THE WORLD´S YOUTH 
LOS JÓVENES DEL MUNDO 
Adolescence in Eight Regions of the globe
La adolescencia en ocho regiones del globo
B. Bradford Brown, Reed W. Larson, T.S. Saraswathi
Cambridge University Press, 2002
Nº de páginas: 369

Resumen y traducción: R. Bernabeu
 

COMENTARIO

Para nuestro programa educativo este es un libro interesante, porque nos presenta los distintos aspectos del desarrollo de los jóvenes en distintas regiones del mundo. Analiza cómo es la cultura de origen, qué problemas sociales hay, cómo intentan progresar y qué se puede mejorar. Es muy útil esta perspectiva multicultural, porque la adolescencia necesita comprenderse desde un punto de vista sociológico y psicológico. Al estudiar de este modo el progreso social, nos damos cuenta del importante capital humano y social que los jóvenes suponen para un país o una región, por eso las descripciones que hacen los investigadores, pese a plantearnos problemas y carencias, son muy optimistas. Hoy día muchos más jóvenes tienen acceso a los sistemas educativos, y esto representa para ellos una gran oportunidad. Hay que mejorar la utilidad de esos sistemas en culturas rurales, porque no todos van a vivir en ciudades o van a vivir de ese modo “moderno” la globalización. Pero siempre se van a beneficiar de buenos programas educativos, de servicios sociales y de salud que les atiendan bien, y de economías que cuenten con su fuerza de trabajo, de sociedades que les permitan participar y les enseñen a hacerlo. Esta investigación de la Sociedad para el Estudio de la Adolescencia es muy reveladora de lo que nosotros denominamos “la gran oportunidad”, el hecho de que la educación alcanza su mayor valor cuando permite mejorar a una generación el modo de vida de la anterior, y que esto se logra de manera definitiva en la adolescencia, edad que debemos comprender de manera más positiva y con mejores expectativas para los jóvenes.
INDICE

CAPITULO 0. Prefacio

Este libro es resultado de un estudio de tres años de la Society for Research on Adolescence. El Study Group on Adolescence in the 21st century, formado por investigadores internacionales considera los posibles escenarios vitales de los adolescentes durante los próximos 30 a 50 años. En este libro se presentan las condiciones actuales de los adolescentes en sus regiones, y en el futuro cercano, y se les pedía que presentasen análisis sobre la transformación desde la infancia a la edad adulta, respecto a algunas cuestiones y contextos sociales que afectan a las vidas de los chicos.

CAPITULO 1. El caleidoscopio de la adolescencia. Experiencias de los jóvenes del mundo al comienzo del siglo 21.

Está emergiendo una cultura juvenil global en la que los jóvenes de clase media tienen características muy parecidas. Las tecnologías les acercan desde puntos del globo muy distantes. Las sociedades se están fundiendo en una sola, y la experiencia de los jóvenes es más común. Sin embargo, la imagen que la psicología está dando de los adolescentes está basada en el que vive en Europa o Norteamérica. Mientras que hay adolescentes muy distintos en otras regiones. Sus tareas evolutivas y sus logros se parecen poco, porque las culturas y las normas son muy diversas. Por otra parte, “las formas que la adolescencia toma dentro de una cultura, y más aún entre distintas culturas, es marcadamente distinta y propia” (p. 2). Los temas que se repiten en el desarrollo humano, los desafíos comunes del siglo, se adaptan a las necesidades y exigencias de las sociedades y se transforman y tienen distintos significados en cada sistema cultural. ¿Es la adolescencia un periodo discernible de la vida en varias regiones del mundo? ¿Cómo se experimenta? Estas son las preguntas a las que tratan de responder los investigadores en este libro. Cuales son las instituciones que ayudan, las personas relevantes en sus vidas, y la manera como aprovechan sus oportunidades. Cómo está afectando el cambio en las sociedades a sus trayectorias vitales. En ocho regiones del mundo los expertos han estudiado la adolescencia, con la capacidad que les da pertenecer a esa cultura: su objetivo era “hacer un sumario y evaluar el carácter y las condiciones de la adolescencia en la región del mundo de que se trate” (p. 3). Se han organizado las investigaciones alrededor de las definiciones de la adolescencia, de las relaciones familiares, de las relaciones con los iguales, de la educación, de la preparación para el trabajo, de cuestiones de salud, de servicios sociales, participación cívica, uso de los medios de comunicación y su influencia. En este libro emerge una visión de las circunstancias de vida de los adolescentes en el mundo más actual y comprehensiva. En este capítulo los autores repasan los temas anteriores, para introducir el modo de análisis y el estado de las cosas.

La definición de la adolescencia: En distintas regiones del mundo se dan definiciones distintas, por el significado que tiene la etapa y por el tiempo que dura. Cada cultura da una imagen propia, asociada al término, que puede ser adolescente, joven, estudiante, etc… pero todas comparten el elemento común “como un intervalo de transición y preparación entre la infancia y la edad adulta” (p. 6) Puede ser un periodo corto, largo, con un término propio o sin él, o comprendido de formas muy distintas, pero casi todas las sociedades tienen de hecho este periodo de transición para llegar a ser miembros completos de la sociedad.

Los contextos de desarrollo y socialización: la preparación que reciben los adolescentes depende en parte de los contextos fundamentales en los que pasan su tiempo (Whiting, 1980). Son dominios en los que los adolescentes consiguen recursos valiosos para sus vidas, o por el contrario, no los logran. Les proporcionan “reservorios de experiencia”: modelos, guía, enseñanza, control social, recursos materiales, para la preparación entre la juventud y la vida adulta.

A) La familia: Hay una enorme variedad en las formas de la familia, que siempre es un contexto muy importante para el adolescente. Hay variaciones entre culturas y dentro de una misma sociedad. Las familias están cambiando en su estructura, ha aumentado además la movilidad, las migraciones, el trabajo de las madres, el tamaño. Son cambios que tensan la capacidad de la familia de proporcionar los recursos que necesita el adolescente, aunque traen también otros nuevos recursos (ej. las madres que trabajan como ejemplo para las hijas, las familias pequeñas en las que hay una comunicación más cercana). Una característica común es que afrontar nuevos problemas y se están adaptando.

B) Los colegios/universidades: La mejora de la educación formal, que proporciona recursos para la vida adulta, es clave para mejorar las circunstancias vitales de los jóvenes y de las sociedades en las que viven. Hay países en desarrollo o emergentes que han ampliado la tasa de escolarización, pero otros, en desarrollo, no han logrado aún la escolarización primaria universal, y además las escuelas a menudo no logran sus objetivos. En algunos países el sistema educativo no es sensible a las necesidades vitales de los adolescentes, en otros no se favorece el paso a la educación superior. En las sociedades agrarias las escuelas suelen estar lejos de las trayectorias vitales de la mayoría de los jóvenes. Es el problema de los “mundos múltiples”, que se da cuando dos sistemas culturales coexisten sin integrarse – inmigrantes en EEUU, escuelas de tipo occidental en África-. Además es muchas escuelas desorganizadas o con pocos recursos, o por la mala formación y poco sueldo de los profesores. Lo positivo es que más jóvenes están en la escuela, y los dos logros a conseguir son: el ajuste con la cultura del alumno y un currículo que proporcione las habilidades que van a ser más útiles en el trabajo.

C) El grupo de iguales: Los amigos ofrecen recursos muy valiosos, como compañía, apoyo emocional, y un terreno en donde practicar y aprender habilidades sociales. Negativamente, favorecen el consumismo, malas actitudes escolares, comportamientos de riesgo. Las distintas sociedades reaccionan de modo muy diverso a esta influencia ambivalente, mientras que unas restringen el grupo de iguales, otras lo favorecen. En las sociedades estudiadas el papel de los amigos va en aumento, tienen intereses en común, confían en ellos, tienen más relaciones románticas y sexuales, tienen menos supervisión de los padres, confían más en el grupo como fuente de información sobre el sexo (y en muchos casos responden a las prohibiciones con irresponsabilidad, lo que ocasiona los embarazos adolescentes y los contagios de ETS). Es una fuente de nuevas experiencias y de problemas, también porque entre ellos mismos no encuentran siempre lo que necesitan.

