La autoestima 
Gustarse a sí mismo para mejor vivir con los demás
Christophe André y Francois Lelord
Kairós, 1999
Nº de páginas: 326

Resumen y traducción: Jorge Reyes
 

COMENTARIO

Se trata de un libro eminentemente práctico donde se abordan diferentes aspectos relacionados con la autoestima, desde los factores que intervienen en su configuración y mantenimiento como modos de evaluarla y tratar los problemas que puedan surgir con la misma.

Se trata de un libro de divulgación que no obstante, aporta multitud de datos científicos referidos al tema lo que lo hace de este libro una lectura amena pero repleta de datos y con información muy interesante.
INDICE
PARTE 1: 1. ¿Se estima usted? haga su propio diagnóstico

1. ¿Se estima usted? haga su propio diagnóstico

CAPITULO 1. Los tres pilares de la autoestima

El autor comienza mostrando cómo la palabra autoestima forma parte del vocabulario común de todas las personas y cómo despierta un gran interés en todas ellas. Se trata de una “mirada-juicio” fundamental para la salud psicológica.

A continuación se proponen una serie de preguntas que podrán ayudar al lector a definir cómo es su autoestima: ¿quién soy?, ¿merezco la simpatía y el afecto de los demás?, ¿cuándo me sentí orgulloso de mí mismo? etc.

También se muestran diversos términos relacionados con la autoestima así como su descripción. Por ejemplo tener confianza en sí mismo (“Creer en las propias capacidades para actuar eficazmente (anticipación de la acción)”), estar seguro de uno mismo (“Tomar decisiones, perseverar en la propia opción”), autoconocimiento (“Poder describirse y analizarse de modo preciso”) etc.

Para el autor la autoestima consta de tres aspectos básicos: la confianza en uno mismo, la visión que se tiene de uno mismo, y el amor a uno mismo. El amor a uno mismo es el elemento más importante de los tres y depende en gran parte del amor que nos proporcionó nuestra familia en la infancia.

El segundo elemento más importante de la autoestima es la visión de uno mismo, la evaluación que la persona hace de sí misma. Si esa evaluación es positiva, constituye una fuerza muy importante que hace que la persona pueda esperar cosas buenas a pesar de encontrarse en un mal momento. De nuevo la familia aparece como un elemento esencial en la formación de la visión de uno mismo y se señala la importancia de tener en cuenta sus dudas e inquietudes para ello. También se señala la profunda dependencia de los demás que origina una visión de sí mismo como carente de recursos.

El tercer componente es la confianza en uno mismo que se aplica a los actos que lleva a cabo la persona. De nuevo la familia y la escuela aparecen como puntos muy importantes en el desarrollo de esta capacidad. El autor propone que la prueba de que una persona tiene una buena confianza en sí misma es que no teme de forma extrema aquello que es desconocido o aquello que es malo (la adversidad) También afirma que esta baja confianza en uno mismo no es algo que no se pueda superar.

Estos tres pilares están interrelacionados unos con otros pero en algunas personas estos pilares no están unidos.

El autor propone así mismo un origen, unos beneficios y unas consecuencias de que existan estos tres pilares. En el amor por sí mismo el origen estaría en la afectividad que recibió el niño que le da estabilidad en sus relaciones y resistencia a las críticas y que cuando no está presente provoca dudas acerca de la capacidad de la persona para ser amado. La visión de sí mismo tiene su orígen en las expectativas de las figuras de crianza sobre el niño que si son buenas provocan en el niño intentos de realizar bien las cosas y resistencia a los contratiempos y que cuando no está presente provoca conformismo y dependencia. La confianza en sí mismo tiene su origen en las reglas de acción aprendidas en la infancia que sirven para actuar de modo fácil y rápido resistiendo a los fracasos y que cuando no está presente provoca vacilaciones a la hora de actuar, abandonos etc.

En cuanto a si hay una o varias autoestimas los investigadores están divididos. Algunos piensan que la autoestima es un conjunto de autoestimas referentes a diversos ámbitos; sin embargo otros opinan que es imposible compartimentarla.

El autor propone que la autoestima se alimenta de dos factores: la sensación de ser amado y la sensación de ser competente.


1. ¿Se estima usted? haga su propio diagnóstico

CAPITULO 2. Autoestima y autodesprecio. ¿Su autoestima es alta o baja?

En este capítulo el autor propone que el lector se centre en algunas áreas de sí mismo para evaluar si su autoestima es alta o baja.

La primera de ellas se llama “Hábleme de usted” En este apartado se propone que efectivamente hay personas que al hablar de sí mismas no es que se desvaloricen, es que directamente no se valoran, eligen los adjetivos más neutros para describirse. Esa baja autoestima dificulta mucho la tarea de “vendernos” o de gustar a los demás. También sabemos que las personas con baja autoestima tardan más en responder preguntas acerca de sí mismos y vacilan más a la hora de hacerlo y cuando se describe resulta poco convincente.

