BANCOS DE TALENTO 
La participación de la comunidad en los centros docentes.
Quintina Martín-Moreno Cerrillo
Sanz Torres, 2000
Nº de páginas: 0

Resumen y traducción: Eva Marina
 

COMENTARIO


INDICE

CAPITULO 1. Introducción

Las administraciones educativas vienen repitiendo desde hace años que la escuela necesita estrechar los lazos con la comunidad que la rodea. En general la participación de padres, agentes sociales, etc. es muy escasa tanto en los centros educativos públicos como en los privados, y al fin y al cabo, esto supone un desaprovechamiento de la comunidad educativa de un banco de talentos que pueden ayudar a las tareas educativas y aportar cosas nuevas. Este trabajo se ha dirigido a estudiar cuáles son las dificultades que impiden una mayor participación en los centros y cuales son las distintas estrategias que se están abordando para solucionar esta situación. La autora considera que cada comunidad tiene en su seno un conjunto muy amplio de posibilidades de participación, a las que denomina bancos de talento, y que son ignoradas por la escuela.

CAPITULO 2. Análisis del Marco Legislativo

La constitución española recoge en el artículo 27.7, que la participación de los padres en los centros escolares es un derecho. Hay tres leyes educativas que recogen distintos aspectos de la participación de los padres y otros miembros de la comunidad – LODE, LOGSE, y más concretamente la LOPEGCE.

El consejo escolar es el órgano de mayor poder decisorio de los centros y donde pueden participar los distintos colectivos del centro –padres, alumnos, representantes del ayuntamiento y otros agentes sociales-. Como miembros de este consejo, los padres de los alumnos y la colectividad social, pueden tomar las decisiones más importantes del establecimiento escolar: marcar las directrices básicas del PEC (proyecto educativo del centro); elegir al director y proponer su revocación; decidir la admisión de los alumnos; aprobar el reglamento de régimen interno; resolver los conflictos e imponer correcciones pedagógicas ante conductas indeseables por parte del alumnado; aprobar el proyecto del presupuesto del centro y la ejecución del mismo. Paralelamente se ha establecido que el consejo escolar podrá establecer convenios de colaboración culturales con entidades sin ánimo de lucro para el desarrollo de actividades complementarias o extraescolares. Lo padres pueden participar en las decisiones del centro escolar a través de sus asociaciones, y los centros docentes tiene la obligación de facilitar la participación de los padres ya sea de forma individual o a través de las asociaciones y sus representantes en el consejo escolar, además a de prestar ayuda en todo lo que se refiere a las actividades complementarias. También las asociaciones pueden utilizar los locales de los centros escolares para realizar las actividades propias.

Las asociaciones de padres de alumnos han promovido federaciones, en la actualidad en España hay dos grandes asociaciones de ámbito estatal: CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres de alumnos) y la CONCAPA (Confederación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos). Ambas participan del Consejo Escolar del Estado. El MEC convoca ayudas económicas para impulsar la creación de las AMPAS. Respecto al ámbito europeo el estudio difundido por Eurydice, ha puesto de manifiesto que se están haciendo esfuerzos para estimular una mayor participación de los padres en los órganos de gestión de los centros escolares. Dinamarca y Escocia son los países con una mayor participación, incluso llagan a ser responsables directos de las decisiones relativas al presupuesto de las escuelas. España sólo tiene atribuido como funciones el derecho a ser informados y a ser consultados.

Por otro lado, los centros educativos se insertan en un marco de autonomía institucional en dos sentidos: autonomía pedagógica y autonomía en la gestión económica. De hecho este último punto es controvertido, ya que los centros pueden cobrar por ceder sus instalaciones a iniciativas de carácter privado.

Lo cierto es que la posibilidad de participación de los padres u otros colectivos es más formal que real, en la mayoría de los casos se constituyen como rol de asesor puesto que su influencia en la toma de decisiones es mínima debido a sus pocos representantes en el consejo. Otro problema son los procesos de selección de dichos representantes, normalmente con una convocatoria al resto de miembros de dicho colectivo a un proceso de elecciones, pero no están desarrollados los foros de comunicación, de intercambio de ideas o los planteamientos pedagógicos de cada asociación o padres individuales. Existen pocas iniciativas en este aspecto por parte del personal docente y directivo del centro. La posibilidad de que el consejo escolar tenga representante de organizaciones empresariales queda a su vez reducido a lo que decidan los profesionales del centro. La consecuencia última es la bajísima participación de los padres de los alumnos y la práctica inexistencia de colaboración con otros colectivos de la comunidad.

