BULLYNG EN LA ENSEÑANZA SECUNDARIA 
Keith Sullivan, Mark Cleary y Cinny Sullivan
Ceac, Barcelona, 2005
Nº de páginas: 0

Resumen y traducción: José Antonio Marina
 

COMENTARIO

Me parece muy buen libro, con un análisis serio y claro del fenómeno del acoso, y con propuestas de solución convincentes. Cada capítulo se centra en el análisis de un caso concreto, lo que acerca la teoría a la práctica diaria.
INDICE

CAPITULO 1. Qué sabemos sobre el acoso escolar en la enseñanza secundaria

El acoso escolar es un acto o una serie de actos intimidatorios y normalmente agresivos o de manipulación por parte de una persona o varias contra otra persona o varias, normalmente durante un cierto tiempo. Es ofensivo y se basa en un desequilibrio de poderes.

Una de las cuestiones más importantes que se desprenden de diversos proyectos de investigación (Adir et al, 2000; Smith, 1999: 83, por ejemplo) es que la mayoría de las víctimas de la intimidación se muestran poco dispuestas a explicar su experiencia a nadie.

Los años de la adolescencia suelen ser muy turbulentos, y los adolescentes pueden mostrarse perturbados por muchas razones. Si un joven está afligido, algunas veces puede ser difícil saber si su actitud es “normal” o si se debe a que pasa por algunas dificultades, como el buillying. Los siguientes son algunos de los síntomas que pueden mostrar las jóvenes víctimas del bullying.

1.- Presentan lesiones físicas.
2.- Pierden prendas de ropa o éstas están rotas.
3.- Roban dinero (para darlo a sus atormentadores o para volver a comprar lo que éstos les han robado).
4.- Desaparecen sus pertenencias.
5.- Muestran unos cambios de humor muy acusados.
6.- Su rendimiento escolar baja.
7.- Se muestran reticentes a ir a la escuela.
8.- Parecen no tener amigos.
9.- Vuelven a casa muy pronto después de las reuniones con sus amigos.
10.- Se muestran evasivos y poco comunicativos.

Los acosadores. Para abordar este problema, creemos que es importante no ofrecer afirmaciones irrevocables; en su lugar, es mejor comprender el proceso de intimidación.
La característica más importante de los acosadores es que saben cómo deben utilizar el poder. Las personas que se encuentran en una posición de liderazgo disponen normalmente del mismo tipo de poder; la cuestión central es cómo lo utilizan. Según las investigaciones, existen tres tipos de acosadores:

1.- Acosador inteligente.
2.- Acosador poco inteligente.
3.- Acosador víctima.

En la literatura suelen identificarse tres tipos de víctimas:
1.- Víctima pasiva.
2.- Víctima provocadora.
3.- Intimidador victima .

En nuestra construcción del bullying, los espectadores son más importantes en la solución final que los mismos intimidadores o víctimas (ver el capítulo 8 para más detalles). Sin la participación positiva de los espectadores no existe ninguna solución para el acoso escolar; y, al mismo tiempo, éste solo puede continuar si los espectadores lo permiten.

Los espectadores asumen normalmente varios roles dentro de la dinámica de la intimidación.
1.- Compinches.
2.- Reforzadores.
3.- Ajenos.
4.- Defensores.

CAPITULO 2. Adolescencia

En ninguna otra etapa del desarrollo humano los cambios son tan rápidos, profundos e impredecibles, como en la adolescencia. Durante estos turbulentos años, los individuos pasan por un proceso que varía de persona a persona, pero que inevitablemente provoca un rápido desarrollo físico, cambios de humor, crisis de identidad, escaramuzas hacia áreas periféricas y extremas del comportamiento humano, y una progresión que adquiere formas y velocidades distintas para abandonar el mundo cerrado y seguro de la infancia y la familia, y entrar en el mundo abierto e inseguro de la juventud y la edad adulta.

Generalmente, el inicio de la adolescencia coincide con el paso de los estudiantes a la escuela secundaria. Los cambios siempre son problemáticos, y en muchos casos los niños deben enfrentarse a dos transiciones muy importantes al mismo tiempo: entrar en la pubertad y empezar en una nueva escuela. Muchos también se encuentran con un nuevo grupo de iguales y un sistema escolar diferente. Después de ser los estudiantes de mayor edad de su escuela, de repente se encuentran con que son los más jóvenes, los más pequeños y los menos poderosos del nuevo ambiente.

