LEARNING TOGETHER. Children and Adults in a School Community.  
APRENDIENDO JUNTOS. Niños y adultos en una comunidad escolar. (Introducción y Parte 1) 
Editado por Barbara Rogoff, Carolyn Goodman Turkanis, Leslee Bertlett.
Oxford University Press, 2001
Nº de páginas: 250

Resumen y traducción: Rafael Bernabeu
 

COMENTARIO

En este libro (primera parte) se presenta una forma de organización escolar diferente de la habitual. Se trata de un colegio público de educación primaria (de Salt Lake City, Utah), en el que los alumnos y los padres tienen una función activa en la organización del aprendizaje. Los padres colaboran en las clases durante varias horas a la semana y los alumnos colaboran con el profesor en la definición de las actividades. Cumplen un currículo obligatorio, hacen exámenes, pero la estructura de la clase no es la habitual. Se plantean varias actividades diarias, de las que cada alumno elige las que prefiere. La programación es muy amplia, compleja y adaptada a los intereses de cada alumno, lo que requiere un trabajo constante. De esta manera se aprenden las materias, en cierto modo es un aprendizaje autónomo, aunque supervisado por los profesores. Se potencia la capacidad de comunicación y de investigación. Las relaciones son más flexibles, la idea de “comunidad” es básica. Se trata de una educación en la que los alumnos tienen que participar con un grado de responsabilidad quizás excesivo, y que puede además resultar demasiado fragmentaria. En todo caso, es una experiencia que se ha mantenido durante 20 años ya y los resultados de los alumnos que han ido a ese colegio, cuando pasan a la enseñanza secundaria en otro centro, de estructura normal, están por encima de la media.

INDICE
PARTE 1: Introducción

Introducción

CAPITULO 1. Lecciones sobre aprender en una comunidad.

El colegio OC (Open School, clase abierta), de Salt Lake City (Utah) funciona desde el año 1979. Es un colegio público. Es un requisito para ser admitido que los padres dediquen tres horas a la semana, por cada hijo que esté en el colegio, a enseñar en el aula. Su funcionamiento es el de una “comunidad de personas que aprenden” (“community of learners”). Para promover el aprendizaje de los niños es necesario apoyar el aprendizaje de los adultos. En este colegio se aplican muchos de los principios de aprendizaje que han establecido muchas de las investigaciones de las últimas décadas, pero que raramente se han llevado a la práctica de forma coherente. La dicotomía “control versus libertad” en la educación puede sustituirse por un enfoque colaborativo, en el que niños y adultos tienen iniciativa y responsabilidad en un aprendizaje compartido. La vida media de los colegios innovadores abiertos en los años 60 y 70 en EEUU fue de 18 meses; el éxito del colegio OC puede deberse a que los padres y los profesores se centran en descubrir nuevas formas de enseñar y de aprender. Por otra parte, los padres comprenden los principios educativos del colegio mediante su participación en la clase, con los profesores y los niños.

Son igualmente importantes las estructuras de toma de decisiones que adopta la comunidad de aprendizaje, para decidir las normas y la organización del colegio. Hay aspectos de la estructura del colegio que requieren atención: cómo mejorar el aprendizaje de los adultos para mejorar los entornos de aprendizaje de los niños, cómo equilibrar la toma de decisiones en colaboración (tiempo y energía que esto requiere) con los criterios de eficacia, cómo aprender de los conflictos o de los cambios, cómo adaptar los principios de una comunidad de aprendizaje a la diversidad de los alumnos y de las comunidades en las que viven. Muchos de los principios en los que se basa en programa educativo del colegio OC han resultado con el tiempo ser los mismos que se están aplicando en los últimos años en muchos distritos escolares de EEUU: aprendizaje cooperativo, currículo integrado, aprendizaje auténtico – actividades con sentido para el niño-, evaluación en el contexto de la enseñanza, etc… Sin embargo, las autoras consideran que añadir simples técnicas a la clase no es suficiente, ya que estos procedimientos adquieren significado cuando se basan en una filosofía educativa coherente. Lo que se ha desarrollado en el colegio OC es una estructura en la que la colaboración, por ejemplo, es inherente al funcionamiento del colegio, y no una técnica aislada: “los cambios a la carta no crean una nueva filosofía de aprendizaje integrada y coherente”.

Inicios del colegio OC: en 1979 un grupo de padres y profesores (del Thoreau School, en el que habían estado experimentando una comunidad de aprendizaje durante seis años) propone al superintendente del distrito escolar de Salt Lake City la posibilidad de empezar un programa escolar (de educación primaria) en el que puedan colaborar los padres, formando parte del sistema escolar público. Los padres y los profesores estaban interesados en clases “multi-edad”, un currículo integrado generado a partir de las ideas y los intereses de los alumnos y la participación de los padres como co-educadores en el aula. La idea fue respaldada. El colegio requeriría a los padres la participación en las clases durante tres horas a la semana por niño escolarizado – para que todas las familias participasen en la misma medida- y el tamaño de las clases (número de alumnos) y el coste serían los mismos que en otros colegios del distrito escolar.

