud salió hace poco en la televisión ofreciendo a los padres un listado de 10 pautas “educativas” permisivas que, según él, conducían directamente a la conducta delictiva de los chavales. Yo, en este foro, he ofrecido 21, algunas de ellas coincidentes con las que dio el juez, de modo que yo también estoy “bastante” de acuerdo con Calatayud. Y me permito decir que también lo está él conmigo.

Y permítame decirle, Amadeo, que usted se confunde. Cuando hablo de permisividad (o habla Calatayud, o habla Urra, o Nart o Mckenzie, o… no es adecuado decir que estemos ante “un simple problema de permisividad”. Decir que en un hogar o en una escuela hay un problema de permisividad, es lo más fácil del mundo: ya ve usted, se dice en cinco palabras: “hay un problema de permisividad”. Otra cosa es que sea tan sencillo explicar por qué se llega a ese problema de permisividad. Le aseguro que explicar por qué la sociedad ha caído en un problema de permisividad, no es tan sencillo como decirlo. También es muy fácil decir que Fulano tiene dolor de cabeza. Otra cosa es determinar la causa de ese dolor.

Y aprovecho para hacer otra reflexión sobre eso de que siempre que se ha podido, se ha mimado a los niños. Por supuesto, faltaría más. Pero una cosa es mimar al niño y otra, muy distinta, consentirlo. Por otro lado, decir que siempre se ha hecho tal o cual cosa, no es una defensa razonable de esa tal cosa. De siempre la gente ha robado, y eso no constituye en modo alguno una defensa razonable del robo.

Me parece perfecto que se mime a los niños, pero no que se los consienta y se les agasaje continuamente. Según algunos estudios, resulta que la mayoría de nuestros niños dice recibir más juguetes y regalos de los que esperan, que ya es decir. Eso sí que no ocurría hace noventa años
Saludos.
29/4/2008 23:43 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
Ángeles
Member


 

Localización: 
Registrado: 26/4/2007      Advertencias: 0
Jdelgado, efectivamente, los que estamos en esto sabemos que son unos pocos alumnos en cada clase los que intentan hacernos y hacerles la vida imposible a profesores y compañeros. Después hay otro grupito que le ríe las gracias… Pero a estos alumnos ya se les ve venir desde infantil, ¿Por qué no se ataja el problema entonces, como hacen en Finlandia?

Me he encontrado, en los centros públicos en los que he trabajado, y me sigo encontrando, con alumnos de este tipo. Estos niños y adolescentes tienen en mayoría problemas familiares. Vivo en un pueblo de unos 16.000 habitantes y he observado con detenimiento a estos discentes y he comprobado que, cogiendo uno a uno por separado, no tiene mal fondo, pero juntos llegan a ser un martirio… Por regla general, están dolidos con la vida… motivos, muchos y diversos. A estos alumnos cuando se le da cariño y comprensión se ponen de tu parte… pero no cambian su modo de proceder dentro del grupo (es su rutina).

Pero estos alumnos no pueden seguir importunando. Hay que tomar medidas…
Hay que contar con unas normas claras a respetar y respetarlas. Las normas, por lo general, están (sólo habría que revisarlas, acordando). El cumplimiento de toda norma implica un castigo (esto también esta, pero no son “benignos”
Los castigos, a los que llamo “benignos”, son aquéllos que intentan modificar la conducta; muchas veces con éxito y pocas, sin él; entonces, se recurriría a la medicina o… Modificar la conducta significa, desde mi criterio, mostrarles la realidad; es comprenderles primero y actuar después. Es prestarles atención, porque muchos de ellos están necesitados de ella y tratarlos cómo sólo los psicólogos saben… No puede caer sobre nosotros (docentes faltos en muchos casos de la formación suficiente, aunque no sean tampoco pocos los que intentan día a día mejorarla) este peso; no puede caer sobre nosotros este peso, porque desconocemos soluciones y nos sentimos fracasados a veces, tristes, otras…

Imagino como te sientes, jdelgado… Llevamos años viendo esto, pero nadie mueve un dedo ni siquiera nosotros… Dices que el problema es la falta absoluta de interés por aprender algo y así lo creo también. El caso que cuentas, el de ese chaval acorralado; sí denota autonomía, pero grupal… este caso es muy fuerte y no sé si será el único con el que te has encontrado en tus 25 años de carrera… Nunca me encontré un caso cómo éste. Hace veinte años, en el centro en el que trabajaba, un chaval de séptimo de EGB rajó las ruedas del coche al director del centro y el castigo fue arreglar el coche, ruedas nuevas (un dineral que tuvo que pagar a plazos una madre soltera que trabajaba “echando horas por las casas”