CAPITULO 3. El clima social de la escuela secundaria

Los estudiantes de primer año que llegan a la escuela secundaria entran en una cultura totalmente nueva. Las diferencias entre la escuela primaria y la secundaria son tan grandes que, más que un proceso de transición, es un cambio cultural repentino. Estas diferencias incluyen las siguientes:

- Las escuelas primarias suelen ser pequeñas y las escuelas secundarias grandes. Incluso cuando una escuela secundaria es relativamente pequeña, siempre es mucho mayor que la escuela a la que iba antes el estudiante.
- Las escuelas secundarias suelen estar más normalizadas, sus actividades siguen un plan de estudios y son más impersonales que las escuelas primarias.
- En la escuela primaria, los estudiantes tienen un único profesor con el que pasan la mayor parte del tiempo. En las escuelas secundarias, los estudiantes tienen profesores diferentes para cada asignatura. Su tutor es alguien a quien normalmente ven solo una vez al día.
- Los profesores de la escuela primaria dedican sus esfuerzos a enseñar a sus alumnos, mientras que los profesores de la escuela secundaria se dedican a enseñar su asignatura.
- Los estudiantes de primer año experimentan la pérdida de un adulto significativo, ya que dejan de tener un único profesor.
- En la escuela primaria, los estudiantes suelen estar juntos con el mismo grupo social cada día a lo largo de todo el año. Sin embargo, en la escuela secundaria forman parte de diferentes clases al cambiar de una asignatura a la otra a lo largo del día.
- En la escuela secundaria se da mucha más importancia al plan de estudios, a los logros académicos y a la evaluación, de manera que se establece una distinción más clara entre los que son aptos y los que fracasan o se encuentran en una situación de riesgo. Estas diferenciaciones académicas se presentan de muchas maneras y crean subculturas y microculturas dentro de la escuela.
- Los estudiantes de la escuela primaria suelen vivir en la misma localidad, y muchos de sus compañeros de la escuela también son vecinos. En la escuela secundaria los alumnos proceden de un área más amplia, y hay muchos menos compañeros de clase que también sean vecinos.
- Las poblaciones estudiantiles de la escuela secundaria proceden de diversas comunidades socioeconómicas y étnicas, lo que normalmente crea unas relaciones sociales complejas que son un reflejo de los problemas que afectan a la sociedad en general donde se encuentra situada la escuela.
- Los estudiantes de la escuela secundaria tienen más probabilidades de ser anónimos si no tienen éxito académico y social.

CAPITULO 4. Seamos honestos al valorar el comportamiento de las escuelas

Las escuelas han visto que, incluso con la mejor de las intenciones, los problemas como el acoso escolar son muy difíciles de solucionar. La idea de implicar no solo a los profesores y los administradores, sino también a los estudiantes, los padres y los miembros eruditos de la comunidad a la hora de crear los cimientos de la comprensión mutua, el apoyo y la solución de problemas, cimientos tales, recibe el nombre de enfoque escolar general. Este enfoque significa, simplemente, que se consultará a todos los implicados y que se aprovechará su experiencia para afrontar el problema. Se trata de un cambio tanto de actitudes como sistémico.

Las escuelas que creen que aplican un enfoque escolar general suelen estar encabezadas por directores que han leído la literatura, conocen las estadísticas y buscan el éxito de su centro.

Existen otras respuestas que pueden oírse habitualmente en las escuelas. Estas incluyen:

1.- “Esto aquí no ocurre (porque no lo toleramos)”
2.- “Estamos demasiado ajetreados para ocuparnos de ello”.
3.- “Se da demasiada importancia a la intimidación.
4.—“Sí, es una buena idea, pero ya le hacemos frente”.
5.- “Tolerancia cero”

CAPITULO 5. Cómo contribuyen los profesores a la cultura de la intimidación

Igual que en los padres, los estilos de los profesores pueden dividirse en tres tipos:

1.- autoritarios.
2.- permisivos.
3.- democráticos.