D) Otros contextos: Muchos jóvenes pasan la mayor parte del día en el trabajo, en el campo o en pequeños negocios, adquiriendo habilidades y recursos económicos. Pero muchos jóvenes trabajan en condiciones abusivas, o son empleos que exigen mucho esfuerzo y reducen el desarrollo profesional. Los trabajos voluntarios o en organizaciones altruistas proporcionan otro contexto de socialización a los jóvenes, que son experiencias muy valiosas que les preparan para la participación cívica. Otros contextos formativos incluyen actividades fuera de la escuela o en la comunidad, la comunidad religiosa, y el tiempo que pasan solos.

“En algunos casos estos contextos trabajan bien juntos y se ajustan bien a las demandas culturales y económicas que los jóvenes encontrarán de adultos. En otros el encaje es más flojo o la formación para ser adulto imperfecta, como un caleidoscopio en el que las imágenes son asimétricas e inestables” (p. 11). Hay desafíos muy grandes para los jóvenes de hoy, que los autores enumeran en los siguientes:

1) Susceptibilidad a los sucesos políticos o históricos, que alteran el curso de las vidas de los adolescentes. Hay chicos que se ven reclutados para participar en conflictos armados, lo que termina con su proceso de desarrollo y además les enseña a odiar al enemigo. En otros casos, los jóvenes se pueden beneficiar del paso de una sociedad sin libertades a la democracia.

2) Globalización versus fragmentación: Es un tema muy importante a resolver, si los jóvenes están aprendiendo a formar parte de una sociedad mundial, o si se están alejando en facciones religiosas, étnicas, económicas. La experiencia de los adolescentes se va haciendo más similar en todo el mundo, de manera lenta pero constante. Sin embargo, las similitudes superficiales pueden sobreestimarse, porque hay sociedades que adoptan algunos aspectos de la cultura occidental (el modelo al que tienden los adolescentes) pero al mismo tiempo son combativos frente a otros. Se está creando además una distancia entre los adolescentes de zonas rurales y los que viven en las ciudades. Hay una además una brecha digital, entre quienes tienen acceso a la tecnología y quienes no. Por lo que se puede razonar también que la adolescencia se ha convertido en una realidad más divergente que compartida. A medida que más jóvenes participan en esa cultura juvenil global, hay el riesgo de algunos que la rechazan por distintos motivos se conviertan en extraños a esa cultura, creando tensiones sociales; o por el contrario, puede enriquecer la sensibilidad social, aumentar la sensibilidad a las diferencias.

3) Tensiones entre la conexión y el individualismo: Hay autores que han documentado el aumento del egocentrismo y el individualismo entre los adolescentes. La modernización de sociedades agrarias o rurales no tiene que tener siempre como resultado el individualismo occidental. Hay regiones donde los jóvenes no se comprenden separados de sus familias, y el honor que tienen en la misma es un factor muy relevante en sus estudios o en su carrera. Hay una tensión entre la necesidad de autonomía de los jóvenes y el mantenimiento de las tradiciones de interdependencia, dentro de la familia o en la sociedad. Socialmente, hay menos participación política (rebeldía social) pero más en organizaciones de voluntariado, por lo que parece que los jóvenes buscan nuevas formas de conectarse a las instituciones de su sociedad, más aún si hay transformaciones en curso. Tienen un claro interés por servir a las necesidades de su sociedad de alguna forma. La conexión social no es obvia, pero tampoco están por completo separados. Hay diferencias, sin embargo entre unos grupos y otros, o entre unas sociedades y otras, en cuanto al grado de vinculación.

4) Estructuras de oportunidad según el género: Hay una diferencia marcada en las oportunidades entre chicos y chicas, aunque la participación en la educación es parecida, terminan más los chicos la escuela y más aún la universidad o formación especializada. El logro educativo suele beneficiar más a los chicos. Las chicas tienen sus oportunidades vitales más restringidas, incluyendo las relaciones sexuales. Aunque hay evidencias de una creciente igualdad de género, en cuanto a la responsabilidad de los padres (hombres) en el cuidado de los hijos, oportunidades de empleo de las mujeres, relajación del control sobre la sexualidad de las chicas – aunque hay excepciones-.

5) Progreso en la salud y el bienestar: Los informes demuestran que en algunos aspectos la salud de los adolescentes mejora más en unos aspectos que en otros. Los jóvenes, en general, tienen una mejor nutrición (lo que ha adelantado la edad de la pubertad) y menos enfermedades infecciosas. Pero también ha aumentado el número de adolescentes que realizan comportamientos dañinos para su salud (o de riesgo): sobre todo el uso de drogas ilegales y el sexo sin protección. Hay un aumento fuerte del contagio por SIDA y otras ETS. No hay duda de que los adolescentes están teniendo más comportamientos de riesgo en muchas partes del mundo. Causas que se consideran: falta de acceso a servicios de salud o educación para la salud y falta de supervisión de los adultos, y mayor preponderancia del grupo de iguales. La falta de oportunidades de trabajo puede ser otra causa. Hay poca información en los estudios de este libro sobre la salud mental de los jóvenes, y hay pocas organizaciones que cuiden de la salud mental en los países menos desarrollados. Es una necesidad muy urgente en muchas regiones (desarrolladas o en desarrollo), centrarse en la salud mental positiva y en la resiliencia de los jóvenes. Es necesario saber cómo los jóvenes pueden afrontar mejor los entornos que amenazan su bienestar físico o mental, para hacer programas de intervención más eficaces en cada contexto cultural.

6) Optimismo para el futuro: En todas las regiones que han estudiado, los autores encuentran que los jóvenes son optimistas respecto a su futuro. Aunque haya problemas sociales o dificultades, los jóvenes se anticipan a su futuro y tienen esperanza. Incluso donde hay problemas económicos graves, los jóvenes manifiestan confiar en sus futuros. Aunque hay jóvenes que viven situaciones extremas de pobreza o guerra, que no tienen esta confianza. Este optimismo debería encontrar en respuesta políticas que respondan a sus necesidades evolutivas. Los adolescentes son agentes de su propio desarrollo, pero es importante que la sociedad abra sus oportunidades y les permita lograrlo.

CAPITULO 2. Tendencias demográficas que afectan a los jóvenes alrededor del mundo.

Se define a los jóvenes en este capítulo como personas en su segunda y tercera década de vida. Estudia los cambios en la distribución de la edad y las transiciones que la cultura determina para cada edad y cómo define la experiencia en estos años. Comparan los niveles de logro escolar, la edad del primer empleo, del matrimonio y de tener hijos. Qué recursos tienen los jóvenes de cada región para hacer esas transiciones, cuantos recursos nacionales se invierten en salud y educación y cuales son las tendencias del mercado de trabajo, cómo están preparándose los jóvenes para acceder a la vida adulta. Los chicos menores de 15 años son un tercio de la población en los países en desarrollo y casi la mitad en África subsahariana. Antes de que en una sociedad desarrollada descienda la mortalidad, las tasas de fertilidad y mortalidad son altas, por lo que la media poblacional es bastante joven. Si en esta situación desciende la mortalidad, hay más niños que llegan a ser jóvenes y hay más jóvenes aún. Cuando la seguridad de los adultos aumenta, nacen menos niños y la media de edad aumenta, si además desciende aún más la mortalidad, se llega las sociedades con menos jóvenes. Esto se conoce como transición demográfica, que ya se ha realizado en Europa y Norteamérica, pero que en Suramérica, Este Asiático, Oriente Medio y Sur de Asia está teniendo lugar ahora. Los países de África subsahariana y Oriente Medio y Sur de Asia están en la fase de preiniciación. En la que los menores de 15 años son la mitad de la población, y la edad media de la población es de 17 años. En los países de iniciación tardía los menores de 15 años son un tercio de la población (edad media de 23 años), en los países de iniciación temprana son menos de una cuarta parte (edad media 34 años). Son jóvenes que en los próximos años van a hacer la transición a los roles adultos: por eso la demanda sobre las escuelas y otras instituciones educativas es enorme en estos países donde la mitad de la población tiene menos de 17 años.