Las familias de ese quinto de cada clase, que sumados son muchos, no educan a sus hijos, pero los otros cuatro quintos, imagino que lo hacen lo mejor que pueden. Tampoco la formación que tienen muchos padres con hijos en educación obligatoria es para… ¿Qué suerte tienen los niños y adolescente que no tienen padres autoritarios ni permisivos? ¿Qué suerte tienen los niños y adolescentes que tienen padres con la autoridad suficiente para hacerles comprender sus obligaciones? ¿Qué suerte tienen los que tienen padres bien formados? Puede que nos encontremos entre estos chicos una oveja negra, pero no es frecuente. Jdelgado, no sé si tienes hijos.

Saludos
30/4/2008 16:04 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
123raus
Member


 

Localización: 
Registrado: 18/10/2007      Advertencias: 0
1.
Lo siento Ángeles, seguimos sin entendernos: lo siento. El método de que te hablo no hay que utilizarlo cuando el niño tiene “ya” el “Síndrome del Emperador”. No: hay que emplearlo para que no llegue a tener el Síndrome del Emperador. Es el método que se debe utilizar por norma desde el principio, desde el momento en que el niño ya está capacitado para ir comprendiendo los límites físicos y sociales de la realidad. En cada niño (o en la mayoría) te vas a encontrar “un caso” en que será necesario utilizar este método como norma y de ordinario.

No es un método de “rescate” únicamente, sino un método de “prevención”. Jamás he dicho que no se le debiera dar cariño al niño. Lo he dicho en infinidad de ocasiones: amor y disciplina. ¿Hablarles? Claro que sí. Ya en mi primer mensaje que traté de esto lo dije: no nos quedamos mudos, simplemente acompañamos nuestros cariñosos y firmes mensajes con imposiciones físicas cuando el niño se niegue a obedecer, cosa harto frecuente en cualquier niño. Porque la mayoría de los niños cuestiona, por defecto, los límites que les quieren imponer los adultos. La mayoría no obedecerán sólo con palabras cariñosas. Ni siquiera con una buena base de motivación. A diario hará falta recurrir a la retirada temporal de privilegios. Será preciso presionarlos, al menos hasta el niño comprenda que uno va en serio. Te sorprendería saber con qué facilidad los niños que no son eficazmente presionados, adquieren el dichoso síndrome. Cuando comprenden que uno va en serio, obedecen con mayor facilidad y su mente suele ser equilibrada y sana.

Insisto: ese método de presión eficaz no es solo de rescate o cura, es de prevención.

2.
La interpretación que haces de que yo prescribía una educación “opresiva” o algo similar, es muy libre, amiga Ángeles. En mi diccionario, no es lo mismo oprimir, que presionar. Tampoco es lo mismo presionar que reprimir.

Fíjate, ni siquiera podemos ponernos de acuerdo sobre el significado de presionar y reprimir. Presionar y reprimir no son palabras sinónimas, Ángeles, al menos en mi diccionario. Represión es: “Acto, o conjunto de actos, ordinariamente desde el poder, para contener, detener o castigar con violencia actuaciones políticas o sociales.”

Esta acepción no está recogida para las palabras presión y presionar. Presión: Fuerza o coacción que se hace sobre una persona o colectividad. La coacción sí recuerda claramente a la represión, pero no necesariamente la fuerza. El uso del lenguaje cotidiano es muy esclarecedor aquí. Muchas veces se hace fuerza para que alguien haga algo, se le presiona, pero no de una manera cruel o dura. Hay muchos ejemplos de presión benigna: Los invitados a una cena presionan al anfitrión para que diga unas palabras o haga un brindis (el anfitrión se sentirá presionado, pero no brutalmente presionado); los amigos hacen fuerza al chistoso del grupo para que cuente otro chiste o para que imite a tal o cual famoso, o al guitarrista para que se anime a tocarla; los compañeros de un partido político hacen fuerza para que el entrenador se quede; una madre presiona a su hijo mayor de edad para que busque trabajo, etc. Nada de todo esto tiene nada que ver con los métodos expeditivos y violentos de los regímenes políticos represivos.