Un análisis de la literatura sobre las buenas prácticas pedagógicas revelan un apoyo universal al estilo democrático. el profesor democrático tiene un control manifiesto del entorno del aula y una agenda y unos propósitos claros y al mismo tiempo anima a los miembros individuales de la clase a desarrollar su autodeterminación e independencia dentro de unos límites razonables.

Existen varios tipos de respuestas de los profesores al acoso escolar. en una escuela segura, es decir, aquella que establece estructuras de gestión, políticas y de procedimientos, ningún profesor se encontrará luchando por responder a la intimidación desde su filosofía y experiencia personales, ni actuando de una manera poco sistemática y de cualquier modo. al contrario, tendrá el apoyo de unos procedimientos claros dentro de una red de respuestas sistemáticas que formarán parte de un enfoque escolar general. pero existen otras situaciones en las que los profesores contribuyen, sin darse cuenta de ello, a fomentar la cultura de la intimidación. y esto es precisamente de lo que trata este capítulo.

CAPITULO 6. LOS PADRES, las otras víctimas

Los padres son las víctimass secundarias del bullying, y pueden verse marginados tanto por los adolescentes implicados en él como por la escuela. Cuando su hijo es el acosado, los padres desean que esto termine. mientras que el niño se siente impotente, los padres normalmente se indignan y toman medidas, como por ejemplo, ir a la escuela para intentar solucionar el problema. Cuando lo hacen, las escuelas algunas veces los tratan como si ellos fueran parte del problema, cuando en realidad deberían ser parte de la solución.

El bullying se aprovecha de una cultura del secretismo, del poder desproporcionado y de la coacción constante, y las víctimas normalmente no explican que sufren acoso. Si informan a algún profesor sobre la cuestión, algunas veces se les dice que deben solucionarlo por su cuenta, que no sean cobardes o que se marchen y se dejen de historias. Niños y adolescentes no hablan de su problema por diversas razones:

1.- No quieren parecer incapaces.
2.- Quieren solucionar sus problemas por su cuenta.
3.- Tienen miedo de que los acosadores descubran que han hablado con algún adulto.
4.- No quieren que sus padres se preocupen.
5.- Tienen miedo de que los padres tengan una reacción excesiva y empeoren las cosas.
6.- Sienten vergüenza por el hecho de que esto les suceda a ellos.
7.- Creen que la culpa es suya.
8.- Pueden ser incapaces de expresarse, tener poca confianza, sentirse confusos o no tener claro lo que deben hacer.

La acentuación del problema hace que los padres se enteren y decidan intervenir. Pero a los padres les resulta a veces difícil acudir a la escuela en caso de intimidación porque:

1.- No tienen demasiada confianza.
2.- No creen que tengan ningún derecho.
3.- Son analfabetos o no saben expresarse.
4.- Proceden de otra cultura.
5.-No hablan la lengua local.

Los autores narran un interesante caso en que los padres de un chico insistieron para que una escuela afrontara un prolongado y peligroso caso de bullying ante la incomprensión del director de la escuela, de los profesores e incluso de los otros padres.

CAPITULO 7. Desarrollar un enfoque escolar general

Si en algo están de acuerdo los expertos en el acoso escolar es que la manera más efectiva en que una escuela puede abordarlo es mediante la adopción de un enfoque escolar general. Este enfoque es el trabajo de base sobre el cual puede construirse una actitud contraria a la intimidación. Si una escuela no está comprometida no sólo con el enfoque escolar general, sino también con la adopción de los valores y creencias que lo sostienen, este ejercicio ofrece muy poca protección. Aunque este enfoque no es una garantía de éxito, sí que es una parte esencial de la lucha contra el comportamiento intimidador.

El éxito de esta estrategia pivota sobre la implicación de todos los miembros de la comunidad escolar a la hora de acordar una definición de este comportamiento, y su participación en el desarrollo y la implementación de un enfoque para hacerle frente. Es decir, toda la escuela trabaja conjuntamente para llegar a una comprensión común de la intimidación y después, utilizando este conocimiento compartido, desarrolla estrategias para actuar contra este comportamiento. Básicamente se trata de una metodología muy simple y, tal como han descubierto muchos proyectos de investigación, una metodología que funciona. Este enfoque fue desarrollado en Escandinavia por Dan Olweus y después refinado en el reino Unido por Sharp y Smith. Fue una de las pocas intervenciones juveniles que recibió la aprobación de una comisión de investigación del Congreso de Estados Unidos, a finales de la década de los noventa.