Las personas con una baja autoestima son también muy prudentes. Hay varias hipótesis. Algunos hablan de que tienen mucho miedo al juicio de los demás y eso hace que sean tan prudentes.

La autoestima influye mucho en la capacidad de la persona para hacer cosas. Cuanto más se valora una persona mejor actúa, además cuanto más se valora menos le cuesta tomar decisiones. Las personas con baja autoestima vacilan mucho para tomarlas, tanto las importantes como aquellas que forman parte de la vida cotidiana. Al final muchas veces terminan dejándose influir por su entorno para tomar una decisión.

Las personas con baja autoestima por lo tanto tienen problemas para tomar decisiones, se preocupan mucho por las consecuencias de la opción que han elegido, tienen muy en cuenta a los demás para tomarlas etc.

Para las personas con una baja autoestima el fracaso y la crítica son un drama personal. Una paradoja es que estos pacientes son los que más sufren con la crítica pero son los que más la buscan. La explicación es que no soportan la incertidumbre y buscan constantemente que los demás les reafirmen y en ese proceso se encuentran con las críticas.

Además a las personas con baja autoestima no les gusta nada competir y se arriesgan muy poco en sus actos si saben que van a ser juzgados por otros. Son muy previsoras en cuanto a los posibles fracasos que puedan cometer y eso hace que en muchas ocasiones se paralicen y no actúen.

Ante el fracaso y la crítica por lo tanto las personas con baja autoestima reaccionan muy rápido emocionalmente y esa emoción es muy duradera, se derrumban fácilmente, se justifican en seguida etc.

Pero ¿cómo reaccionan estas personas ante el éxito? Su reacción característica es ansiosa, es decir, les cuesta saborear los momentos buenos. Cuando se les da algo bueno incluso se pueden sentir impostores por tenerlo porque no se ven preparados para ello. También son personas que se sienten molestas con los cumplidos y se protegen frente a ellos limitando su papel en el evento, respondiendo ellos con un cumplido etc.

Sin embargo la autoestima no debe verse como algo estático, puede variar a lo largo de la vida o incluso de unas situaciones a otras.

El capítulo finaliza con un cuestionario llamado “Su nivel de autoestima”


1. ¿Se estima usted? haga su propio diagnóstico

CAPITULO 3. ¿Su autoestima no es alta? ¡No desespere!

El autor comienza el capítulo proponiendo algunas ventajas de tener una baja autoestima. Las personas con baja autoestima son a menudo más aceptadas por los demás por el gran esfuerzo que hacen por complacer a todo el mundo. También las personas con baja autoestima tienen más en cuenta los consejos de las otras personas. También las personas con baja autoestima son más humildes, que es una cualidad fomentada por la religión (con su versión laica que es la modestia)

También se proponen algunos inconvenientes de tener una alta autoestima. Uno de ellos es creerse suficiente en muchas situaciones en las que no lo son o volverse muy “herméticos” a algunos tipos de información. Además algunas personas con alta autoestima persisten mucho en sus esfuerzos pese a que estos no son productivos porque tienen poco en cuenta lo que les dicen los demás. Corren más riesgos que aquellos que tienen una baja autoestima. Así mismo el orgullo ha sido muy criticado por la religión y por algunos moralistas como un inconveniente para el hombre.


1. ¿Se estima usted? haga su propio diagnóstico

CAPITULO 4. ¿Estable o inestable? Averigue la solidez de su autoestima

El autor propone cuatro tipos de autoestima que tienen que ver por un lado con el nivel de autoestima y por otro la do con la estabilidad.

La primera es una autoestima alta y estable en la cual los acontecimientos externos y ordinarios tienen muy poca influencia. La segunda es alta e inestable en la cual acontecimientos de competición o desestabilización provocan altibajos. Sabemos que las personas con una autoestima alta y estable tienen un estado de ánimo mucho más atemperado y positivo a la vez que una autoestima sólida y resistente.

El autor se plantea si efectivamente las personas con alta autoestima inestable no tienen en realidad una baja autoestima e intentan, mostrando a veces una alta autoestima engañarse a sí mismos y a los demás.

El estilo de educación parental se propone como explicación de estas diferencias. Para las personas con una autoestima alta e inestable se propone que son personas a las cuales los padres han valorado tremendamente pero que se daban cuenta de que no eran como decían sus padres en su desempeño real, que no obtenía buenos resultados en su día a día pero sus padres insistían en que era el mejor; padres idealizados y distantes y por tanto el niño se veía obligado a ser el mejor para que le hicieran caso; padres con una autoestima también alta e inestable; padres que sólo se interesaban por sus hijos en base a lo buenos que eran.

Para los sujetos con autoestima alta y estable el autor propone varias explicaciones: modelos parentales con las mismas características; padres que realizaban una valoración realista del niño; padres cercanos y disponibles

Los otros dos estilos de autoestima serían: autoestima baja e inestable, y autoestima baja y estable. Los sujetos con autoestima baja e inestable tienen una autoestima sensible y muy reactiva a lo exterior, sea positivo o negativo y los sujetos con autoestima baja y estable tienen una autoestima que no se ve afectada por lo externo, ni por lo negativo ni por lo positivo.