CAPITULO 3. Datos sobre la participación externa en los centros educativos

Los datos que aporta este estudio son del curso 95/96 en el ámbito del MEC. Son en términos generales muy reveladores de la escasa participación de los padres: en los centros que hubo elecciones ese año votaron una media de 16.32% en los colegios públicos y un 33.07% en los centros concertados. En 1987, Elejabeitia resumió así la situación:
- Escasa participación de los padres en la vida de la institución.
- Desinterés generalizado por parte del colectivo, aunque a nivel personal los encuestados decían sentirse muy responsabilizados con la educación de sus hijos.
- Reducida afiliación a las AMPAs, un 66% de los padres informaba que no colaboraba con las asociaciones de padres (estudio de CEMIP).

Un estudio de Fernández Anguita en 1993 concluye que en general los padres se mueven entre la impotencia y la indiferencia: “Su grado de participación es bajo y, lo que es peor, desciende; sus competencias son escasas, cuanto menos dudosa, su efectividad es débil, en la mayoría de los casos simplemente nula”. En 1998 el INCE, en su diagnostico del sistema educativo a nivel de secundaria apunta en la misma dirección
“La preocupación de los padres se centra en la realidad directa de sus hijos y más concretamente en que no tenga problemas en el centro”.

Con respecto a la participación del resto de la comunidad, hay pocos estudios, pero se coincide en que estas relaciones son muy cambiantes, escasas en el tiempo y en su consecución debido a la debilidad de las estructuras en cuanto a recursos, e inestabilidad de los medios humanos. Aún así en estudios como el de Martín Moreno “Desarrollo Organizativo de los Centros educativos basados en la Comunidad” (1996) avanza que este nuevo paradigma está emergiendo en países cuyos centros educativos disponen de una mayor autonomía organizativa y que la mayoría de los modelos de interrelación centro educativo-comunidad son aplicables a los centros educativos españoles.

CAPITULO 4. Planteamiento: La construcción del rol de participante externo en los centros educativos.

Desde diversos estudios se señala que para mejorar la calidad de la enseñanza es preciso instaurar una visión global en la que se preste atención al contexto y se establezca una relación estrecha entre el centro educativo y la comunidad. Está documentado que la participación de los padres ayuda a que sus hijos progresen adecuadamente en sus estudios y que mejore la asistencia y el comportamiento en el aula. Aquí tenemos que diferenciar dos roles distintos: uno la de los padres o tutores de los alumnos de un centro escolar, que los podemos caracterizar como personas que atienden las obligaciones básicas familiares y educativas, que colabora con sus hijos en la tareas escolares, y en menor medida que participa en el gobierno y la actividades del centro escolar; el segundo rol es el de agentes externos de la comunidad local que no tienen hijos en el mismo, en este caso es muy difícil establecer unas características, ya que en nuestro entorno no hay casi presencia de este colectivo en las escuelas, la mayoría de la veces se limita a intervenciones realizadas por ONGs, voluntarios o programas específicos de las administraciones locales.

El desarrollo de la participación externa en los colegios tiene como objetivo enfatizar a la educación como tema esencial de la colectividad. El sistema capitalista, las leyes de mercado, el individualismo no ayudan a establecer estas relaciones porque quien participa en la escuela no encuentra un resultado directo, una satisfacción directa, sino que su colaboración está basada en la noción de ayuda a los demás.

Por otro lado las actuaciones de los centros educativos se limitan la mayoría de las veces a cumplir con los requisitos mínimos a los que obliga la ley. Para comenzar a resolverlo los centros tendrían que realizar un programa sistemático de participación externa, la conducta de los profesionales facilitaría mucho esta colaboración por ejemplo animando a los alumnos a que pidan en casa la colaboración de sus padres. Se trata en definitiva de crear un clima de invitación, asesoramiento y apoyo, que provoque en los padres el sentimiento de que son necesarios y que se desea incluirlos en el proceso educativo e institucional. Se necesita tiempo y esfuerzo por parte de los profesionales docentes: entender las reuniones con los padres como parte de su trabajo; creación de la figura de un profesor encargado de las relaciones con el resto de la comunidad; envío sistemático de circulares con sugerencias de participación. La idea que tienen los docentes y el equipo directivo sobre la participación externa es muy relevante, de hecho este es uno de los mayores problemas: muchos docentes no apoyan con sus prácticas educativas las intervenciones externas, lo consideren irrelevante, contraproducente y como consecuencia se limita a propiciar una participación pasiva, donde los padres son meros asesores o escuchadores pacientes en las reuniones con los profesores. Lo padres participan mas cuando el profesorado estimula la participación, además si esto ocurre los padres suelen tener una mejor valoración del centro, son más activos para lograr colaboraciones de otros padres y más conscientes del interés del profesorado en su participación.