La demografía de una sociedad y cómo afecta a los jóvenes: la cantidad de recursos que una sociedad invierte en educar a los jóvenes, y las aportaciones que estos jóvenes van a hacer a su sociedad, en capital humano y social, es un tema clave para el progreso social. Variará según sea la situación económica del país y el tamaño de la cohorte de población en esa franja de edad. La educación y la salud son indicadores de lo que una sociedad invierte en recursos para los jóvenes:

A) Educación: La educación ha ampliado su objetivo, para enseñar a los jóvenes conocimientos, pero también a aprender nuevas habilidades y usar tecnologías. La educación universal reduce la desigualdad y aumenta la base de productividad, reduciendo las diferencias por nivel educativo en los ingresos. Para los organismos internacionales es prioritaria la educación básica y la formación técnica. Además de universalizar la educación los países tienen que asegurar su calidad y que se cumplen sus normas. En muchos países los alumnos dejan la escuela para trabajar, en Primaria o en Secundaria, y esta es una cuestión crítica. Cuando hay una gran parte de los adolescentes en la Secundaria y en educación superior, esto quiere decir que se ha alargado el periodo de inversión familiar y social en los jóvenes.


Igualdad en la educación: Requiere eliminar diferencias de género, raza, etnia, religión, clase social o entornos rurales o urbanos en el acceso a la escuela. La discriminación por género en este derecho es de las más documentadas; porque en muchas regiones se valora mucho más la educación de los hombres. El ratio de mujeres que realizan educación Primaria, Secundaria y Terciaria es menor en todos los países en desarrollo que el de los hombres. Las mujeres con más nivel educativo tienen menos niños, más sanos y mejor educados; tienen mejores probabilidades de buenos sueldos y favorecen a toda la sociedad además de mejorar su bienestar individual. Hay programas educativos que tratan de promover la igualdad de las adolescentes, pero las resistencias de las tradiciones son muy fuertes en algunos casos. Las chicas que realizan la educación secundaria reciben castigos muy fuertes en algunos países por no atenerse a las normas.

B) Salud: Los jóvenes suelen ser los más sanos de su generación, si sobreviven las enfermedades de la infancia. Desde los años 70 las mejoras en la salud pública en los países en desarrollo han supuesto que los jóvenes superen la infancia con menos enfermedades. Pero en los países en desarrollo una gran parte de la población no se espera que supere los 60 años (la mortalidad en la infancia es la causa principal). La educación de la salud y sexual de los niños y jóvenes es esencial para reducir la brecha en la esperanza de vida entre países desarrollados y en desarrollo. Las causas de muerte entre los jóvenes más comunes son accidentes, homicidios y suicidios, aunque en algunas regiones es el VIH-SIDA. El comportamiento de riesgo ha aumentado los problemas de suicidio, homicidio y abuso de drogas entre los jóvenes, debido a la falta de respeto a las normas. Las enfermedades infecciosas son más comunes cuando el sistema de salud no tiene la infraestructura básica que es necesaria.

La actividad sexual, el uso de anticonceptivos y la fertilidad de los adolescentes son temas importantes. En países en desarrollo las adolescentes frecuentemente tienen relaciones sexuales pero sin utilizar medidas de protección ni acceder a servicios de salud reproductiva (15 a 19 años). El riesgo de embarazos no deseados es cierto y con las consecuencias que tiene para las vidas de esas chicas. Al aumentar la escolarización aumenta el riesgo de embarazo entre adolescentes, porque se retrasa la edad de entrada al matrimonio. En Europa, por el contrario, se hace una educación sexual que está llevando a relaciones sexuales adolescentes seguras y responsables.

Las transiciones a la edad adulta se han retrasado al alargarse el periodo educativo: empleo, matrimonio, paternidad. Al estudiar estas transiciones se puede determinar la inversión de la sociedad en los jóvenes y en qué momento se produce. La incorporación al trabajo es más tardía cuando el nivel educativo medio es más alto: entre los 15 y 19 en un país desarrollado lo más normal es seguir estudiando, o formándose, en uno en desarrollo es trabajar. Al entrar tan jóvenes en el mercado de trabajo dejan la educación adicional y pierden la posibilidad de lograr un empleo más cualificado. En los países en desarrollo las chicas tienen menos empleo, aunque tengan el mismo nivel educativo, ya que muchas culturas no lo favorecen por ser la edad de casarse y tener hijos. Los obstáculos a que las chicas vayan a la escuela o se forman son de todos tipos, lo mismo respecto del trabajo. En regiones de África y Asia es normal que las chicas trabajen en empleos propios de mujeres, tradicionalmente, y en algunos casos esto se combina con la escuela. Respecto del matrimonio y la paternidad: se ha encontrado una relación consistente entre el matrimonio siendo chicas muy jóvenes (en algunos países durante la adolescencia) y la niveles más bajos de autonomía, estatus social, educación y más alta fertilidad y peores resultados en el desarrollo de los hijos. En las regiones donde es probable que las chicas se casen en la adolescencia también lo es que tengan hijos siendo muy jóvenes: entre el 5 y 15% de las mujeres entre 15 y 19 años tienen hijos en Africa. La entrada a los roles adultos (ser padres) se retrasa por el periodo educativo más extenso en los países desarrollados, pero en algunas de las regiones que están en desarrollo no parece ser así. Los jóvenes que tienen educación están más informados y contemplan un rango mayor de opciones vitales: la globalización ha promovido la idea de que la juventud debería ser un tiempo libre de responsabilidades, ocupado en el desarrollo de los intereses y talentos de cada uno. Otro factor a tener en cuenta son las desigualdades entre unos hogares y otros, dentro de la misma sociedad, ya que las oportunidades de un joven dependen de que su familia pueda mantenerle mientras estudia. Las desigualdades son más fuertes en algunas regiones, y se reducen al máximo cuando hay sociedades desarrolladas que redistribuyen los recursos. Por otra parte, cuando las familias tienen formas distintas a la tradicional, o hay muchas personas dependientes de un hogar, se suelen dar peores situaciones de salud, educación y ajuste social de los hijos.

¿Cuál es la preparación de un país para invertir en la juventud recursos? Esta es una generación sin precedentes de jóvenes, que requiere una inversión inmensa en educación, empleo y salud – para alrededor de 1.000 millones de jóvenes-. Aunque las necesidades varías de una región a otra, según los parámetros anteriores. La educación es clave en los países en desarrollo donde hay una gran proporción de jóvenes, porque si no sus economías no van a poder absorber esa cohorte de población, o se van a crear solo trabajos de poca cualificación. En países desarrollados hay el mismo problema de formación para atender las nuevas necesidades de la sociedad. El Banco Mundial considera que el desarrollo a nivel mundial del capital humano es clave para reducir la desigualdad de ingresos. Esta inversión favorecería el crecimiento económico y la protección social básica de los ciudadanos de cada nación. Son necesarias otras protecciones sociales cuando hay una crisis en una región o se está reestructurando: como garantizar los beneficios y los derechos clave de los trabajadores.

“Las regiones del mundo comparten algunos desafíos en la inversión de recursos en la juventud: primordialmente reducir la pobreza y la desigualdad. Hacer la salud, la educación y las oportunidades en el mercado de trabajo disponibles universalmente es crítico para promover el bienestar de todos los jóvenes y promover sus esperanzas para el futuro” (p. 53).

CAPITULO 3. Adolescencia en el África subsahariana. Una imagen construida desde la triple herencia de África.