Una de las diferencias fundamentales es que aquellas personas que tienen una autoestima baja e inestable están deseando mejorarla, así como elevar su estado de ánimo, y están mucho más pendientes de lo que los demás opinan de ellos.

Los padres también se proponen como un punto muy importante en la formación de estos tipos de autoestima. Para la autoestima baja e inestable se proponen: déficit de apoyo de los padres; pocas competencias del niño; padres sobreprotectores que valoraban poco al niño. Para las personas con autoestima baja y estable se encuentran: situaciones en la infancia que propiciaron un sentimiento de falta de control y carencias afectivas.

El autor propone que para diagnosticar un tipo u otro de autoestima hay que fijarse en las reacciones de la persona ante cuatro situaciones: éxitos, cumplidos, fracasos y críticas; y ofrece ejemplos de cómo reaccionarían las personas con los cuatro tipos de autoestima antes citados ante estas situaciones.

Por ejemplo una persona con autoestima alta y estable ante un éxito diría cosas como “Estoy contento, me ha complacido haberlo logrado” y ante un cumplido diría “Muchas gracias” Sin embargo una persona con autoestima baja e inestable ante un fracaso diría cosas como “He tenido problemas de preparación, no he estado bien” y ante una crítica diría “¿Cree usted?”

PARTE 2: 2. Comprender los mecanismos de la autoestima

2. Comprender los mecanismos de la autoestima

CAPITULO 5. ¿De dónde procede la autoestima? ¿Qué hacemos con el niño?

El autor afirma que los primeros pasos de la autoestima corresponden con la aparición del autoconcepto que es un concepto fundamental para la autoestima.

A continuación se nos muestran una serie de situaciones de la vida cotidiana en las que el autor plantea si estamos hablando de autoestima: una niña que repite muchas veces algo porque ve que gusta a su madre, otra niña de tres años que agarra por primera vez la borla del tiovivo, otro niño que se preocupa por la aceptación social etc.

A continuación se habla de la importancia de los iguales, del colegio, en la formación de la autoestima y de cómo a veces los padres subestiman este tipo de influencias. Los niños se comparan mucho socialmente cuando son pequeños y de parte de esa comparación surgen los problemas de autoestima. También propone una clasificación de los niños de 24 a 36 meses en cuestión de su comportamiento social: líderes (hacen ofrendas a otros niños y peticiones para participar en juegos), dominantes agresivos (recurren a la agresividad), dominantes temerosos (evitan competiciones y conflictos) y dominados agresivos (cuando una competición sale mal para ellos recurren a la agresividad)

El autor también considera que los cinco campos más importantes de la autoestima del niño son: aspecto físico, competencia deportiva, popularidad, conformidad conductual y éxito escolar.

Se pone de manifiesto la importancia de escuchar a los niños cuando se quejan de problemas en alguna de estas áreas. También es importante usar lo que el autor denomina “sostén social” que es un diálogo con el niño donde el padre se muestra interesado y atento a sus dudas y hablar sobre sus emociones y dificultades a la vez que le ayudan a relativizar sus problemas con sus consejos. Sin embargo también es importante que el padre no se muestre muy intrusivo queriendo estar en todos los problemas del niño.

A continuación se propone un ejercicio para los padres que consiste en una situación problemática (una niña dice a su madre que las demás no la dejan jugar) y varias respuestas de las cuales los padres tienen que seleccionar la que darían. A continuación se propone cuál de ellas es más acertada y por qué.

La autoestima del niño no simplemente se basa en el juicio que hace de él mismo sino del juicio que los demás hacen, y para el niño existen sobre todo cuatro fuentes principales de juicio externo: padres, profesores, iguales y amigos íntimos. Esto hace que el niño se sienta presionado para ser buen hijo, buen alumno, buen amigo, y buen compañero.

Sin embargo hay variaciones con la edad a este respecto: los niños muy pequeños se fijan sobre todo en la opinión de los padres, entre 3 y 6 años se amplía mucho a profesores y otros niños, y en la adolescencia el juicio que importa es sobre todo el que viene de fuera de la familia. La importancia de la autoestima en la adolescencia es fundamental ya que el suicidio en adolescentes es la segunda causa de muerte en Francia y muchos de ellos presentaban un episodio depresivo. El adolescente se siente muy apegado a sus padres pero por otro lado muy vinculado a su grupo de iguales y el suicidio en muchas ocasiones es una llamada de socorro.

