HANDBOOK OF CHILD PSYCHOLOGY 5th edition (varios capítulos) 
Manual de Psicología Infantil, Quinta edición  
Volume One Theoretical Models of Human Development
Volumen Uno Modelos teóricos del desarrollo humano Capítulos 10, 11, 12, 15, 17.
Damon, Lerner.
Wiley , 1998
Nº de páginas: 1274

Resumen y traducción: Rafael Bernabeu
 

COMENTARIO

Las teorías que se exponen en estos capítulos del “Handbook of Child Psychology” (5ª edición, volumen 1) tienen una gran importancia para la psicología del desarrollo y para la educación. Son nuevas teorías en la medida en que proponen una forma de explicación diferente de cómo se produce el crecimiento del niño, con una perspectiva que no se centra ya en el individuo, sino en el contexto, formado de la interacción del niño y sus cuidadores y otras personas y la multiplicidad de elementos que forman parte del mismo (costumbres, cultura, circunstancias históricas o sociales, etc…). Son teorías muy interesantes porque ofrecen un modo de razonamiento distinto al tradicional. Los resultados del desarrollo (la forma en que un niño se comporta, lo que aprende, lo que piensa o quiere…) surgen de las interacciones complejas de muchos elementos en diferentes niveles, de manera que el propio sistema evoluciona junto con el niño en su desarrollo, modificándose mutuamente. Esta perspectiva permite apreciar los procesos más cercanos o en el nivel “micro” dentro de procesos de nivel mayor, que incluyen a toda una familia, a todo una comunidad o la sociedad en conjunto. La perspectiva de los sistemas resulta por este motivo muy útil, aunque puede llevar también a una comprensión del desarrollo humano en la que el papel del individuo, su capacidad de elegir, de crear o de transformar la realidad quede al margen. Aunque las teorías de este tipo no excluyen un razonamiento sobre el papel de la persona en la determinación de su desarrollo, tampoco llegan a explicarlo o a incluirlo dentro de una perspectiva global.


INDICE
PARTE 1: Sin partes (capítulos 10, 11, 12, 15 y 17)

Sin partes (capítulos 10, 11, 12, 15 y 17)

CAPITULO 10. TEORÍAS DE LOS SISTEMAS DINÁMICOS

Dos hipótesis básicas: 1) el desarrollo sólo puede comprenderse como la interacción múltiple, mutua y continua de todos los niveles del sistema en desarrollo, desde el molecular al cultural, 2) el desarrollo sólo puede comprenderse como procesos anidados (nested) que se expanden durante muchas escalas de tiempo, desde milisegundos a años.

Un organismo que se desarrolla es un organismo que adquiere mayor complejidad a lo largo del tiempo. El desarrollo es la creación de formas nuevas. Las transiciones en el desarrollo implican la emergencia de nuevos patrones de comportamiento a partir de precursores que en sí mismos no contienen esos patrones. ¿Cómo pueden los sistemas en desarrollo crear algo a partir de nada?

Systems theories of biological organization (teoría de los sistemas de organización biológica), explica la formación de nuevas formas mediante procesos de auto-organización. Los patrones y el orden emergen de las interacciones entre sí de los componentes de un sistema complejo sin instrucciones explícitas, ni en el organismo ni en el ambiente. La auto-organización (procesos que por su propia actividad se modifican a sí mismos) es una propiedad fundamental de los seres vivos (Gottlieb, Wahlsten & Lickliter, 1998).

