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123raus
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PARA QUIENES SÍ DESEAN RECUPERAR LA AUTORIDAD.
NO MÁS DISCUSIONES CON PERSONAS ADEPTAS A LA PERMISIVIDAD.

Desde que estoy en este foro, he gastado miles de palabras en discutir con algunos compañeros sobre la permisividad que se practica hoy día en hogares y centros educativos. No hace mucho, dije que a veces hablando no se entiende la gente, y este es el caso. De nada bueno ha servido tanta discusión. Nada he conseguido, salvo cosechar descalificaciones rocambolescas que no voy a reproducir aquí.

No deseo más discusiones inútiles o contraproducentes.

Mi intención aquí y ahora es hacer un llamado a todas las personas (padres, docentes, personal de la Administración, etc.) que YA comprendan que uno de nuestros más graves problemas educativos es la permisividad con que se crían los menores en nuestros hogares y en nuestras escuelas. Es decir, la falta de autoridad de los adultos ante los menores, de suerte que nos resulta difícil, cuando no imposible, cumplir con la responsabilidad de educarlos correctamente.

Por todo esto, diré lo siguiente: NO ME VOY A MOLESTAR MÁS en discutir con ningún compañero que todavía no comprenda que es necesario y urgente recuperar la autoridad perdida ante los menores, bien entendido que se tratará de una autoridad lícita y humanitaria. O, si lo prefieren: autoritativa, según expresión empleada por Marina. Una cosa será discutir detalles y otra discutir lo que para mí es un axioma: necesitamos recuperar la autoridad ante los menores.

Y si me niego de aquí en adelante a discutir con tales compañeros, no será por faltarles el respeto, sino porque, como he comprobado hasta la saciedad, es tarea inútil o contraproducente.


NECESITAMOS AVANZAR.

Necesitamos avanzar, y cuando nos ponemos a discutir con personas que manifiestan fobia a la autoridad (por confundirla con autoritarismo, dogma y represión), no hay manera de avanzar. Nos estancamos en debates eternos y circulares que nos dejan donde ya estábamos.

No podemos a estas alturas estar todavía discutiendo sobre el diagnóstico de nuestra situación educativa. Sabemos YA que uno de los problemas esenciales es la PÉRDIDA PROGRESIVA DE AUTORIDAD PATERNA Y DOCENTE, dando como resultado la permisividad reinante, cada vez más caótica. Si sabemos que lo que aqueja a nuestro hijo es un dolor de apendicitis, ¿tiene sentido seguir discutiendo y divagando acerca de lo que tendrá el niño? No solo no tiene sentido, sino que además es peligroso. QUIENES CREAN QUE EL DIAGNÓSTICO ES OTRO, HARÁN BIEN EN FORMAR SU PROPIO GRUPO Y DISCUTIR ENTRE ELLOS Y ESTABLECER ACUERDOS ENTRE ELLOS.

MI OBJETIVO AQUÍ ES AUNAR FUERZAS. Las discusiones eternas demoran el tratamiento de nuestros problemas, y no así no vamos a ningún lado. Me importa poco parecer dogmático o excluyente. Bien sé yo el esfuerzo que he hecho en intentar entenderme con quien, por las razones que sean, no puedo entenderme. Todos los avances percibidos han sido sólo aparentes. Por otro lado, tengo perfectamente claro que hay gente con peligrosas ideas, a quienes debemos excluir del debate. AQUÍ NO ESTAMOS EN ARCO: NO “TODO VALE”. La calidad y el mérito no pueden faltar en el arte, y tampoco en las propuestas educativas.

Algún otro compañero o compañera ha expresado similares deseos a los que yo aquí expreso. PASEMOS A LA ACCIÓN. Hagamos propuestas y lleguemos a acuerdos, pero no a acuerdos abstractos y vacíos, sino a acuerdos que nos sirvan para alcanzar nuestro objetivo de combatir la permisividad que nos señorea, y de devolver la autoridad educativa a quienes nunca la debieron perder: los adultos.


FAMILIAS, CENTROS EDUCATIVOS, ADMINISTRACIÓN, MEDIOS DE COMUNICACIÓN…

A mi entender, pasar a la acción consistirá, en primer lugar, en intentar por todos lo medios cambiar la mentalidad permisiva de muchos padres y docentes. Sin ese cambio, cualquier intento de avanzar, será baldío. LOS CENTROS EDUCATIVOS DEBEN PODER CONTAR CON EL APOYO Y COLABORACIÓN DE LOS PADRES, DE LO CONTRARIO SE PRODUCIRÁN CONFLICTOS ENTRE LOS PADRES Y LA ESCUELA QUE ARRUINARÁN NUESTRO PROYECTO. La recuperación de la autoridad en los Centros pasa por la recuperación de la autoridad de los padres ante los hijos. Cuanto más entendimiento haya, tanto mejor.