A continuación se habla de la relación entre el orden de nacimiento en una familia y la autoestima. El autor afirma que el nacimiento de un hermano siempre es un golpe en la autoestima del mayor y si viene un tercero lo mismo ocurre para el segundo que pasa a ser el mediano. Sabemos también que los primogénitos e hijos únicos tienen más éxito académico, y cuando se pasan tests de inteligencia tienen más posibilidades que el resto de ser admitidos en buenas universidades. También sabemos que normalmente los hermanos mayores intentan (directa o indirectamente) boicotear a veces intentos de los otros hermanos por sobresalir por miedo a perder su lugar. El orden de nacimiento no sólo influye en el nivel de autoestima sino también en su estabilidad siendo más estable la autoestima en los primogénitos.

El hecho de empezar a ir a la escuela y no estar ya todo el tiempo en casa puede tener también consecuencias para la autoestima, aunque sean transitorias. También muchos especialistas afirman que una buena autoestima aumenta mucho la probabilidad de un buen rendimiento escolar ya que los alumnos con baja autoestima tienen actitudes más fatalistas. Además hay sistemas escolares muy competitivos que mejoran mucho la autoestima de los niños que ya la tienen alta y baja la del resto.

A continuación se propone que la ayuda directa aislada tiene poco impacto en los resultados académicos de los niños y que es mejor una educación global de buena calidad que aumente la autoestima. Se proponen cuatro estilos educativos que tienen que ver con un equilibrio entre seguridad y cariño y normas: rígido (mucha ley y poca seguridad), incubadora (ninguna ley y mucha seguridad), tipo permisivo (ninguna ley y ninguna seguridad) y tipo estimulante (ley y seguridad)

El cariño por parte de los padres es un motor muy importante para la autoestima pero no basta con darlo, el niño tiene que percibirlo. También se plantea en este apartado el hecho de que los padres entreguen apoyo incondicional (haga lo que haga recibirá amor) o condicional. Los peligros del primer tipo son un niño mimado y del segundo un niño domado.

El capítulo termina proponiendo algunos consejos a los padres como: pasar tiempo con el niño a solas, mostrar interés por las cosas que le gustan, compartir con él actividades etc.


2. Comprender los mecanismos de la autoestima

CAPITULO 6. Adultos bajo influencia: amor, pareja, trabajo y autoestima

Este capítulo comienza señalando la importancia de considerar la autoestima como algo que no es estático, sino que va evolucionando y cambiando a lo largo de la vida del individuo.

A continuación se establece una relación entre los comportamientos de seducción y la autoestima. Los comportamientos de seducción aparecen como algo que mejoran la autoestima. Pero una necesidad extrema de gustar a los demás y de seducir hoy en día es un trastorno (Trastorno de Personalidad Histriónica antes llamado Histeria). Hay personas con un miedo terrible al rechazo, a no ser correspondidas y aceptadas en este sentido. Un dato importante es que las personas con mayor autoestima se muestran más seductoras con el resto, hay una correlación positiva; además de que las mujeres son mucho más vulnerables y receptivas a ser seducidas cuando se sienten desvalorizadas.

También se han realizado investigaciones que demuestran que las personas con alta autoestima prefieren estar con personas que tienen una buen opinión de ellas mientras que las personas con baja autoestima prefieren estar con personas que son críticos con ellos, sin embargo, bajo situaciones en las cuales no se les deja tiempo para deliberar y tienen que elegir intuitivamente aquellos con baja autoestima cambian y eligen a los que les valoran positivamente.

Cuando una pareja va bien lo normal es que los dos miembros de la misma se enorgullezcan de los éxitos del otro, sin embargo, cuando hay conflictos en una pareja, puede aparecer competitividad entre ellos. Tener hijos es también una fuente de autoestima dentro de la pareja y los logros de los niños se llegan a vivir como propios sin embargo hay situaciones en las que los padres sienten que los niños son un obstáculo para su desarrollo profesional y eso puede crear dificultades en su autoestima.

El autor en este punto propone un ejercicio para la pareja donde se tienen que hacer algunas preguntas sobre cómo influye la pareja en la autoestima: ¿Qué aporta mi pareja a mi autoestima?, ¿Descansa mi pareja sobre bases equilibradas?, ¿Existen campos en los que tengo la sensación de que competimos? Etc.

También se muestran diversas estrategias para rebajar la autoestima del cónyuge como comparar de manera desfavorable al cónyuge con una persona que no aprecia, criticarle físicamente, criticar a miembros de su familia etc. las peleas son algo frecuente en las parejas pero se puede llegar a crear lo que el autor denomina “conyugopatía” que son conflictos que no desembocan en ninguna solución y donde se dan feroces ataques contra la autoestima. De este modo hay conflictos “normales” donde lo que se intenta es hacer que evolucione la conducta del otro, las emociones se expresan en modo directo, se dirigen a buscar soluciones etc. y conflictos patológicos donde el objetivo es disminuir la autoestima del otro, se responsabiliza al otro de las emociones de uno, van dirigidos a la búsqueda de responsabilidades etc.

Se aborda también en este capítulo el tema de los celos y se establece una relación entre ellos y las personas con una baja autoestima, aunque también las personas con alta autoestima y mucha necesidad de controlar su entorno pueden sufrirlos.