Las seis etapas de enfoque general:
1.- Adquirir conocimientos y experiencia
1.1.- Leer la literatura disponible sobre el acoso escolar.
1.2.- Familiarizarse con las definiciones aceptadas y los programas disponibles.

2.- Convencer a grupos claves de que la iniciativa contra el acoso escolar es vital, incluyendo:
2.1.- Director
2.2.- Consejo escolar.
2.3.- Equipo de dirección de la escuela.
2.4.- Personal docente.
2.5.- Estudiantes más antiguos.

3.- Formar un grupo de planificación para desarrollar un enfoque escolar general genuino.

Debe ser pequeño (de 6 a 10 miembros), debe tener influencia (un miembro del consejo escolar, un miembro de la dirección), debe estar motivado y debe estar familiarizado con la gestión del cambio:

4.- Desarrollar un plan de acción.

5.- Implementación: poner el plan en acción.
5.1.- Investigar: realizar una investigación interna utilizando encuestas entre los estudiantes y observaciones.
5.2.- Concienciar/consultar: utilizar esta información para concienciar de la intimidación dentro de la comunidad escolar. Iniciar un proceso de consulta.
5.3.- Desarrollar una definición acordada del acoso escolar.
5.4.- Desarrrollar una política.
5.5.- Intervenciones : aplicar un programa de intervención muy meditado, que incluya procesos y estrategias contra el acoso escolar que servirán de apoyo a los objetivos de la polìtica.

6.- Evaluación.
Un proceso de evaluación permite valorar el éxito del programa y, si es necesario, reorientar la iniciativa.

CAPITULO 8. El poder de los espectadores

En la mayoría de las situaciones de acoso escolar, el poder real radica en el grupo de iguales. La intimidación es normalmente una actividad de grupo. Aunque a veces se produce una situación de uno a uno, realmente sólo aparece si hay una “audiencia”. Si el grupo de iguales rechaza el acoso, el viento que lo empuja dejará de soplar y éste no podrá seguir avanzando Los espectadores son, por lo tanto, el recurso sin explotar que puede conseguir que deje de existir el acoso escolar. Todo lo que tiene que hacer es dejar de quedarse a un lado, adoptar un papel activo y retirar su aparente apoyo al acosador.

No obstante, este cambio es muy difícil de conseguir si no estimula y apoya de una manera muy firme. La sociedad nos suele enseñar que la mayoría de las cuestiones que suceden a nuestro alrededor no nos incumben en absoluto. Esta actitud alimenta y esconde un ciclo de miedo y de culpa a la vez. Asumir responsabilidades y actuar con compasión y conciencia social no es nada fácil,

La cultura de los adolescentes refleja este tipo de actitud demasiado pronto. Normalmente, el código de los adolescentes es que no deben denunciar a sus amigos y que no deben confiar en los adultos. En el contexto de la escuela, esta separación se ve reforzada por los profesores de los estilos tanto autoritario como permisivo, cuyas respuestas a las intervenciones o solicitudes de intervención de los profesores por parte de los estudiantes suelen generar comentarios del tipo: “No me gustan los soplones”, “Tu no tienes nada que ver con esto”.

Aunque los espectadores desde un punto de vista analítico forman un grupo orgánico, éstos no son conscientes de su identidad y no tienen forma ni dirección. Como individuos buscan desesperadamente su encaje y están muy ocupados consiguiendo un estatus y un rol. No son conscientes de la dinámica de la que forman parte y, normalmente, están abiertos a las instrucciones procedentes de cualquier fuente.

Hay coacciones para que los espectadores no intervengan. Las más frecuentes son:
1.- Si me apoyas, no te acosaré.
2.- Has visto lo que he hecho, ahora no pretendas evitarlo.
3.- Ya has visto lo inútil que es, se merece todo lo que recibe.
4.- Ni tan siquiera puede defenderse, no merece vivir.
5.- Sabes que tengo razón, la víctima será siempre un perdedor.
6.- Si le prestas tu apoyo, tú también serás un perdedor.