Los adolescentes africanos tienen una visión del mundo, en la que las nociones del individuo y la autonomía son relacionales e interdependientes. El niño lo comprenden como un agente activo, en el que la persona necesita ir creciendo con la aprobación de los demás. Los adolescentes construyen sus identidades sociales en una serie de experiencias sociales: sus identidades deben ser consistentes con la cultura y las obligaciones económicas. La adolescencia suele comenzar con un rito de paso en la pubertad, y consiste en una asimilación por parte de los jóvenes de las tradiciones y normas de sus padres, aprendiendo los comportamientos adultos, hasta realizarlos con independencia. La familia excede el núcleo familiar y las conexiones son muy extensas, formando “herramientas psicosociales para la adaptación”. Factores que entran en juego: el tamaño de la familia de origen, su estructura, las asistencias sociales disponibles o el nivel de pobreza (los hijos que tienen que mantener a sus padres), las combinaciones dentro de extensas redes familiares (en las que los chicos pueden estar haciendo un trabajo y aprendiendo a la vez). Los roles sociales de chicos y chicas son distintos: se espera de los hombres más independencia y de las mujeres más cercanía y competencia social. La buena comunicación en la familia se relaciona con menores embarazos adolescentes y mejor satisfacción de los adolescentes, lo cual se asocia a su vez a un mayor control y supervisión (normas éticas). El éxodo de muchos jóvenes desde los entornos rurales a las ciudades ha disminuido la cohesión en las familias y ha diferenciado aún más los pueblos del entorno urbano. La escolarización ha reducido el nivel de participación de los adolescentes en la economía familiar. Tienen más oportunidades y nuevos roles sociales que antes no estaban a su alcance: pero al mismo tiempo esto disminuye el papel de mentores que realizan los padres, porque requiere más movilidad. Los padres tienen menos autoridad, mientras que las madres y los adolescentes son más activos en crear su propia visión del mundo y tomar decisiones. Otro problema es de las familias desestructuradas, los chicos que viven en la calle, solos o con familiares, en situaciones de abuso, abandono y mucha pobreza. El grupo de iguales es muy importante en África y actúa como mecanismo de autorregulación, sin que sea necesaria la intervención del adulto. Los chicos mayores pueden actuar como padres o madres de los pequeños dentro del grupo de iguales, con una rica tradición cultural de juegos y aprendizajes.
El aprendizaje de la sexualidad tiene lugar por medios indirectos, tradicionales, aprendiendo sobre los roles sociales y la higiene. Hay una gran variabilidad en el comportamiento sexual de unos países a otros, y de unos adolescentes a otros. Pero la sexualidad se suele prescribir como parte del matrimonio y no antes, relacionada con ser padres. El amor romántico no forma parte de sus tradiciones. Pero de hecho hay un aumento de la incidencia de la sexualidad adolescente en África, en respuesta a la maduración sexual y los valores y prácticas globales, tal como se retratan para los adolescentes. La sexualidad adolescente es un tema de preocupación, con la salud reproductiva, porque los mensajes que reciben los adolescentes (la tradición interfiere en la prevención), la maduración sexual precoz y las experiencias sexuales más frecuentes, los pocos servicios de planificación familiar, el riesgo de transmisión de ETS, todo esto está creando un gran problema entre los adolescentes.

La educación es una forma de socialización, que no solo se da en las escuelas. En África los niños son tradicionalmente guiados con muy poca instrucción para participar en la cultura y la economía, con normas socialmente distribuidas. UN modelo erróneo ve la escuela en África como un remedio a las malas familias africanas, lo cual no es siempre así. La escuela en África hoy día no está del todo ajustada a las necesidades de una sociedad agraria, tampoco a los pueblos, y su calidad ha ido perdiéndose, por lo que es poco relevante para la trayectoria vital de los africanos. Necesita reformas. La escolarización varía mucho, lo mismo que las tasas de abandono escolar (altísimas), de unos países a otros. La escolarización también depende del sexo, siendo casi siempre mayor la tasa en los chicos. El efecto de la escuela es positivo, en promover el progreso económico y tecnológico, transmitir la cultura y educar moralmente, pero el autor duda de que la escuela esté teniendo éxito en África, porque ha trivializado o ignorada el sistema africano de conocimientos, valores y tecnologías. Ayuda al progreso, pero en muchos sitios es inconsistente con los valores básicos.

CAPITULO 4. Adolescencia en India: Chicos de la calle o Millionarios de Silicon Valley.

Hay 200 millones de adolescentes en India, entre 10 y 19 años, 22% de la población. 300 millones en la franja de edad entre 10 y 24 años, 30% de la población. Los matrimonios y la tasa de fertilidad son elevados. El 34% de las chicas entre 15 y 19 están casadas, y el 19% de la fertilidad se atribuye a mujeres entre 15 y 19 años. Hay un término tradicional que se refiere a los jóvenes, una etapa de aprendizaje, de entrenamiento, aunque más para las castas altas. Las familias son muy interdependientes, con normas y rituales estrictos, y los chicos tienen un estatus por encima de las chicas. Los padres educan a sus hijos en valores tradicionales, la familia tiene más peso que el individuo y se enfatiza la interdependencia y el respeto a los mayores. Son familias patriarcales, pero se observa un menor peso de la figura paterna, sobre todo en las clases medias educadas. La supervisión de los hijos es muy cercana, de las chicas en sus actividades en casa y sociales, de los chicos con respecto a su aprendizaje. Se ha comprobado que los padres de clases medias en India están participando más, dedicando más tiempo, al cuidado de sus hijos. Las relaciones dentro de la familia son de mucha interdependencia, y el término que las define es “deber”. Los rituales tienen importancia y los vínculos y las funciones que realiza cada uno son específicas del vínculo materno, paterno, entre hermanos o hermanas. Pero los adolescentes están expuestos a nuevos valores, de tipo occidental, más confusos, a cambios acelerados, a la competitividad de la economía, con lo que los padres se encuentran a veces fuera de la seguridad que les dan esas tradiciones. Disminuye el apoyo social y aumentan las tensiones, también para la salud mental. Los iguales son muy importantes como agentes de socialización, ya que las familias son muy extensas, de hasta 50 miembros viviendo juntos, y hay muchas relaciones, aunque se limitan las relaciones entre chicos y chicas en la pubertad. Pero pasan más tiempo con otros chicos de su familia que si son de otras familias, aunque deja de ser así cuando son clases sociales más altas. La cultura del grupo de iguales, al modo occidental, está más presente en las clases medias y altas.

La religión juega un papel muy importante en su vida diaria. Las castas parecen tener menor influencia que antes, y ahora un factor muy relevante son los medios de comunicación, el tipo de vida que retratan las películas en India. “La casta, la clase social, el género, la religión y la comunidad local constituyen el paisaje social de los adolescentes Indios, que enmarca sus expectativas, ambiciones, y aspiraciones educativas” (p. 116). El sistema educativo es elitista, para las clases medias y altas, aunque es formalmente universal es el que tiene un índice más alto de niños y adolescentes no escolarizados, y tiene el mayor índice de jóvenes entre 15 y 35 años analfabetos. Alrededor de 100 millones de niños en India nunca han asistido al colegio. En las zonas rurales, en las tribus y entre las niñas, el grado de desigualdad es el más alto, con mayor grado de analfabetismo (5 de 6 chicas de zonas tribales) y menos años en la escuela. En India hay el mayor porcentaje del mundo de niños que trabajan: 10 millones entre 0 y 14 años son puestos a trabajar (¿cada año?, el autor no aclara el dato). La política sobre este problema es poco clara y lo permite como necesidad de las familias pobres. Es parte de la tradición india del trabajo en la familia, y además hay poca confianza en el sistema educativo como fuente de oportunidades. Son trabajadores sobre todo marginales, niños y adolescentes, en todo tipo de sectores. Trabajan muchas horas en tareas de adultos y en situaciones peligrosas, con lo que su saluda se deteriora. Las respuestas del gobierno y de ONGs son muchas, pero el problema sigue existiendo para la tercera parte de la población, la escala social más baja, que vive por debajo el umbral de la pobreza. Para los adolescentes de clases medias y altas el futuro es más positivo: la educación se ve como la clave para el progreso social y los padres están dispuestos a hacer grandes sacrificios para que sus hijos estudien, hay facilidades en forma de becas y créditos, y las familias tienen una fuerte tradición de aprendizaje y dan mucho apoyo a sus hijos y supervisión. Es un entorno educativo muy competitivo, con instituciones elitistas en algunos campos, aunque en otros la formación es más deficiente. Hay programas nacionales de participación cívica de los jóvenes, que han aumentado su conciencia social y su implicación en actividades de voluntariado en comunidades: desde las universidades se están haciendo muchos trabajos en proyectos para generar ingresos en las aldeas, evaluaciones sanitarias, centros de formación para mujeres; o en las ciudades proyectos para las chabolas, alfabetización, vacunación, educación. Hay una tradición de servicio a los demás en India, que se une al nuevo concepto de voluntariado. En los institutos hay una asignatura que se llama “Socially Useful Productive Work”. Pero al mismo tiempo ha aumentado la criminalidad entre los jóvenes indios, sobre todo en los bajos fondos de las ciudades.