Se pasa luego al tema de la amistad, donde se afirma que la mayoría de las personas eligen a sus amigos en base a que no presenten grandes diferencias con ellos, sobre todo entre los adolescentes. Los amigos son personas a las que se acude cuando ocurre algo malo pero hay diferencias en este comportamiento entre los que tienen baja y alta autoestima, en que los primeros lo hacen mucho más.

La autoestima está también ligada al trabajo con un riesgo muy importante y es que cuando la autoestima laboral ocupa un lugar demasiado amplio en la vida del individuo hasta el punto de eclipsar el resto de la autoestima la persona puede llegar a vivir por y para el trabajo. También se aborda el caso del mobbing que es una agresión con vistas a minar la autoestima de la persona, su marginación dentro de la empresa, aunque desarrollarla debería ser un objetivo en cualquier lugar de trabajo.

Se muestran algunas actitudes de gerencia que sabotean la autoestima así como sus consecuencias: ser imprevisible que mantiene al trabajador en un nivel de inseguridad continuo, criticar a la persona en vez de los comportamientos que hace que la persona se considere incompetente, en caso de éxito, arrogarse el mérito que hace que la persona dude de que esforzarse sea algo útil etc. Sin embargo, estrategias para favorecer la autoestima del personal serían: favorecer el espíritu de equipo, aumentar las competencias individuales, dar información sobre el rendimiento resaltando cosas positivas y críticas etc.

Siguiendo con el mundo laboral el paro es sin duda un duro golpe a la autoestima y un punto importante es que la desvalorización que ha hecho el parado de sí mismo no se acaba el día en que vuelve a encontrar trabajo.

La relación entre poder y autoestima se analiza en las cuatro claves para conquistar el poder: creer en el destino de uno, apuntar alto, pasar sistemáticamente a la acción y aceptar el fracaso. El poder para muchas personas se puede convertir en una droga para la autoestima y una excesiva visión de uno mismo hace que sea muy difícil abandonarlo.


2. Comprender los mecanismos de la autoestima

CAPITULO 7. ¿Autoestima o imagen de sí mismo? ¿Es usted prisionero de las apariencias?

Muchos estudios ponen de manifiesto que los chicos suelen tener una mayor autoestima desde pequeños y que se valoran con más capacidades y más competentes que las chicas. Los sociólogos hablan de un fenómeno social y de que la mujer ha tenido siempre menos ventajas que han minado su autoestima y que ahora tiene que luchar contra desventajas distintas que en otras épocas, por ejemplo, el cuerpo ideal que se “exige” a las mujeres. De hecho sabemos que sólo el 20% de las adolescentes dicen estar a gusto con su cuerpo. Los hombres además distorsionan menos su imagen corporal aunque sus preocupaciones físicas se centran en el tamaño de sus genitales y de su estatura.

Ya desde pequeños la belleza es un factor muy importante para la autoestima. Sabemos que desde la escuela primaria los niños más populares son también los más atractivos físicamente, incluso en los cuentos de hadas ya se deja claro que los buenos son guapos y los malos feos.

Sin embargo ser atractivo también tiene algunas desventajas. Normalmente a las personas atractivas se las atribuyen malas intenciones con más frecuencia, tienen más probabilidades de sentencias duras en crímenes por estafa, suelen despertar envidias en su mismo sexo etc.

La obsesión por la moda de ciertas personas y el modo en que afecta a su autoestima es un ejemplo claro de la influencia que tiene el físico en nuestra época para ser valorado por los demás. Además el autor nos habla de un efecto curioso que es que las personas con baja autoestima en las tiendas compran aquello que consideran que está de moda y sin embargo luego nunca se lo ponen porque no se sienten cómodos con ello.

Antiguamente la presión por el aspecto físico no eran tan grande por una serie de razones: los medios de comunicación no hacían tan accesible observar bellezas que no estaban tan al alcance, muchos matrimonios eran pactados y la belleza física influía menos en la elección del esposo o esposa, había muchos tabúes en la exhibición del cuerpo, había mucha hipocresía social en cuanto a la belleza. De hecho muchos empresarios de la moda han reconocido que han ido demasiado lejos


2. Comprender los mecanismos de la autoestima

CAPITULO 8. Teorías

Todavía no existe ninguna teoría global de la autoestima pero el autor propone algunas que pueden arrojar un poco de luz a este problema

Se empieza exponiendo la teoría de William James para el que la autoestima era igual al éxito/pretensiones. Cuantos más éxitos, mayor autoestima y las elevadas pretensiones pueden ser un freno a la misma. También este autor propone el fenómeno de que a partir de un primer éxito es más probable que se den otros seguidos. A su vez es importante añadir que se puede incidir sobre los éxitos aumentándolos o sobre las pretensiones disminuyéndolas para aumentar la autoestima.