PARTE 2: Orígenes, principios, y estructura de una comunidad de aprendizaje.

Orígenes, principios, y estructura de una comunidad de aprendizaje.

CAPITULO 2. Construyéndonos a nosotros mismos. El comienzo de una filosofía en desarrollo.

Las discusiones filosóficas sobre la educación fueron la actividad central en el desarrollo del programa del colegio OC. La clarificación de la filosofía educativa permitió desarrollar y articular entre sí normas y prácticas, y consistió también en cómo los profesores y los padres se educaron a sí mismos para llevar a cabo el programa. El colegio se organizaba en torno a la colaboración entre niños, padres y profesores en el diseño del programa y del currículo. Los padres eran en su mayoría personas con un nivel educativo alto (profesores de universidad, profesores, abogados, artistas, empresarios).

A medida que se fue poniendo en marcha el programa se encontraron formas razonables de aplicar los principios educativos en los que creían. Por ejemplo, incluir a los niños en la toma de decisiones tenía sentido en la medida en que se tratase de decisiones que les importasen, y no en todas las decisiones. Algunas decisiones debían tomarlas los padres y los profesores. Había cuestiones sobre las que los niños no tenían capacidad de decisión (“no-choice issues”). También ocurría que aspectos poco importantes en opinión del profesor eran muy importantes para los niños. En general, las posiciones extremas debían evitarse: la libertad sin límites resultaba insensible a las necesidades evolutivas de los niños, y a sus habilidades, y suponía una falta de responsabilidad de los adultos.

Tomar las decisiones mediante la conversación y no en aislamiento resultó ser una importante ayuda para los profesores. Al discutir las distintas posiciones sobre cómo desarrollar el programa o aplicar los principios fueron llegando a un lenguaje y a unos objetivos comunes. La filosofía educativa del colegio se discutía en tres tipos de actividades: un comité de filosofía, un taller anual de filosofía y reuniones de clase mensuales. Resultaba esencial para el programa que los profesores y los padres se educasen a sí mismos en relación con sus propósitos educativos, que aprendiesen a llevar a la práctica el tipo de educación participativa que querían para los niños.

La colaboración de los padres en el aula requería una orientación de los profesores y cambios en su estructura, para evitar la fragmentación de las lecciones o la desconexión de los profesores con respecto a lo que aprendían los niños.


Orígenes, principios, y estructura de una comunidad de aprendizaje.

CAPITULO 3. Una introducción a los principios en acción.

Los niños aprenden de forma natural en la medida en que se implican profundamente en actividades que ellos mismos ayudan a diseñar, y a las que encuentran un propósito. Son actividades “minds-on”. En el Colegio OC los niños participan en la definición de los objetivos de aprendizaje, deciden cómo utilizar el tiempo y los recursos – los adultos les ayudan. Tres elementos valorados en el aprendizaje son la discusión, la conversación y el disfrute. En esta forma de organizar el aprendizaje los alumnos tienen que tomar decisiones, contribuyen al aprendizaje de otros alumnos y tienen que dirigir a otros adultos y niños para desarrollar sus intereses.

Los niños eligen cada día entre varias actividades obligatorias y otras opcionales. Trabajan en grupos pequeños, con un profesor o un padre ayudante (“co-oper”, cooperativo). Se presta atención a los intereses que surgen espontáneamente del niño, para desarrollar el aprendizaje a partir de estos. También hay lecciones para todo el grupo de clase, relacionadas con las actividades de aprendizaje. Se espera de los niños que comprendan que el aprendizaje es interesante por sí mismo y que pertenecer a una comunidad requiere responsabilidad.

Los profesores utilizan el Utah State Core Currículum para identificar los conceptos clave de las actividades y los proyectos, aunque no se limitan a los contenidos obligatorios. La enseñanza se basa en las denominadas “Big Ideas”, conceptos generales sobre una materia, que permiten relacionar los aprendizajes concretos. El currículo del colegio OC se basa en la premisa de que los fenómenos naturales y humanos están conectados por sistemas complejos de relaciones. Para enseñar a escribir, una “big idea” es que se escribe para comunicar, y que se hace de diferente forma según el propósito del texto, y una vez que los alumnos están aprendiendo un tipo de escritura (cuentos, poesía, informes de investigación, periódicos), pueden aprender las técnicas (puntuación, deletrear, formato de los párrafos...). La técnica se adquiere para realizar el propósito por el que se escribe, para comunicar algo.