La salud, la sexualidad, los cuidados médicos, dependen en gran medida de la clase social. Los jóvenes más pobres tienen una nutrición deficiente y más enfermedades por el trabajo. La sexualidad se considera parte del matrimonio, tradicionalmente, pero los nuevos modelos sociales hacen que no sea tan rara entre los jóvenes, sobre todo en clases medias o altas. Los problemas de salud, física y mental, entre los jóvenes indios y su expresión de la sexualidad se tienen que comprender dentro de su contexto cultural: la condición más vulnerable es la de las chicas pobres, sin educación y de casta más baja. Además hay muchas veces falta de saneamiento, de higiene y de servicios de salud. Se ha hecho un gran reforma social para proporcionar asistencia médica a todos los niños en su entorno cercano, y se están uniendo las prácticas tradicionales de la medicina india con las modernas. Hay además programas nacionales para los jóvenes y de desarrollo de los adolescentes, que les enseñan los principios de su constitución, la herencia cultural de India, y los valores de disciplina, confianza en uno mismo, justicia y juego limpio. Hay otros programas de ONGs similares. El autor concluye que muchos adolescentes indios están logrando éxitos personales y profesionales que sus padres no habrían podido imaginar, pese a que muchos otros están incorporándose a la vida adulta en malas condiciones de salud, de formación o con comportamientos de riesgo.

CAPITULO 5. Adolescencia en China y Japón: Adaptarse a un entorno cambiante.

Hay una imagen de los niños y adolescentes de estas regiones: controlados socialmente, estudiosos pero sin participar de otras actividades, depresivos y con problemas psicológicos; imagen que en este capítulo se demuestra poco realista. Los niños japoneses y chinos han experimentado en las últimas décadas avances en sus modos de vida, con más oportunidades para un desarrollo sano, más acceso a la educación, y más oportunidades de relacionarse con sus iguales en el resto del mundo. Aunque algunos segmentos de la población no se han beneficiado tanto, en China, del paso a una economía de mercado. Los problemas económicos les dejan en situaciones de mucha vulnerabilidad. En Japón el desempleo es un problema nacional que ha afectado a muchas de las estructuras sociales que proporcionaban un horizonte seguro a los adolescentes. La vida familiar se un aprendizaje por imitación de modelos: el entorno educa la personalidad del niño, y los padres son tolerantes, el entorno es positivo, y se muestran modelos de comportamiento social positivo. En la primera infancia se toleran los comportamientos disruptivos de los niños, pero la entrada en la escuela primaria les exige ya comportarse bien. Creen en la benevolencia natural de los niños, y las relaciones suelen ser buenas, porque los niños son fáciles de educar. Las familias han cambiado y son más pequeñas, lo cual contrasta con la familia extensa tradicional de China y Japón, donde la responsabilidad educativa no era solo de los padres, sino de toda la aldea. En Japón los profesores están ejerciendo esa labor educativa que es similar a la de los padres. Al incorporarse las mujeres al trabajo tienen menos tiempo para estar con sus hijos, y algunas de las funciones de los padres se han ido transfiriendo a los colegios. Otros problemas son los de las familias de un solo niño, cada día más comunes, en las que el niño aprende otros valores, más individualistas (sobre todo en Japón), como una “generación yo”, centrada sobre sí misma, que enfatiza los derechos más que los deberes. Los jóvenes confían mucho en sus amigos, como red de apoyo social más importantes. En ambos países se anima mucho a los jóvenes a participar en grupos y organizaciones basadas en la escuela. Las relaciones románticas entre los japoneses no están bien vistas en la Secundaria, pero de hecho las mantienen, aunque en una proporción baja, alrededor del 16% de los chicos y el 25% de las chicas en Bachillerato.

La mejora del sistema educativo en China y Japón es uno de los mayores logros sociales del pasado siglo, y es un currículo muy exigente. Las chicas están un poco por debajo en logro educativo, pero tienen oportunidades para superar estas limitaciones. Hay programas que fomentan los talentos extraordinarios de los niños, colegios y currículos especiales. Son programas muy exigentes, pero que sin embargo fomentan poco la creatividad de los adolescentes. Hay además muchos programas extraescolares en los que los alumnos participan, en forma de clubs, para promover la creatividad, el comportamiento cooperativo, la autonomía. Hay además academias privadas, que preparan el ingreso en la universidad, además de la escuela, lo que explica los niveles tan altos que alcanzan algunos alumnos. En cuanto al empleo, en Japón los profesores son los que recomiendan a los alumnos para un empleo. Las estadísticas no confirman esa visión del adolescente como depresivo o demasiado tenso, y los estudios no indican un grado muy alto de desajustes sociales. Cuando los padres y la sociedad en general apoyan al estudiante y le proporcionan todos los medios que necesita, se pueden tener esos niveles tan altos de logro sin que haya una mala salud mental. En Japón preocupa el aumento de la violencia escolar, y entre los jóvenes de China está aumentado el abuso de las drogas, en ambos países se están relajando las actitudes contrarias a las drogas (legales o ilegales). Las relaciones sexuales suelen ser discretas y seguras, y no hay discusión social sobre este tema, ni encuestas, pero sí se da educación sexual. Ha aumentado mucho el consumismo y las aspiraciones económicas de los chinos. Los japoneses muestran poco interés por la participación cívica, pero a pesar de esto una parte trabaja en algún servicio a su comunidad, sobre todo desde las escuelas. En China hay un problema de escasez de servicios para los jóvenes, debido al extraordinario aumento de la población. En su conjunto, los autores consideran que los jóvenes de esta región han tenido un desarrollo generalmente positivo, pero el desarrollo está teniendo consecuencias negativas y hay cuestiones sin resolver: la corrupción y la contaminación en China, y los ciclos económicos de Japón.

CAPITULO 6. Jóvenes en el Sureste asiático: Vivir dentro de la continuidad de la tradición y la turbulencia del cambio.

En esta región ha habido cambios sociales y en el nivel de vida: las tradiciones son muy fuertes y lo que la autora estudia es la capacidad de adaptarse a los cambios. Los jóvenes en estos países son “la esperanza” de sus familias, también el símbolo de su vitalidad. Pero son también muy vulnerables al progreso acelerado. Desde los años 70 la población ha crecido mucho, por lo que en estos países los jóvenes (en dos franjas de edad, de 12 a 17 años, y de 18 a 23 años) son el 22,9% de la población, y este aumento ha presionado a las familias que tienen que mantenerlos si quieren seguir estudiando. La sociedad ha tenido que crear más instituciones educativas y más puestos de trabajo, han crecido las ciudades y muchas familias han pasado de una cultura agraria a una de ciudad. Ha habido transformaciones sociales en la vida de las personas: hay nuevas oportunidades, la influencia de la cultura occidental, pero también nuevos riesgos, como la delincuencia o los jóvenes que viven en la calle. Una característica de todos los países es la combinación de las viejas tradiciones con lo nuevo. Las familias están formadas por muchas personas, de distintas edades, y con todas ellas aprenden los niños en su crecimiento. Se les da una cierta libertad a los chicos en sus opciones vitales, es un sistema de relaciones familiares de cooperación. Se espera que los niños presten también ayuda. Donde los jóvenes reciben influencias mayores es en la familia, la solidaridad entre ellos es el principal valor. El proceso de crecimiento es menos tenso y dificultoso, porque aprenden a aceptar que su papel en la familia es proporcionar ayuda y mantener esas redes de interdependencia. Para lograr sus metas vitales los niños tienen que aprender comportamientos sociales adecuados, imitando los tradicionales. Además tienen una función que hacer en la economía familiar, y si un joven tiene éxito y consigue vivir mejor en una ciudad, es un éxito para la familia.
Si pueden mantener la independencia económica en la ciudad, dejan de participar directamente en la economía familiar, pero si no es frecuente que una familia joven viva en la casa de los padres. Las relaciones entre chicos y chicas son más igualitarias, en parte porque las asignaciones de responsabilidad económica y de roles sociales son neutrales con respecto al sexo. Las mujeres han logrado una considerable autonomía, tienen más oportunidades. Las madres educan a las hijas desde la pubertad en todos los aspectos de la vida, y estas ayudan en la familia. Las familias están cambiando pero los lazos afectivos básicos se mantienen igual. “Podemos por tanto observar que, por una parte, los jóvenes sienten la emoción y el empuje de la vida moderna centrada en los valores de la prosperidad material y la libertad de expresión y la movilidad. Por otra parte, continúan dando gran valor al apoyo psicológico y material que se deriva de las relaciones tradicionales de cooperación que se han ido educando en la familia” (p. 181).