Los padres también han de estar motivados, en esta motivación influyen varios aspectos el sentirse capaces, el verlo como un logro, el sentido de autoeficacia, o los valores personales. En cuanto a la participación de otros colectivos, estos sentirán la necesidad de colaborar si se les plantean demandas, dificultades o problemas en los que puedan colaborar para solucionarlos y en medida que esta colaboración se aproveche.

CAPITULO 5. Objetivos y Metodología

Este estudio tiene como objetivo el determinar como se va construyendo el rol de participación externa en los centros escolares desde el punto de vista de los profesionales de educación infantil, primaria y secundaria. Se trata de averiguar que vías pueden empezar a utilizarse para que esta participación sea más eficaz, general y satisfactorio para toda la colectividad educativa. Se elaboró un cuestionario en el que quedaran reflejadas las opiniones de los docentes. La muestra se hizo en la Comunidad Autónoma de Madrid, con un total de 209 profesionales –profesores, directores o miembros de equipos directivos, orientadores, e inspectores de educación.

CAPITULO 6. Análisis y resultados.

Las razones que dan los encuestados sobre la baja participación de los padres en la elección de sus representantes en el consejo escolar del centro son:

1. No ven la utilidad de la participación (13.59%)
2. Falta de estímulo a la participación de los padres (20.65%)
3. Falta de motivación de los padres (12.77%)
4. No se conocen suficientemente entre ellos para elegir representante (8.70%)
5. Incapacidad del centro educativo para “mover” a las familias (7.88%)
6. No se consideran preparados (6.52%)
7. Su interés está en los profesionales de su hijo, no en el funcionamiento del centro (6.25%)
8. Delegan la responsabilidad de la educación de sus hijos en los profesionales (4.08%)
9. Incompatibilidad entre horario escolar y laboral (4.89%)

Sobre estrategias que incrementaran la participación de lo padres, los encuestados opinaron que:

1. Formarlos mediante iniciativas institucionales (32.63%)
2. Cambio de actitud en el profesorado (31.58%)
3. Ampliar la oferta de participación (8.16%)
4. Formarlos a nivel de aula e incrementar el conocimiento mutuo (7.37%)
5. Estimular el feed-back de sus representantes (6.84%)

También fueron preguntaron sobre las ventajas e inconvenientes de que una madre o un padre sean a la vez representantes de los padres en el consejo y miembro de la junta directiva del AMPA. Como ventajas, los encuestados opinan que estos tienen mayor conocimiento del centro y las relaciones, y que es más operativo; como inconvenientes consideran que esta situación tiene como consecuencia una menor participación del resto de los padres, y que se produce una mayor parcialidad a favor del consejo escolar.

Sobre las razones que mueven a asistir al consejo escolar por parte de los representantes de los padres de alumnos: (1) Están bastante vinculados al centro y conocen las situaciones. (2) porque es obligatorio. (3) porque lo fomenta el propio centro educativo. (4) porque tiene interés por su hijo y por participar en la institución. (5) por afán de protagonismo.

Los temas que suscitan más interés en los representantes de los padres de alumnos son entre otros: la evaluación del alumnado; el régimen disciplinario y clima de convivencia; la calidad de la enseñanza; y las actividades extraescolares.

En cuanto a los temas que suscitan más interés del representante de la administración local: los temas económicos; los temas administrativos-burocráticos; los problemas de escolarización; el fracaso escolar.

Las propuestas que presentan las AMPAs en cuanto a las actividades extraescolares tienen que ver con iniciativas para solucionar el fracaso escolar; la mejora de las instalaciones y los recursos materiales; y la resolución de expedientes disciplinarios o evaluación del alumnado.