Epigénesis: ontogenia del comportamiento (Kitchener, 1978). La relación entre los componentes de un sistema (organismo y ambiente) es el origen del desarrollo. Se centra la atención en los contextos físicos y sociales en los que se educa y crece un niño. La teoría del desarrollo de Piaget sitúa al individuo como la unidad básica de análisis, ya que todos los individuos tienen estructuras y procesos comunes más allá de sus diferentes experiencias. Su objetivo es comprender las cualidades generales de la mente y cómo se desarrollan. En otras teorías del desarrollo, como las de Dewey, Lewin, Luria y Vygotsky, las experiencias de la persona en su contexto y su cultura durante su desarrollo no son sólo elementos que permiten el desarrollo, sino que son el desarrollo en sí mismo (teorías ecológicas, contextuales o trans-culturales).
Características de los organismos en desarrollo: auto-organización, causalidad no lineal, sistema abierto, estabilidad y cambio. La metáfora del organismo en desarrollo como un sistema dinámico permite explicar la complejidad, la globalidad, la emergencia de nuevas formas y la auto-organización. Esta teoría elimina la teleología, considerando que los patrones de comportamiento pueden surgir sin un diseño previo y sin la conciencia de un fin para el desarrollo. El organismo humano en su desarrollo es un sistema abierto, en el que no se alcanza un equilibrio estable. Además, es un sistema capaz de generar patrones de funcionamiento y de comportamientos muy complejos, diferentes de los elementos que los constituyen, son patrones que resisten a las perturbaciones. En el desarrollo, el organismo tiene diversos grados de libertad (posibles formas de asociarse unos elementos con otros) y genera patrones de comportamiento, lo que permite observar las “variables colectivas”, que reducen las características del sistema en desarrollo, desde un número elevado de elementos a un conjunto limitado de variables que lo definen – por ejemplo, al andar se ponen en funcionamiento sistemas formados de muchos elementos y con relaciones complejas entre sí, para dar lugar a un comportamiento observable como una unidad. Existen además los “estados de atracción”, aquellos comportamientos que un organismo realiza con frecuencia (del gran número de comportamientos teóricamente posibles), de manera que cada sistema “prefiere” un estado, y cuando se aleja de ese estado trata de volver al mismo. Las diferentes estados de atracción a los que está sometido un organismo o sistema dan lugar a una estabilidad relativa, la cual depende del “paisaje potencial” en el que está el organismo (puede ser un entorno con mayor o menor potencial de energía y de equilibrio). Desde esta perspectiva se considera que los sistemas que emergen a lo largo del desarrollo del organismo están “ensamblados suavemente” (“softly assembled”), en lugar de estar programados o formar parte de una estructura de funcionamiento rígida. La estabilidad define los estados de atracción colectivos del sistema, en función de su resistencia al cambio. Las fluctuaciones alrededor de estados estables son inevitables en el desarrollo de los sistemas complejos, y mediante estas fluctuaciones emergen nuevas formas de comportamiento y el desarrollo en sí mismo.


Sin partes (capítulos 10, 11, 12, 15 y 17)

CAPITULO 11. EL DESARROLLO DE LA PERSONA: UNA PERSPECTIVA DE LA EXPERIENCIA SOBRE LA ONTOGÉNESIS DE LA COMPLEJIDAD PSICOLÓGICA

Las teorías sobre el desarrollo humano tienden a situar al individuo dentro de la influencia de múltiples factores externos e internos, lo que lleva a una concepción determinista del ciclo vital. Los autores proponen una perspectiva de la ontogenia que enfatiza el papel activo del individuo en su desarrollo y la importancia del propósito en la definición de una trayectoria individual. Se produce una reciprocidad entre lo que persona recibe de la sociedad para poder desarrollarse a partir de una inmadurez inicial que requiere un contexto social muy protector y lo que la sociedad pide de la persona para reconocerla como tal e incluirla en su funcionamiento. Los requisitos fundamentales de la persona es la capacidad de comunicarse con otros y ser capaz de desarrollar algunos de los roles sociales. También existen expectativas sobre lo que debe ser idealmente la persona, respecto a ciertas cualidades como la sabiduría, la implicación en proyectos con significado y la capacidad de controlar el cuerpo y la mente. Se valora también la complejidad psicológica, la capacidad de utilizar las potencialidades propias del ser humano en la mayor escala posible. La idea fundamental que exponen los autores es que el desarrollo sólo se produce de forma óptima cuando el niño quiere crecer y que para esto es importante aprender qué elementos del entorno próximo y que elementos distantes o más amplios deben incluirse y de qué formas en el curso del desarrollo del niño para que quiera adquirir un cierto grado de complejidad en su desarrollo, aprovechando las oportunidades para el auto-descubrimiento y para la auto-organización a lo largo de la infancia y la adolescencia y en todo el ciclo vital. Se trataría de saber cómo se pueden crear en la familia, en los colegios y en las comunidades contextos que les permitan disfrutar de la complejidad, en lugar de evitarla. El valor que la persona otorga a sus experiencias cotidianas y a sus proyectos vitales es lo que define la complejidad que puede alcanzar en su desarrollo.