Las relaciones con otros chicos y chicas son del tipo occidental: hay una elección de los amigos en base a la confianza y al apoyo que proporcionan, también en función de los rasgos de personalidad similares. En este contexto social se dan las relaciones románticas y la sexualidad. Ha aumentado la frecuencia de la experiencia sexual de los jóvenes de esta región, aunque hay una visión cultural que permite la sexualidad de los hombres antes del matrimonio y no ve bien la de las mujeres. Se produce en promedio la primera relación sexual hacia los 18 años, en alrededor del 20% de la población de esa franja de edad. Se está retrasando además la edad media del matrimonio, porque la mayor independencia con respecto a las familias está trayendo autonomía de comportamiento, también estas relaciones. Desde la época colonial se hacen esfuerzos por desarrollar al escuela en esta región: las tasas de escolarización en secundaria han aumentado en las últimas dos décadas, aunque en los países más pobres es muy frecuente que se abandone la escuela antes de terminar, y la mayor parte son chicas de entornos rurales. Un factor que origina este problema es la poca calidad del sistema, y la necesidad de que los jóvenes trabajen en sus familias de origen – aunque hay grandes diferencias entre unos y otros países de esta región-. Todavía no se ha logrado la educación universal en los niveles de Primaria y Secundaria, sobre todo porque la pobreza y la poca calidad de la escuela hacen que muchos chicos la abandonen; además, al haber más oportunidades para trabajar en fábricas se produce este fracaso. Los jóvenes aspiran a tener buenos trabajos, alrededor del 30% trabaja desde el comienzo de la adolescencia, pero hay una falta de ajuste entre el sistema formativo y las necesidades del mercado de trabajo, o los planes gubernamentales para promover el empleo entre los jóvenes. De forma que a menudo tienen que aceptar empleos por debajo de su cualificación, y muchos jóvenes de entornos rurales no encuentran empleo más que en las ciudades y en malas condiciones. Además hay una desigualdad básica porque muchos padres no pueden permitirse que sus hijos estudien durante la adolescencia.
El desempleo afecta a muchos jóvenes. Lo cual ha aumentado el pesimismo entre ellos y una indiferencia hacia el futuro, en cuanto ha cambiado el ciclo económico del Sureste Asiático. Hay empleos de baja cualificación. Pero hay que tener en cuenta que la tradición y la familia son los contextos que dan sentido a esa aspiración de los jóvenes que han estudiado de lograr un buen empleo, y que por eso lo consideran más como un privilegio que como un derecho. Los cambios sociales suponen mayores riesgos para la salud mental y física, hay preocupación sobre la salud sexual, porque la mayoría de los jóvenes tienen relaciones sexuales sin protección. Los más expuestos a este riesgo son los que pasan la mayor parte del tiempo en las calles, o los que se dedican o pagan la prostitución. La delincuencia ha aumentado en entornos urbanos al disminuir la preeminencia de las normas tradicionales, suele ser un chico de entre 14 y 17 años que ha dejado la escuela. Las condiciones de vida de los chicos de la calle y de los jóvenes de entornos urbanos pobres carecen de los mínimos de higiene, se les explota y abusan de las drogas, sufren violencia (el problema de la prostitución). Por otra parte, hay muchos programas de ONGs que están intentando controlar este problema social, sobre todo en el control del abuso de drogas y de los comportamientos delictivos. Sus políticas se están reorientando hacia objetivos de desarrollo humano. Estos nuevos programas suelen basarse en la escuela: educación no formal, formación en liderazgo, guía y orientación para el trabajo y el ajuste social, servicios voluntarios a la comunidad.

Hay participación de los jóvenes en los asuntos cívicos, sobre todo en la reclamación y el avance social y en derechos humanos, lo cual en algunos casos se convierte en otro problema social. Pero en el nivel de la comunidad local la participación cívica de los jóvenes se ve de manera positiva. Por ejemplo los jóvenes de las ciudades que trabajan con jóvenes del campo para mejorar sus comunidades. También hay centros donde les enseñan habilidades para el liderazgo y la participación cívica. Pero la implicación de los jóvenes es limitada.

CAPITULO 7. Adolescentes árabes afrontando el futuro: ideales permanentes y presiones al cambio.

El paso a la edad adulta es en los países árabes una transición a la participación madura y reflexiva a la sociedad, en la que tienen primacía los lazos familiares, el estar conectado a los demás y las responsabilidades compartidas. Aprenden a responsabilizarse y a tener autonomía dentro de una red de relaciones. La familia no entra en conflicto con esa búsqueda de la madurez, sino que el crecimiento depende de tener esa protección fuerte de la comunidad. Pero hay sociedades donde se valora además una relación contractual, moderna, que cambia el sentido de las tradiciones.

Muchos adolescentes árabes crecen en ciudades donde la población excede los servicios disponibles. Sus vidas, cuando son de clase media o alta, son como las de occidentales de esas mismas clases sociales. Otros jóvenes viven en entornos rurales con muy poco acceso a la educación. La tasas de natalidad están disminuyendo, pero sigue habiendo una gran población muy joven, dependiente de los adultos, que aprenden en colegios saturados y que carecen de oportunidades. El Islam es importante en el aprendizaje vital de los jóvenes, está presente en estos países, en algunos como la fuente de las leyes, pero cada uno lo asimilará de una forma en su trayectoria vital, no de manera monolítica. Hay discusiones sobre cómo afecta esta religión a asuntos sociales, como la igualdad de género. La adolescencia no se comprende como una etapa muy distinta de la infancia, y el paso es importante cuando se llega a la edad adulta, no tanto socialmente en la pubertad. Hay etapas que van desde los 7 a 13 años, que es aún una edad de niños, y de 14 a 17 es la etapa de la infancia hacia la edad adulta. La persona que está creciendo tiene otro término general, que es desde los 13 a los 20 años. La autonomía personal es menos importante en esta edad que la responsabilidad hacia los demás. Hay una moral muy fuerte con respecto a las relaciones sociales y sexuales de los adolescentes, pero se hay también una doble moral respecto a los hombres. Los cambios de la modernización están trayendo otro sentido a estas etapas vitales, creando una cierta confusión, porque se introducen los objetivos de autonomía y responsabilidad individual. Aprenden de los libros y otras fuentes de información los modelos occidentales de vida de un adolescente y esos valores cambian su visión del mundo. Ante las nuevas oportunidades educativas, la mayor movilidad y la globalización, hay más jóvenes árabes que tienen más que decir sobre sus trayectorias vitales. La moral religiosa se está haciendo menos relevantes.

En la familia el control es patriarcal y sobre todo depende de los ancianos, y la responsabilidad de los hijos hacia la familia dura toda la vida; además los niños mayores cuidan de los pequeños. La madurez se define, en parte, por la capacidad del chico o chica de mantener una buena de conexiones sociales, y también en el caso de los chicos por los privilegios a los que puede tener derecho. Hay diferencias de unos países árabes a otros, en cuanto a la dureza de estas estructuras y normas. Los padres que son cristianos están más abiertos a la modernización que los musulmanes, por eso son familias que se han ido volviendo más permisivas, pero la comunidad en general presiona a estas minorías para que limiten la libertad de sus hijos. Por otra parte hay situaciones, como las guerras, en que las familias no funcionan de manera normal. La característica común es una socialización en la lealtad al grupo, el honor de la familia y la comunidad, por encima de metas individuales.