Eso no quita, evidentemente, que el mundo de la docencia, haga todo lo posible para conseguir la autonomía profesional necesaria, cosa que deberá demandarse insistentemente a la ADMINISTRACIÓN. Habrá que luchar para que, en lo sucesivo, no se aprueben más leyes insensatas, como la de la Ley de Calidad, ni se llegue a acuerdos tan demagógicos como permitir que los padres puedan decidir sobre si su hijo debe o no pasar de curso: simple cuestión de sentido común.

Haré cuanto esté en mi mano, asimismo, para denunciar la idiotez manifiesta de los MEDIOS DE COMUNICACIÓN.

Muchos frentes debemos abrir.



AXIOMAS.

Hay una serie de principios que aquí yo voy a asumir como axiomáticos. Los siguientes:

1. Es deber y RESPONSABILIDAD de los padres cuidar y dar educación a sus hijos. En general, es deber de los adultos cuidar y dar educación a los menores de edad.

2. Dicha responsabilidad sólo puede observarse si, y sólo si, el adulto tiene AUTORIDAD social y legalmente reconocida sobre el niño.

3. Dicha autoridad solo puede ejercerse eficazmente si el padre puede SANCIONAR Y PRESIONAR INOCUAMENTE al niño cuando no cumple con su parte. Necesitamos un MÉTODO EDUCATIVO para motivar, premiar y sancionar adecuadamente. Ejemplo: hasta que no hagas los deberes no saldrás a jugar. Es decir, de ordinario es necesario algo más que las palabras para que el niño obedezca.

Quien crea que se puede recuperar la autoridad ante los críos con el solo empleo de BUENAS PALABRAS, le diré con total seguridad que se equivoca. Le hablo como psicólogo y como profesor más o menos habitual. Algunos niños responden bien a las palabras de los adultos, pero muchos otros no. Iré aquí explicando el método más adecuado para conseguir que el niño cumpla con su parte como hijo o como alumno.

Quien crea que para relacionarse bien con el menor necesitará ganarse su RESPETO, le diré también que se equivoca. Nuestra condición de adultos nos obliga y nos capacita para hacernos obedecer por los menores cuando haga falta, lo que no excluye que hagamos todo lo posible para ganarnos toda su confianza y respeto. Son cosas plenamente compatibles. Muchas veces tendremos que apelar a obediencia del menor, sin esperar que cumpla con su parte por respeto al adulto. Como dice el juez Calatayud, debemos educar a los niños dándoles una de cal y otra de arena.


OBEDIENCIA Y RESPETO.

Aspiramos a una meta final: que las personas confíen en quienes por sapiencia o edad tienen la responsabilidad de educar o guiar a otras personas en diferentes ámbitos intelectuales o conductuales (de esto hablé ya en mi artículo titulado “Sobre cómo recuperar la autoridad”). Es decir, que las personas hagan las cosas por respeto a la autoridad de turno y no por simple obediencia. Eso está claro.

Ahora bien, dada la caótica situación actual, lo primero que se nos impone es la tarea de que los menores NOS OBEDEZCAN. La consecución del respeto ya vendrá después, o conjuntamente en el mejor de los casos. Esto es justo lo que hace la justicia cuando detiene a un delincuente: primero LO detiene: le hace obedecer. Después, ya en prisión, se intentará “educarlo” o “reeducarlo”. No me importa que quien lea esto se rasgue las vestiduras: es sólo un ejemplo. De hecho, la mejor manera de ordinario de que nuestros menores nos hagan caso no es con la imposición de castigos duros y desproporcionados (éstos solo consiguen estropear y enrarecer las relaciones con el padre o el maestro), sino con la imposición de sanciones consistentes en la RETIRADA TEMPORAL DE PRIVILEGIOS. Simplemente. Pero eso sí, el padre o el docente deberán aplicar los métodos de motivar y sancionar con tiento y sentido común, y siempre que haga falta. Hacer la vista gorda no vale de nada. Si el niño merece ser sancionado, sanciónesele. En fin, esto ya lo iré explicando en sucesivos artículos.

Yo voy a hacer aquí lo que mejor sé hacer. Propongo, de momento, ir escribiendo ARTÍCULOS SENCILLOS sobre los pasos a seguir en casas (también en centros, aunque aquí necesito la colaboración de los docentes y directores de centro) para recuperar una autoridad adecuada ante los niños.

Tengo duda sobre si colgar esos artículos en la página general de este foro o si entregárselos por correo privado a todas aquellas personas que me lo solicitaran. En tal caso, yo colgaría una recensión de cada artículo en las páginas generales. En esa recensión explicaría de qué va el artículo y sus objetivos. Lo haría así para llevar un control estadístico del éxito o fracaso de dichos artículos. El inconveniente grave es que muchas personas no se molestarían en solicitarme los artículos. Seguiré pensando qué pueda ser mejor.

Ojalá me equivoque, pero creo que la lucha contra la mentalidad permisiva establecida en nuestras sociedades va a ser terriblemente dura. Por eso mismo: ánimo.