Podemos también hablar de un modelo “financiero” de la autoestima por el cual los que tienen mucho “capital” de partida arriesgarán más y aquellos que tienen poca harán pocos movimientos por miedo a perderla.

También se propone que la autoestima es consecuencia directa de las opiniones de los demás, o que por lo menos suponen una gran influencia. Se ha llegado a decir que la autoestima era un sociómetro y que todo lo que aumentaba la aceptación social aumentaba la autoestima.

Los modelos y antimodelos también sirven a la autoestima. Los modelos la favorecen pero los antimodelos pueden hacerlo también por ejemplo reconfortándonos en nuestros valores. Los modelos pueden incluso llegar a convertirse en ideales patológicos cuando la persona siente que tiene que alcanzarlo pase lo que pase.

PARTE 3: 3. Plantar cara. Cómo mantener y reparar la autoestima

3. Plantar cara. Cómo mantener y reparar la autoestima

CAPITULO 9. Las enfermedades de la autoestima

Hay muchos problemas psicológicos vinculados a la autoestima.

Por ejemplo la baja autoestima y la depresión están muy asociadas pero no son lo mismo. La baja autoestima presenta un estado duradero mientras que la depresión es una modificación respecto a un estado anterior, la baja autoestima la podemos considerar como un rasgo de persnalidad mientras que la depresión es una enfermedad, en la baja autoestima no hay trastornos físicos mientras que en la depresión hay problemas de apetito, de sueño etc.

A veces la baja autoestima es un factor de predisposición para la depresión en la edad adulta. Además sabemos que en una depresión cuanto más afectada se ve la autoestima de la persona más gravedad reviste el cuadro.

Aaron Beck ha hecho una clasificación de las personas en “sociotropas” y “autónomas”. Los primeros necesitan atención y aliento de los demás y sentirse criticado es lo que les lleva a la depresión. Para los segundos, que lo que desean es alcanzar sus objetivos, depender de otras personas es un acontecimiento que conduce a la depresión. En estos dos tipos de personas la depresión tiene un impacto diferente sobre la autoestima. Para los primeros queda cuestionada su aceptabilidad social mientras que para los segundos queda cuestionada su capacidad de control de lo que ocurre a su alrededor.

Otro trastorno que involucra la autoestima es el maniaco depresivo. Sabemos que en este trastorno, durante la fase maniaca la persona se ve dotada de una gran autoestima. Hoy sabemos que se trata de estados ficticios y hay medicamentos como el litio que pueden ayudar mucho a la gente que los padece.

El trastorno de personalidad narcisista se caracteriza por una elevada autoestima. LA persona que lo padece cree que es superior a los demás. El autor se cuestiona si no es demasiado elevada para ser auténtica este autoestima.

La persona con complejos es otra muestra de los problemas de la autoestima. Cuando esos complejos se instalan en el cuerpo y se hacen muy graves estamos hablando de un Trastorno llamado Dismorfofobia.

El autor incluye en este apartado también el alcohol como un problema que involucra a la autoestima. Cuanto más negativa es la autoestima de una persona más probabilidades tiene de recurrir a cuestiones como el alcohol para olvidar la visión negativa que tiene de sí mismo. Además las personas con baja autoestima tienen muchos problemas para pasar a la acción y el alcohol es un inhibidor muy importante en este sentido. Además el alcohol suele tomarse en situaciones sociales y la presión social es un factor muy importante para las personas con baja autoestima.

Sin embargo la autoestima tiene graves consecuencias a largo plazo. Por un lado se sabe que alrededor de un 98% de las personas alcohólicas sufrirá depresión en algún momento dado y altera mucho la autoestima de la persona dependiente. Las terapias que mejor funcionan de hecho con este tipo de pacientes son aquellas que demuestran tener unos buenos conocimientos de lo que es la autoestima y de cómo trabajarla.

También las personas que han sufrido un trauma, físico o psicológico, tienen problemas graves con la autoestima. Por regla general cuanto más grave haya sido la agresión, más intenso es el trauma psicológico. Por ejemplo sabemos que las mujeres maltratadas tienen una autoestima mucho más baja que las que no lo son.

El autor a continuación habla de una serie de estilos de crianza que dañan claramente la autoestima. Los “controladores intrusitos” son padres abusivos que no dejan autonomía a sus hijos. Los padres alcohólicos crean un entorno afectivo caótico. Los “abusadores verbales” desvalorizan continuamente a los hijos o les ponen metas a las que nunca pueden llegar. Los “abusadores físicos” hacen creer a los hijos que les pegan porque son malos con las consiguientes heridas en la autoestima del niño.

Los abusadores sexuales provocan gravísimas consecuencias en la autoestima del niño que a menudo llega a desarrollar algún tipo de trastorno vinculado con la misma, sobre todo un Trastorno borderline con graves alteraciones en la autoimagen, en el control de los impulsos, y en el control emocional.

Hay que tener en cuenta que ser un paciente de salud mental pasa ya por ser una ofensa para la autoestima de muchas personas y que curarse en salud mental pasa muchas veces por recuperar la autoestima.