Para el adolescente el control familiar y las redes sociales, con sus deberes, son factores muy importantes para sus vidas. Se espera que los chicos pasen por una serie de rituales religiosos y sociales, y que las chicas muestren una actitud determinada. Las relaciones entre los adolescentes están muy limitadas por las normas tradicionales, pero estas mismas normas contemplan algunos malos comportamientos que se toleran, por lo que muchos chicos y chicas logran ajustarse bien socialmente dentro de esta moral. Si se tienen relaciones sexuales de manera personal y discreta, la sociedad no reacciona de manera punitiva. Aprenden desde pequeños a conjugar las prohibiciones serias con las que tienen un margen, sin que las normas de comportamiento se pongan en riesgo. Han aprendido a guardar sus sentimientos en esta etapa, sobre todo las chicas. La sexualidad se considera parte de la tolerancia que tiene el Islam hacia las necesidades humanas, y se acepta bien dentro del matrimonio. Lo que más les importa a los padres es que sus hijos adolescentes no decepcionen la confianza que sus padres tienen en que van a saber cumplir con la moral de su cultura. Es muy importante por tanto que aprendan a auto-controlarse, y hay muchas conductas que se toleran sin hablarlas, siempre tratando de evitar la deslegitimación social del adolescente. La culpa y la vergüenza son emociones que rebajan el estatus social de una persona (de su familia), por eso se tratan de evitar con un margen de tolerancia. Las relaciones con sus iguales tradicionalmente eran dentro de la familia extensa, pero ahora se están ampliando y son más posibles, en la escuela o en entornos urbanos: las amistades adolescentes suelen ser íntimas y cercanas, sobre todo para las chicas. Pero hay una preocupación por las malas compañías de los chicos, y se trata de ejercer un control: los jóvenes con comportamientos de riesgo o delictivos pasan más tiempo en grupos. Todavía la influencia de los padres es mucho más fuerte que la de los grupos. Se supone que los chicos y chicas no van a tener mucha relación entre ellos, menos aún relaciones sexuales.

Los sistemas educativos se encuentran con muchos problemas para responder a las demandas sociales. El gasto en educación es como el de países desarrollados, pero son sistemas recientes, con otras normas y valores, en sociedades muy distintas y con situaciones sociales inestables. Hay escuelas públicas que educan a todos los jóvenes, aunque en algunos países las escuelas privadas tienen un papel muy importante. Hay escuelas que segregan a los alumnos por sexo, otras son escuelas islámicas. Hasta hace poco la mayor parte de la escuela había sido religiosa. Pero el analfabetismo sigue siendo un problema, en algunos países muy extendido. La escuela se ve afectada cuando la sociedad tiene pocos recursos o hay conflictos, y además se da prioridad a que estudien los chicos, sobre las chicas. Los adolescentes árabes tienen una mejor educación de la que tuvieron generaciones anteriores, y esto ha creado una brecha cultural, además de nuevas oportunidades. Pero hay muchos adolescentes que no asisten a la escuela Secundaria, 15 millones en las estadísticas de la Liga Árabe. Los padres no siempre animan a asistir a la escuela, por la pobreza o por que no comprenden su utilidad. Para muchos jóvenes, a pesar de los fallos del sistema, la escuela supone una experiencia completamente nueva, que está cambiando sus trayectorias vitales, acercándolas al modelo occidental. A pesar de esto, hay muchos jóvenes sin empleo, incluso habiendo completado la educación terciaria, en esta región. Hay más chicas que obtienen niveles educativos altos, pero su participación laboral sigue siendo baja, con variaciones de unas sociedades a otras. Salvo los países ricos del Golfo Pérsico, la mayoría de los países no mantienen una buena educación entre los adolescentes, por lo que se están haciendo programas de educación de la salud, se está tratando de cambiar algunas actitudes sociales que la perjudican y se mejoran los cuidados de salud públicos y por medio de ONGs, sobre todo de tipo preventivo. No hay informes detallados, pero parece que los fuertes lazos sociales previenen la mala salud mental, aunque en las situaciones de conflicto que viven esos países sí hay jóvenes con traumas. La violencia que han experimentado muchos adolescentes árabes es tremenda y esto está dejando unas serias secuelas en su desarrollo: comportamiento antisocial, depresión, alejamiento de la familia, consumo de drogas, problemas de adaptación, estrés post-traumático. Los gobiernos tienen programas para los jóvenes, de formación, deportivos, sociales, pero no siempre llegan a los que tienen menos recursos. En cuanto a la participación cívica, los jóvenes encuentran que sus sociedades son más liberales que antes, lo que permite mayor libertad de expresión, aunque la participación en política suele estar unida a la religión – en muchos casos de manera pacífica, y en otros como un modo de dar salida a sus insatisfacciones por medio de la participación en grupos fanáticos-.

CAPITULO 8. Adolescentes en Rusia: Sobrevivir a los desequilibrios y crear un futuro más brillante.

En la sociedad rusa la educación de los jóvenes es determinante para el futuro. Los adolescentes de hoy día han crecido en una situación muy conflictiva. Han empeorado las condiciones sociales y la calidad de la escuela. Pero también crecido con libertad y tienen más acceso a la información y más opciones educativas, hay un mercado de trabajo más emergente y dinámico, y puede elegir a sus representantes y participar en la democracia. Muchos adolescentes ya vivieron desde niños en una sociedad democrática, viven en el país más grande del mundo, con una densidad de población baja y la población concentrada sobre todo en las ciudades. La tasa de natalidad es muy baja y continua bajando. La población menor de 15 años es solo el 19 por cien, 28.5 millones de personas y se espera que baje en los próximos años. La economía ha pasado los peores problemas de la transición al mercado libre y parece mostrar signos de recuperación. Existe una gran disparidad socioeconómica y ha surgido una clase media que forman el 63% de la población (los que tienen un salario medio). Las condiciones de esta clase social son mucho menos favorables que en países occidentales, pero mejores que en los países más pobres. Tienen servicios públicos relativamente buenos y los alimentos básicos están al acceso de la mayor parte de la población.

La familia está actuando sobre todo como factor de protección más importante en una situación de cambios sociales. La mentalidad de la familia en Rusia es decisiva para comprender el curso del desarrollo adolescente. El matrimonio y los hijos se suelen tener a edades tempranas (24 años los chicos, 21 las chicas, en promedio). Los padres suelen ayudar económicamente a los hijos, pero si estos logran buenos empleos también ayudan en la familia de origen. Son lazos sociales tradicionalmente muy importantes en Rusia, que priorizan las responsabilidades sociales del adolescente. Tienen buena comunicación con los padres, recurren a la familia como red de protección social, es la institución a la que más importancia se concede y no parece haber cambiado con las inestabilidades sociales actuales. El papel de las chicas adolescentes en sus familias es tradicional, y los chicos tienen una mayor importancia; esto no ha mejorado con los cambios políticos, sigue habiendo discriminaciones a las mujeres en los trabajos, incluso la nueva sociedad rusa ha recuperado una “celebración de la masculinidad”. Las chicas en Rusia dan más importancia a sus familias que los chicos, y sigue habiendo una distribución tradicional de los roles del hombre y la mujer en la familia. Pero las chicas no dejan por eso de valorar la posibilidad de tener una carrera y educación, o de querer formas nuevas y más libres de formar una familia, sobre todo entre las adolescentes que viven en ciudades.