Gracias, un saludo.





29/5/2008 16:20 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
Roberto FC
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Haces bien en no esforzarte. Es una evidencia, y por tanto no necesita demostración, que cuanto más te empeñas en convencer menos convincente resultas. Volviendo al tema de la autoridad, si te miras a ti mismo, tal vez comprendas que afortunadamente algunas personas sólo tienen autoridad institucional en horario "extraescolar" y con sus métodos ni tienen autoridad personal ni la tendrán jamás.
29/5/2008 18:45 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
curra
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PARA LOS QUE SI DESEAN RECUPERAR LA AUTORIDAD:
La AUTORIDAD es la condicion INDISPENSABLE para fijar los limites que los alumnos y los hijos necesitan. No se puede Educar sin AUTORIDAD y sin limites.
¿ Cómo es posible que padres y madres de niños y niñas de tres años les digan a los profesores y profesoras, mire es que no puedo con é/ella? Muy facil....esto pasa porque los padres y las madres no ejercen su Autoridad.....y así es imposible poner los limites que los niños necesitan por su propio bien.
Os propongo que establezcamos medidas de actuacion para recuperarla en casa y en los centros educativos. Por favor vamos a ir señalando aquellas que creamos necesarias. Yo me centraré más en las referidas a los centros escolares, pero si quereis para no mezclarlo todo , podemos empezar por el ámbito familiar y después nos podremos centrar en el educativo.
Esto es una propuesta..... Espero contestacion.
Saludos
29/5/2008 20:31 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
Sofía
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PARA LOS QUE SI DESEAN RECUPERAR LA AUTORIDAD:

No es que crea, es que estoy convencida de que hay que recuperar la autoridad. Haría falta una reacción en cadena por parte de los centros, las familias, la administración, los medios de comunicación, instituciones sociales, etc. Cada uno tiene su parcela de responsabilidad, y deberíamos cumplir todos con nuestra parte correspondiente. Será un trabajo difícil y a largo plazo. He ido apuntando algunas propuestas, están un poco entremezcladas, si creéis que algunas pueden modificarse o que serían imposibles de llevar a cabo, espero vuestras sugerencias.

* PARA LOS PADRES:

1.Insertar en el proyecto de centro una reunión informativa para ellos. Hacerles comprender en ella, que si no corregimos a los niños y adolescentes ello pudiera derivar en un aumento de la violencia, y no solo en los centros educativos, sino también en las casas, en la calle, etc. Aquí veo un problema, el mal endémico de la baja asistencia de los padres, y al ser una reunión de asistencia voluntaria puede que acuda un bajo número de ellos, los interesados o los muy agobiados. Pero merecería la pena porque explicándoles la importancia de recuperar la autoridad y las consecuencias de no hacerlo, les haríamos ver el gran problema que existe, y puede que el boca a boca con aquellos que no han acudido pueda surtir algún efecto, y haga despertar a éstos, aumentando su interés por el tema.

2. Fomentar las escuelas para padres.


* PARA LA ADMINISTRACIÓN:

1. Disminuir la ratio de alumnos por clase, porque si en vez de tener una media de 30-33 alumnos por clase fuera por ejemplo de 15-18, sería mucho más fácil para el profesor mantener el orden en clase, y se incrementaría la calidad de nuestra labor.

2. Disminución de la burocracia a la hora de comunicarse con el centro.

3.Incluyo aquí a la Justicia, si denunciar las agresiones no fuera un camino tan tortuoso, nos animaríamos más a hacerlo, y no nos sentiríamos tan desprotegidos e impotentes. Además los agresores se lo pensarían antes de hacerlo.

4. Que la Administración deje de escurrir el bulto, algunas personas no quieren que hablemos demasiado del asunto para no crear alarma social. El problema existe, no porque miremos para otro lado va a dejar de existir, hay que afrontarlo de una vez por todas y no esconderlo. Hay que dejar de sufrir en silencio.


* MEDIOS DE COMUNICACIÓN:

1. Que tome la palabra en los medios gente competente en el tema, evitando el sensacionalismo.

2. Informar sobre las nefastas consecuencias de educar en la permisividad. Podrían recortar el tiempo a algunos programas sin ninguna finalidad, y tratar el asunto. Nos afecta a todos.


* PARA LOS PROFESORES:

1. Voluntad y disposición, recuperar la autoridad nos beneficia a todos.

2. No hablar de "tengo un problema en el aula", sino, TENEMOS un problema, es asunto de todos los que trabajamos en el centro, incluido el personal no docente, éste también es importante.

3. Si fuera necesario, buscar apoyos externos al centro.

4. Abordar desde el principio en el claustro las resistencias y dudas que pueda haber entre nosotros.

5.Insertar en el programa educativo de centro un programa para la mejora de la convivencia. (Lo estoy deseando, espero que esta vez no se quede en palabras)

6. Aprovechar la Semana Cultural para realizar alguna conferencia con algún experto en la materia.

7. Evaluación trimestral de nuestro proyecto para analizar cómo vamos, y modificar, suprimir o complementar con otras ideas o propuestas.