No obstante, aunque éste parezca un sistema inmodificable, en realidad es permeable y existen maneras de entrar y salir de él. A partir de los estudios realizados de los espectadores, queda claro que en la mayoría de los casos estos se sientes incómodos por el hecho de formar parte del acoso escolar.

Puede ayudarse a los espectadores a desarrollar sus habilidades de toma de decisiones y a defenderse entre ellos. Con una guía y un liderato adecuados, puede ayudárseles a empatizar y convertirse en activos, comprometidos y responsables, igual que lo serían en una sociedad ideal.

Es importante fomentar comportamientos activos, porque la pasividad –en las víctimas y en los espectadores- facilitan la aparición de los intimidadores, que suelen ser muy activos.

CAPITULO 9. Práctica docente democrática

Algunos estilos docentes son más efectivos que otros y tienen más posibilidades de contribuir a un entorno de aprendizaje positivo y seguro. Cuando un profesor es democrático, ejerce de lider mediante el ejemplo, deja muy claro lo que es aceptable y lo que no lo es, es coherente con sus ideas, presta atención a cada estudiante, y nunca utiliza la burla ni el sarcasmo como una herramienta para gestionar la clase.

Para ser consistentes, es importante que la idea de crear una cultura segura para los estudiantes se aplique también a los profesores. Aquellos que tengan dificultades deberán recibir el apoyo del sistema, igual que los estudiantes. Aunque prácticamente todos los profesores jóvenes necesitan un cierto tiempo para desarrollar sus habilidades docentes, de vez en cuando los más experimentados también tienen dificultades con un alumno, un grupo o una clase. En muchas instituciones y entre profesores experimentados, puede encontrarse una cultura en la que, cuando las cosas van mal, se busca una cabeza de turco o se esconde el problema bajo la alfombra. De la misma manera que los intimidadores esconden su comportamiento disfuncional o lo disimulan como algo diferente, los profesores pueden pensar que deben esconder su bajo rendimiento, algunas veces la escuela ya lo hace por ellos.

Para evitarlo, debe adoptarse el enfoque de Ninguna Culpa o enfoque para la solución de problemas. Al hacerlo, la escuela reconoce abiertamente que todos los profesores, en algún momento, tendrán dificultades con un individuo o una clase, y que la mejor manera de abordarlas para solucionar los problemas es abiertamente y entre toda la escuela. Del mismo modo que cuando se utiliza el enfoque de Ninguna Culpa entre los niños, esto permitía que se produzca un cambio significativo, en este contexto, el cambio será la manera en que los profesores abordarán los problemas pedagógicos. El punto principal para solucionar estos problemas es que los profesores deben saber que están seguros cuando son honestos con sus dificultades.

Recomiendan el método de “la ventana rota”, una estrategia de la policía de Nueva York que dio prioridad a resolver los delitos más pequeños, con el resultado de que hubo un descenso general en el número de delitos. La creencia básica de este enfoque en la escuela es que si las mínimas violaciones de los derechos de un individuo se abordan correctamente, el nivel de estas violaciones no irá a más.

CAPITULO 10. Qué hacer cuando aparece el acoso escolar

Aunque se hayan puesto en práctica con éxito todo el programa, el acoso puede aparecer. Por eso los profesores deben estar preparados para seguir un procedimiento adecuado y no dejarse llevar por sus sentimientos de rechazo o de indignación.

1.- Cuando un padre acude a un miembro del personal de la escuela con una queja sobre alguna intimidación, deberá escuchársele y deberá tenerse en cuenta su queja con el objeto de solucionar el problema, y deberá integrársele dentro del sistema contra el bullying para que pase a formar parte de la solución.

2.- Cuando un estudiante explique a un profesor que le están acosando, o que sabe de alguien que sufre intimidación, deberá ser escuchado, y no debe tener ninguna duda de que sus preocupaciones se están atendiendo.

3.- Los profesores deben estar totalmente familiarizados con los procedimientos contra la intimidación en la escuela. Los pasos de este proceso pueden imprimirse en pequeñas fichas plastificadas, que se repartirán a todo el personal, de manera que todos podrán apoyar la política escolar.