3. Plantar cara. Cómo mantener y reparar la autoestima

CAPITULO 10. Apaños de la autoestima ¿Cómo protegerla a corto plazo?

Para proteger nuestra autoestima realizamos diariamente multitud de mecanismos de defensa para ponerla a salvo. Con estos mecanismos evitamos emociones o pensamientos que resultan dolorosos para nosotros. Cuanto más frágil es la autoestima más tendemos a usar este tipo de mecanismos. Usar estos mecanismos no supone un problema, el problema viene cuando se usan de forma excesiva.

Cada mecanismo de defensa protege de una forma diferente la autoestima. La evitación sirve para escapar del riesgo a fracasar, la negación evita admitir los problemas, la proyección permite atribuir emociones negativas y dificultades personales a los demás etc.

Las personas con baja autoestima temen fracasar constantemente y por lo tanto evitan correr riesgos no pasando a la acción, y ese hecho hace que no obtengan éxitos y no puedan mantener la autoestima elevada. De ese modo entran en un círculo del que es muy difícil salir.

Las personas con baja autoestima se sirven de diferentes estrategias para mantener unos niveles determinados de autoestima. Algunas veces se benefician del éxito de los demás, los sienten como suyos como las mujeres que se sacrifican por el éxito de su marido. También hay personas que se introducen en grupos donde se sienten aceptados, de hecho la adolescencia, que es la época donde la autoestima es más frágil, es la época de las pandillas. La ensoñación excesiva es también otro medio que usan estas personas

Podemos pensar a priori que las personas con alta autoestima lo tienen más fácil. Sin embargo necesitan recurrir a mecanismos para mantener esa autoestima como por ejemplo devaluar a los demás, o compararse con ellos viéndoles inferiores.

A continuación el autor explora un fenómeno que denomina la “neurosis al fracaso”, personas que se ponen trabajas para conseguir lo que quieren. El autor proporciona, al margen de las múltiples interpretaciones psicoanalíticas que se han dado, una explicación basada en la autoestima. Son personas con muy baja autoestima que creen fracasar y por lo tanto ni siquiera se preparan lo que tienen que hacer.

Hay muchas escenas de la vida cotidiana que involucran la autoestima. Por ejemplo muchas personas se dan al consumismo para estimularla. También el hecho de poseer cosas y mostrarlas para estimular la envidia de los demás puede estar al servicio de incrementar la autoestima en una persona.

También hay otra serie de actividades como ejercer acciones raras o excéntricas, controlar a los demás (por medio de la política…), transgredir leyes, burlarse de los demás, o negarse a reconocer fracasos son otras maneras de mantener la autoestima elevada.

Mención especial tiene el hecho de darse valor a uno mismo sin que lo parezca. El autor propone que se lleva a cabo mediante tres estrategias: el “name-dropping” que conssite en dar a entender que te codeas con personas importantes; la “superperspicacia” que consiste en mostrar que uno tiene información que los demás no tienen; y la “pesca de cumplidos” que no es otra cosa que la falsa modestia.


3. Plantar cara. Cómo mantener y reparar la autoestima

CAPITULO 11. Me gusto luego existo. Cómo desarrollar la autoestima

Muchos creen que los adultos no pueden cambiar sus niveles de autoestima pero los estudios demuestran que cambios laborales y en las interacciones sociales pueden cambiar la autoestima de una persona. Sin embargo los cambios que se producen en la vida de una persona no son suficientes, ésta tiene que actuar en la realidad.

El autor propone dos círculos, uno para explicar la baja autoestima y otro para explicar la alta. En la baja autoestima la persona lleva a cabo escasas acciones. Si con esas acciones consigue éxitos, la persona duda de ellos y la autoestima no sufre cambios, y si consigue fracasos se desvaloriza y la autoestima se mantiene baja.

En cambio en la alta autoestima la persona actúa frecuentemente. Si tiene éxito se alegra y aumenta su autoestima, y si fracasa lo relativiza y la autoestima se mantiene.

El autor propone que para modificar la autoestima hay que prestar atención a tres campos: la relación con uno mismo (conocerse, aceptarse y ser honesto con uno mismo), la relación con la acción (actuar, acallar la crítica interior y aceptar el fracaso) y la relación con los demás (afirmarse, ser empático y usar el apoyo social).

Para el primer objetivo que es conocerse el autor propone recurrir a la venta de Johari que es un ejercicio en el cual se proponen cuatro dominios de autoconocimiento: el dominio público (lo que sabes tú y los demás), la tarea ciega (lo que los demás saben de mi pero yo no), el dominio oculto (lo que se de mi mismo y los demás no) y el dominio desconocido (lo que no se de mi mismo y los demás tampoco) Todo lo que suponga aumentar el dominio público aumenta la autoestima y para ello es importante transformar la tarea ciega, el dominio desconocido, y el dominio oculto, en dominio público

El segundo objetivo es aceptarse que pasa por lidiar con la vergüenza. Y por último ser honesto con uno mismo que pasa por reconocer cuándo uno está usando un mecanismo de defensa para ocultar emociones o pensamientos que pueden poner en riesgo la autoestima.