3.
La democracia, Ángeles, debe buscar el acuerdo, por supuesto. Pero muchas veces el acuerdo al que se puede llegar -y no es poco- es al de convivir pacíficamente en el desacuerdo constante. El PSOE y el PP (¡mitad y mitad del electorado, por no decir mitad y mitad de España) están muy lejos de estar de acuerdo en muchas cosas. Están empantanados en desacuerdos casi insolubles. Por más que hablan y dialogan, no hay manera de que se entiendan. Simplemente recurren a la tolerancia como buenamente pueden. Cuanto más hablan, más activan las defensas del otro. Yo simpatizo con la idea de que es posible el acuerdo, y lo creo posible, pero bajo condiciones ideales que en la práctica no se dan. De modo que la democracia no es, muchas veces, otra cosa que la oportunidad para convivir pacíficamente en un desacuerdo continuo.

4.
Sí, existe la moda. Y es difícil que los críos no se fijen en ella. Pero lo malo es cuando los propios padres estimulan esa fijación por la moda. Hay niñas de once años que van vestidas como si fueran adolescentes de dieciséis. La moda tiene su sentido y su función en nuestras sociedades. Pero el pronto adoctrinamiento en el mundo de la moda es nocivo para los niños, pues los críos prestan excesiva atención a cuestiones como la belleza corporal, la ropa provocativa o la delgadez extrema. Los niños son de natural muy crédulos con las cosas que los adultos les dicen con tono serio. Pronto escribiré sobre cómo el ser humano es capaz de hacer juicios moralizadores a partir de cosas y conductas que jamás deberían moralizarse.

5.
“El método para recuperar la autoridad ante los niños (insisto: ante los niños) es: utilizar la palabra, la seducción, la motivación; y cuando todo esto no sea suficiente, la presión. No la represión, sino la presión: “hasta que no hagas los deberes, no saldrás a jugar”.

También siento decirte que cuanto más leo esta frase mía, menos me gusta. Pues muchos padres no sabrían muy bien cuándo han utilizado suficientemente la palabra, la seducción y la motivación, de modo que, fácilmente, caerían en la permisividad de marras: “¿Debería seguir intentando engatusar al hijo para que haga esto o lo otro?” No, ese no es el camino. No me expliqué bien.

Ese listado debe ser leído para combatir las creencias falsas implícitas en la ideología de la permisividad, no para que los padres adquieran el método adecuado para hacerse obedecer por sus hijos. El método es bastante más complejo que esto. Ese listado debe ser presentado a los padres como lo que es: una lista de creencias permisivas refutadas. La intención es que mediten sobre ellas. De momento, eso es suficiente.


De verdad, Ángeles, yo te agradezco de veras tu esfuerzo por comprender e incluso aceptar lo que aquí digo, pero difúndelo sólo si tú misma estás conforme con él, cosa que, dicho con todos mis respetos, yo dudo. Y lo dudo porque, como tú dices, yo ya sé cómo piensas tú.


6. La permisividad no está causada por la falta de exigencia, sino justo a revés: la falta de exigencia es una consecuencia del canto a la libertad sin límites. Es decir, el tipo de libertad en que se cría a muchos niños.

La permisividad que yo veo (ignoro si tú la ves, Ángeles) es la punta del iceberg. Pero el sistema ideológico subyacente, el que queda debajo de la línea de flotación, es cualquier cosa menos simple, y para sacarlo a la luz se necesitan muchos años de formación, estudio y cogitación. La “facilidad” con que tú, Ángeles, y algún otro compañero, despacháis el asunto diciendo que estoy simplificando la cuestión, me parece de una ligereza casi frívola. El contenido de mis artículos enviados a este foro (Igualitarismo e individualismo posmoderno, Sobre cómo recuperar la autoridad, El gran momento de la filosofía y otros) podría ser erróneo, pero, en cualquier caso, no creo que peque de simple, ni nadie me ha sabido dar razones para que yo piense que es simple o erróneo (con independencia de que, en efecto, ese contenido pudiera ser simple o erróneo).

Ángeles, tú y yo nos debemos llevar bien, eso por supuesto. Como nos deberíamos intentar llevar bien todo el mundo. Y ojalá que nos entendiésemos, pero -hay que reconocerlo- tú y yo no estamos obligados a entendernos. Hay que reconocerlo: no nos convencemos. O yo percibo mal la situación, o mucho me temo que estamos igual, o casi, que al principio de nuestras discrepancias… después de haber hablado mucho, mucho.
Bueno, tampoco pasa nada, ¿verdad?

