AGRESIVIDAD INFANTIL 
Isabel Serrano Pintado
Pirámide, Madrid, 1996
Nº de páginas: 186

Resumen y traducción: José Antonio Marina
 

COMENTARIO

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INDICE

CAPITULO 0. Introducción

La agresión infantil es tan común que se puede considerar casi universal. Sin embargo, para que los niños puedan llegar a ser adultos socializados, deben abandonar en cierta medida su comportamiento agresivo y aprender nuevos modos de expresión. Esto tiene el riesgo de pasarse al extremo contrario y hacer pasivos a los niños. La agresividad es relativamente deseable, entendiéndola como cierta dosis de combatividad. El niño no debe tener miedo a ejercer sus derechos.

Pero el comportamiento agresivo complica las relaciones sociales del niño y su integración. Además, según se puede concluir de estudios longitudinales (Roff y Wirt), un comportamiento excesivamente agresivo en la infancia puede ser un claro predictor de un intenso comportamiento agresivo en la edad adolescente y adulta. Por otro lado, se ha encontrado que la conducta agresiva durante la infancia predice una alta probabilidad de fracaso académico y de psicopatologías en la edad adulta (Wilson)

CAPITULO 1. ¿A qué nos referimos con el término?

La agresividad consiste en provocar intencionalmente daño a cosas o personas, y en este caso, puede ser físico o psicológico. Pueden dividirse de acuerdo a tres variables:

1.- Modalidad: física o verbal
2.- Relación interpersonal: directa o indirecta
3.- Grado de actividad: activa o pasiva (impedir que alguien alcance su objetivo)
4.- Objetivo: instrumental o emocional.Los niños de dos o tres años son muy agresivos.

Suelen dejar de serlo a los 4 o 5. Parece que existen diferencias sexuales. Los niños son más agresivos que las niñas, y de diferente manera. Las niñas demuestran su hostilidad verbalmente, los niños físicamente.

CAPITULO 2. Causas del comportamiento agresivo

Se han formulado varias teorías:

1.-Teorías activas. Son aquellas que ponen el origen de la agresión en impulsos internos.

1.1.- Biológica: Lorenz, Storr, Tinbergen, Hinde.

1.2.- Psicoanalítica. Teoría hidráulica de la personalidad. La tensión tiene que desfogarse. Exteriorización del instinto de muerte.

2.- Teorías reactivas.- La agresión es una reacción de emergencia frente sucesos ambientales:

2.1.- Teorías del impulso. Hipótesis de la frustración: Dollard y  Berkowitz. Los castigos severos: Eron, Banta, McCord. Bandura cree que es sólo un factor y no necesariamente el más importante. Davitz cree que la frustración funciona como activador, unas veces de la agresión y otras de la colaboración.                      

2.2.- Teoría del aprendizaje social. La agresividad se aprende. Por modelado, reforzamiento, factores situacionales, factores cognoscitivos.

La autora basa sus propuestas de intervención en la teoría del aprendizaje social.
Los comportamientos agresivos tienen como antecedente una situación conflictiva: Choque de los deseos del niño con otros niños. Choque con las órdenes de los adultos. Choque con los castigos o con la agresión de otros niños.
Hay que estudiar la adquisición de un comportamiento agresivo, y su mantenimiento.

                Adquisición.
El niño puede aprender a comportarse agresivamente mediante el modelamiento. Ve como se comportan los demás y los efectos que produce su comportamiento, por ejemplo, que se salen con la suya. Lo que refuerza los comportamientos. Bandura comprobó que los niños que habían visto a su modelo comportarse agresivamente lo imitaron al sufrir alguna frustración.
                Mantenimiento.
"Si un niño agrede físicamente a otro con éxito, es posible que en otras ocasiones posteriores, cuando le provoquen, emplee nuevamente la agresividad física. Mientras que si salió mal librado del combate, tenderá a evitar la pelea. El responsable del mantenimiento es el reforzamiento. Hay un tipo de refuerzo que pasa normalmente desapercibido. Nos referimos a la atención prestada al niño tras la emisión de una conducta agresiva. La atención es uno de los reforzadores sociales más potentes. Pintkston instruyó a un maestro de guardería para que ignorara la conducta agresiva de un niño pero prestase atención al niño que había sido atacado. Informaron que disminuyó la conducta agresiva del niño y aumentó su conducta socialmente deseable, en especial cuando el maestro le atendía si entablaba una interacción no agresiva con otros niños.