8. Tener claro que la autoridad académica y disciplinaria la ostenta el profesor dentro del aula. El profesor debe estar facultado para imponer sanciones disciplinarias en el momento en que se produzcan los hechos.


Me he centrado quizá demasiado respecto al centro educativo, pero bueno supongo que iremos escribiendo muchas más. Es buena idea la de curra la de ir fijando objetivos e ir poco a poco, espero todas vuestras aportaciones.

Gracias y cordiales saludos a todos aquellos que están interesados en mejorar el sistema educativo, y en recuperar la autoridad. Cordiales saludos.
29/5/2008 22:51 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
curra
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Sofia , tu aportación es muy interesante, pero fíjate.....he pensado lo siguiente, y me interesa mucho tu opinión al respecto:-
- Parto de la siguiente premisa: tengo la certeza de que para recuperar la AUTORIDAD DOCENTE lo que hay que hacer es EJERCERLA tanto con respecto a los alumnos , como con respecto a los padres...dentro del ámbito escolar. Me parece fundamental lo que tu propones : la información a los padres. Es decir, informar a los padres que se van a aplicar por parte del centro una serie de medidas de actuacion docente tendentes a conseguir en los alumnos comportamientos disciplinados y respetuosos con todos los miembros de la comunidad educativa (Alumnos, profesores , padres y personal no docente...), y con respecto a los padres delimitar claramente lo que es participación y lo que es intrusismo profesional....
Hay un gran sector docente muy cansado de soportar a padres que se creen que estan investidos de Autoridad educativa frente a los profesores.....en claro: padres que te dicen sin ningun tipo de pudor cómo tienes que hacer tu tarea docente.....y eso es del TODO INSOSTENIBLE, por eso soy de las que piensan que es ABSOLUTAMENTE NECESARIO LA DELIMITACION DE LAS COMPETENCIAS EDUCATIVAS.....
Los profesores no podemos permitir que los padres confundan los términos.
Por tanto mi propuesta es que la AUTORIDAD debe de empezar a recuperarse pero empezando por recuperarla DENTRO del centro educativo.
Si coincides conmigo podríamos ir elaborando esas medidas para aplicar en los centros, juntas, nosotras y cuantos@ quieran participar.
Espero tu contestación.Saludos
30/5/2008 18:48 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
Sofía
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Saludos.

Si claro, estoy de acuerdo, cada uno en su terreno para que después la interacción sea óptima. Los padres deben realizar su trabajo en las casas, y nosotros ya lo haremos en el nuestro. Respecto a los padres pues hay de todo, padres con los que dialogas y todo son buenas palabras pero luego no cumplen con su parte, otros cooperantes que dejan que desarrolles tu labor como creas conveniente, pero luego están aquellos que incluso echan la culpa a los profesores de que su niño no aprueba, que eres tú la que no explicas bien, y no te esfuerzas lo suficiente para que el niño lo entienda y apruebe, y el problema es que esto también lo dice la Administración, no contamos con el apoyo de ésta.

Lo que comentas tiene difícil solución, siempre habrá padres que "sabrán" más que uno, creo que es inevitable, ahora el intrusismo profesional está por todas partes, todo el mundo sabe más que nadie, "lo que yo diga y lo que tú digas es igual de valioso", pues no. Tienes razón, las competencias no estan nada delimitadas, en las normas del régimen interno, elaboradas por el Consejo Escolar, los padres pueden solicitar las aclaraciones pertinentes sobre la evaluación de sus hijos y pedir reclamaciones, si, pero con educación, cosa que algunos no hacen, y se creen con el derecho de enseñarte. Si el arquitecto de mi casa me dice que hay que colocar una viga en tal sitio, puedo preguntarle y comentar, pero nunca se me ocurriría decirle como tiene que trabajar y dónde situar la viga, para eso es él el arquitecto y no yo. Cambiemos eso en el próximo Consejo, delimitemos nuestro espacio, al menos intentémoslo, pero claro si se vota en contra, ¿qué más puedo hacer yo? Mientras la gente no quiera cambiar porque no quieran y prefieran estar de espectadores, nada podremos hacer individualmente porque para conseguir todo esto hay que realizar un esfuerzo conjunto, esfuerzo que a veces supone para el profesor ir al trabajo también por las tardes, y no todo el mundo está dispuesto a ello. Apuesto por una concienciación del problema, los profesores ya lo estamos, ahora que lo estén los padres, y la Administración, pero si ellos no se involucran, difícil solución veo a todo esto, si una de las partes no hace su trabajo poco podemos hacer los demás.