Sin partes (capítulos 10, 11, 12, 15 y 17)

CAPITULO 12. TEORÍAS DE LA INTERACCIÓN PERSONA-CONTEXTO.

Las teorías que expone Magnusson en este capítulo estudian el sistema dinámico formado por el individuo y su entorno. Se denomina a estas teorías como “perspectiva holística” (holistic approach). Estas teorías hacen énfasis en la fuerte dependencia entre el desarrollo del individuo y las características del entorno (sociedad, cultura, entornos físicos). Los procesos dinámicos complejos (como se consideran los que forman parte del desarrollo humano) están sujetos a leyes, pero no son predecibles, según estas teorías. Cita a Crick (What Mad Pursuit, 1988) para indicar este hecho: “Las leyes de la física, según se cree, son las mismas en todo el universo. Esto es improbable que sea así en biología… Lo que se encuentra en biología son mecanismos, …compuestos de componentes químicos y … frecuentemente modificados por otros mecanismos posteriores, añadidos a los primeros”. La complejidad de las interrelaciones entre subsistemas mentales, biológicos y de comportamiento en el individuo, y de las interrelaciones entre el individuo y un entorno determinado, que tienen lugar en forma de probabilidades, muchas veces de manera impredecible e incierta, hace que sea poco realista pretender predecir el funcionamiento individual en los diferentes contextos ambientales durante el ciclo de la vida. En lugar de tratar de predecir y controlar el comportamiento, se trata de comprender y explicar las leyes que organizan el comportamiento de los individuos en la vida real. Otros modelos explicativos del comportamiento (mentalista, biológico o ambiental) asumen una causalidad unidireccional: los factores mentales son los causantes principales del comportamiento, o los factores biológicos o los ambientales. Estos modelos han tenido y tienen todavía un impacto importante en la psicología. Las teorías de la interacción persona-contexto pueden aplicar tres perspectivas posibles: a) sincrónica, b) diacrónica y c) evolutiva. El autor se centra en la perspectiva sincrónica. Esta perspectiva trata los procesos de pensamiento, sentimiento, acción y reacción dentro un marco existente de estructuras mentales, biológicas y de comportamiento. La perspectiva diacrónica se centra en el desarrollo a lo largo del ciclo de la vida, con especial atención al cambio y al tiempo. En la perspectiva sincrónica que expone el autor en este capítulo se argumenta que el desarrollo individual es un problema que consiste en cómo la maduración y las experiencias llevan a nuevas estructuras y patrones, y en cómo emergen nuevos procesos en estas nuevas estructuras. El modelo que explica la función del contexto ambiental en el desarrollo del individuo es el de “interaccionismo holista”. Según este modelo los sucesos psicológicos reflejan aspectos de dos tipos de procesos de interacción: a) los procesos que tienen lugar de forma continua entre la persona y su entorno (bidireccionales) y b) los procesos continuos de interacción recíproca entre factores mentales, biológicos y de comportamiento dentro del individuo. Se basa en cuatro proposiciones:

1- El individuo funciona y se desarrolla como un organismo total e integrado.
2- El funcionamiento individual dentro de las estructuras mentales, biológicas y de comportamiento se compone de procesos complejos y dinámicos.
3- El funcionamiento y el desarrollo individual está guiado por procesos continuos de interacción recíproca entre aspectos mentales, de comportamiento y biológicos del individuo y aspectos sociales, culturales y físicos del entorno.
4- El entorno, incluyendo al individuo, funciona y cambia como un proceso continuo de interacción recíproca entre factores sociales, económicos y culturales.

El autor expone las críticas a este modelo: los efectos no pueden determinarse porque “todo interactúa con todo” (Plomin, 1986); y la aplicación de estos modelos a la investigación de la vida real hace la tarea del investigador excesivamente compleja, debido a la cantidad de factores que hay que considerar y a la complejidad de sus interrelaciones (Cronbach, 1975, Gergen, 1973). El autor explica que la inteligencia, la dependencia o la indefensión (por ejemplo) no existen en sí mismas, sino que son características del funcionamiento psicológico de los individuos, que existen sólo dentro de una globalidad.