Los encuestados también respondieron a una serie de preguntas sobre los tipos de colaboración que debían mantener los centros educativos con otros centros, entidades u organismos próximos: intercambios de información interinstitucional; colaboración en actividades intercentros alumnado- profesorado fuera del aula; competiciones y certámenes escolares.
En cuanto a que los padres participen no solo en las actividades extraescolares sino también en las actividades escolares, un 67% respondieron que lo creían conveniente para que la función de los padres se integrara más en los centros y su participación fuera más continua. Entre los que votaron que no lo creían conveniente alegaban que era una injerencia profesional y que la educación de los alumnos requiere profesionales especializados. Estas colaboraciones dentro de la educación formal podrían ser: impartición de charlas y talleres; supervisión en excursiones; actividades interculturales en el aula; supervisión en el comedor escolar y en el recreo; colaboración con la biblioteca del centro; y trabajos burocráticos.

Los problemas que plantea la organización del centro educativo a la colaboración de los padres en actividades escolares son los siguientes:

1. Problemas de coordinación y organización (19.03%)
2. Inversión de tiempo (15.79%)
3. Intromisión de los padres (15.38%)
4. No lo acepta la mayoría del profesorado (13.36%)
5. Problemas de horario y temporalización (11.74%)





La participación de personas externas en actividades extraescolares y escolares es vista como conveniente en un 36% de los encuestados. Las razones fundamentales son que supone un enriquecimiento de la actividad del centro, y que abre el centro educativo a la comunidad. Un 37% no lo cree conveniente porque sería una participación que no está reglamentada y no se pueden exigir responsabilidades, y que, en definitiva, supone un mayor esfuerzo para el personal. Por otro lado en el centro educativo se pueden plantear los siguientes inconvenientes para la participación de agentes externos:

1. Falta de reglamentación (19.51%)
2. Integración en el currículo de las actividades ofertadas (17.61%)
3. Su reclutamiento (15.72%)
4. Dificultades de horario (12.74%)

Por último el tipo de actividades que tendrían que organizar los centros educativos para impulsar la participación de la comunidad local:

1. Facilitar la utilización de sus espacios y recursos por el resto de la comunidad (53.39%)
2. Organizar actividades culturales abiertas al barrio (27.80%)
3. Exposiciones escolares de entrada libre (9.75%)
4. Participación del centro educativo en acciones comunitarias (6.78%)

CAPITULO 7. Conclusiones: Bancos de talento infrautilizados

Este estudio se ha centrado en como se están realizando la construcción del participante externo en los centros educativos. Por lo tanto las conclusiones no van enfocadas a experiencias innovadoras que se están llevando a cabo en colegios e institutos en concreto, sino como está este asunto en colegios normales de nuestro país. Como primeras conclusiones, con carácter general, los datos que se recogieron del cuestionario, se pueden sintetizar en que los profesionales perciben la participación externa como algo marginal en la actividad cotidiana de los centros, que esta se limita al ámbito de las actividades extraescolares, y que es muy limitado el rango de las actividades de los padres y otros miembros de la comunidad en el establecimiento escolar. Al preguntar sobre las causas de esta escasa participación, nos encontramos que es un punto sobre el que apenas reflexionan los profesionales y que en todo caso dependen de los requerimientos mínimos de las autoridades educativas. Tampoco perciben que sus estrategias profesionales de actuación en este tema limiten o posibiliten el desarrollo de la participación externa, de hecho las iniciativas tomadas por los padres u otros agentes externos para participar en actividades escolares no reciben un fuerte apoyo ni de los docentes ni de los equipos directivos. Esto produce como consecuencia que los centros educativos están aprovechando poco las oportunidades de enriquecimiento cultural que les brinda su entorno.

Para mejorar esta situación todos los centros educativos tendrían que poner en marcha políticas escolares para incrementar la participación externa, para ello es necesario un nivel suficiente de autonomía institucional y un marco legislativo que amplíe y de recursos a estas estrategias; además es necesaria la formación de los docentes y un asesoramiento adecuado sobre las relaciones externas. Es necesario que los profesionales de los centros sitúen este tema en el nivel de importancia que tiene, ya que sin su concurso y apoyo no se logrará elevar el índice de participación. La comunidad en la que vive inserto el centro educativo posee un conjunto de bancos de talentos que están siendo infrautilizados por el colectivo educativo.

CAPITULO 8. Anexo

En este capítulo podemos leer el cuestionario que se presentó en los centros educativos de la comunidad de Madrid.