En una misma actividad pueden aprender alumnos de diferentes edades, mientras que las actividades les interesen y les ayuden a comprender una materia. El aprendizaje global de los alumnos en el colegio OC consiste en tres temas generales: resolver problemas, comunicarse y pensar en términos de sistemas de relaciones. Estos tres aprendizajes se llevan a cabo en las actividades y proyectos de las distintas materias, pero también en la forma en que se tratan los problemas interpersonales, o las cuestiones de elección personal y de responsabilidad. Cuando se tratan adecuadamente estas cuestiones de relación, se produce un beneficio sobre el aprendizaje de las materias. En ambos casos, la perspectiva de aprendizaje es la misma: “trata de descubrir cual es el problema, y mantente dispuesto a revisar lo que consideras que es”. Este conjunto de aprendizajes académicos y personales son lecciones básicas para la vida.

La planificación es flexible: hay actividades obligatorias y otras opcionales. Los alumnos se organizan el tiempo semanalmente, y también ayudan a planificar los temas que se van a estudiar cada semana, en función de sus intereses. Hay algunos temas que implican a todo el colegio durante un mes, como por ejemplo, Los Inventos y los Inventores. Un alumno tiene varias opciones, en una semana, para realizar una actividad obligatoria (con un profesor o un padre ayudante). Cada clase tiene el programa de la semana o del día escrito en la pizarra detalladamente. Esta organización conlleva que los comportamientos disruptivos sean considerados por los alumnos como una pérdida de tiempo, ya que están interesados en lo que hacen. Hay alumnos que tienen dificultades para terminar sus actividades semanales, ya que no se organizan bien el tiempo; en esos casos, un adulto (profesor o padre ayudante) hablará con el alumno para ver cual es el problema – se trata del aprendizaje de la responsabilidad.

Esta planificación tiene un objetivo: que los niños encuentren sus propios “caminos de aprendizaje” (“paths of learning”). La participación de los padres en aquellos temas del programa que conocen o que les interesan es una aportación importante, ya que aportan a los niños su entusiasmo por una materia concreta. Es más difícil que un profesor comunique esa energía sobre temas que no conoce en profundidad o que repite cada año, junto con muchos otros. Esta pasión por aprender la modelan muy bien los padres ayudantes (aunque en el capítulo anterior también se explicaban las dificultades que conlleva que los padres enseñen en el aula, respecto de la programación, de la metodología, o de la pérdida de unidad).

La evaluación del aprendizaje de los alumnos se realiza a medida que los profesores y los ayudantes trabajan con ellos en las actividades colaborativas. Por ejemplo, mientras un alumno escribe un informe (“report”) sobre un tema, el profesor (o padre ayudante) que le está enseñando observa cuanta ayuda necesita para expresar las ideas, cómo utiliza los recursos para encontrar información, cómo redacta, si comprende los mecanismos de puntuación y si escribe correctamente las palabras. También se observan la motivación y la implicación en la actividad. Los alumnos evalúan los resultados de las actividades en conversaciones en clase, así como en reuniones entre los padres, el profesor y el alumno. Se lleva un registro (“record-carts”) del progreso del alumno en las actividades y proyectos.

Se hacen exámenes, requeridos por el distrito escolar, y los resultados de los alumnos son similares a los de alumnos de otros colegios – aunque hay que tener en cuenta que no tienen práctica en ese tipo de trabajo. Cuando los alumnos del colegio OC pasan al Junior High School a los 11-12 años (en otro colegio), sus resultados en los tests son más altos que los de los alumnos de otros colegios del distrito. Los alumnos se muestran bien preparados en matemáticas y escritura, en expresión oral, ciencias y ciencias sociales. Destacan en la organización de su tiempo, en madurez social y en liderazgo en el grupo y en la comunidad, además, saben aprovechar los recursos que el profesor puede proporcionarles.


Orígenes, principios, y estructura de una comunidad de aprendizaje.

CAPITULO 4. Tener una visión general

Una clase que funciona (un grupo de clase) tiene siempre una estructura interna muy desarrollada. En el colegio OC esta estructura puede parecer caótica a primera vista. En la clase hay un conjunto de prácticas, y una filosofía, que determinan lo que hace cada uno, y lo que cada uno espera de los demás. En el colegio OC los alumnos enseguida se implican en las actividades de aprendizaje, por lo que la aparente falta de estructura se convierte en una clase que funciona con unas rutinas diarias distintas de las habituales, pero no inexistentes. La diferencia fundamental es que es la actividad de los alumnos (en parte iniciada por ellos mismos) la que forma la estructura de la clase. Al principio los padres-ayudantes pueden sorprenderse de cómo funciona la clase: los niños no están normalmente sentados en sus mesas, la profesora no está en su sitio junto a la pizarra, hay niños leyendo en el suelo de la clase, otros haciendo una actividad, hay niños leyendo cuentos, puede haber varios adultos, no se sabe claramente quien es el profesor… Sin embargo, hay una estructura: se forma al empezar el día un círculo donde se planifican las actividades, se comparten regularmente las experiencias de cada grupo o de cada niño, se lee en alto para toda la clase, se realizan actividades de grupo, proyectos… La idea clave es que todos participan en el aprendizaje y que es la actividad la que crea una estructura.