Las relaciones con los iguales no parecen seguir los valores colectivistas de la educación soviética, no les resulta fácil hacer amigos, tienen la impresión de que los demás chicos son poco amables y les prestan poca ayuda. Hay una tendencia al individualismo en las relaciones sociales. Las relaciones sexuales se están haciendo más precoces, alrededor de los 17 años uno de cada tres jóvenes ha tenido relaciones sexuales completas. El sistema educativo ruso es muy completo, pero atraviesa grandes dificultades económicas. Se han bajado los niveles de logro en la escuela, pero ha aumentado desde 1995 el número de alumnos en la Universidad. UN estudio indica que los adolescentes rusos disfrutan de la escuela, que les gusta más que a otros jóvenes, pero se son poco comunicativos con los profesores, creen que su rendimiento es bajo y que sus padres esperan demasiado de ellos. Muchos están preocupados por el empleo, aunque hay un mercado muy dinámico y oportunidades. Hay más jóvenes ahora que terminan la Universidad y después empiezan a trabajar. La participación cívica es escasa y hay pocas organizaciones de jóvenes de tipo cívico, aunque sí hay ONGs. Muchos no conceden demasiada importancia al hecho de ser rusos, pero al mismo tiempo expresan hostilidad (33%) hacia jóvenes de otros países. El consumo de alcohol y drogas es un grave problema, que ha aumentado de manera dramática. Hay muchos servicios sociales y programas para jóvenes, estatales, pero con poca financiación. Parece ser que las nuevas libertades les han llevado a experimentar con comportamientos de riesgo, y se espera que estos desciendan. Han aumentado los contagios de ETS, aunque hay indicadores de salud pública positivos. Son jóvenes que parecen ser bastante pragmáticos y materialistas respecto de su futuro.

CAPITULO 9. Adolescentes en Latino América: Afrontar el futuro con escepticismo.

Los procesos sociales que están afectando a los jóvenes en sur América son varios. Hay un aumento de las enfermedades de transmisión sexual y de embarazos no deseados. Hay una revolución sexual, una liberalización de estos comportamientos, que comienzan antes, aunque las chicas empiezan a tener actitudes más conservadoras de nuevo respecto del sexo. La expectativa de vida ha subido entre los jóvenes, pero los accidentes y la violencia son causas más frecuentes de muerte. Las mujeres se han incorporado al mercado de trabajo, pero hay más desempleo, sobre todo entre las chicas. Están educándose en las universidades jóvenes que luego no encuentran empleo. Se han reducido las enfermedades infecciosas y otros problemas de salud de los niños. Han aumentado los contagios del SIDA, afectando a los jóvenes: sobreviven mejor a la infancia pero tienen más riesgos en la juventud. Las formas democráticas de gobierno han sustituido a los regímenes autoritarios, y la participación de los jóvenes en la política es casi inexistente. Los jóvenes de 10 a 24 años son el 30% de la población, 152 millones de personas. La crisis económica de los años 90 dejó a esa generación de jóvenes con muy escasas oportunidades, pero al comienzo de este siglo se ha extendido la educación a grandes grupos de la población y ha mejorado la preparación de los jóvenes.

La adolescencia se considera un tiempo para hacer planes vitales. Las dificultades que han tenido muchos jóvenes (de educación o empleo) les han impedido tener estas expectativas positivas, por lo que han aumentado los comportamientos juveniles que se asocian a grandes frustraciones. Por eso hay muchos adolescentes que viven en situaciones de riesgo, además de por la falta de protección que habían tenido anteriormente con los valores tradicionales, incluso los religiosos. La poca oportunidad de conseguir una vivienda hace que muchos adolescentes hayan perdido sus expectativas de independencia. Ha aumentado la violencia respecto de los jóvenes, o producida por ellos: es una epidemia y un problema público. Hay causas económicas y sociales, pero es también un modelo de vida que muchos adolescentes están aprendiendo. El futuro depende de que muchos más jóvenes tengan una buena educación, salud y capacidad de trabajar. Se está produciendo esta modernización, dando por ejemplo nuevas oportunidades a las chicas, pero debe hacerse en mayor número de jóvenes.

CAPITULO 10. Adolescentes en países occidentales en el siglo XXI: Grandes oportunidades, ¿para todos?

La adolescencia es una etapa en estos países que, comparada con otras regiones, es muy positiva. Es una gran oportunidad: hay un gran grupo de jóvenes con gran independencia, tiempo libre, más educación, oportunidades de empleo, y mejor salud de lo que ha habido nunca. Los avances sociales son enormes, comparados con otros países más pobres. Pueden tener relaciones íntimas en la adolescencia, pueden elegir sus parejas. Tienen muchos posibles caminos de desarrollo vital, pueden divertirse. Las mujeres pueden hacer lo que antes no podían. Pero no todos tienen estas oportunidades: hay variaciones muy grandes de unas familias y grupos sociales o étnicos a otros. Algunos grupos tienen que conseguir esas ventajas educativas y sociales, pero las tienen disponibles, con más o menos seguridad. Sin embargo esto por sí mismo no supone que la transición a la edad adulta sea sencilla: la libertad supone tener que elegir entre muchas posibles opciones vitales, y la infelicidad es bastante común entre los adolescentes occidentales, ya que 1 de cada 4 tienen trastornos de ánimo depresivo. Hay una serie de riesgos que van a encontrar, de salud, de comportamiento, de fracaso educativo o profesional, la violencia contra las minorías, o la poca vitalidad de la política. Sin embargo son sociedades que objetivamente hacen posible muchas trayectorias positivas, aunque tienen que afrontar problemas.

El autor presenta distintas imágenes del adolescente occidental: un chico sentado en un parque con sus amigos, fumando y bebiendo (un chico hedonista), una chica que va a jugar al fútbol después de clase y luego a hacer un servicio comunitario (una chica responsable), un chico de un barrio muy marginal que vive en la pobreza y la violencia (un chico marginal). Una de las características que les definen es la diversidad. Tienen una libertad sin precedentes para elegir su identidad y distintos cursos de vida, tanto personales como profesionales. Las mujeres tienen oportunidades que antes ni podían imaginarse. Pero al mismo tiempo hay muchos jóvenes que tienen serios problemas: abuso de las drogas, actividades delictivas, problemas familiares, que son más comunes desde la segunda mitad del siglo XX de lo que han sido antes. Por otra parte las minorías no tienen esas mismas oportunidades, no siempre. El capítulo estudia los cambios que se han producido en la adolescencia en el siglo XX, la ampliación de los años adolescentes. A continuación hace un repaso de las relaciones familiares, las relaciones entre iguales, el colegio, las oportunidades de trabajo, los medios de comunicación, la comunidad y la participación cívica, la salud física y mental, la percepción de su futuro (pags. 311 y 337).

CAPITULO 11. Adolescencia en una perspectiva global: Una agenda para las políticas públicas.

Las Naciones Unidas proponen las siguientes intervenciones de política pública: a) Universalizar la educación primaria y secundaria, mejorando su calidad y fortaleciendo los lazos entre educación y empleo, b) expandir la formación profesional y técnica, sobre todo respecto de nuevas tecnologías, c) crear oportunidades de empleo, tanto en sectores formales como en el emprendimiento, d) garantizar los derechos humanos y las libertades de todos los jóvenes, e) reducir hambre y pobreza, haciendo participar a los jóvenes del desarrollo rural, f) mejorar las instalaciones de salud y de higiene básicas, la educación sexual y reproductiva, la prevención de los abusos sexuales y del SIDA, g) afrontar las cuestiones de abusos, delincuencia, por medio de la prevención, rehabilitación, y mensajes de marketing social por los medios de comunicación, h) promover el respeto mutuo, la tolerancia, y la comprensión entre los jóvenes de distintos orígenes raciales, culturales y religiosos, i) proporcionar acceso a actividades de ocio, j) eliminar la discriminación por género en los cuidados de salud, el acceso a la educación y eliminar la victimización sexual. A los que los autores añaden estos objetivos: 1) Asegurar el apoyo a las familias para que puedan apoyar a los jóvenes, ayudándoles a adaptarse a los cambios dramáticos en algunas sociedades, 2) Promover medios de comunicación sin violencia o sin consumismo, 3) Revisar el currículo escolar para asegurar que se enseñan habilidades para la vida y habilidades para orientar la propia carrera profesional, de manera que la escuela sea relevante local y globalmente para los jóvenes, 4) Desarrollar programas de intervención que atiendan a problemas concretos de chicos y chicas.