Un concepto clave en esta teoría es el de “contexto”: el sistema total, integrado y organizado del que el individuo forma parte, consistente en un sistema jerárquico de elementos, desde el nivel micro al macro. Los sistemas que forman un contexto – en diferentes niveles- son interdependientes entre sí. Del contexto surge la “situación psicológica”, la situación tal y como el individuo la interpreta y le da significado. El entorno “como es” y el entorno “como es percibido” y se representa en la mente del individuo no son la misma cosa. Sin embargo, las percepciones individuales y las interpretaciones del mundo exterior se forman y funcionan con referencia a la organización y el funcionamiento del entorno “como es”, del entorno real. El entorno social afecta el funcionamiento individual y el desarrollo en todos los niveles, incluyendo las costumbres, los hábitos, las normas y las reglas. Las investigaciones en las últimas décadas se han extendido a aspectos más específicos del entorno: el vínculo madre-hijo (Ainsworth, 1983), la situación de cada niño en el conjunto de la familia (Dunn & Plomin, 1990), la familia como entorno (Maccoby & Jacklin, 1983), el entorno en las prácticas de crianza (Radke-Yarrow & Kucynski, 1983). El entorno se considera una fuente de información, desde estas perspectivas, en lugar de una fuente de estimulación (como se considera en las teorías clásicas de la psicología). Las teorías modernas del aprendizaje consideran el entorno como una fuente de información (Bolles, 1972; Seligman, 1975). El autor indica que el entorno será una fuente de estimulación y de información óptima para el desarrollo en la medida en que sus patrones sean percibidos e interpretados de forma que se les pueda dar significados (patrones consistentes). Además, el entorno será óptimo para el desarrollo cuando pueda ser influido por la acción del individuo de forma predecible; el individuo debe ser capaz de ejercer un control activo sobre su entorno. En la infancia, los patrones del entorno social son los creados por los padres o por otros cuidadores del niño, la consistencia del comportamientos de los cuidadores determina si el entorno social permite que el niño le asigne significados y que haga predicciones válidas sobre lo que puede esperarse de cada situación, tanto en el entorno primario como en otros entornos más amplios. Durante el desarrollo el entorno proporciona experiencias, que pueden ser formativas o desencadenantes. Las experiencias formativas influyen en la predisposición a ciertos tipos de comportamiento, incluyendo los comportamientos antisociales y la vulnerabilidad a los desórdenes psicológicos. Afectan al desarrollo aumentando o disminuyendo la probabilidad de comportamientos o desórdenes posteriores. Las experiencias desencadenantes pueden directamente dar lugar a un tipo de comportamiento. Las experiencias formativas influyen en la capacidad de los individuos de afrontar distintas situaciones. Las relaciones sociales cercanas, las que incluyen a los padres, a los profesores y a los amigos son esenciales durante la infancia para la formación y para el funcionamiento de las representaciones perceptivas y cognitivas del individuo, así como para sus concepciones del mundo. Las características del entorno sociocultural son muy importantes en el desarrollo, así como las relaciones que se establecen entre el individuo en su proceso de socialización y su entorno. Estas relaciones se empiezan a considerar bidireccionales (por ejemplo las relaciones padres-hijos) y en esta perspectiva resultan importantes cuestiones como la cooperación, la coordinación y la regulación mutua a lo largo del tiempo. Por ejemplo, se ha demostrado que cuando los padres animan a los hijos y participan con ellos en actividades escolares y tienen altas expectativas en su aprendizaje, aumentan las probabilidades de éxito académico de los hijos.


Sin partes (capítulos 10, 11, 12, 15 y 17)

CAPITULO 15. LA PSICOLOGÍA CULTURAL DEL DESARROLLO: UNA MENTE, MUCHAS MENTALIDADES.

La psicología cultural documenta la diversidad histórica y a través de las culturas en los procesos y las producciones de la mente humana. Estudia los esquemas que se activan y el aprendizaje social que se asocian con el hecho de formar parte de un grupo. En este capítulo se analizan cuatro áreas: la organización cultural de la experiencia temprana, el lenguaje y la socialización, el desarrollo del yo y el desarrollo cognitivo. La psicología cultural se fundamenta en la idea de que la mayor parte de los elementos de la psicología del individuo son transformados o alterados mediante la participación cultural: la mayoría del funcionamiento psicológico humano consiste en propiedades emergentes que resultan de experiencias mediadas por símbolos de las formas de comportamientos y de las ideas de una comunidad cultural. El término “psicoloía cultural” denomina la investigación de los fundamentos psicológicos de las comunidades culturales y de las bases culturales de la mente.