Nosotros en el aula no tenemos autoridad porque nos la han quitado, casi no puedes hacer nada sin contar con el Jefe de Estudios, así consta en nuestro reglamento. Si realizamos un escrito cómo sucedió aquí hace unos años por un grave problema de violencia escolar, recibimos la contestación de la Administración de que tenía un defecto de forma, vuelta a escribirlo, y al final para nada, la Administración mira para otro lado. No reconocen para nada nuestra labor, estamos formando personas, los futuros adultos, pero es evidente que poco parece importar.

A veces dan ganas de tirar la toalla porque no logramos nada, una persona sola o un grupo no puede cambiar la actual situación si los demás no quieren. Quizá los demás, los espectadores de todo esto, reaccionen demasiado tarde, cuando el problema ya insostenible actualmente, se haya desbordado, tendremos como siempre que esperar a que haya alguna circusntancia grave e irreperable. El curso finaliza, y poco podemos hacer ya este año.

Resumiendo:

1. Cambiar, o al menos intentarlo, el reglamento interno para facultar al profesor de mayor autoridad en el aula. Cuando el alumno incumpla las normas poder sancionarlo en el momento. Deberemos acordar entre todos las sanciones que creamos más convenientes. Por ejemplo, aquí no se permite el uso de los móviles dentro del centro, recurrimos a plagar las paredes con la advertencia de que si veíamos a algún alumno con el móvil encendido se lo retendríamos hasta la salida. Y de momento funciona.

2. Que el Departamento de Orientación desarrolle un programa para la mejora de la convivencia, y que se implante.

3. Pedir a la Administración a través de los sindicatos lo que consideremos necesario, mayores recursos económicos y humanos, y cambios de leyes si es posible. Y si hay que salir a la calle para pedirlo, se hace, nos estamos jugando algo muy importante, nuestro futuro capital humano.

Si no conseguimos algo de esto en los próximos años, me temo que tendremos que seguir soportando muchas cosas todavía.

Cordiales saludos a todos.
31/5/2008 14:45 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
jdelgado
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PARA QUIENES DESEAN RECUPERAR LA AUTORIDAD

123raus: Haces bien en no escuchar a quién no quiere avanzar.

Para todos: Hace unos meses inserté un post muy duro en un momento muy malo sobre cómo me sentía dando clase.Pues bien, el curso está acabando, he estado a punto de tirar la toalla porque en mi centro la primera que no te apoya es la directiva, y una vez más lo he conseguido.He consegudo el respeto y el reconocimiento de mis alumnos, me respetan por mi profesionalidad, atienden en clase y se interesan por lo que explico.Los revientaclases se han ido callando o se han ido, algunos han cambiado bastante su actitud y el ambiente es serio pero relajado, la unanimidad del equipo educativo y la labor de los tutores apoyando las medidas de los profesores han sido decisivas.
El mejor momento cuando las chicas de la clase mandaron a callar a los que molestaban. El segundo mejor momento, al día siguiente, cuando parte de los chicos apoyaron a las chicas que seguían llamándoles la atención a los mismos.

La medida que ha dado mejor resultado: una hoja de seguimiento por alumno (conflictivo o con bajo rendimiento) en la que cada profesor tenía que marcar qué había hecho el alumno en cuatro aspectos.1. Si era o no puntual. 2. Si traía el material necesario o no. 3. Su comportamiento (B, R, M) . 4. Si trabajaba o no en clase.Todas las semanas el tutor hacía un seguimiento a cada alumno y hablaba con él para ver por qué no cambiaba.
¿Los resultados?. En cuanto a rendimiento, de los 8 alumnos, no se consiguió mucho porque la medida se adoptó a mitad del 2º trimestre, pero 4 de ellos han cambiado de actitud en el aula, trabajan en clase y respetan las normas. Sólo 3 de ellos han sido capaces de estudiar en casa y aprobar algunas asignaturas. He de decir que la mayoría de estos 8 eran repetidores y cumplían 16 años durante el curso.

Un saludo esperanzador para todos
5/6/2008 20:40 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
curra
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Ya era hora.....alguien con resultados y ejerciendo la AUTORIDAD.
Exigencia, Disciplina, Trabajo, Respeto a los demás y a su trabajo, Respeto al profesorado......Si queremos.....y nos implicamos ....y nos lo creemos.... podemos recuperar la AUTORIDAD defendiendo los derechos de todos aquellos alumnos y alumnas que sí quiren estudiar.
Con lamentaciones y DEMAGOGIAS.....no se llega a ningún sitio, no se soluciona nada.Ah! y todos a una (esto es muy antiguo ya, pero no por eso carente de valor)
Saludos y Felicidades jdelgado
5/6/2008 21:25 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
123raus
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Enhorabuena, jdelgado.

Esto, efectivamente, suena esperanzador.
También felicito a Sofía por aportarnos unas estrategias de tratamiento más generales para recuperar la autoridad institucional del profesorado.


Si me permitís, desearía hacer unas observaciones a lo dicho por jdelgado.

1. Por fortuna para ti, jdelgado, y para tus alumnos responsables, tu experiencia y saber hacer como profesional de la docencia han sido, por lo que creo observar, claves para cambiar una situación que era muy negra hace unos meses. Enhorabuena por tu tesón y saber hacer.