Factores que influyen en la conducta agresiva:

1.- La familia.

 a.- El tipo de disciplina.

 b.- La incongruencia en el comportamiento de los padres.

 c.- Relaciones deterioradas entre los propios padres.


2.- El ambiente.

Menciona el barrio, y tendría que mencionar también la escuela. Hay escuelas más violentas que otras.


3.-  La fisiología.


4.- Déficit de habilidades necesarias para afrontar los conflictos.
Bandura indicó que la ausencia de estrategias verbales a menudo conduce a la agresión. Camp encontró que los chicos agresivos mostraban deficiencias en el empleo de actividades lingüísticas  para controlar su conducta. Cuando se les entrena para verbalizar la agresividad ésta disminuye. Meichenbaum propone las técnicas de autoinstrucciones para limitar la agresividad.

CAPITULO 3. Evaluación de la conducta agresiva

Podemos conceptualizar la conducta agresiva de los niños como una ecuación en la que intervienen los siguientes factores:

E.- Estímulos antecedentes de la conducta
O.- Organismo que responde: elementos fisiológicos y comportamentales
R.- Respuesta
C.- Consecuencias.

Si son positivas refuerzan la conducta. Es necesario definir con claridad la conducta que se considera agresiva. Identificar los antecedentes y los consecuentes del comportamiento, para saber si estamos favoreciendo los comportamientos que queremos evitar. La evaluación del niño (O) es la más compleja. Necesitamos saber si posee las habilidades cognitivas y conductuales para responder a las situaciones conflictivas que puedan presentársele. Su capacidad de mediación verbal. El modo como interpreta una situación. Los métodos de evaluación son: entrevistas, escalas y cuestionarios, observación natural, observación análoga y autorregistro. La autora relaciona los instrumentos publicados para evaluar el comportamiento agresivo (p.74).

CAPITULO 4. Tratamiento del comportamiento agresivo

Conviene distinguir entre los siguientes procedimientos:

                 1.- Procedimientos para controlar los antecedentes.

Modelar los comportamientos no agresivos. Reducir la exposición a modelos agresivos, reducir los estímulos desencadenantes, reducir las situaciones favorecedoras (por ejemplo, falta de vigilancia en los recreos)

                2.- Procedimientos para controlar las consecuencias.

Eliminar las consecuencias reforzadoras, para conseguir la extinción de la conducta (en otras palabras, que el niño no se salga con la suya), castigos (tiempo fuera, retirar algún otro elemento agradable, reprimendas, sobrecorrección). El uso del castigo debe ser racional y sistemático, como elemento educativo y no como “pena” por lo que se ha hecho. El niño debe aprender a valorar las consecuencias de sus propios actos. Hay que hacer advertencias al niño antes de castigarle, para que comprenda el significado. Los niños aprenden más rápidamente si  se combina el castigo con reforzamientos positivos, que si se aplican sólo castigos.

                3.- Reforzamiento diferencial

Consiste en reforzar otras conductas emitidas por el niño, excepto las que deseemos eliminar.

1.- Reforzamiento de omisión: reforzamos al niño cuando lleva un tiempo sin emitir conductas agresivas.

                2.- Reforzamiento de conductas incompatibles.