Un saludo.
30/4/2008 16:57 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
Amadeo
Member


 

Localización: 
Registrado: 2/8/2007      Advertencias: 0
123raus, razón no le falta pero su expresiones me suenan a sermón, apocalíptico, el Sr. Marina, nos dice que no lo hacemos tan mal que hay que ser optimistas.
Entiendo lo que quiere decir que más vale prevenir que curar, pero yo no he aprendido de las teorías, he aprendido del ejemplo.
Hay un libro de Mª Jesús Álava Reyes, El NO también ayuda a crecer.
Como superar momento difíciles de los hijos y favorecer su educación y desarrollo.
Si pese a darle todo lo que pide y trata de no contrariarle nunca, su hijo sigue sin querer estudiar, no asume sus responsabilidades, se ríe de todo el mundo o le desobedece por sistema, pruebe a decirle NO alguna vez. Póngale alguno límites, trace normas juiciosas, enséñele a controlar sus deseos: con el tiempo se lo agradecerá, porque lejos de actuar como un padre represivo, le estará educando como persona.
Son expresiones que comparto al cien por cien, no se gran cosa de la autora, pero leyéndola comulgo con sus ideas.
Independientemente de las ideas hay que cosas básicas comunes para vivir en libertad, el peor enemigo de la libertad es el libertinaje.
Peor que le permisividad es la pasividad ante las injusticias y abusos contra profesores o alumnos. Cualquier ataque contra un profesor o algún alumno tiene que ser defendido por toda la comunidad educativa, cuando no hemos sido capaces de evitarlo.
30/4/2008 20:31 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
curra
Member


 

Localización: 
Registrado: 1/4/2008      Advertencias: 0
Perdonadme, pero yo leo vuestros comentarios y me quedo perpleja......
- ¿ Coincidimos o no en que vivimos en una"epoca" permisiva?
-¿ Coincidimos o no, en el hecho constatable, en que a los padres les cuesta mucho decir NO? y.... no digamos PROHIBIR.
-¿Coincidimos o no, en que hoy en la mayoria de las casas DECIDEN los niños?
-¿ Coincidimos o no,en que hoy, los niños no pueden tener una contrariedad ?
-¿ Coincidimos o no, en que ante medidas correctoras del profesorado los padres no solo se rasgan las vestiduras ,sino que justifican a los hijos y responsabilizan del hecho en sí al profesorado, a los compañeros....Etc?
-¿Coincidimos o no, en que nos va a ahogar la DEMAGOGIA ?
-¿ Pero no veis que hoy ante "cualquier cosita" los padres necesitan que a su hijo lo vea un Psicólogo?
-¿ Es que antes nuestros padres sabian educarnos mejor?..... Mi padre nos decia que NO
y nunca nos llevó al Psicólogo.....
- ¿ Coincidimos en que para EDUCAR es ABSOLUTAMENTE IMPRESCINDIBLE LA AUTORIDAD?
En serio, si esto no es así, francamente,yo personalmente no tengo tiempo ni ganas de convencer a nadie......lo único que sé es que necesitamos recuperar la AUTORIDAD, elevar el nivel de exigencia, por supuesto recuperar la AUTORIDAD DOCENTE, Y RESPETAR LAS COMPETENCIAS EDUCATIVAS de cada sector implicado en los centros educativos....
Una pregunta..... ¿ Por qué razón los PADRES necesitan HOY más que nunca ESCUELAS DE PADRES, teniendo un nivel de estudios en lineas generales más elevado que el que tuvieron los nuestros....?
Si no nos damos cuenta de lo que está pasando o no lo queremos ver por la DEMAGOGIA que nos domina......esto no tiene solucion.
30/4/2008 23:10 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
Inicio del foro > FORO DE MOVILIZACIÓN EDUCATIVA > General > EL GRAN MOMENTO DE LA FILOSOFÍA.
Páginas: 5 (Primera página ... << 1 2 3 [4] 5 >> ... Última página)
Respuesta rápida
Necesita acceder como usuario ántes de poder dejar un mensaje.
acerca de | nota legal | condiciones de uso | contacto | Optimizada para Internet Explorer 800x600
© Empresas Filosóficas S.L. | joseantoniomarina.net | | Diseño web nommac