También es importante que la persona cambie su relación con la acción y para ello el primer paso es actuar. “Los actos son la gimnasia de mantenimiento de la autoestima” El acto aumenta la sensación de control sobre uno mismo. Convertirse en experto en algún campo es también un modo de ganar autoestima.

Sin embargo también es importante acallar la crítica que desde dentro nos hacemos cuando nos ponemos en marcha, todos esos pensamientos a priori que uno se dirige a sí mismo. Lo primero que uno debe hacer es tomar conciencia de ella y luego formularse una serie de preguntas para cuestionarlas: ¿Es realista este pensamiento?, ¿Me ayuda este pensamiento a sentirme mejor?, ¿Me ayuda este pensamiento a enfrentarme mejor con la situación actual?, ¿Me ayudará este pensamiento a enfrentarme mejor con la situación la próxima vez?

La tercera clave en el campo de la relación con la acción es aceptar la idea del fracaso. Eric Escoffier, alpinista, afirmaba que “El fracaso es un pedazo de la victoria” Hay personas que temen mucho el fracaso pensando que sobrevendrán grandes catástrofes y con esas personas las pruebas de realidad en las que cometen pequeños fracasos y ven que no ocurre nada les ayudan mucho. Otras claves pueden ser no ver las cosas como blancas o negras, recordar que todo el mundo fracasa alguna vez, y aprender cosas de los fracasos.

En cuanto a la relación con los demás la primera clave es la afirmación personal que es la capacidad para expresar lo que se quiere, piensa, siente… respetando lo del otro. El objetivo no sólo es conseguir lo que uno quiere mediante este procedimiento sino sentirse mejor con uno mismo.

Si la persona no se autoafirma termina recurriendo a una serie de comportamientos: “esterilla”, en el que la persona soporta todo sin decir nada; “erizo”, en el que la persona da preferencia a todo lo suyo sin tener en cuenta a los demás.

El segundo paso en la relación con los demás es aprender a ser empático que es la capacidad para comprender y respetar el punto de vista de los otros aunque no se esté deacuerdo. La persona con baja autoestima puede tener un esceso de autoestima hasta el punto de que no preste atención a lo que le ocurre a él, sólo a los demás.

La última clave consiste en usar el apoyo social. El autor propone algunos consejos para desarrollar este apoyo social: no dudar en pedir apoyo a los demás, activar la red social de modo regular, diversificar mucho esta red.

A continuación se ofrecen algunas estrategias para cambiar la autoestima: convertir las lamentaciones en objetivos, elegir bien las metas antes de actuar, hacer las cosas por etapas,

Los autores también proponen la visita a un terapeuta si la persona siente tus emociones muy extremas. Si la persona acude a un terapeuta tiene que saber que tiene una serie de derechos: derecho a que se le escuche, derecho a que se respondan sus preguntas, derecho a recibir los mejores cuidados. A su vez el terapeuta tiene una serie de deberes: explicarle cómo ve el problema, cómo será la terapia, cuáles serán los objetivos…

En cuanto a los tipos de tratamiento por un lado está el tratamiento farmacológico, que aunque no actúa directamente sobre la autoestima sí puede hacerlo indirectamente como por ejemplo algunos antidepresivos.

En cuanto a las psicoterapias a pesar de haber muchas clases, las más comunes las podemos dividir en terapias psicoanalíticas y cognitivo-conductuales. Las primeras se parecen más a la idea que tenemos de psicoterapia con un terapeuta con el que hablas del pasado y da pocos consejos y la segunda, siendo más reciente involucra a un terapeuta más activo.

La terapia cognitivo-conductual afirma que no es suficiente hablar del pasado para solucionar un problema. Este tipo de terapias tiene ventajas (son las más eficaces modificando conductas y pensamientos, el terapeuta da apoyo de forma activa, y están avaladas por muchos estudios científicos) y desventajas (el paciente tiene que esforzarse mucho para recuperarse, tiene que enfrentarse a aquello que teme, y trabaja poco para fomentar la comprensión de uno mismo).

La terapia analítica sin embargo pretende que la persona conozca más de sí misma. El terapeuta suele mostrar una actitud neutra. Estas terapias, al igual que las anteriores presenta ventajas (proporciona un buen conocimiento de uno mismo, da respuesta a la pregunta de por qué soy así) y desventajas (no siempre modifica comportamientos de forma eficaz, son muy largas y el terapeuta presenta poco apoyo al paciente).

En cuanto al tipo de terapia más eficaz hoy sabemos que depende de la problemática que tenga la persona y que muchos terapeutas practican un enfoque ecléctico donde tienen cabida varias orientaciones terapéuticas. El capítulo finaliza con un cuestionario sobre “¿Cómo cambiar?”