Define la cultura como una herencia simbólica y de comportamientos que aporta un marco para el aprendizaje y para el razonamiento colectivo sobre lo que es verdad, lo que es bello, lo que es bueno y lo que es normal. Una comunidad cultural consiste en ideas sobre las personas, la sociedad, la naturaleza y la divinidad, además de en una vida familiar y una prácticas sociales cotidianas e institucionalizadas.

La psicología cultural hace énfasis en que los contextos y los significados compartidos en una comunidad deben representarse en la teoría como parte de un sistema psicológico y no como simples condiciones externas al sistema psicológico.

El concepto de “estados mentales” se refiere a lo que una persona sabe, piensa, quiere o valora, consciente o inconscientemente. Los estados mentales tienen una función causal sobre el comportamiento de la persona. Una capacidad humana consiste en la habilidad para transformar un proceso deliberativo consciente en un proceso habitual, rutinario y automático. De esta manera del estado mental surge una “mentalidad”, que se muestra implícita en el comportamiento cotidiano y que como tal forma parte de la intimidad del individuo.

Con respecto al desarrollo en la infancia, el mundo local o cercano del niño está conformado en gran parte por mentalidades específicas de una cultura y por las prácticas de crianza. La forma en que la experiencia del niño es organizada por sus cuidadores y sus educadores es específica de cada cultura, y se fundamenta en un conjunto de ideas y de significados culturales. Una diferencia importante con respecto al desarrollo se puede observar entre las mundos culturales en los que el trabajo y la familia están mezclados y aquellos en los que están separados (cultura occidental), ya que el desarrollo del niño es muy diferente en función de esta característica. En el primer caso la familia suele funcionar según una jerarquía de autoridad, en la que los niños están en la base, y es más posible que los niños observen una variedad de actividades adultas y que participen en ellas desde edades tempranas. En muchos casos, en estas familias se requiere el trabajo del niño junto con los adultos, y el juego y la educación del niño debe acomodarse a los lugares donde se trabaja y a las rutinas de la casa.

El comportamiento de los padres es además el reflejo de una mentalidad cultural sobre lo que la paternidad y el desarrollo infantil son y deben ser. La mentalidad cultural da significado a lo que hacen los padres e identifica los comportamientos de los niños que los padres deben promover y los que deben evitar. Una mentalidad cultural sobre la crianza de los niños se compone de: dirección moral, pragmática (forma de hacer las cosas) y guiones para la interacción.

La función del lenguaje es importante desde la perspectiva de la psicología cultural, ya que es el medio por el que las personas pueden integrar diferentes puntos de vista y construir realidades culturales compartidas. De esta manera las propiedades comunes de la mente se transforman en “mentalidades” concretas, propias de cada comunidad cultural. A medida que los niños aprenden el lenguaje entran en un sistema de significados y adquieren la capacidad de transformar esos sistemas simbólicamente. En la adquisición del lenguaje destacan dos aspectos: los mensajes implícitos que una cultura transmite mediante el habla que dirige a los niños y las narraciones, que organizan la experiencia y ayudan a interpretarla y concederle un valor. Las narraciones incluyen las tradiciones orales de cada cultura (cuentos para niños) y también la forma en que cada persona cuenta historias o experiencias propias, y en ambos tipos de narración se transmiten ideas sobre el yo, las emociones y la moralidad. Para los niños, las narraciones de sus propias experiencias tienen también una gran importancia, como forma de utilizar creativamente el lenguaje dentro de un contexto cultural.