2. Entiendo que se ha combinado muy bien dos aspectos esenciales para cambiar la conducta de los chicos desmandados y “revienta-clases”: presión y motivación. Presión social: presión de la profesora en clase contra la mala conducta, presión de una parte importante de la clase (las chicas al principio) y presión del tutor al hacer un seguimiento de los cuatro puntos acordados. Hablo también de motivación porque doy por supuesto que el tutor, aparte de censurar la mala conducta de los alumnos, también les animaría a cambiar con mensajes tipo “tú, Fulanito, puedes hacerlo, nunca es tarde. Ánimo.”



Ahora bien, yo me pregunto qué hubiese pasado si nos encontrásemos con un profesor-a que no hubiera tenido la experiencia, el coraje y el tesón de jdelgado. Un profesor con menor autoridad personal. ¿Habría conseguido un docente inexperto ganarse a una buena parte de la clase? ¿Habría conseguido darle la vuelta a una situación tan dramática como la de hace unos meses? Puede que sí, pero yo me temo que no.

En tal caso, es posible que la cosa hubiese ido de mal en peor y ahora no estaríamos hablando en términos esperanzadores. Por eso me parece esencial la aportación de Sofía, en el sentido de que establece la necesidad de que el docente cuente, ya de entrada, con una autoridad institucional ya ampliamente reconocida por los padres de los alumnos, la propia directiva, los compañeros y, en definitiva, la sociedad toda.

Un profesor novato quizá hubiera arrojado la toalla, desesperado y desbordado por los problemas diarios. O incluso un docente avezado.
Voy a lo siguiente: no tendríamos que confiar tanto en el buen hacer del docente y en su autoridad personal para resolver los problemas de las aulas, ¿me entendéis? Ésa es una apuesta muy arriesgada. Muchos compañeros simplemente no lo resisten, y acaban con problemas psicológicos graves, como la ansiedad y la depresión. Jdelgado no ha contado con la autoridad institucional que debería tener por el hecho de ser la profesora. Cuanto más le ha faltado esa autoridad institucional, más autoridad personal ha tenido que tener. Muy bien por jdelgado, pero ya sabéis por donde voy.

La medida de hacer un seguimiento de esas cuatro variables del comportamiento es excelente. Aúna, como digo, la doble vertiente de presionar (sancionar la mala conducta, no hacer la vista gorda) y de motivar (dar ánimos al alumno para que cambie de actitud y conducta).

Pero deberíamos luchar por poder adoptar legalmente otras medidas de presión. Para mí es inconcebible que sea por ley imposible, o casi, tirar temporalmente a un alumno de clase por reventarla sistemática e indefectiblemente. Eso no se ve en ningún lado. Si te comportas mal en el cine, te saca el acomodador. Si te portas mal en un hospital, el de seguridad “te invita” a salir. Si alborotas en un teatro, igual; si haces el necio en una autovía con el coche, la guardia civil te denuncia o incluso te retira el carnet, etc. Se debe hacer todo lo posible para que un chico no tenga que ser temporalmente expulsado de clase, pero si nada funciona, la expulsión debería ser posible. Si a un alumno no se le expulsa de un lugar donde no sabe o no quiere comportarse bien, ese alumno está aprendiendo que su mal comportamiento no tiene consecuencias. Así no se puede hacer responsable a los jóvenes. La responsabilidad se aprende por las consecuencias de la conducta.

La posibilidad de expulsar temporalmente a alguien de clase (al margen de que se adopte paralelamente la medida de que el tutor hable con él en cada expulsión) sin tener que esperar a que el docente esté de los nervios, haría posible que muchos docentes sin experiencia o menos corajudos pudieran llevar el curso con más eficacia.

Cuando se objeta que con la expulsión de un chico problemático de clase, el profesor se quita un problema de encima, hay que decir claramente y sin complejos: “Efectivamente, para eso lo hago, y también porque así se lo quito a los alumnos responsables que sí desean estudiar”. Cuando las autoridades de tráfico le quitan el carné a un sujeto que ha demostrado no saber conducir civilizadamente, efectivamente “se están quitando un problema de encima”. Cuando el de seguridad expulsa del hospital a un señor que se niega a apagar el cigarro, también se está quitando un problema de encima. Por supuesto: es que no queremos esos problemas.

Los docentes deberían poder contar con la capacidad de tomar medidas de presión respecto de los revienta-clases mucho antes de que la presión contra ellos (los docentes) fuese demasiado grande. Y esto, estimados amigos, pasa necesariamente con trabajar duro para cambiar la mentalidad permisiva existente, tanto de docentes, como de padres, como de la Administración. A eso creo yo que se refería la excelente aportación de Sofía. Hasta que ese día llegue, tendremos que hacer uso de toda la autoridad de que dispongamos ya, sin hacer la vista gorda, tal y como han hecho jdelgado y otros docentes.