Incidente de acoso escolar: respuesta inmediata.
1.- Tener noticia del incidente.
2.- Comprobar que la víctima esté segura
3.-No tomar ninguna medida inmediata contra los autores. Ser imparcial y considerado.
4.- Explicar el incidente al coordinador contra la intimidación.
5.- Registrar el hecho por escrito.

Incidente de acoso escolar : respuesta a medio plazo.
1.- Decidir quien va a trabajar en este caso (preferentemente dos personas)
2.- Instantánea/diagnóstico: en qué punto puede incluirse este incidente dentro de la lista de evaluación del incidente de acoso.
3.- Plan de acción: la respuesta debe estar a la altura del incidente.

Cualquier escuela que tenga una política efectiva contra la intimidación ya habrá designado a su equipo de expertos. Estas serán personas con unos conocimientos reconocidos y tendrán unas funciones muy concretas, como implementar los procedimientos, apoyar a los profesores y ayudar a crear, desarrollar y sostener un entorno seguro.

CAPITULO 11. Utilizar el currículo para comprender y enfrentarse al acoso escolar:”En la cafetería”

En Nueva Zelanda, el problema del bullying se ha abordado muy seriamente, y los curriculos tanto de salud como de sociales ofrecen plazas para que los profesores de la escuela secundaria puedan recibir formación sobre este tema. Según la policía de Nueva Zelanda se trata de una cuestión muy preocupante para un gran número de estudiantes.

En clase se debe enseñar a los alumnos a examinar diversos escenarios de acoso, para determinar qué es y qué no es acoso escolar, y para que desarrollen una definición.

Resulta muy útil escenificar un problema concreto. Por ejemplo, un acto de intimidación en la cafetería. Se analiza y se buscan estrategias y soluciones. Se discuten hasta que haya un acuerdo y entonces se vuelve a analizar lo sucedido en la cafetería. “Ahora ya no tienen ninguna duda de que los espectadores deben pasar a ser activos, que los acosadores deben ser conscientes de la desaprobación de sus iguales, y que a la víctima no le vendría mal algo de ayuda. Tienen claro que no es la víctima la que debe buscar cómo detener el acoso que sufre; se dan cuenta de que todos deben formar parte de la solución. Pero también saben que este cambio sólo podrá producirse en una escuela que haga todo lo posible para crear un entorno seguro.

CAPITULO 12. Aprovechar el liderato estudiantil

Todas las descripciones del liderato muestran las características principales del poder y del estatus. Puede definirse como “proceso de organización, a través de la negociación, para conseguir una influencia aceptable sobre la descripción y gestión de problemas dentro de los grupos y entre ellos”. El liderato también puede definirse como “una relación de influencia entre los líderes y los seguidores que buscan unos cambios reales que reflejen sus propósitos mutuos”. La literatura sobre el liderato en los negocios lo identifica como instrucción, capacitación, estímulo, facilitación, inspiración, modelo, administración y clarividencia, mientras que el papel tradicional de la dirección es jerárquico y de control.

Los líderes pueden ser positivos o negativos, y los que intimidan suelen ser líderes negativos. Utilizan su poder y estatus de una manera antisocial. “Un acosador es una persona que se comporta de una forma que puede satisfacer sus necesidades de emoción, estatus, beneficios materiales o procesos grupales, y no reconoce ni busca satisfacer las necesidades y los derechos de quienes resultan afectados por su comportamiento”.

Nosotros sostenemos que si una escuela reconoce las cualidades de liderazgo no sólo de los líderes positivos sino también de los negativos, y ofrece una plataforma para que experimenten el éxito, existen muchas posibilidades de conseguir resultados positivos para los individuos implicados, sus compañeros de clase y la escuela en general”.

Los autores describen el método para formación de líderes empleado por Mark Cleary.

CAPITULO 13. Aprendizaje a través de la escenificación de un caso de acoso escolar

Si el acoso escolar necesita una audiencia, vamos a representar una obra. En ella aparecen el autor, la víctima, los espectadores, que pueden escoger entre implicarse activamente en el acoso, estimulas el acoso, mirar, alejarse, tener un papel indefinido, ponerse del lado de la víctima.