                4.- Entrenamiento en habilidades sociales


Dependiendo del tipo de habilidad que se considere que el niño debe adquirir, se entrena una serie de conductas u otras. Por ejemplo, cuando se entrena en habilidades de juego cooperativo en niños, los componentes básicos son:

·         Iniciación social (como se inicia la participación), preguntar y responder, saludos a los compañeros, jugar o participar en la tarea, proximidad, cooperar/compartir, responsividad afectiva y elogio de los compañeros  (Kelly,J.A.: Entrenamiento en habilidades sociales, DDB, Biulbao, 1992). La autora proporciona ejemplos prácticos de cómo realizar estos entrenamientos.

                5.- Entrenamiento en habilidades de resolución de problemas

                6.- Procedimientos de autocontrol

·         Técnicas de relajación, “método de la tortuga” (utilización de la metáfora de la tortuga para darse un tiempo de reflexión)

                7.- Autoinstrucciones

1.       El entrenador realiza una tarea de resolución de problemas describiendo la estrategia en voz alta.

2.       Instruye al niño sobre cómo realizar la tarea.

3.       El niño lleva a cabo la tarea, hablándose a sí mismo en voz alta. 4) El niño la realiza dándoselas en voz baja.

4.       El niño guía su propio comportamiento mediante instrucciones internas.

8.- Procedimientos de autorregulación

9.- Intervenciones basadas en el modelo de procesamiento de la información


Las situaciones son interpretadas cognitivamente, y hay sesgos de interpretación que favorecen las conductas agresivas.

CAPITULO 5. ¿Qué pueden hacer los padres y los profesores para modificar el comportamiento agresivo del niño?

Los programas han de hacerse en casa y en la escuela. Cambiar conductas es un proceso lento, en el que hay que ser perseverantes. Algunos consejos prácticos son:

                1.- Defina la conducta a evitar

                2.- Determine la frecuencia de la conducta

                3.- Defina funcionalmente la conducta

4.- Decida que procedimientos va a utilizar para modificar la conducta de su hijo. Recomienda métodos concretos para problemas concretos, siguiendo las indicaciones de Pineda, L.A. y otros: Modificación de conductas problema en el niño, México, Trillas, 1978   

                5.- Ponga en práctica el plan

                6.- Evalúe los resultados del programa

                7.- Prepárese para desvanecer el programa una vez que el problema se haya resuelto.

CAPITULO 6. ¿Cómo se pueden prevenir los comportamientos agresivos en los niños?

Hay tres tipos de prevención. La primaria tiene como objetivo evitar la aparición del trastorno. La secundaria, implica la identificación de grupos vulnerables. La terciaria es similar al concepto de rehabilitación.Para prevenir el comportamiento agresivo la mejor estrategia consiste en disponer el ambiente de modo que el niño no aprenda a comportarse agresivamente. La conducta de los adultos al enfrentarse a los conflictos tiene una gran importancia.

En ningún caso el niño debe conseguir lo que quiere dando patadas o gritando. Si aún el niño no ha aprendido a pedir las cosas calmadamente, déle instrucciones acerca de cómo debe hacerlo y refuércele con una sonrisa o un “así me gusta”.

No olvide que sin darnos cuenta podemos estar reforzando conductas agresivas.El potencial de las escuelas para promover la salud mental de los chicos se reconoce desde hace tiempo. Las escuelas juegan un papel muy significativo en la adaptación del niño a la sociedad. Los profesores pueden hacer uso de los mismos procedimientos que hemos recomendado a los padres.

CAPITULO 7. A modo de ejemplo

La autora propone el modo de abordar el siguiente caso: se trata de A.B., una niña de diez años de edad. Es la más pequeña de cuatro hermanos. Su padre, viudo, está bajo tratamiento psiquiátrico, bebedor poco habitual, se niega a que la niña vaya con la familia materna. A.B. va poco a casa, sólo en vacaciones y fines de semana, es considerada en el centro como agresiva con las niñas (física y verbalmente) y con los adultos (verbalmente). No acepta que los educadores presten atención a sus compañeros. Constantemente está gritando. Podríamos decir que trata de llamar la atención de los adultos.