En resumen:
1. Hagamos uso de toda la autoridad personal e institucional con que ya contemos, como ha hecho jdelgado.
2. Luchemos por conquistar social y legalmente la autoridad institucional que nos permitiría desarrollar bien nuestro trabajo sin necesidad de tanto esfuerzo y sufrimiento personales, tal como propone Sofía al plantear la perentoriedad de cambiar la mentalidad permisiva de padres y Administración.

Gracias.
Un cordial saludo.
6/6/2008 08:24 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
curra
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Efectivamente 123raus, hay que luchar por recuperar social, legal y padegogicamente la autoridad, pero ejerciendola dentro de los centros, como una decisión de los CLAUSTROS, aprobada; es esta una medida de presion también con respecto a la Administración Educativa, y siempre poniendo estas medidas en conocimiento de los padres. ¿ Qué padres responsables no aceptarían esto ?
Saludos
6/6/2008 14:25 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
123raus
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Así es, curra, hay que darle un carácter oficial a todo esto. Pienso que si realmente queremos que las cosas cambien en los centros, los docentes tienen que creerse que pueden desafiar el actual estado de cosas. No hablo de insubordinación docente, pero sí de mentalidad desafiante: oponerse siempre que sea posible a esta situación de desautorización de los profesores. Más claramente: no debemos ahorrarnos el esfuerzo de discutir con los padres siempre que sea necesario, con calma y firmeza, y con la Administración. Esa discusión va a ser inevitable: nuestros derechos no van a caer de la chimenea. O presionamos o nos dejan sin espacio.
Para esto hace falta iniciativa personal y coraje. Es seguro que muchos docentes secundarán a los más valientes y voluntariosos.
Reclamamos solo la autoridad que nos permitirá cumplir con nuestra responsabilidad de educar a los menores. Nada más y nada menos.
Saludos.
6/6/2008 15:44 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
curra
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123raus, no lo podrías haber explicado mejor.......Gracias
9/6/2008 21:59 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
123raus
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Gracias a ti, curra.
13/6/2008 15:27 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
glicina
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Para quienes desean recuperar la autoridad
Conforta mucho saber que no se está solo. Es verdad que no es muy popular manifestar que se está a favor de la autoridad. La mayoría de la gente lo identifica con autoritarismo, y eso, creo, les asusta.
A propósito de este tema, siempre me viene a la memoria el artículo de Larra "El casarse pronto y mal", en el que el autor ya habla de dos formas de educación, euqivocadas ambas, y de lo necesario que es para el individuo, la familia y, por extensión, el país, una educación basada en un principio de autoridad, del "autoritarismo". De eso eso hace ya "algún tiempo".
De todas formas, es esperanzador saber que somos muchos los que estamos "por la labor".
1/11/2008 21:17 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
saramirana
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Sí .
Además creo que falta valentía, para hablar abiertamente de los problemas que surgen día a día en los centros. Para decir lo que se siente y se piensa sin complejos. Sin tener que sufrir en silencio o aisladamente muchas veces. Es lo que hay, es difícil, en general todos ponemos de nuestra parte, y queremos hacerlo lo mejor posible. Pero a veces hay que dejar a un lado lo correcto, la moderación o la clausura y gritar sin gritar a los cuatro vientos que hay cosas que se podrían mejorar, que deberíamos estar más unidos en los centros, más coordinados, ser más contundentes y eficaces, menos burócratas y alentadores de la desiria. Todo más simple y sencillo , con menos caminos abiertos y menos dudas. Ayudarnos entre todos en lugar de mirarnos al ombligo.
10/11/2008 16:47 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
Raus
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Sí, estimada contertulia, así es. Pero es fácil constatar que, por las razones que sean, los españoles parecemos estar condenados a estar divididos en cuestiones en que debería haber acuerdo general.

Ante hechos tan lamentables y graves como la obesidad infantil de nuestros niños, los numerosos casos de agresiones de niños a padres, de padres a profesores, de niños a niños; ante la incursión de nuestros jóvenes en el mundo de las drogas o del sexo sin protección y sin cabeza; ante el absentismo, fracaso y abandono escolares de gran parte del alumnado; ante todas estas cosas, Saramirana, resulta que no tenemos un diagnóstico compartido. No lo tenemos. Y, claro está, tampoco un tratamiento.

Es más, muchos se conforman pensando que en tiempos pasados todo era mucho peor. Y es falso. Llevamos camino de que, mediando el sentido común, no podamos ya afirmar que lo presente sea mejor que lo pasado. Además, importaría poco que otrora fuera peor. Lo de hoy es suficientemente grave como para preocuparse y dar la voz de alarma.
Una parte de los padres y profesores le echa la culpa de todo esto a lo mismo de siempre: a la televisión y a los valores del sistema capitalista. O a los métodos de enseñanza practicados en nuestras aulas, aduciendo que son caducos y que aburren a los críos. Hemos inventado el subterfugio y la irresponsabilidad sistemáticos.