Con respecto al desarrollo del yo, se considera desde la perspectiva de la psicología cultural como el “locus” primario en el que se produce la interacción entre la cultura y la psique. El yo realiza la transformación de la entidad biológica individual en una entidad con significados, en una persona que participa en mundos sociales (Miller, 1994). El desarrollo en el niño del sentido del yo como una entidad con continuidad, y como un agente con capacidades intencionales puede seguramente surge de un conjunto de experiencias muy particulares, las cuales se producen en las sociedades europeas y norteamericanas. La idea de la individualidad y la diferencia es propia de estas sociedades. A partir de la idea occidental de que la mente es la fuente de la experiencia humana, y de la equiparación del yo con la mente, es lógico que se haga un énfasis en la forma en que los niños piensan y se representan a sí mismos. El yo se convierte en cierta medida en un objeto de conocimiento y el yo, tal como es representado (auto-concepto) es el aspecto más significativo de la experiencia individual. Los estudios basados en el modelo de Piaget del desarrollo cognitivo muestran cómo a medida que el niño avanza desde el pensamiento preoperacional hacia las operaciones formales, el núcleo de la definición de uno mismo para de lo concreto, de los objetivo, y de las características visibles a lo abstracto y privado, lo característico del interior psicológico. En las sociedades europeas y norteamericanas existe este tipo de auto-concepto y tiene un valor no sólo interno al sujeto, sino también funcional, ya que organiza el comportamiento en todos los campos de la experiencia cotidiana.

La perspectiva de la psicología cultural no define el desarrollo en términos de criterios abstractos y universales. En muchos grupos culturales no se da esta definición del yo o de los otros en términos de atributos internos, descontextualizados, o de cualidades. La naturaleza del yo no se refiere a un “yo” interior, sino a un contexto social particular, de manera que caracterizar el yo fuera de ese contexto no tiene sentido. Según Goodnow (1990a, 1990b), el desarrollo cognitivo implica aprender la definición de la comunidad de lo que es ser inteligente y el desarrollo del yo implica incorporar la consideración que la comunidad hace sobre lo que es o debe ser un individuo.


Sin partes (capítulos 10, 11, 12, 15 y 17)

CAPITULO 17. LA ECOLOGÍA DE LOS PROCESOS DE DESARROLLO.

En este capítulo los autores presentan una formulación actual de la Teoría Ecológica del Desarrollo (Bronfenbrenner, 1979), que cambia su denominación a “Modelo Bioecológico”. El concepto básico es el de “proceso”, y dentro del mismo son especialmente importantes los procesos proximales, que designan aquellas formas de interacción entre organismo y ambiente que se producen a lo largo del tiempo y que se proponen como los mecanismos primarios del desarrollo humano. La capacidad de los procesos proximales de influir sobre el desarrollo varía sustancialmente en función de las características de la persona en su desarrollo, de los contextos ambientales inmediatos o remotos y de los periodos de tiempo en los que tienen lugar estos procesos proximales. Las características de la persona que resultan fundamentales para dar forma al curso del desarrollo del individuo son: las disposiciones (pueden poner en funcionamiento los procesos proximales dentro de un dominio del desarrollo y sostener su continuidad), los recursos bioecológicos (habilidad, experiencia, conocimiento y capacidad, necesarios para el funcionamiento de los procesos proximales en un estadio determinado del desarrollo) y las características de la demanda (invitan o tratan de evitar reacciones en el entorno social, lo que puede ayudar o perjudicar los procesos proximales).

Un nuevo dominio dentro de la estructura del microsistema incluye la interacción no sólo con personas, sino también con objetos y símbolos. Se definen características del entorno que promueven o que interfieren con el desarrollo de los procesos proximales. Los autores indican que el aumento de la desorganización en los principales contextos en los que se adquieren las competencias humanas (familia, cuidado de los niños, colegios, grupos de amios, vecindarios) perjudica al desarrollo de los procesos proximales. La dimensión que resulta novedosa con respecto a la teoría de 1979 es el tiempo. El microtiempo se refiere a la dimensión continuidad vs discontinuidad dentro de los procesos proximales que tienen lugar en el presente. El mesotiempo es la periodicidad de estos episodios en tiempos de intervalos medios en los procesos proximales (días, semanas). El macrotiempo se refiere a los cambios en las expectativas y en las experiencias que la sociedad en su conjunto a través de las generaciones, y a la forma en que afectan al desarrollo a lo largo del ciclo vital.

Proposición I del modelo bioecológico: “Especialmente en las primeras fases, pero también a lo largo del curso vital, el desarrollo humano tiene lugar a través de procesos de interacción recíproca progresivamente más complejos entre un organismos humano activo y que evoluciona en los planos biológico, psicológico y social y las personas, objetos, y símbolos en su entornos exterior inmediato. Para ser efectiva, la interacción debe ocurrir de forma bastante regular durante un periodo extenso de tiempo. Estas formas duraderas de interacción en el entorno inmediato se denominan procesos proximales.”