En este libro sostenemos que en el acoso escolar, aunque los papeles centrales parecen ser los del acosador y la víctima, si los espectadores, como individuo y como grupo, asumen su poder (que normalmente tienen por cuestión de número), éstos pueden detener la intimidación, La pregunta que surge ante esta afirmación es “¿Entonces, por qué no lo hacen?”. El objetivo de este capítulo es responder a ésta y a otras preguntas importantes.

Los autores recomiendan realizar una sesión con un grupo de alumnos –de 10 de la mañana hasta media tarde), con los siguientes objetivos:
1.- General una definición consensuada del acoso escolar
2.- Identificar los escenarios de acoso habituales, basándose en las experiencias y observaciones de los participantes.
3.- Escribir y representar una serie de obras
4.- Utilizar el proceso dramático para desarrollar estrategias efectivas contra la intimidación.

CAPITULO 14. La tutoría de iguales

Se trata de una estrategia contra el acoso escolar práctica y efectiva. Implica que los estudiantes de mayor edad y con más experiencia utilizan sus habilidades y energías para ayudar a detener la intimidación mediante su apoyo a los más jóvenes. Pueden hacerlo de las siguientes maneras:

1.- Ayudando a las víctimas a recuperarse de un acto de acoso y a evitarlo.
2.- Ayudando a los autores a desarrollar maneras de comportarse más útiles.
3.- Prestando su apoyo a los espectadores para que encuentren la fuerza para resistirse y oponerse a la intimidación.
Describen el proceso de diseño de un programa, selección de los candidatos, preparación de los tutores.

CAPITULO 15. Cambiar la dinámica social: el enfoque de Ninguna Culpa

Es mucho mejor que todos los implicados en la dinámica de intimidación pasen a formar parte de la solución, en lugar de formar parte del problema. George Robinson y Barbara Maines crearon un programa pragmático y de gran éxito que se conoce como el enfoque Ninguna Culpa. Representa una respuesta prosocial al acosos escolar. Una reacción común puede ser castigar al acosador o buscar venganza, mientras que este enfoque huye de este ciclo de culpas y, de esta manera, reduce las reacciones, las actitudes defensivas y el rechazo. En lugar de centrarse en quien lo hizo y por qué, se centra en los sentimientos de la víctima y en lo que puede hacer el grupo social que la rodea (incluyendo al intimidador) para que las cosas vayan a mejor. Es un enfoque que incluye a todo el mundo y que habilita socialmente.

A diferencia de la justicia reconstituyente o los modelos de gestión de conflictos, este enfoque puede utilizarse sin necesidad de que haya un acuerdo básico sobre cuáles han sido los hechos y los problemas. La verdad es que la víctima sufre, y para detener este sufrimiento no es necesario repartir culpas. El contexto de castigo-culpa es un entorno que se realimenta a sí mismo: el acosador “castigará” más a la víctima si él mismo resulta castigado. Todo lo que consigue este castigo es sostener esta dinámica.

¿Por qué funciona?
1.- Lo primero que hace el enfoque de Ninguna Culpa es centrarse en cómo se siente la víctima. Centrándose en los sentimientos y no en lo que ocurrió, o en quién hizo qué, la atención se aparta de la culpa, la causa y la secuencia, y se centra en la empatía, que es el catalizador más potente para provocar un cambio en esta dinámica.
2.- El enfoque de Ninguna Culpa hace que el acosador y los que le apoyan reflexionen sobre el impacto de su comportamiento.
3.- Implica a los espectadores y a los estudiantes no implicados en la búsqueda de una solución al problema. Se les fuerza a implicarse.
4.- Se pide la ayuda de los miembros del grupo. El profesor implicado deja muy claro que es un asunto que les afecta a todos.
5.- Es un enfoque prosocial, y que no busca la confrontación.
6.- Nadie debe esconderse tras una pantalla de mentiras sobre qué ocurrió, ya que no se va a culpar a nadie por nada de lo ocurrido.

El enfoque de Ninguna Culpa es muy popular entre los profesores y los consejeros porque (1) trata las situaciones potencialmente complejas de una manera directa. (2) No hay ninguna necesidad de investigaciones exhaustivas y difíciles. (3ª) Los estudiantes ven que se aborda el acoso escolar de una manera constructiva y no amenazadora. (4) Provoca cambios de manera rápida (5) Es muy fácil de aplicar (6) Funciona.