Otra parte creemos que las causas principales hay que buscarlas en la permisividad paterna que está masivamente incardinada en muchísimos hogares. Y también en las prácticas permisivas de no pocos profesores. Hemos de buscarla en nosotros mismos. Según he leído en algunas fuentes y de otros compañeros, resulta que hay unos 5.500 padres que se ven obligados a denunciar a su propio hijo. Y esto es solo la punta del iceberg como se suele decir. El otro día en el telediario de la primera se nos dijo que 3.500 profesores había pedido ayuda al Defensor del Profesor por sufrir acoso, amenazas o agresiones de sus alumnos, o de los padres de éstos.

No se trata de negar la importancia de los métodos de enseñanza. Ni se trata de subestimar el influjo nocivo de las tentaciones consumistas a que están expuestos nuestros críos. Ahora bien, el problema es otro. Aquel niño que desarrolla lo que los psicólogos llamamos síndrome del emperador, lo desarrolla porque sus padres lo han consentido desde su más tierna infancia. Y estamos hablando de un trastorno de la personalidad muy grave, difícil de solucionar si no se trata a tiempo. Es corregible cuando el crío es pequeño, pero cuando éste llega a la adolescencia, la cosa pinta muy negra. Los padres que, debido a sus practicas permisivas, han causado el desarrollo de dicho síndrome en el hijo, pasan un infierno. Poco les importará que el crío apruebe o no las asignaturas. Se conformarán con que el crío no se meta en algún lío de drogas, sexo alocado, acciones delictivas, pandillas violentas; con que no les pegue a ellos mismos, etc. En efecto, lo de “menos” será si aprueba o no el curso o si saca una carrera.

Muchos han inventado la manera de echarle la culpa a cualquier cosa: la televisión, la tienda, Internet, el cine, etc., para explicar la conducta de los críos respondones o agresivos. Todo menos mirarse en el espejo y reflexionar: “¿No será que yo, como padre, lo estoy consintiendo y, además, he dejado que todas esa cosas (televisión, tienda, Internet…) estén ejerciendo un influjo malo en mi hijo? ¿No será que yo debería enseñar al niño que todos los deseos no pueden ni deben ser satisfechos?…”

Pero no, es preferible echarle la culpa a la sociedad, a los valores consumistas imperantes en ésta (como si éstos no estuvieran incardinados en la mente de cada cual), a la televisión, a las tentaciones de la tienda. Cada cual se va a la cama con la conciencia tranquila, creyendo que los valores de la sociedad sirven para esquivar el derechazo de las culpas o de la responsabilidad.

La tienda y sus encantos no deberían suponer mayor problema si los padres tomaran el mando de la relación. Que el crío se salga siempre con la suya es, a día de hoy, el mayor problema que nos embarga y nos embargará. Los efectos nocivos del síndrome del emperador no sólo los sufrirán los padres, sino toda la sociedad. Cuando esos niños malcriados se hagan mayores, no sé qué suerte correremos todos.

Lo irónico de todo esto (porque la ironía no descansa jamás) es que todos estos problemas nacen, precisamente, de proyectos políticos y sociales expresamente concebidos para acabar con todo tipo de relación despótica entre ciudadanos. El igualitarismo a ultranza nos ha traído esto: el síndrome del emperador para nuestros críos. El padre imbuido en corrientes psicológicas del desarrollo (como nos dice Calatayud), cree que es horrible imponerse al crío; que pasará por déspota si, ante el niño tozudo, se hace obedecer aun con métodos de presión moderada. Cree que debe dar ejemplo democrático y recurrir siempre a la palabra, el engatusamiento y la carantoña para convencer al niño. Cree que éste se traumatizará si le niega cualquier capricho, etc. Con estas ideas en mente es imposible educar a un hijo conforme a lo que, con buen criterio, exige la ley.

Incluso aunque supiéramos reaccionar en contra de la permisividad, ya sería bastante tarde. La cantidad de niños malcriados y con un master de emperador en el bolsillo se cuentan por miles y miles.
Pues estos pequeños emperadores se guían por impulsos egoístas y bajo la ley del más fuerte. La pesadilla de toda mente socialmente progresista se está haciendo realidad: una sociedad de sujetos que desarrollarán todos los prejuicios imaginables. Esos niños-emperador serán (son) xenófobos, racistas, nacionalistas a ultranza, sexualmente retrógrados, enemigos de la homosexualidad y la libertad sexual, hostiles con el débil o el diferente; hostiles con todo signo de inteligencia o cultura, etc.

Por otro lado, y como ve, esto, lamentablemente, tiene ya poco de “movilización” educativa. ¿Seremos capaces de llegar a algo?
Tal como veo el panorama me temo que no. Pero como puedo equivocarme, haré lo que esté en mano, que es muy poco.

Saludos.




(Última edición:: 18/11/2008 15:24)
17/11/2008 21:50 Vínculo - Ip: Registrado - Cita:
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